Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Live while we're young · de

Live while we're young — capítulo 11

¿Es posible morirse y seguir respirando?

¡Sábado al fin! No existe sensación más hermosa en le mundo que cuando suena el despertador para ir a la universidad y lo apagas sin remordimiento alguno para seguir durmiendo. La semana había sido un infierno llena de  exámenes y trabajos que entregar, apenas y había ido a entrenar es más ni si quiera había llamado a Lena para ver como estaba de su esguince de lo ocupado que había estado < *Hoy podría ir a verla… después de dormir hasta las tres de la tarde

Me acurruqué en la cama del lado donde entraba sol por la ventana para estar más calentito y seguir durmiendo… o eso pretendía no sabía que hora era ni quería saberlo y hubiera seguido así de no ser porque escuché a Bruno Mars cantando desde mi mesita de noche. ¿Era un chiste? ¿Cómo es que me había olvidado de poner el celular en silencioso? Abrí un ojo lo mínimo e indispensable para ver en mi reloj que hora era…    ¿¡LA OCHO DE LA MAñANA!? ¿A quién diablos se le ocurre llamar a las ocho de la mañana un sábado? Me di media vuelta y me tapé con las colchas hasta la cabeza dejando que sonara a lo mejor si no contestaba se cansarían de llamar y todavía tenía alguna chance de seguir durmiendo, pero no fue así ...Count on me seguía sonando una y otra y otra vez, ya resignado empecé a buscar mi celular a tientas por la mesa de luz aún con los ojos cerrados, fuera quien fuera me iba a escuchar ¿Cómo me iba a llamar a esa hora? ¿Estaba mal de la cabeza o qué?

-Mas vale que el mundo se esté cayendo a pedazos o que sea una emergencia por la que me estas llamando a esta hora- "Saludé" sin mirar quien era cuando por fin encontré el maldito teléfono.

-Que modos de atender el teléfono- contestó una voz divertida desde el otro lado de la línea.

 Si no fuera porque estaba muy dormido hubiera jurado que esa voz pertenecía a cierta rubia que se encontraba cruzando el océano pero era imposible si mi reloj no mentía eran las 08:00am por lo que allá serían las … ¿16:00pm? Y …

-¿Carol?- pregunté sentándome de golpe y abriendo los ojos como platos.

-Buenos días dormilón, me alegra saber que sigues vivo- me saludó demasiado alegre para no haberle dado señales de vida en dos semanas.

-¿Dormilón? ¿Tienes alguna remota idea de qué hora es aquí?- pregunté aunque ya sabía la respuesta.

-Como las…. ¿Ocho de la mañana?- respondió dándose cuenta de lo que había echo .

-¿Y sabes lo que estaba haciendo?- le pregunté como si fuera una niña pequeña.

-¿Esperando a que tu mejor amiga del alma te llamara para saber porqué desapareciste del planeta dos semanas y te contara algo que te va a gustar?

-Por su puesto…que no - dije divertido- estaba haciendo algo que se llama dormir como cualquier persona normal en un sábado.

-Lo siento es que quería que fueras el primero en saberlo y no me aguanté las ganas, aparte como no dabas señales de vida fue la única manera de comunicarme que encontré en la cual seguro me ibas a contestar- se excusó.

-Lo que pasa mi querida y adorada Carol es que tuve una hermosa semana repleta de finales y parciales - le expliqué siendo un "poco" sarcástico mientras salía de la cama y me dirigía a la cocina a prepararme un buen café, esto pintaba para largo.

-Eres un tonto - decía mientras se reía de mi - debí imaginarlo ¿Cómo te fué?

-Quisiera suponer que bien, pero como no me llamaste por eso empieza a hablar de va esa gran noticia que  me va a gustar.

< Mierda, si que hace frío acá, no se termina más el invierno >

La cocina era un chiquero, hacía días que no lavaba un solo plato por estar ocupado estudiando y le había prohibido a mi madre venir a ayudarme con el órden porque sabía que si venía no se iba a ir más, comenzaría por los platos, después por los pisos y las sábanas hasta terminar lavándome los dientes ella misma o darme de comer en la boca esa mujer parece no darse cuenta de que ya tengo veintitrés años < Madres…> . Puse a calentar agua mientras buscaba una taza limpia, la comunicación con Carol se había cortado < esta ya es la cuarta, y encima no me dice nada, me cuenta del clima, del tráfico, o de qué tiene puesto, si da tantas vueltas no pude significar nada bueno lo que me va a decir>

Junté coraje abrí la canilla y me dispuse a lavar una, el agua estaba congeladísima y eso que había abierto la que supuestamente debía ser la canilla de agua caliente < Maldito invierno

-Carol- volví a contestarle por quinta vez mientras revolvía mi café y me encaminaba de regreso a mi cama con aquel brebaje caliente - ¿No quieres llamarme más tarde cuanto estés en tu casa así hablamos mejor?

-¡No! ¡Quiero contarte algo! - dijo histérica- Ahhh… me frustra esto pero quiero contártelo porque no voy a volver a casa hasta la noche- terminó frustrada.

-Bueno decimelo de una buena vez, porque si seguís dando tantas vueltas y sumado a la mala señal me voy a terminar enterando el año que viene.

Escuché como le tocaban bocina por cruzar mal y me reí, New York es una selva y ella era la reina de las distraídas < Un día la van a terminar atropellando por distraída >.

-Está bien, ya no voy a dar más vueltas, te lo voy a decir ya porque no quiero que te enteres el año que viene aparte quiero que seas el primero…

-No claro, veo que estas siendo súper directa- otra vez el sarcasmo asomaba desde lo más profundo de mi ser, pero es que esta mujer me estaba empezando a exasperar con tantas idas y vueltas .

-Ok, te lo diré…- dijo tomando aire como si se fuera  a sumergir en una piscina- Nate se me declaró anoche y le dije que si así que ahora estamos comprometidos y vamos a viajar a Londres en unas semanas para contarle a la familia- terminó de decir feliz y emocionada como pocas veces la había oído.

El corazón se me detuvo de golpe < ¿Escuché bien? ¿Se va a casar? >, todo mi mundo se detuvo de golpe, sentí como una punzada fuerte atravesaba mi pecho y me dejaba sin aire, no, no podía ser tenía que haber escuchado mal, Caroline no se puede casar y menos con ese inútil, a lo mejor esta… o no, no,no,no y no…

-¿Estás embarazada?- pregunté bruscamente- Sabes que si lo estas no tienes porque casarte, estamos en plenos siglo veintiuno no hay ninguna obligación aparte tus padres lo entenderán, ¡Voy a matar a ese estúpido de Nate!

-Alan, por dios no- decía mientras trataba de no ahogarse en un ataque de risa al cual yo no le veía la gracia - No estoy embarazada, ¿Porqué tengo que estarlo para casarme?

-¿Te volviste loca? ¡Tienes veintitrés años!- contesté escandalizado aunque sabía que esa no era la verdadera razón.

-¿ Y qué con eso? Este año cumplo veinticuatro y recién me estaría el año que viene, aparte mis padres se casaron a los veintidós- me explicaba como si fuera lo más normal del mundo casarse a esta edad aunque podía notar un deje de molestia en su voz por mi reacción.

-¡Pero porque tu madre estaba embarazada y también mira como les fue!- le retruqué histérico.

-No metas a mis padres en esto porque no tienen nada que ver- me gruño del otro lado del teléfono- Aparte yo amo a Nate, LO AMO - me dijo haciendo hincapié en las últimas palabras mientras iba subiendo la voz - ¿Sabes? Pensé que te ibas a alegrar por mi, pensé que eras mi mejor amigo al que se supone que mi felicidad lo hace feliz y más cuando estoy por cumplir uno de los sueños de mi vida con hombre que amo pero no, me sales con una sarta de estupideces ¿Qué mierda te pasa?

-¿Sabes qué? Soy un idiota, me alegro por ti y espero que seas muy feliz con Nate , adiós Carol nos vemos cuando vengas- me despedí tratando de controlar el nudo que se había formado en mi garganta y aguantando las lágrimas.

Corté la llamada y arrojé el celular con furia contra el piso soltando un grito de rabia y dolor mientras sentía como mis ojos se empezaban a humedecer, logrando que el pequeño aparatito se rompiera en mil pedazos, puse mi espalda contra la pared y me dejé caer en el pasillo.

Mi cabeza estaba por explotar, las palabras "yo lo amo" y "estoy por cumplir uno de mis sueños" daban vueltas por mi cabeza, reproducía una y otra vez su voz en mi mente tan alegre y feliz como jamás la había oído, esos recuerdos de hacía minutos atrás cortaban como cuchillos hiriéndome tan profundo que me estaban matando.

En mi pecho crecía un agujero negro que arrasaba con todo lo que había a su paso, sentía como si tuviera un yunque que me oprimía y no me dejaba respirar, las lágrimas caían por mi rostro quemando cada centímetro de piel que iban tocando, una vez que había caído la primera el resto no tardó en salir y no tenían intenciones de parar.

¿Cómo es posible sentir tanto dolor y seguir respirando sin morirme? Era desesperante como el ahogarse, por más que gritara, por más cosas que revolera a mi paso, por más que llorara  no podía arrancarme ese sentimiento que me hundía en las profundidades del dolor y la angustia de perder para siempre a Caroline.

Era una locura casarse ahora, pero era una locura por la cual hubiera dado cualquier cosa de ser yo con quien se casara, ese también era mi sueño desde el momento en que me di cuenta que estaba enamorado de ella. Soñaba con casarme con ella, tener nuestra propia casa, viajar por el mundo, tener nuestros hijos pero más que nada soñaba con que ella me amara al menos un cuarto de lo que yo la amo… pero ahora ya no importa porque nada de eso va a pasar es más no se por que me engaño nunca hubo ni una mínima posibilidad de que pasase, Caroline jamás me vio como algo más que su mejor amigo y nunca lo haría, supongo que siempre supe que era cuestión de tiempo hasta que ella se enamorada realmente de alguien y la perdiera.

En estos momentos agradecía que James no estuviera en casa, no podría soportar un interrogatorio sobre porqué estaba tirado en el piso llorando como un niño, igualmente para prevenir esa situación me levanté como pude y me dirigí a mi destino original, mi habitación. Al entrar cerré la puerta de un golpe y le puse llave para que nadie ni si quiera intentara hablarme, me tiré en la cama y me acomodé debajo de las mantas echo un bollo para ver si así disminuía el dolor pero no era así a medida que pasaban las horas parecía ir en aumento, incluso mis ojos me ardían de tanto llorar.

Mi respiración y los latidos desaforados de mi corazón se fueron normalizando aunque yo hubiera jurado que ya no hacía ninguna de las dos, las lágrimas habían cesado  y mis ojos empezaron a cerrarse solos, el cansancio estaba empezando a vencerme y me rendí sin poner resistencia a lo mejor el perder la conciencia mientras durmiera funcionaría como morfina y apagaría un poco el sufrimiento, por lo que me dejé llevar por los brazos de Morfeo y lentamente fui escapando de la vida real donde acababa de perder al amor de mi vida.