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Las Crónicas De Narnia: La Travesía Del Viajero Del Alba. — capítulo 1

Capítulo 1: De vuelta a Narnia.

Ya habían pasado 3 años desde que Susan decidió quedarse en Narnia y desde que sus hermanos habían vuelto a la aburrida Inglaterra.

Peter había sido enviado a América para estudiar con el viejo profesor Diggory Kirke con quien habían tenido su primera gran aventura.

Por su parte Edmund y Lucy fueron enviados con su odioso primo Eustace Scrubb, sus padres querían que estuvieran lo más alejados de la guerra, por el contrario ellos estaban cansados y enojados de que siempre los dejaran de lado. Sus padres habían preguntado por Susan, y éstos les respondieron que ella se había ido a un lugar del que no les quiso decir, junto con una persona de quien se enamoró, ellos se sintieron muy desolados y tristes, pero pronto entendieron que si su hija era feliz con alguien, para ellos estaba bien, solo que les devastaba saber que Susan no les escribía ni les dijo porque no les avisó o porque se alejó de repente de su familia. Los 3 tuvieron que engañar el pobre corazón de sus padres, escribiendo cartas falsas como ésta:

Queridos Mamá y Papá…

Sé que  me alejé repentinamente de ustedes, pero entiendan, ya no soporto la presión de tener que crecer y ocuparme de asuntos adultos, todavía soy joven y no he podido disfrutar de la vida, he encontrado a alguien que de verdad me ama y me aprecia, nos fuimos a vivir a un lugar muy lejano en donde soy feliz y no me preocupo de tonterías como la guerra, no quiero que me vengan a visitar porque sé que tratarán de convencerme, los conozco, y saben que no accederé. Solo quiero que sepan que estaré muy bien, tal vez no siempre les envíe cartas, pero los amo,  a ustedes y a mis hermanos, hasta pronto.

Susan.

Quedaron muy tristes al leer la carta, así que solo les restó aceptarlo.

En cuanto a la  verdadera vida de Susan en Narnia estaba completamente feliz, cada día de su vida era maravilloso, hace unos cuantos meses ellos se habían casado, pero desafortunadamente no pudieron disfrutar mucho de la vida de casados ya que les encomendaron una nueva misión, Idalia los acompañaría en esta nueva aventura a través del mar. Ella había esperado pacientemente por Edmund, y aunque muchos reyes querían desposarla, Idalia se negaba rotundamente, tenía su mente y corazón claro de que solamente pertenecía a un hombre, que tal vez esté lejos pero era el único a quien quería.

Un día como cualquiera, Edmund vio un cartel que decía: "Inglaterra te necesita, enlístate ahora" le llamó mucho la atención y queriendo salir del mundo en el que vivía intento hacerse pasar por mayor de edad, pero realmente todavía no la había alcanzado, tenía 16 años.

-Siguiente.- dijo el hombre que atendía el lugar. Edmund le entregó "su cartilla" y el sujeto enarcó una ceja al ver la información.- ¿Alberta Scrubb?

-Es un error tipográfico.- respondió Edmund.- Se supone que debería decir Albert. A. Scrubb.- trató de decir, pero el hombre no pareció muy conforme con la respuesta; De pronto una muchacha de cabello castaño que tenía unas cajas en sus manos interrumpió el momento.

-Edmund.- dijo.- Se supone que me tenías que ayudar con las cosas.

La risa del joven de atrás lo hizo voltearse enojado, entonces el hombre le entregó de nuevo la cartilla y Edmund la tomó apenado.

-Buena suerte la próxima vez niño.- dijo burlescamente el joven que estaba atrás de él sacudiéndole la cabeza. Él se acomodó el sombrero que llevaba.

Edmund salió enojado de aquel lugar y no tuvo más remedio que ayudar a su hermana Lucy con las cosas que había comprado, las acomodó con furia en la bicicleta que tenían enfrente.

-¿Niño? ¡Apenas me llevaba dos años!- exclamó.- Soy un rey, he peleado en guerras y dirigido ejércitos.

-No en este mundo.- corrigió Lucy.

-Sí, estoy varado aquí peleando contra Eustace Clarence Scrubb, tiene un nombre bien merecido.- repuso. La menor se acomodó un mechón de cabello exageradamente, lo que llamó la atención de su hermano.- ¿Qué estás haciendo?

  • Nada.- respondió deprisa.- ¡Vamos!- exclamó. Edmund volteó para verificar que sucedía, pero su hermana menor no lo dejó, entonces no tuvo opción más que avanzar de nuevo a casa de sus tíos y su odioso primo.

Al llegar, solo pudieron encontrar a su tío leyendo el periódico y escuchando la radio que daba las últimas noticias.  

-Hola tío Harold.- saludó Lucy.- Busqué zanahorias pero solo tenían nabos ¿empiezo a hacer una sopa? Tía Alberta llegará pronto- le dijo pero su tío seguía empeñado en leer el periódico.- ¿Tío Harold?- inquirió, pero de nuevo no obtuvo respuesta, por el contrario Edmund le hizo una mueca, de la cual su primo Eustace quien observaba todo de las escaleras advirtió.

-¡Papá!- exclamó el niño.- ¡Edmund te está haciendo caras!- con un popote sopló una bola de papel que calló en el cuello del muchacho, éste corrió directamente hacia su primo para vengarse.

-¡Pequeño…!

-¡Padre me va a golpear!- chilló Eustace, pero su padre seguía sin hacerle caso.

-¡Edmund mira!- interrumpió Lucy.- ¡Es de Peter!- dijo con emoción. El pelinegro dejó a un lado a su primo y tomó la carta entre sus manos, Eustace corrió asustado a su habitación.

-Cobarde.- susurró.- Vamos, tenemos que leerla. - dijo. Lucy asintió y ellos subieron al cuarto de la menor, la abrieron con emoción y ella empezó a leer.

Edmund y Lucy

"Desearía que estuvieran con nosotros, ha sido una aventura, pero no como nuestros tiempos en Narnia, América es muy emocionante, excepto que nunca veo a papá, siempre pregunta por Susan y la verdad solo puedo inventar muchas cosas, dudo que crean que se quedó en una mágica tierra con  Caspian así que no queda más remedio que mentir. El viejo profesor Kirke me ha enseñado tantas cosas, espero y algún día los pueda volver a ver, han pasado muchos meses desde que nos separaron, pero confío en que se la pasan muy bien con el tío Harold, los alemanes han hecho el paso muy complicado, son tiempos difíciles, mamá espera que no les importe pasar unos meses más en Cambridge, los amo hermanos, les escribiré pronto."

Peter.

-¿Unos meses más?- inquirió Lucy mientras Edmund abría grandes los ojos al oír lo último.- ¡¿Cómo sobreviviremos!? - el chico se acercó a la cama donde estaba sentada su hermana y tomó la carta.

-Tú tienes suerte, tienes tu propia habitación, yo duermo con "boca de pescado".- dijo Edmund enfadado. Lucy se levantó yendo hacia el espejo para contemplarse y su hermano se acostó en la cama.

-Peter es el afortunado, incluso Susan quien ya no vive aquí.- repuso Lucy.- Están teniendo aventuras.

-Sí, ellos son los mayores y nosotros los menores.- afirmó Edmund.- No importamos mucho.

La menor se observaba drásticamente en el espejo, puso un mechón de su castaño cabello detrás de su oreja, sonrió.

-¿Crees que me parezco a Susan?- le preguntó a su hermano, éste suspiró y se levantó de la cama ignorando la pregunta de Lucy, se dedicó a contemplar el cuadro que yacía en la pared de la habitación, el fondo era un barco y las olas de un tono azul cielo, pero que parecía bastante real.

-Lucy… ¿ya habías visto este barco?

-Sí, parece de Narnia ¿No?

-Sí. Me recuerda que estamos aquí y no allá.- murmuró triste, recordando a esa persona por la cual quería estar en Narnia.

-Había una vez dos huérfanos.- interrumpió Eustace entrando a la habitación.- Que perdían el tiempo creyendo en cuentos de Narnia.

-¡Déjame pegarle!- dijo Edmund avanzando hacia él.

-¡No!- protestó Lucy reteniendo a su hermano.

-¿Nunca tocas?

-Es mi casa. Hago lo que quiero.- repuso Eustace de mala gana.- Ustedes solo son invitados.

Edmund y Lucy hicieron caso omiso y volvieron a centrar su atención en la hermosa pintura.

-¿Qué tiene de fascinante ese cuadro?- inquirió.- ¡Es espantoso!

-No se ve del otro lado de la puerta.- espetó Edmund. Eustace le hizo una mueca.

-Edmund parece que el agua se está moviendo.- señaló Lucy alegre.

-¡Qué tonterías!- exclamó el niño.- Eso es lo que pasa cuando leen novelas y cuentos de fantasía.

-Un niño llamado Eustace.- empezó el pelinegro.- Que leía libros que de nada servían.- Lucy rio ante tal ocurrencia de su hermano.

-La gente que lee cuentos de hadas se vuelve una carga pesada para la que lee libros con datos reales.- repuso con molestia, Edmund se giró a verlo indignado.

-¡¿Una carga pesada!?- exclamó éste, Eustace se levantó de la cama queriendo irse de ahí por temor a que su primo lo golpee.- No te he visto levantar un dedo desde que llegamos.- El niño al querer abrir la puerta fue interrumpido por Edmund quien la cerró de golpe.- Le voy a decir a tu papá que te robaste los dulces de la tía.

-¡Mentiroso!

-¿Ah sí?

-¡Edmund la pintura!- exclamó Lucy observando que del cuadro salía agua, agua de verdad y que de apoco iba mojando todo el cuarto.

-Los encontré bajo tu cama, ¿Y sabes qué? ¡Lamí cada uno de ellos!- admitió Edmund ignorando a su hermana.

-¡Qué asco!- dijo Eustace, de pronto unas gotas de agua los hicieron voltear a donde estaba Lucy y se dieron cuenta de que el agua salía ahora a chorros por el cuadro, el pelinegro se acercó de nuevo con su hermana, contento y feliz.

-Lucy ¿Tú crees…?-

-¡Es un truco!- masculló el niño.- ¡Párenlo o le digo a mamá! - Advirtió, sin embargo a ellos no les importó lo que dijo.- ¡Mamá! ¡Mamá!

El agua seguía cayendo y ambos lo veían impresionados y emocionados de que por fin saldrían de la aburrida casa de los Scrubb para volver a vivir una aventura Narniana.

-¡Oh romperé esa cosa!- dijo Eustace acercándose hacia donde el cuadro y tomándolo, sus primos lo intentaron retener a costa de que todos terminaron mojados.

-¡No Eustace!- gritaban los dos queriendo alejar a su primo del cuadro.

-¡Déjenme!

-¡Suéltalo!

-¡Lo voy a romper!

-¡Déjalo!- Y esta vez el cuadro se cayó de las manos del niño y toda el agua terminó cubriendo el cuarto, parecía que se iban a ahogar, las cosas flotaban y ellos no buscaban como salir, hasta que raramente vieron una luz, así que nadaron hacia la superficie con mucho trabajo y esfuerzo de aguantar la respiración.

Cuando por fin salieron tomando un gran aire, notaron que estaban en medio del mar, estaban confundidos y asustados ¿En dónde estaban? ¿Qué era esto? ¿Por qué estaban en el mar?

-¡Edmund!

-¿Qué sucede?- preguntó Eustace alarmado. -¿Dónde estamos?- de pronto un inmenso barco como el que estaba en el cuadro apareció delante de ellos. Solo pudieron contemplar a unas cuantas personas tirándose de el.

-¡Eustace nada!

-¡Vamos! ¡Sigue nadando!- inquirió Lucy alejándose de aquel barco.- Edmund…

A la vez que intentaron nadar, las personas que habían bajado del barco se dirigían hacia ellos para rescatarlos, Lucy se asustó al sentir unas manos abrazar su cintura

-Está bien, te tengo. - la menor volteó y pudo ver el rostro de aquella persona quien la tenía agarrada.

-¡Caspian!- exclamó.

-Lucy.- sonrió el ahora rey.

-¡Hey! ¡Hey! Tranquilo, no te lastimaré - dijo una mujer a Edmund, éste la reconoció de inmediato.

-¡Idalia!- exclamó alegremente.

-¡Edmund!- lo abrazó fuertemente.

-¡Edmund es Caspian!- inquirió Lucy muy feliz.-  ¡Idalia! Estás aquí también.

-Sí, lo estoy.- afirmó ella sonriendo.

-¿Estamos en Narnia?

-¡Sí, están en Narnia!- respondió Caspian, entonces todos nadaron para subir del barco. Eustace luchaba contra el hombre que quería ayudarlo, gritaba y pataleaba:

-¡No quiero ir! ¡Quiero regresar a Inglaterra! ¡Quiero regresar a Inglaterra!

Al hombre le costó mucho trabajo convencerlo de subir al barco, pero al final lo hizo, Caspian, Lucy, Idalia y Edmund subieron a bordo de la tripulación, ahí se encontraron con una persona a la cual extrañaban inmensamente.

-¡SUSAN!- exclamó Lucy. Y ésta corrió a abrazarla con mucha, mucha fuerza y cariño.- Te he extrañado.

-Yo mucho más hermanita… ¡Has crecido mucho!- rio.

-¡Susan!- exclamó ahora Edmund, quien estaba aún más feliz por volver a ver a su hermana.

-¡Ed! Tú también has crecido bastante, parece como si fuera ayer que los vi.

-No has cambiado mucho Su.- admitió el chico.- Sigues estando igual de bella y joven.- Susan sonrió a su hermano.

-¡Los he extrañado tanto!- los abrazó a los dos.- ¿Cómo está Peter?

-Está en América, estudiando con el viejo profesor Kirke.- respondió Lucy.

-América ¿eh? Vaya que tiene suerte, hace ya tanto que no veo al profesor, ojalá siga siendo igual de divertido que cuando éramos niños.

-Bien, ¿Cómo acabaron aquí?- preguntó Caspian dándoles una toalla.

-Ni idea.- respondieron.

-¿No nos llamaron?

-No, no esta vez.- indagó Idalia.

-Da igual, me da mucho gusto estar aquí.- admitió Edmund tomando de la mano a Idalia, ella sonrió tímidamente.

Un grito interrumpió la plática, los 5 voltearon a ver y vieron que se trataba de Eustace, 

-¡El primo Eustace!- dijo Susan.- No ha cambiado nada...- admitió. Encima de él estaba el ratón Reepecheep, pero el niño lo empujó haciendo que rodara hacia donde estaban los reyes.

-¡Reepecheep!- exclamó Lucy.

-¡Sus majestades!- hizo una reverencia.

-Hola Reep, un placer.- saludó Ed.

-El placer es mío. Pero antes ¿Qué hacemos con ese intruso histérico?

-¡Esa rata gigante trató de arrancarme la cara! - gritó eufórico el niño haciendo gran escándalo entre la tripulación.

-Trataba de expulsar el agua de sus pulmones, señor.- repuso. Eustace se asustó y dio un pequeño brinco.

-¿Oyeron eso? ¡Habló! ¡Habló!

-Siempre habla.- dijo un hombre.

-Lo difícil es hacer que se calle.- indagó Idalia causando la risa de todos los presentes.

-Cuando no tenga nada que decir, su alteza, le prometo que no diré nada.- Reepecheep hizo una reverencia y ella le sonrió tiernamente.

-¡No sé qué clase de broma sea, pero me quiero despertar YA!-  siguió gritando.

-¿Podemos echarlo al agua?- preguntó el ratón. Edmund sonrió travieso.

-¡Edmund!- regañó Lucy, éste solo rio al imaginar caer a su primo en el agua.

-¡Díganme ya!, ¿Dónde estoy?

-Estas en el Viajero del Alba. La mejor nave de la armada de Narnia.- respondió un minotauro negro. Eustace se desmayó al oír respuesta de tal criatura, todos rieron.- ¿Dije algo malo, señor?- espetó preocupado.

-Cuídalo Travros.- dijo Caspian riendo. - ¡Hombres! Y señoritas… -  todos voltearon la vista hacia el rey, quien estaba parado en las escaleras del barco.- ¡Miren a nuestros náufragos! Edmund el justo y Lucy la valiente… ¡Altos rey y reina de Narnia!

La tripulación se arrodilló ante la presencia de los reyes, inclusive Idalia y Susan.  Edmund y Lucy se sintieron halagados al tener tanta atención, normalmente siempre eran Peter y Susan, ahora finalmente eran ellos.

Habían vuelto a Narnia…

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Bien, aquí el primer capítulo de la segunda historia, si bien son nuevos lectores les recomiendo leer la primera parte, está en la portada, :)

Espero y les guste el capítulo de hoy, gracias a mis queridos lectores que me siguen desde el antiguo fic. ¡Los amo!

Hasta la próxima.