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Las Reliquias de la Muerte ~Ron&Tu — capítulo 1

A continuación, Recuerdos situados en el primer año en Hogwarts de Ema Lestrange.

Estabas emocionada mucho más que las semanas anteriores, cuando aquella carta de aceptación de Hogwarts había llegado. Eso se debía a que hoy ingresabas a tu primer año en ese colegio junto a tu primo, Draco. Caminaste por el pasillo del expreso luego de haberte despedido de tus padres para buscar a Draco, y cuando lo encontraste entraste al compartimiento, aunque te habías dado cuenta de que él no estaba solo.

Draco al fin te encuentro -suspiraste.

Lo ciento ven -sonrió- ¿Ya te despediste de tus papas?

Si, ¿Quiénes son ellos? -preguntaste viendo a los chicos.

Pansy Parkinson -te miro con superioridad.

Y ellos son Goyle y Crabbe, chicos ella es Ema Lestrange mi prima.

¿Lestrange? -preguntaron sorprendidos.

Si, como ya dijo Draco somos primos -sonreíste.

¿Esta es tu prima? -Te miro- no creo que acabe en Slytherin.

No me importa la casa en la que quede -te defendiste.

¡Ja! ¿Y así piensas? Eres una Lestrange debes pertenecer a esa casa.

Déjala en paz Parkinson -la regaño Draco.

Yo siempre digo que el nombre no es lo que importa Pansy, sino la persona que lo lleva.

Wow, que conmovedor -ironizo.

Mira mi mami es Mary Ann Diggory y perteneció a Hufflepuff, por lo tanto también puedo acabar ahí -hablaste con orgullo.

¿Un Lestrange y una Diggory? Pues con razón estas defectuosa -se burló.

¡Mentira! -gritaste.

Seguro eres una perdedora como tu mama.

No hables así de mi mama -la empujaste y ella a ti.

¡Basta! -las detuvo el platinado.

Lo ciento primo pero me voy a otro compartimiento, aquí apesta -miraste a la pelinegra- te veo en el colegio.

Ema salió echando chispas del compartimiento, primer día y ya tenía una enemiga y había peleado con ella. Camino hasta encontrar otro compartimiento y se metió dentro sin fijarse si había alguien ya dentro.

L-lo ciento, no sabía que había alguien -se disculpó apenada.

No te preocupes hay lugar -sonrió la castaña- soy Hermione Granger.

Hola -saludaste- Ema Lestrange.

Soy Ronald, Ronald Wesley pero dime Ron -hablo devorándose una rana de chocolate.

Soy Harry Potter mucho gusto.

¿Harry Potter? Vaya -sonrió la rubia- ¡eso es genial!

Eso creo -se encogió de hombros.

El tiempo paso y ustedes cuatro ya se habían hecho buenos amigos y platicaban a gusto. Cuando el expreso se detuvo un semi-gigante los llevo hacia los botes. Estabas tan emocionada de cruzar todo el lago, y aún más cuando viste el enorme castillo. Sonreíste a tus nuevos amigos y se encaminaron hasta llegar a las escaleras donde debían esperar a McGonagall.

Esto es hermoso -susurraste.

Sera muy divertido estar aquí -hablo Ron.

Ema, al fin te encuentro -se acercó el rubio.

¿Quién eres? -pregunto.

Draco, Draco Malfoy -sonrió con superioridad- ¿Y tú? Esa ropa vieja y pobre, ese anticuado corte de cabello… ¡debes ser un Weasley! -se burló.

Draco…. -lo regañaste apenada.

Harry Potter ¿cierto? Mucho gusto -sonrió- podríamos ser muy buenos amigos tú y yo.

No gracias -respondió molesto- ya tengo amigos -miro a Ron quien sonrió.

Te arrepentirás de haber elegido mal Potter -gruño- Ema te espero del otro lado -se fue.

¿De dónde lo conoces? -pregunto Hermione.

Draco es mi primo. Su mama y mi papa son hermanos -explico- perdón por lo que acaba de pasar, él no es así no sé qué le ocurrió.

Descuida -hablo Harry.

Debo irme chicos pero espero nos toque la misma casa -los saludaste y te fuiste.

Siendo prima de Malfoy, lo dudo -suspiro el pelirrojo.

Los chicos fueron recibidos por McGonagall quien los guio hacia el gran comedor, allí el sombrero seleccionador se hizo presente y la ceremonia comenzó. De apoco fueron pasando los niños de primero, pero tú estabas más expectante por tus amigos y tu primo, que por los demás.

Draco Malfoy…. ¡Slytherin! -su mesa aplaudió.

Ronald Weasley… ¡Gryffindor! -su mesa igual.

Hermione Granger…. ¡Gryffindor! -también aplaudieron dándole la bienvenida.

Harry Potter…. ¡Gryffindor! -su mesa estalló en aplausos y ovaciones.

Ema Lestrange… ¡Slytherin!

No… -susurro ella.

Esos minutos parecieron ser eternos, bajo del banco y vio a sus amigos Gryffindor quienes solo se mantenían serios. Ema se preguntaba si seguirían siendo su amiga a pesar de ser de otra casa, por otro lado su primo festejaba muy contento de tenerla en su misma casa. Ema camino hacia su mesa no muy sonriente y cabizbaja, Dumbledore no pudo evitar notar eso, y en su mente creyó que esa niña aria cosas brillantes por sus seres queridos, sería tan leal como un Hufflepuff y tan potente como un Slytherin. También podía haber sido la valentía de Gryffindor o la sabiduría de Ravenclaw, ya que ella parecía tener más de una cualidad; Dumbledore la observo y supo que tal como su segundo nombre ella no sería como su padre o sus tíos… ella sería la esperanza ante la mismísima desolación, cuando estuvieran al borde de todo ella mantendría la esperanza viva. Ema se sentó al lado de su primo y ni siquiera volteo a verlo.

¿Qué te sucede? -Le pregunto- ¿no estas feliz? Estamos en Slytherin nuestros papas deseaban tanto que nos tocara esta casa.

Claro que no lo está hizo amistades con Potter y esos tontos de Gryffindor. -se metió ella.

¡No te metas Pansy! -Gruño- Ema…

Estoy bien primo no te preocupes -suspiro- al menos te tengo a ti.

Siempre -le sonrió amistoso.

Mientras tanto en la mesa de Gryffindor los chicos hablaban de lo ocurrido. Harry decía que su cicatriz de dolía mientras cruzaba mirada con Snape, mientras que Hermione contaba cosas sobre lo que había leído sobre Hogwarts y Ron observaba a sus hermanos mayores.

Yo creo que tendríamos que hablar con ella -sugirió Hermione tocando ese tema.

Es prima de Malfoy, yo sugiero que no volvamos a hablarle nunca más -gruño el pelirrojo.

Ella no se ve mala persona Ron -confeso Harry.

Es cierto -sonrió la castaña.

Pero… ¡Ah! -Bufo- ya no le hablemos y ya, ella tiene su casa y nosotros la nuestra.

No se… -dudo la chica.

Pues yo creo que habría que darle una oportunidad -ese encogió de hombros el pequeño Harry.

Las semanas habían pasado y Ema se sentía mal de que sus amigos del tren ya no le hablaran, se echaba la culpa por ser de Slytherin y llevar el apellido que la condenaba a esa casa. Un día cuando Ema se enteró de que Harry, Ron y Hermione estaban averiguando algo sobre una piedra se acercó a hablarles.

Chicos, necesito hablarles -te acercaste.

¿Qué pasa? -pregunto la castaña.

Sé que ya no nos hablamos pero hay algo más que deben saber de mí para luego poder juzgarme y determinar si me volverán o no a hablar.

¿Qué es? -pregunto Harry.

M-mi papa fue…. M-mortifago.

¿Enserio? -se sorprendieron.

Sí, pero yo juro que no soy como el, o como Draco y ustedes lo comprobaron en el expreso.

Es cierto.

¿Serian mis amigos a pesar de todo eso? -Preguntaste temerosa- enserio quiero ser su amiga.

Yo si -sonrió Harry- se ve que no eres igual a Draco.

Yo también, ni se porque terminaste en Slytherin -admitió la castaña- eres diferente.

Gracias. ¿Y tú Ron? -preguntaste mientras te acercabas hasta él.

¡Claro! -sonrió no muy convencido y aceptando más que nada solo porque sus amigos lo habían hecho.

¡Gracias! -Los abrazaste a los tres- me caen mejor ustedes que los de mi casa, son muy malos.

Es así como ese día entablaron bien su amistad y aunque Ron no quería fingió aceptarlo de todos modos. Ese día habías hablado con Draco sobre eso y el por muy extraño que sonara había aceptado su amistad jurando no decirle nada a tus padres. Cuando el trio fue por la piedra filosofal también habías ido tú, quedándote con Ron y Hermione mientras Harry iba por la piedra. Sabias muy en el fondo que eso solo era el principio de la aventura… y de la gran amistad que tendrían juntos.