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Las Reliquias de la Muerte ~Ron&Tu — capítulo 12

Por otra parte Ema que había salido de la casa subió a su escoba y se elevó a la altura de los chicos que estaban a más de 40 metros de altura.

Listo acerquémonos un poco -hablo a los chicos que volaban con ella.

No podemos, pasaron dos mortifagos abajo los reconocí. -advirtió uno y los demás asintieron.

De pronto una batalla de hechizos se formó y Ema junto a los demás intentaban proteger a los de la orden. En verdad era un caos, pero tenían que hacerles creer que cualquiera de ellos era el verdadero Harry y mantenerlos alejados del verdadero.

¡Es él, es él, es el auténtico! -El grito del mortifago los asusto y Ema volteo a ver a Hagrid, era tarde lo había descubierto.

De pronto los mortifagos comenzaron a retroceder. Entonces Ema se dio cuenta de que solo había quedado ella y Miranda, una chica que entraría a la orden en pocos días.

Hay que irnos. -dijo ella agitada- tenemos que seguir con el plan.

Pero y ellos… -susurro la rubia.

Ve tu Ema -se adelantó a decirle un chico.

No, ellos me necesitan -se opuso la chica.

Ema el plan es así hay que seguirlo. ¡Debes irte!

Bien. -suspiro resignada.

Ema dio media vuelta y se dirigió a la casa de los Weasley, al cruzar el campo de protección bajo y dejo tirada su escoba para correr a ver si habían llegado. Al llegar a la casa y entrar vio que solo estaban Molly y Ginny sentadas en un sillón demasiado nerviosas.

Aun no llegan -hablo Ginny poniéndose de pie- ¿qué paso?

Pero antes de decir algo escucharos un ruido a fuera y salieron a ver. Allí vieron que llegaba la motocicleta con Harry y Ema corrí a abrazarlo. Seguido de Ginny.

Te encuentras bien.- pregunto su novia abrazándolo fuertemente.

¿Harry? ¿Eres el auténtico Harry? ¿Qué ha pasado? ¿Dónde están los demás? -gritó la Señora Weasley acercándose a nosotros.

¿Qué quiere decir? ¿Nadie más ha vuelto? -jadeó Harry. La respuesta estaba claramente grabada en la cara pálida de la Señora Weasley.

Los mortifagos estaban esperándonos. -Dijo- Nos rodearon en el momento en que despegamos… sabían que era esta noche… no sé qué pasó con los demás, cuatro de ellos nos persiguieron, y todo lo que pudimos hacer fue huir, y entonces Voldemort dio con nosotros… -hablaba desesperadamente.

Ron y Tonks deberían haber vuelto primero, pero perdieron su Traslador y este volvió sin ellos. -dijo Ginny señalando a una lata de aceite oxidada que descansaba en la tierra cercana- Y ese -señaló a una vieja zapatilla deportiva- Debería haber sido el de Papá y Fred, se suponía que serían los segundos. Hagrid y tú eran los terceros. -comprobó su reloj- si lo consiguen, George y Lupin estarán de vuelta en alrededor de un minuto.

Todo estará bien Harry -susurro Ema intentando calmar su preocupación.

¡Mamá! —gritó Ginny señalando un punto a varios pies de distancia.

Una luz azul había aparecido en la oscuridad. Se hacía más y más brillante, y Lupin y George aparecieron girando y después cayendo. Lupin estaba sujetando a George que estaba inconsciente y cuya cara estaba cubierta de sangre. Harry corrió y agarró las piernas de George. Juntos, él y Lupin llevaron a George a la casa y atravesaron la cocina hasta el salón donde lo tendieron en el sofá. Cuando la luz de la lámpara cayó sobre la cabeza de George, Ginny jadeó y el estómago de Harry se revolvió. Ema se puso pálida y cayó al suelo totalmente sorprendida. Una de las orejas de George había desaparecido. El costado de su cara y cuello estaban empapados de una húmeda y sorprendentemente escarlata sangre. Tan pronto como la Señora Weasley se inclinó sobre su hijo Lupin agarró a Harry por la parte superior del brazo y le arrastró, no muy gentilmente, de vuelta a la cocina, donde Hagrid todavía estaba intentando pasar por la puerta de atrás.

¡Eh! -grito Hagrid indignado- ¡Suéltalo! ¡Suelta a Harry! -pero Lupin lo ignoro.

¿Qué criatura se sentaba en la esquina la primera vez que Harry Potter visitó mi oficina en Hogwarts? -Pregunto dando a Harry una pequeña sacudida- ¡Respóndeme!

¿Un… un grindylow en un tanque, verdad? -Lupin soltó a Harry y cayó hacia atrás contra un armario de la cocina.

¿A qué se debe eso? -pregunto Hagrid bastante molesto.

Lo siento Harry, pero tenía que comprobarlo- -dijo Lupin tensamente- Hemos sido traicionados. Voldemort sabía que te trasladábamos esta noche y las únicas personas que podían habérselo dicho estaban directamente involucradas en el plan. -Harry noto como Lupin ponía sus ojos en Ema y Ginny se acercó a ella mientras la abrazaba- Podrías haber sido un impostor.

Se oyeron unos roces fuera. Lupin se lanzó a la puerta trasera, Harry saltó sobre las piernas de Hagrid y entró corriendo en el patio. Dos figuras habían aparecido en el patio, y mientras Harry corría hacia ellas comprendió que eran Hermione, ahora de vuelta a su apariencia normal, y Kingsley, ambos aferrados a una percha doblada. Hermione se lanzó a los brazos de Harry, pero Kingsley no mostró ningún placer ante la visión de ninguno de ellos.

¡Las últimas palabras que Albus Dumbledore nos dirigió a los dos! -dijo alzando la varita.

Harry es la mejor esperanza que tenemos. Confíen en él. -respondió Lupin tranquilamente. -Kingsley giró su varita hacia Harry pero Lupin lo detuvo- ¡Es él, lo he comprobado!

¡Muy bien, muy bien! -se tranquilizó Kingsley metiendo su varita de vuelta bajo su capa-¡Pero alguien nos traicionó! ¡Lo sabían, sabían que era esta noche!

Eso parece -replicó Lupin viendo nuevamente hacia Ema, aunque ella no lo había notado- pero aparentemente no sabían que habría siete Harry's.

¡Eso fue bueno! -suspiro Kingsley- ¿Quién más ha vuelto?

Solo Harry, Hagrid, Ema, George y yo -respondió Lupin.

¿Pero qué te pasó a ti Remus? ¿Dónde está George? -Kingsley dejó escapar una risa pesarosa.

Perdió una oreja. -comento Lupin.

¿Perdió una...? -repitió Hermione con voz aguda.

Cosa de Snape -dijo Lupin.

¿Snape? -Gritó Harry- No dijiste…

Perdió la capucha durante la persecución. Sectumsempra siempre fue la especialidad de Snape. Desearía poder decir que le volví el favor, pero todo lo que pude hacer fue mantener a George sobre la escoba después de que resultara herido, estaba perdiendo demasiada sangre -agrego Lupin mientras Hermione corría a ver a George.

Harry -lo llamo su amiga- temo por Ron… -susurro aguantando el llanto.

Tranquila Em, seguro no tardaran en llega -abrazo a su amiga.

¡Harry, échame una mano! -llamó Hagrid roncamente desde la puerta, en la que estaba atascado de nuevo.

Harry y Ema luego de ayudar a Hagrid volvieron al salón, donde la Señora Weasley, Hermione y Ginny todavía estaban atendiendo a George. La Señora Weasley ya había detenido la hemorragia, y a la luz de la lámpara vimos una limpia herida abierta donde había estado la oreja de George.

No puedo hacerla crecer, no cuando ha sido arrancada con Magia Oscura. Pero podría haber sido mucho peor… Está vivo.- dijo viéndonos.

¡Probaré quien soy Kingsley después de haber visto a mi hijo!, ahora ¡apártate de mi camino si sabes lo que te conviene! -grito enojado mientras se acercaba, Fred iba justo tras él, ambos pálidos pero ilesos.

¡Arthur! -sollozó la Señora Weasley mientras abrazaba a su esposo y Ginny a Fred- ¡Oh, gracias a Dios!

¿Cómo está? -El Señor Weasley cayó de rodillas junto a George. Por primera vez Fred parecía haberse quedado sin palabras. Jadeó sobre el respaldo del sofá ante la herida de su gemelo como si no pudiera creer lo que estaba viendo. Quizás alterado por el sonido de la llegada de Fred y su padre, George se movió.

¿Cómo te sientes, George? -susurró la Señora Weasley. Los dedos de George tantearon el costado de su cabeza.

Como queso gruyer. —murmuró.

Patético. -gruño Fred- ¡Patético! Con el todo un mundo lleno de humor verbal ante ti, ¿vas y haces que te dejen sin oreja?

Ah, bueno, -hablo George que le sonrió a su madre bañada en lágrimas- Ahora al menos podrás distinguirnos, Mamá.

Los minutos se estiraron a lo que bien podrían haber sido años. El más ligero soplo de viento los hacía saltar a todos y girarse hacia el arbusto susurrante o el árbol con la esperanza de que uno de los miembros restantes de la Orden pudiera saltar indemne de entre sus hojas. Y entonces una escoba se materializo y se acercó a gran velocidad a tierra.

¡Son ellos! -gritó Hermione. Tonks aterrizó con un patinazo largo que lanzó tierra y guijarros por todas partes.