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Historia 134846 — capítulo 1

Me mire en el espejo de cuerpo entero. Mis ojos rojos chispeaban de furia. *"Vienen los Cullen, es la revisión de la hibrida"*Las palabras de Aro se habían clavadas en su memoria. No soportaba a la familia Cullen, y menos a esa hibrida.

Mi pelo castaño lo tenía suelto, y me llegaba por la cintura. Lo odiaba. Mi vestuario se consistía por mayoritariamente en cosas de color negro. Muchasla guardia se compraban cosas ceñidas, para recalcar sus curvas, pero yo no. Tenía algunos, pero casi nunca los usaba. En alguna que otra ocasión.

Me había decantado por llevar un jersey negro, con una falda a juego, unos leotardos también negros, y unas bailarinas con un lazo…, también negras.

Cuando era humana, de eso hace ya por lo menos cincuenta años, solía vestir con sudaderas, y pantalones. Pero claro, ahora soy una vampiresa súper sexi, y no podía vestir como antes.

Sentí unos brazos en mi cintura. Al mirar por el espejo,, vi a Alec, tan jodidamente hermoso como siempre. Este chico me había convertido en lo que era ahora. Debería odiarlo, pero no puedo. Estoy enamorada de él aunque me cueste admitirlo. Él es conmigo como es con todos, excepto en algunas cosas. Pero sigue siendo frío, y reservado.

-Intenta comportante delante de los Cullen. Y como sete ocurra mirar a alguna de esas vampiras…-Él se empezó a reír. Molesta me di la vuelta.-No te rías, te estoy hablando muy enserio Alec.-Lo cogí por las solapas del traje.-Eres solo mío.-Si, era muy celosa con el, pero esas chicas del clan Cullen eran muy…guapas, y no me fiaba de Alec.

Este me apretó mas contra él.

-Y tu solo mía.-Murmuro él antes de besarme.

Era un amor raro.Nos queríamos, pero sin embargo no confiábamos el uno en el otro.Tenía que admitirlo, soy muy guapa, y muchos de la guardia quieren tener algo conmigo, aunque saben que soy la pareja de Alec. Soy muy creída, pero bueno.

Como respirar no era una molestia para nosotros, seguimos besándonos, y todavía no se cuando nos encontrábamos tumbados en la cama.

Sus manos se adentraron por dentro de mi jersey, recorriendo cada parte hasta que sus manos se toparon con mi sujetador rojo.Cuando intento desabrochármelo, alguien llamo a la puerta.

Alec dejo caer su cabeza en mis pechos. Estaba agotado. Siempre que lo intentábamos hacer, alguien nos interrumpía.

-Sea quien sea, lárgate.-Gruño él.

-Alec.-La voz de Jane, la hermana del chico, sonó detrás de la puerta.-Claudia, los Cullen ya están aquí.-Su voz sonaba aburrida.

Aparté a Alec, y me levante.

-Ya vamos Jane.

Cuando mire a la cama, Alec ya no estaba.

-¿Vamos señorita?.-Mire hacía la puerta, y allí estaba.

Asentí.

Me coloque al lado de Demetri, mi confidente. Me dedico una pequeña sonrisa, y cinco segundos después la borro. "Los Vulturis tienen que dar la apariencia de ser fríos".

Mire al frente, y vi como Alec me miraba, pero al cruzar nuestras miradas la aparto. Así era él. Frío. Excepto aquel día…

" Aquel día, teníamos que ir a Forks, unos neófitos descontrolados, según nos informo Aro.

Me puse la capa, y me dirigí hacía la sala de tronos.

Al entrar, todos estaban ya preparados.

-Vamos a darles una paliza.-Dijo Felix, que estaba a mi lado. Era como un hermano mayor para mi.

-Si.-Los dos nos miramos, a los dos nos encantaban los retos.-Haber quien mata a mas.

-Seré yo.-Reí.-¿Apuesta?.-Me tendió la mano. Sonreí, y se la acepte.

-Que comience el juego.

Nada mas llegar a las afueras de Forks, los Cullen estaban allí, con esa insufrible hibrida. Renesme. A su lado estaban sus padres.

-Bienvenidos.-Carlisle salió entre su clan. -Los estábamos esperando.-Claro, el don de Alice, mire a la vampira mas menuda, y con el pelo corto por el cuello.

-Nosotros solo cumplimos ordenes, señor Cullen Dijo Jane. Aro nos había mandando a mi, a Alec, Jane, Demetri y Félix, los típicos.

Un olor asqueroso inundo mis fosas nasales. Arrugue la nariz asqueada. ¿Qué era ese olor?. De entre la maleza salió un lobo, y luego otros tres. Nunca había visto a esos seres.

-¿Qué son esas cosas?.-Pregunté. Un lobo me gruño, y lo mire directamente, arrugando la nariz, pude sentir como Alec se preparaba para atacarle.

-Son licántropos, os pedimos que no les hagáis nada. Nosotros tenemos un tratado con ellos. Además, no os molestaran.- ¿Licántropos?. Yo jamás podría hacerme amiga de un ser que oliese tan mal como esos lobos.

Solo tardamos unos treinta minutos en llegar a Seattle, los Cullen no nos habían acompañado, alejando que nosotros podríamos solos con ellos, y tenían razón. Demetri rastreo a esos neófitos descontrolados, y los localizo a las afueras de Seattle.

Nada mas llegar allí. Los neófitos nos miraron. Había sangre por todas partes, al igual que cuerpos humanos. Un neófito rubio se abalanzo hacía nosotros, y los demás lo siguieron.

Una vez mas le rompo a cabeza a otro neófito. No se cuantos llevaba, veo de reojo como Félix esta luchando contra tres, como le gustaba alardear, pensé. Un neófito me tiro al suelo, poniéndose encima de mi. Me miro a los ojos, rojos, iguales que los míos, solo era un crío, quizá catorce o quince años.

Mi don es bastante bueno, tengo cuatro extremidades mas aparte de las normales, excepto que estas son invisibles, y pueden alcanzar cuatro metros. Cuando iba a utilizar mi don, otro neófito me agarra del pelo, y chillo asustada. El neófito de catorce años me mira con una sonrisa, y me coge de las muñecas, se lo que pretende hacer. Intento que mis vectores(así se llaman mis otros brazos invisibles) funcionen, pero es imposible, cuando estoy asustada no me funcionan. ¿Irónico, verdad?. Cerré los ojos preparándome para lo peor, pero nada sucedió. Al abrir los ojos, veo como los dos neófitos se caen al suelo, al igual que yo, pero ellos pierden la vista, por eso me han soltado. Cuando me giro, Alec llega hacia mi, y me aprieta contra el. Me acaricia el pelo suavemente, y luego me suela, para mirarme fríamente."

Haberme abrazado y acariciado el pelo es un acto muy tierno por parte de Alec, algo muy impropio de él.

Fije mi vista al frente, y vi como la pequeña hibrida le tendía la mano a Aro para que le mostrase todos los recuerdos desde la visita de hace tres años. Con el rabillo del ojo pude ver como Alec la miraba atentamente, y una mueca se formo en mi rostro.

*Estúpida hibrida, si tuviera la oportunidad de matarla…,*pensé. Su padre, el lector de mentes, gruñó ante mis pensamientos. Sonreí.

Mire a Jane, que miraba con un odio infinito a Isabella Cullen. Jane me miro, y sonrió unas milésimas de segundo. La entendí perfectamente.

Active mi escucho mental, si tenía dos dones, y le abrí conversación a Jane.

-¿Me oyes?

-Si

-Genial, he visto como mirabas a "Bella".

-La odio Claudia, que sea inmune a mi don hace que me sienta débil, y odio sentirme así. Y yo también he visto como miras a la hibrida.

-Yo también la odio. ¿Pero tu la has visto?, no para de comerse con los ojos a mi Alec. Aunque él también lo hace, y es eso lo que mas me fastidia.

-Tranquila, Alec puede ser un mujeriego de primera, pero a ti te quiere.

Mire a Jane confundida.

-Quiero decir, he visto como te mira algunas veces, se que se porta frío contigo, pero se que te quiere, no por nada soy su gemela. Además, Alec puede ser muy mujeriego, pero nunca te engañaría.

Solté un suspiro. Jane tenía razón, Alec podía mirar a otras chicas, pero no me engañaría con ellas…

-Entonces Jane, si él puede mirar a otras chicas…Yo también puedo mirar a otros chicos ¿no?.

Vi como Jane ponía una pequeña sonrisa traviesa.

-Exacto mi querida Claudia. Y se con quien puedes ponerle celoso..

La voz de Aro interrumpió a Jane.

-Mis queridos hijos, los Cullen se quedaran unos días con nosotros para ver el desarrollo de la joven Renesme.

*-¿QUÉ?.*El grito de Jane retumbo en mi mente. No puede ser, ¿en qué esta pensando Aro?.

-Tranquila Jane, solo serán unos días, podemos sobrevivir.

-Eso espero.

Mire a Demetri que parecía tan asqueado como Jane y yo. Este también me miro, y me hizo una seña con la cabeza para irnos. Asentí. Me iría bien despejar un poco mi mente.

El cielo estaba nublado, así que pudimos salir sin problemas.

Demetri era mi mejor amigo, mi confidente. El que me aguanto los primeros meses cuando me transforme. Cuando estaba en mi época de Neófita. Por eso lo quiero tanto.

-¿En qué piensas?

-En cuando fui una neófita.

-Eso fue hace mucho ¿No?.

Por supuesto que hacía mucho tiempo de eso. ¿Cuántos años hacía ya de eso?. ¿Cincuenta? ¿Sesenta?. Quien sabe. Todavía me acordaba perfectamente mi último día como humana.Mi último instante como humana.

" En una habitación totalmente oscura, una chica se encontraba sentada en el suelo. Tenía unas tijeras en frente de ella. Sus ojos estaban llenos de lagrimas., y unas cuantas se deslizaban por sus mejillas. Dio un leve suspiro, y mas lagrimas se deslizaron por sus mejillas.

La casa estaba silenciosa, solo se escuchaba los leves sollozos de ella. Miro otra vez las tijeras, y las cogió con decisión. Este sería el último día de su vida, el 15 de Julio.

Acercó las tijeras a su muñeca, y con un movimiento, se hizo una incisión, la sangre empezó a salir de su muñeca muy rápidamente, y a los pocos minutos se estaba empezando a marear. Se echo en el suelo, la sangre salía saliendo, formando un charco. Empezó a ver borroso, y a oír mal.

Ese dolor que le carcomía desde hace tanto tiempo, estaba empezando a desaparecer. De lejos oyó como la puerta de su habitación se abría de un gran tirón, el sueño le estaba empezando a vencer. Parpadeo varias veces, y antes de cerrar los ojos, vio una silueta y unos ojos rojos."

Salí de mi ensoñación, cuando sentí la mano de Demetri en mi hombro. Lo mire con una pequeña sonrisa y suspire.

-Será mejor que volvamos dentro, esta empezando a despejar.-El chico asintió, y me ayudo a levantarme. Le regalé una pequeña sonrisa, y nos metimos dentro del castillo.

Nos mantuvimos en silencio. No hacía falta hablar, el me comprendía perfectamente. Mire de reojo a Demetri. Eres muy guapo, como todos los vampiros, pero jamás podría estar con él. Era como un hermano mayor. Además, quería a Alec.Dio un suspiro largo.

-¿Alec?.-Asentí. Como me conocía el maldito.-Llevamos como amigos desde hace mas de dos siglos, Claudia, y créeme cuando te digo, que todavía no lo llego a comprender algunas veces.

Me mantuve callada unos minutos.

-Tengo que irme Demetri, luego nos vemos.-Este asintió.

Demetri tenía razón. Alec era muy complicado. Llevábamos cuarenta años juntos, y todavía no lo entendía, era cerrado, mucho, por eso tardo casi diez años en decirme lo que sentía.Para un humano diez años puede ser mucho tiempo, pero para un vampiro que vive eternamente no es nada.

Sentí unas voces, la primera la reconocí, era la de Alec, pero la segunda no, era de una chica, de eso estaba segura .Pero…¿Una chica?. ¿Quién?. Al doblar la esquina, lo vi. La hibrida estaba apoyada en la pared, mientras Alec le hablaba cerca, mas de lo debido. Sentí una opresión en el pecho. Inspiré hondo. Siempre hacía eso. Coqueteaba con otras chicas, y ella se mantenía callada, serena, sin que le importase, porque en realidad no le importaba, pero con esa hibrida era distinto, todavía no sabia el porque, pero era distinto.

Con decisión me puse a caminar, y Alec me miro de reojo unos segundos, antes de continuar hablando con la hibrida.

Me aleje de ese pasillo lo mas que pude. No supe cuando me había puesto a correr. Al final pare, y me encerré en una habitación. Al mirar, descubrí que estaba en la biblioteca. Me senté en un sofá, y me quedé allí. Me dolía. Me dolía y mucho. Esa sensación de cuando era humana estaba volviendo. Supongo que la soledad y yo somos viejas amigas. Miré mi muñeca y vi la marca.

"Abrí los ojos de golpe. El dolor que había sentido durante tres días había desaparecido. Miré a mi alrededor asustada, estaba en una habitación, era grande, con una estantería repleta de libros, un sofá, y una ventana, además de la cama donde estaba echada.

En el sofá estaba un chico, que levantó la vista al sentir que había despertado. Eran los mismos ojos que había visto antes de cerrar los ojos, y dejarme llevar por la muerte…¿Estaba muerta?. ¿Estaba en el cielo, y ese chico es un ángel?. Lo dudaba mucho. El aspecto del chico, aunque por muy guapo que fuese, era muy siniestro, sus ojos rojos tenían una pequeña sombra, y su oscuro traje hacía que se viera mucho mas guapo, y mucho mas siniestro. El chico estaba dando leves golpes con los dedos en sofá.

-¿Cómo te llamas?.-Abrí la boca unos momentos, y la volví a cerrar.-Te pregunté cómo te llamas. ¿Acaso no sabes hablar?.

-Cla…Claudia."

La puerta de la biblioteca se abrió, sacándola de su recuerdo. En un parpadeo deojos, Alec estaba en frente de ella. La miraba alzando una ceja.

-¿Qué?.-Dije malhumorada.

-¿Estas enfadada?.

Aparté la mirada, y la centre en el cuadro donde salía Aro, Caius, y Marcus, y un poco mas detrás Carlisle. Por el rabillo del ojo, pude ver como Alec se acercaba a mi, y daba un rodeo al sofá, quedándose detrás de mí. Apoyo sus manos en mis hombros, y acercó su cara a mi mejilla, dándome un leve beso.

Cerré los ojos al sentir sus labios bajar por mi cuello, dándome suaves besos. Sus manos se deslizaron por mis hombros, y brazos, hasta acabar en mis manos. Me cogió una, y observé como daba una vuelta al sofá, y acababa en frente de mi. Dándome un tirón me levantó, y me apretó contra él.

Soltó mis manos, y puso sus manos en mi cintura, bajando poco a poco hasta mi trasero.

-¿Estas enfadada?.-Acercó su cara a la mía, apoyando su frente con la mía. Este no era el Alec que conocía. ¿Qué le pasaba?.

-¿Qué te pasa?.-El me miro confuso.-Alec nunca haría lo que has hecho tu, no es tan cariñoso.-"Alec" soltó una leve risa, mientras acercaba su cara a la mía, y me daba un beso.

-¿Claudia?.-Al oír esa voz me separe instintivamente. Mire al chico que tenía en frente, y ya no era Alec, era Marcos, su don era transformarse en otra persona….Mierda.

Vi a Alec en la puerta de la biblioteca, mirando a Marcos con los puños apretados. Dio un paso hacía adelante. Marcos lo miraba con una pequeña sonrisa. ¿Acaso este estúpido no sabía que Alec podía matarlo?.

Corrí hacía Alec, y la empuje hacia fuera, este me miro enfurecido, me cogió de la muñeca, y me llevo hacía su cuarto.

"-Quiero que seas solo mía Claudia."

Al llegar a su habitación, me tira bruscamente dentro de ella. La cierra de un portazo, y me mira.Me levanto, ahora yo la que esta enfadada. ¿Quiénse cree él para…?, bueno, si, mi novio. Es mi novio. ¡Pero el también coquetea con otras!..., aunque el nunca las ha besado…

Se acercó a mi, y levanto la mano abierta, cerré los ojos, y sentí la bofetada que me dio,lanzándome a la cama. Antes de que abriera los ojos, Alec se había colocado encima de mi, sujetándome las muñecas.

-¿Qué hacías con Marcos?.-¿Estaba celoso?, me pregunte.

-¡Tu también lo haces con esas!.-Reuní toda la fuera que tengo, y lo empuje hacía la pared. Me levante de la cama, y lo mire enfadada.-¡Tengo que aguantar como coqueteas con otras chicas aunque yo este delante!. ¿¡Crees que eso no me duele!?. ¿Lo has sentido verdad?. ¿Se siente mal, eh?. ¡Pues yo me siento así todos los días, viéndote coquetear con todas esas vampiras!.

"Mi vida es una mierda. Yo soy una mierda. Nadie me llegará a querer."

Alec me miro. Sus ojos se habían oscurecido un poco. Había perdido ese color rojo borgoña que tanto amaba.

-Nunca me acosté con esas vampiras.-Murmuro.-Ni si quiera lo pensé.-Se acercó a mi.-Claudia, ¿nunca te has pensando el por qué te transforme?. ¿El por qué no te deje morir?.

Por supuesto que lo había pensando, esa duda se la había carcomido durante años, pero el nunca le había respondido a esa pregunta, no hablaba cuando hacía esa pregunta, excepto aquel día.

"-Oye Alec…-Este la miro, estaba echado en su cama, mientras que yo estaba en el sofá, leyendo un libro.-¿Por qué me transformaste?.

Alec me miro unos minutos seguidos, para luego mirar al techo, encogiéndose de hombros.

-Supongo que me sentía solo."

-¿Me transformaste por qué te sentías solo?.-El puso una sonrisa de medio lado. Parpadeo unas cuantas veces, y respiro hondo, aunque no le hiciese falta.

Se fue acercando a mi lentamente, me acarició el pelo, la mejilla, y el brazo, hasta cogerme de la mano. Levanto su brazo, llevando mi mano, y se la puso en el corazón. Me dio un beso, dulce, algo raro en él.

"-Yo no hago el amor, Claudia, yo follo duro."

Me acuerdo perfectamente cuando me dijo eso. Habíamos empezado a salir, y yo me sentía como una adolescente con las hormonas desbocadas.

Correspondí el beso con ansias, pasando mis brazos por su cuello, acercándolo mas a mi. Lo quería tener cerca, mas cerca. Puso sus manos en mi trasero, y me elevo en el aire, haciendo que enroscase mis piernas por su cadera. Todavía nos seguíamos besando.

Me echo en la cama, y me ayudo a quitarme la ropa, lentamente. Tiro mi jersey al suelo, se puso encima de mi, y me dio otro beso, mas ansioso, mas necesitado. Me fue acariciando suavemente, delineando mis curvas. Me desabrocho el sujetador, que era de esos de desabrochar por delante.Se mordió el labio disfrutando de las vistas, y si hubiera sido humana seguramente me habría sonrojado, me los acarició, tiro de mis pezones, y soltó una pequeña risita cuando solté un gemido.

-No me había dado cuenta de lo preciosa que eres.

Vaya. ¿Ese es mi Alec?. ¿El frío, y además mandón de Alec?. Wow.

Desabrocho mi falda, me quito los leotardos, y los zapatos, quedándome en bragas. Oh dios, si pudiera me hubiera sonrojado a mas no poder. Nunca me había mirado mientras lo hacíamos. Sexo rápido. Sexo duro.

-Muérdete el labio.-¡Había vuelto!, sonríe un poco, y el me miro con mala cara.-Claudia, muérdete el labio. Ya.-Acaté sus ordenes, y me lo mordí.Trago en seco, y se quito la chaqueta. -No sabes cuanto te deseo ahora mismo.-Murmuro.

Sonreí. Nunca antes me había dicho eso, y quizá podría acostumbrarme a este Alec.

-Quiero quitarte yo la ropa.-Alec sonrió y asintió, se levanto de la cama, y observe como me miraba mientras me sentaba en la cama. Una pequeña sonrisa se estaba esparciendo por su rostro. Quien sabe el porque.

Me levante de la cama, y me acerque a él, aun desnuda. Si mi corazón todavía latiera, podría salirme por la boca.Fui desabrochando el botón, al principió estaba nerviosa. Parece como si fuese mi primera vez, que patética soy, pensé.

"Sabes que eres patética Claudia. Nadie te soporta. Nadie te quiere."

Me detuve. Alec me agarro de las muñecas, y acaricio mi derecha, donde tenía mi cicatriz. La acaricio, y luego me soltó las muñecas. Se fue desabrochando la camisa, pero al cuarto botón, se exaspero, y se arranco la camisa, solté una leve risita. Lo observé, era perfecto. Apoye una mano en su pecho, y me deje llevar. Quería tocarle. Necesitaba tocarle. Le acaricie el tórax, el esternón, no tenía unos abdominales marcados, ni nada parecido, era delgado, perfecto. Seguí bajando hasta el pantalón, desabroche el botón, y el se lo quito.

Ahora ambos estábamos desnudos. Nos miraros. Lo noto. Noto esa sensación de necesidad, de sentirlo dentro de mi, de sentir sus caricias, de sentir sus besos, y veo que el también parece sentirlo.

No se cuando nos empezamos a besar. Desesperados. Ansiosos, como si nunca nos hubiésemos besado. Nuestras lenguas se juntan, y bailan una danza. Exploro su boca, y el la mía. Lo deseo, y mucho, y el a mi también.

Me tumba en la cama de un empujón, mientras el se quita el bóxer, y madre mía, joder, joder, joder. Estaba completamente desnudo ante mí, y…, dios, quería tocarle, tocarle entero.

Se subió encima de mi, y me abrió las piernas con una mano, mientras que con la otra se esta sujetando a la cama, madre, ¡me ha roto las bragas!.

Esta dentro de mi, y se esta empezando a mover, lento, y luego rápido. Dentro, fuera, dentro, fuera, dentro, fuera, y aumenta la fuerza y la velocidad. Me besa, como siempre hace. Echaba de menos esos besos, y tengo esa sensación de bien estar, porque se que es mío.Solo mío.

Sus manos me acarician, y sus dientes me muerden un labio, mientras acelera el ritmo. La cama se mueve, y siento que se va a romper, pero qué mas da, es solo una cama.Me coge de las muñecas, y las pone encima de mi cabeza, apretándolas, y siento como un dedo acaricia mi cicatriz. Lo miro a los ojos, y veo que el estaba mirándome, con cierto toque de tristeza, pero en seguida se evapora, y aparta la mirada. ¿Me quiere?, quien sabe, yo le quiero a él, y lo demás que le den, aunque…una opresión en mi pecho hace que se me forme un nudo en la garganta. ¿Me esta utilizando?. ¿Y si no me quiere?.

"-Claudia, Alec esta enamorado de ti aunque no lo aparente, nunca ha sido de demostrar sentimientos, y he visto como te mira, te mira como si fueses su luz, la luz de su corazón, así que hazme caso cuando te digo, que Alec esta enamorado de ti."

Las palabras de Jane hace que lo vuelva a mirar, me suelta las muñecas, y se apoya en la cama con los codos, mirándome fijamente, se acerca a mi oído, y me muerde suavemente el lóbulo.

-Eres mío, Alec.-Oh dios, me contraigo,estoy apunto de llegar.Mis manos van hacía su pelo, lo agarro con fuerza, y cuando llega el orgasmo grito. Alec también llega, pero el gruñe, y se deja caer encima de mi.

-Solo tuyo.-Se coloca de lado, llevándome con el, y ahora nos estamos mirando fijamente.-Claudia, no dudes en todo lo que significas para mi. -Me da un beso en la frente, y me abraza.

Me quiere, se que me quiere.

-Aunque la chica Cullen no esta nada mal, eh.-Murmura. Lo miro divertida, y veo como pone una sonrisa traviesa, me estaba provocando.-Aunque tu estas mucho mejor.-Entonces soy yo la que pone una sonrisa.