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Historia 135182 — capítulo 5

El partido de Quidditch

Los labios de Severus recorrían hábilmente cada centímetro de la piel de la castaña que estuviera a su alcance, sus manos se encargaban en aquel momento de acariciar frenéticamente los pechos de la chica que suspiraba a cada toque de su amante.

Snape comenzó a descender por su abdomen, haciendo pequeños círculos con la lengua en el ombligo de la chica.

Snape se sepultó entre las piernas de la castaña. El profesor lamia lentamente el clítoris de Hermione, torturándola.

Su dedo gordo rozaba su pezón izquierdo, acompañándose más tarde del índice, dando pequeños pellizcos a su pezón, lo suficiente para sentir solo placer.

Hermione soltó un sonoro gemido de sorpresa al sentir un fino dedo de Snape introducirse en sus pliegues, para ser secundado por un segundo y más tarde un tercero.

Snape no había dejado de lamer el clítoris de Hermione, dispuesto a proporcionarle un fabuloso orgasmo.

Hermione gemía descontroladamente, sintiendo las olas de su primer orgasmo acercarse…

-¡Por Merlín Severus!

Severus aumento la velocidad de sus dedos y sin esperar mucho más, Hermione vino ruidosamente.

Snape bebió los jugos de la castaña gustoso.

Hermione respiraba agitadamente. Snape se acercó y beso a la chica, en un beso, lejos de ser apasionado, un beso tierno, sensible.

Hermione sonreía.

Snape se apartó y se fue a acostar a un lado de la castaña.

-Amor, es algo tarde y mañana supongo, iras a ver a tus estúpidos amiguitos jugar Quidditch.

-Si quieres que me quede, solo tienes que pedirlo- respondió la castaña recostándose sobre el pecho de Snape.

Snape acariciaba el pelo de la chica.

-Descansa

La castaña se incorporó, besando suavemente los labios de Snape.

Se revolvía entre las cálidas sabanas hasta que sintió la presencia de un cuerpo al lado suyo.

La castaña, muy a su pesar abrió los ojos y se encontró con los penetrantes ojos negros de Snape observándola.

-Hola- dijo la chica desperezándose

-¿Cómo durmió mi pequeña bruja?- inquirió el pocionista, dándole un beso en la frente a la castaña-

-Excelente- confeso la chica con una sonrisa.

Snape acariciaba el pelo de la castaña, y la observaba fascinado.

Hubiera querido pasar ahí una eternidad, y nunca separarse de Snape, pero después de un rato, el hombre se incorporó y después de un movimiento de la varita se encontraba completamente vestido.

-¿A dónde vas?- inquirió la chica

-Al Gran Comedor, tú también deberías ir hacia allá.

-¿Iras al partido de Quidditch?- pregunto la chica

-Tengo algo más importante que hacer- repuso el hombre.

Se acercó a la castaña y le dio un cálido beso en los labios antes de desaparecer por la puerta.

-¿Dónde habías estado Herms?- inquirió Harry media hora más tarde, mientras ambos caminaban por los terrenos del colegio hacia el campo de Quidditch.

-Estaba algo ocupada- Repuso la chica evadiendo el tema.

-Anoche no te vi llegar a la Sala Común.

Hermione había comenzado a ponerse nerviosa.

-Yo... Salí algo tarde de la biblioteca- balbuceo la chica

-Estuve ahí por la noche y no te vi en ningún momento.

La chica se restregaba las manos nerviosa.

-¿Hay algo que quieras decirme Hermione?- Harry la miraba inquisitoriamente, se había detenido.

-Emmm… ¡no! Harry… nada.

Harry la contemplaba nada convencido.

-¿Dónde está Ron?- pregunto la chica cambiando drásticamente el tema. Ambos continuaron el camino.

-Con Lavender- respondió el chico en un claro intento de molestar a la chica

-¡Oh! Que gusto

La chica ni siquiera prestaba atención a lo que decía el chico.

-¡Herms! ¿Qué ocurre contigo?

Harry la observaba con esos ojos verdes, aquello ojos que sabían cómo hacerla hablar.

Hermione estuvo a punto de decirle todo, de confesarlo como lo había hecho con Lupin, pero sabía que si hacia aquello, Harry la mandaría a encerrar en San Mungo después de encargarse de matar a Snape con sus propias manos.

-Estoy bien Harry lo juro- repuso la chica sonriendo.

Aquello no dejo muy convencido a Harry, pero no insistió más.

Los alumnos comenzaban a amontonarse en las gradas del estadio, pero Hermione se había terminado por separar de Harry, con el pretexto se esperar a Ginny, sin embargo no se sentía con ganas de estar en el partido.

Estaba realmente cansada y a decir verdad se sentía algo triste. Aquello contestación de Snape "Tengo algo más importante que hacer" no la había hecho sentir nada bien. Caminaba despreocupadamente por los terrenos del colegio, de regreso al castillo, cuando se topó de frente con Ron, que corría hacia el terreno de juego.

-¡Herms! Hola- el chico le dio un rápido beso en los labios, que tomo por sorpresa a la chica.

El pelirrojo respiraba agitadamente.

-¡Te veré en el estadio!- exclamo antes de volver a correr.

Hermione lo observo alejarse, mientras en su cerebro se procesaba todo lo ocurrido.

La guerra había terminado hacia un año, ella había besado a Ron en la cámara de los secretos y ahora ambos eran… pareja.

Pareja… Hermione apenas podía asimilar aquello, era como si por un momento lo hubiese olvidado, toda su atención se había centrado en Snape… en Severus…

La chica continuo caminando, pensando en su "novio" del cual casi se había olvidado y pensando en… Severus.

Algunas veces no era la necesidad de estudiar la que la mantenía refugiada en la biblioteca, si no la necesidad de alejarse del mundo exterior que tanto la agobiaba, y aquella ocasión era una de esas veces.

La biblioteca estaba desierta, como era ya costumbre, sobre todo un sábado por la mañana durante un partido de Quidditch.

La chica comenzó a vagar por las estanterías, buscando algún libro de lectura "ligera" que consiguiera distraerla del resto del mundo.

Encontró uno que hacia demasiado tiempo que no leía, por que siendo sinceros, en 7 años prácticamente había devorado la biblioteca completa.

Se paró sobre las puntas de sus pies, pero no conseguía alcanzar el libro, estaba demasiado alto.

Fue cuando aquel cuerpo apareció detrás de ella, dándole aquel empujoncito necesario para alcanzar el libro.

-Gracias- susurro la chica sin moverse ni un ápice, esperando lo que vendría.

-Por nada pequeña


Hermione**********

¿Pequeña? Un momento… aquella no era la loción de Snape, el no olía a menta… a menta como…

Narradora

-¡Lupin!- exclamó la chica girándose enseguida.

El licántropo sonreía, mientras la observaba con sus cálidos ojos color almendra.

-¿Por qué no estás en el partido?- inquirió la chica buscando la manera de zafarse de aquella situación que comenzaba a incomodarla.

-Tu tampoco estas allá- respondió el profesor. Había aprisionado a la chica entre la estantería y sus brazos posados a ambos lados de su cabeza.

-Si… yo… no me apetecía estar por allá- repuso la chica apartándose por debajo del brazo de Lupin.

Lupin se giró hacia la chica recargándose de lado sobre la estantería, con los brazos cruzados sobre su pecho.

Una pose que lo hacía lucir realmente atractivo.

-Bien yo… iré a mi Sala Común

La chica se despidió con un movimiento rápido de la mano.

-¿No te apetece ir a tomar un poco de té a mi despacho?- propuso el hombre acercándose peligrosamente a la castaña

-No de verdad… yo gracias… tal vez en otro momento.

La chica salió casi corriendo de la biblioteca olvidando el libro que se suponía iba a leer.

Aquella actitud tan extraña de Lupin la había espantado.

Tal vez sería mejor encerrarse en su habitación y descansar por un rato.

¿Qué seria aquello tan importante que seguramente Snape hacía en aquel momento?

Hermione estaba tan solo a un pasillo de llegar a la torre de Gryffindor, cuando unos fuertes brazos la sujetaron por la cintura, por detrás. Por un momento tuvo miedo de que se tratara de Lupin.

-¿Qué hace mi pequeña bruja merodeando por los pasillos tan sola?

Hermione suspiro al sentir el cálido aliento de Snape rozar su cuello.

-Iba hacia mi torre- respondió a chica, sujetando las manos de Snape que se encontraban entrelazadas sobre su abdomen.

Snape la besaba delicadamente en el cuello.

-Ya veo… pensé que tal vez… pensarías en mi…- repuso Snape con fingido sufrimiento.

-Tenías algo muy importante que hacer ¿Cierto?- repuso la chica algo enfadada. Separándose de Snape.

El profesor la observaba divertido.

La volvió a abrazar, sin importarle que la chica luchara por soltarse.

-Sí, tan importante como visitar a mi alumna favorita- le susurró al oído provocando que una descarga eléctrica recorriera toda su espalda.

-Pues ya puedes ir a buscarla

-Ya la he encontrado- respondió el hombre volviendo a entrelazar sus manos en el abdomen de la chica.

-Pero veo que ella no quiere estar conmigo- dijo de pronto el hombre con fingido sufrimiento

La castaña sonrió, girándose sobre sus talones y sin previo aviso, atrapo los labios de Snape con los suyos.

Snape correspondió al beso ansioso, sujetando delicadamente a la chica por la cintura.

De pronto, se escucharon pasos a lo lejos.

En un excelente reflejo de Snape, adquirido en sus años de mortífago, sujeto a Hermione por la cintura y la llevo a un pasillo contiguo, donde ambos de refugiaron entre las sombras.

Snape estaba recargado contra la pared, y la espalda de Hermione estaba recargada en el pecho de este.

Snape la sujetaba con ambas manos por el abdomen mientras ella sujetaba las manos de él.

Se trataba de Lupin, que caminaba en dirección al retrato de la dama gorda.

-Varita de regaliz- susurro Lupin y el retrato se abrió, permitiéndole pasar.

-¿A dónde va ese estúpido Lobo?- exclamo Snape mientras lo observaba entrar.

-¡Oye!- lo reprendió Hermione

-Olvidaba que es tu amiguito- repuso Snape con fingida amargura.

-¿Celoso?- inquirió la castaña girándose en su lugar hasta quedar frente a este.

-¿De ese? Claro que no- respondió Snape

Hermione lo miraba suspicaz.

-Tú eres mía ¿De acuerdo?

Hermione sonrió

-De acuerdo- respondió, antes de volver a besar aquellos labios que tanto necesitaba.

Ninguno de los dos parecía dispuesto a separarse, era como si ambos se hubiesen fundido en un solo cuerpo.

Snape contemplaba a la chica.

-¿Qué?- inquirió esta tras darse cuenta de la mirada de este.

-Es solo que eres perfecta…- repuso el, apartando un mechón de pelo que caía sobre la frente de la chica.

Hermione se ruborizo un poco. Y volvió a besar los labio de Snape, en un cálido y tierno beso.

Hermione poso su cabeza sobre el pecho de este, mientras Snape únicamente la abrazaba. La castaña disfrutaba de aquel momento como jamás lo había hecho con nadie, ni siquiera al lado de Ron.

…Ron…

Tenía que terminarlo… aquello a su lado tan solo era un engaño.

-¿En qué piensas?- inquirió Snape un momento después

-En nada- respondió la chica incorporándose.

A lo lejos, se escuchaba el barullo de los alumnos que volvían al Castillo.

-Creo que debo ir a la entrada del castillo, a controlar todo el alboroto.

-No te vayas- repuso la chica sin disimular su decepción.

-En algún momento tendremos que separarnos

-Esperemos a que sea el momento- respondió la chica abrazándose fuertemente a él.

Por un momento, aunque Hermione no lo noto, Snape sonrió sinceramente.

Se escuchaban pasos acercarse por el corredor. Lupin había salido de la Torre de Gryffindor.

-Creo que es tiempo de irme- dijo de pronto Snape separándose de la chica.

La chica lo soltó lentamente, como quien no quiera la cosa.

-¿Te veré esta noche?- inquirió el profesor.

-Prometí a Ron y a Harry acompañar a ver a Hagrid esta noche.

-Ahh- repuso Snape sin disimular su enfado.

-¿Estas molesto?

-No

La chica se acercó y le dio un cálido beso a Snape que este apenas correspondió.

-Amor, no te molestes yo…

-¿Cómo me has llamado?- inquirió de pronto el profesor sujetando el rostro de la chica con ambas manos.

Hermione su ruborizo.

-¡Por Merlín! Linda, como podría molestarme contigo.

Snape beso tiernamente a Hermione, tan tierno que apenas podía creer que aquel beso lo estuviese dando el.

A lo lejos se escuchaba el barullo de los alumnos acercándose por el pasillo.

-Te veré luego.

Snape salió de su escondite entre las sombras y desapareció al final del pasillo.

-¿Hermione?

-¡Lupin! Hola

-Así que volviste con ese…

-Si- respondió la chica tajante

Lupin alzo una ceja.

-Ya veo.

-¿Estas molesto?- inquirió la chica algo seria.

-No- respondió el licántropo con una sonrisa mal fingida.

Snape

-¿Se puede saber dónde te habías metido?- inquirió McGonagall amenazante al verme aparecer por el corredor

-Yo… estaba ocupado en mi despacho- respondió fríamente

McGonagall me observo nada convencida.

eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee

Holi :DD

Por fitas dejen sus coments, es lo unico que hace que me sienta con animos de continuar la historia

Un Beso

Feer :3