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Historia 135694 — capítulo 1

¡Hola! Comencé este Dramione, espero que les guste y me dejen sus comentarios, pues creo que son muy importantes, ya saben retroalimentacion.

Después de muchos años, de tener la vida resuelta, el trabajo que quería y seguir defendiendo a los más débiles ella era el punto de apoyo de un pelinegro, era siempre su consultora y aquella persona que le ayudaba en casos muy difíciles, él siendo un auror era imposible que se diera el lujo de actuar sin ayuda. Se encontraban reunidos como muchas veces frente a la chimenea de la casa Potter, que alguna vez le perteneció a los Black, todo ahí era diferente, él era diferente, ella era diferente y sus vidas también lo eran. Esa mansión no se veía descuidada las paredes estaban pintadas de un color cercano al amarillo, demasiado bajo para ser tan llamativo, algunos adornos eran de color rojo para poder demostrar a que casa pertenecían los dueños de la casa Gryffindor, no había elfos domésticos, no había nada más que su esposa, un hijo, su ahijado y él.  

El reloj marcaba las 8 de la noche, y hacía un poco de frío, un pelinegro ingresaba con una taza a la sala de su casa, parecía regresar un poco a lo sombría que se veía antes.

— En definitiva él debe de estar bajo un obliviate… — Sonaba dudoso con sus propias palabras, pero él mismo quería convencerse.

—Supones que un obliviate sea suficiente… creo que no, a pesar de que le quitas los recuerdos a una persona esta no olvida por completo, si te ve nuevamente esta persona deducirá que te conoce, si es que te conoce olvidar ni aun con ese hechizo es algo posible. — dijo mientras recibía una taza, que miraba con tanta curiosidad como razón.

— Eso lo dices tú, pero crees en verdad Hermione, que no te afecte es obvio que si lo hace.

— Harry estoy segura de ello, es imposible la persona recordara claro todo lo que ha pasado pero sabrá que conoce a la otra persona, en sus memorias no podrá apreciarla pero algo le dirá que se conocen, eso paso con mis padres. - Ella se puso sería frente al fuego de la chimenea, tomo un sorbo de su taza de café que hace unos minutos su mejor amigo le había llevado y con una sonrisa melancólica se giró a verlo.  - Ron miente…

— Hermione… — Toco el hombro de la castaña en señal de apoyo y ella se giró a ver la chimenea de nuevo. En el marco de la puerta apareció una pelirroja que se dedicó a darle una mirada a su marido intentando darle las fuerzas que necesitaba para hablar con su mejor amiga.  

— No sabía cómo decirlo, así que decidió huir, decidió irse… Lo supe desde que se sorprendió al verme ahí, y sabes que fue lo más estúpido que su novia es una bruja… — Una lagrima cayo de su ojo derecho y no hizo nada por frenar a la siguiente. — Supe que mentía, nadie lo hechizo, nadie levanto su varita contra él… fueron dos años Harry, dos años que lo busque como loca para esto. Pensé que me amaba, que de verdad quería formar una familia conmigo.

La pelirroja se acercó e hizo que Hermione se girara a verla, la abrazo y sintió como su mejor amiga tiraba todo aquello que la hacía mantenerse de pie, sintió como estallaba en lágrimas y como su respiración agitada comenzaba a darle a ella esa misma tristeza, porque habían compartido noches en vela, buscando a Ron, que un día desapareció, no dejo ningún rastro, no dejo huella se fue, justo la mañana de aquel día lo encontraron, en París.

Ellas llegaron ahí todo porque Ted decidió que quería conocer la Torre Eiffel, y Ginny con su segundo embarazo tenía antojo de pizza de caracoles, era un sábado por la mañana así que al tener el día libre decidieron aparecerse en París, estaban viendo la torre cuando una cabellera pelirroja incapaz de pasar desapercibida llamo su atención, Ginny corrió de inmediato, y tan rápido como su vientre de 6 meses le permitió, dejando atrás a Harry, James, Ted y Hermione por la emoción del momento y fue la primera en reconocer a Ron, que al verla perdió el color de su rostro e intento huir sin éxito alguno.

Ella se dio cuenta en cuanto lo vio que jamás perdió la memoria, porque cuando lo vio a los ojos, segundos antes de que Hermione apareciera vio como el miedo consumía al pelirrojo, supo que lo habían descubierto, cuando Hermione llego a donde ella estaba empezó a llorar de felicidad pero fue solo unos segundos antes de que se acercara a él y le preguntara que paso y él fingiera demencia, justo después de negar conocerlas llego su novia, era hija de algún ministro de magia pero no recordaba quien, entonces al volver la cara a Ron supo que mentía, supo que jamás lo habían atacado, supo que él le había mentido a la mujer que justo un día antes de desaparecer frente a todos le había pedido matrimonio.

Habían pasado ya 5 años de la guerra contra Voldemort y que finalmente el mundo mágico se viera libre de toda esa amenaza, tardaron en encontrar a todos los mortifagos, los mandaron a Azkaban, a algunos los perdonaron y muchos más comenzaron de nuevo, de cero. Harry y Ginny se habían comprometido 4 años atrás, justo cuando Ginny acabo Hogwarts, Harry recibía entrenamiento en la escuela de aurores, se casaron el año siguiente cuando Harry concluyo su entrenamiento. A los 21 años Harry recibió la noticia de que sería padre, su primer hijo James Sirius.

Ese mismo año Hermione trabajaba en el Ministerio se dedicaba a mantener pacificas las negociaciones con las criaturas mágicas que empezaron a cooperar ya que Hermione velaba por sus intereses. El día 3 de marzo Ronald Weasley le propuso matrimonio enfrente de toda su familia, sus recuperados padres y sus mejores amigos, ella creía vivir la mejor etapa de su vida, su trabajo iba de maravilla y su vida amorosa también pero justo cuando creía todo perfecto, Ronald al día siguiente desapareció. Solo sabían que alguien vacío su bóveda en Gringots, pero el duende no recordaba quien porque le lanzaron un obliviate, en su casa encontraron signos de lucha, y no pudieron rastrear nada. Día a día se dedicaron a buscar pistas, algo que los llevara a él pero parecía que jamás encontrarían nada, sin embargo, Hermione no perdía la esperanza.

La pelirroja sintió como Hermione se separaba de ella, se limpiaba sus lágrimas y recobraba la compostura que la caracterizaba, se acomodó el cabello y vio a Ted en el marco de la puerta donde minutos antes Ginny estaba, le sonrió amablemente y él se acercó, era un niño tenía 6 años y su cabello lleno de mechones azules y rosas ahora estaba apagado, solo era rubio, rubio aburrido.

— No me gusta verte triste tía… no me gusta que llores, antes llorabas porque no sabías nada de él, no llores ahora, esta vez Ronald no se lo merece. — En definitiva ese niño era demasiado inteligente y muy maduro para su edad, pero ella lo esperaba, él perdió a sus padres y su familia directa se limitaba a su tío y su abuela.

— Todo está bien, te prometo que no voy a llorar más por él. — Y le mentía cobardemente porque sabía que al llegar a su departamento se dedicaría a llorar, se embriagaría, haría algo con tal de no recordarlo, de no sentir dolor.

— Si cumples tu promesa cargare el cabello castaño por ti una semana, pero el mechón rosa seguirá ahí, eso no podrás cambiarlo. — Ella le sonrió sintiéndose una traidora y vio como el cabello de Ted comenzaba a cambiar de color. — Padrino, esta noche iré a casa de  mi tío, espero que lo recuerdes. Viene por mí en unos minutos, me mando un patronus.  

— Claro que sí campeón. ¿Ya tienes lista la maleta? — Se acercó a Ted y revolvió el cabello ahora castaño. — Vamos por ella. 

Subieron las escaleras dejando a Ginny al lado de una pensativa Hermione.