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Historia 135694 — capítulo 17

Hola disculpen el retraso, es solo que la mudanza no me ha dado tanto tiempo, pero ya voy a poder subir capítulo semanal, este es el útimo capítulo largo, creo que seguire haciendo los capitulos como antes. 

Gracias por los favoritos ya llegamos a 107  y eso me pone bastante feliz, gracias , , ScarlettBlack22 ,DeniiMalfoy yElii Malfoypor  sus comentarios en el capítulo anterior.

Espero que el siguiente les guste. 

Una amenaza.

Hermione estaba buscando todos los expedientes del caso Malfoy, ahora todo se le hacía confuso, todo tramado todo listo. Hablo con Harry para que este consiguiera esos expedientes sin decirle en ningún momento porque, siempre que el pelinegro preguntaba ella respondía con un simple "son solo pequeñas dudas y lagunas que quiero revisar".

Había dedicado más de dos semanas a este proyecto, había intentado acabar más rápido que nunca su trabajo en la oficina y dedicaba todas las horas a estar buscando cosas que parecieran relevantes en el caso de los Malfoy.  Hizo una lista de todo lo que le resultaba extraño o sospechoso.

— Bien, ya casi acabo esta lista, después de esto iré a ver a Harry. — Suspiro y comenzó a arreglar todos los papeles en un montón para poder guardarlos.

— ¿Lista? —Draco estaba parado en la puerta sonriendo descaradamente, Hermione se quedó embelesada observándolo, se veía perfecto, el hecho que Draco fuera demasiado atractivo le resultaba un problema porque llegaba a pensar que no podía ponerle tanta atención y se encontraba así de nuevo hipnotizada por aquella enigmática sonrisa.

— Draco, me asustaste. Si es una lista de casos de la que requiero expedientes, es para el uso de veritaserum de manera ilegal. — Hermione comenzó a poner todos los papeles uno sobre otro sin cuidado. — Para dárselos a los prisioneros sin que ellos sepan.

—Está bien. — Draco se acercó y la tomo de la cintura, le dio un suave beso en los labios y al darle un segundo la castaña noto que ese rubio sonreía, no pudo evitar sonreír también y así sellaron su segundo beso. — Es hora de cenar con Ted ¿te parece si aparecemos?

— Sí. — La castaña tomo del brazo al rubio mientras este aparecía cerca de la casa de Andrómeda.  Al tocar la puerta Ted salió a abrirla y se lanzó a los brazos de Draco, haciendo hincapié en su cambio Hermione noto como comenzó a darle vueltas a Ted mientras los dos reían sin parar.

Hermione recordaba que al inicio a Draco no le hacía gracia el cabello rosa chicle, pero poco a poco con todo lo que Ted era y significaba para él fue entendiéndolo y aceptando que usara ese cabello rosa chicle en todos los lugares, a veces cuando lo veía sin ese color hacía todo por verlo de nuevo así, para el ese color rosa chicle significaba que para Ted todo estaba bien.

Como muchas veces fueron por Ted se sentaron en el parque y jugaron, se sentía tan bien para Draco estar con Hermione y con Ted, no se sentía ni un poco solo, extrañaba a Narcissa y a Lucius pero gracias a ellos dos sentía que podía continuar.

Terminaron el día y regresaron a la mansión, mientras Hermione se ponía la pijama Draco comenzó a verla de manera detenida, ella dejo de cambiarse para observarlo, se quedó fija en esos ojos que parecían fríos, aquellos ojos que pedían una explicación.

— Me dirás que es lo que tramas… — Lo dijo con un tono de voz completamente seco que alerto a Hermione.

— ¿De que hablas? — Comenzaba a ponerse nerviosa, Draco se levantó y se acercó a ella de manera peligrosa, ella comenzó a dar pasos hacia atrás hasta quedar contra la pared, acorralada sentía como su pecho subía y bajaba un poco más rápido de lo normal.

— Hermione, esos expedientes los conozco más que nadie, dime ¿Qué buscas? —Draco apoyo su frente contra la de la castaña, esta vez ella supo el porqué de esa actitud, levanto sus brazos y rodeo a Draco.

— Algo que me diga quien haría algo así de horrible. —Lo abrazo con más fuerza.

— Llevo años buscándolo, y ni siquiera se el por qué, tal vez el saberlo me daría una pista. — La castaña se mordió el labio, podía decirle lo que Ron le dijo pero no debía hasta estar segura, hasta poder probarlo por sí misma.

—  Eso busco, algo que pasáramos de largo en ese momento.

— Espero que encontremos a esos malditos o ese maldito, juro que cuando lo tenga en frente lo matare con mis propias manos, usar mi varita sería darle una muerte que no merece.

Un escalofrío recorrió la espalda de Hermione el tono de voz que uso su prometido la lleno de miedos, la lleno de terror pero sabía que era algo normal, si ella no hubiera recuperado a sus padres en definitiva estaría mal, se abrazó contra el rubio aun con más fuerza mientras busco sus labios.

Ese beso era brusco, era duro lastimaba sus labios y los poseía con fuerza, pero ella creía que solo así el desquitaría esa frustración, sintió el sabor metálico de su labio sangrante pero no dijo nada. Draco se separó y comenzó a dar suaves y pequeños besos en los labios de la castaña. Probablemente sintió el sabor de la sangre pero por alguna razón Hermione regreso a ese beso salvaje, si así Draco sacaba esa frustración, ese terror con el que vivía su vida no perdía nada con lograr que él se relajara al menos esa noche.

Ese beso cambio con el paso del tiempo, dejo de ser un beso lleno de arrebato y se tornó suave, sus labios se unían lenta y acompasadamente como si el tiempo no fuera un problema.

**

Pasaron varios meses, Draco y Hermione estaban en la mansión con Ted, quien estaba triste por estar castigado, tenía el cabello rubio y una mirada triste pero según Draco no podía darle todo sino estaría dándole un mal ejemplo.

Draco veía a Ted y su cabello rubio, odiaba de cierta manera ver su cabello rubio era un indicador de que tan triste estaba y triste era la palabra que esperaba Ted nunca conociera.

— No vas a convencerme aunque lo intentes. — El rubio camino firme ante Ted que sollozaba casi en silencio.

— No es lo que quiero. — Se limitó a limpiar algunas lágrimas que caían sobre sus mejillas.

— Perfecto porque no te iba a funcionar. — El rubio sonrió descaradamente al ver que su sobrino con cara de sorprendido giraba a verlo.

— ¿Cómo te das cuenta?                                   

— Usaba el mismo truco con mi madre. — Metió sus manos a la bolsa de su pantalón. —No creo que debas eludir este castigo.

— No fue gran cosa. — El niño se escuchaba molesto.

— No lo fue, pero son cosas que no debes hacer.

— Pero James empezó. — Al parecer nunca aceptaría la culpa.

— James es más pequeño que tú.

— Pero él me molesto primero.

— Cuéntame que paso, sin mentiras.   — Draco miro a Ted con una intensidad que podía notarse, y recibió esa misma mirada.

— Bueno, yo estaba jugando con mi escoba y James quería subirse. Le dije que no, porque era mía además él tenía la suya, entonces me dijo que quería la mía y yo le dije que no porque tú me la habías dado entonces comenzó a jalarla y la rompió, yo me enoje y sin querer hice que le salieran granos, pero te juro tío que fue sin querer, es que estaba tan enojado porque tú me la regalaste y es solo mía. Luego le dije que se lo iban a comer los nargles porque los nargles comen niños que dan asco como él. — Soltó una pequeña risa.

— Ok.

— ¿Estas molesto? — Al escuchar el tono seco de la voz de su tío se tensó.

— No, pero no me agrada que seas así… puedes prestarle las cosas a las personas no por eso perderás algo.

— Pero es mía…

— ¿Acaso eres un envidioso? — Draco levanto la ceja y Ted bajo la mirada.

— No.

— Entonces, te quitare el castigo si prometes honestamente y sin trucos no volver a hacerlo.

— Hecho.

El cabello de Ted cambio de color, se dejó aquel rubio pero su mechón rosa apareció en su cabello, sonrió a Draco y se fue corriendo a jugar.

— ¿Quién diría que tú le hablaras a él de compartir?  — Una castaña aparecía en el marco de la puerta, se apoyaba ahí mismo.

— ¿Quién diría que te gusta escuchar conversaciones ajenas?  — Aquel rubio no giro para verla.

— Cosas que aprendo de ti. — La castaña se mordió el labio.

— Entonces son cosas que aprendo de ti. ¿Ya lo has pensado…? — Giro a verla, camino hacia ella y la beso.

— Ya.

— ¿Y? — El rubio sonreía socarronamente.

— No lo sé… es muy pronto.

— Vamos de nuestra fiesta de compromiso ya van 8 meses creo que es buen momento. —El rubio comenzó a reír por la cara de muerte que parecía tener esa castaña.

— Aun así siento que es apresurado.

— No lo es, vamos.

— Draco…

— Hermione…

— Bien… comenzaremos a planear la boda.

— Perfecto. Deja todo a manos de Pansy.

— No. Si dejo todo a manos de Pansy es capaz de casarnos mañana.

— No estaría tan mal, sería una luna de miel interesante.

— Huron…

— Vamos Granger, más energía.

— Lo haré yo a mi ritmo.

— Entonces se supone nos casaríamos en 10 años.

— Vamos solo tardare un poco más que Pansy.

— Confiare en ello, pero espero cambies esa idea de que yo no debo participar.

— No quiero casarme de una manera demasiado lujosa o con demasiado dinero, y tú por alguna razón no entras en el concepto de esas palabras. Además después de la recepción del compromiso que según tú fue demasiado sencilla no sé exactamente que planearías para una boda.

— Es difícil resistirse a cumplir pequeños caprichos.

— Deja de usar legeremancia…—Hizo pucheros que solamente causaron la risa del rubio.

— Solo fue para darme una idea… además así es como logro hacerte feliz. — Levanto la ceja de manera incitadora a lo que la castaña se puso más roja que nunca.

— Hurón ya guarda silencio.

— ¿Puedo participar?

— No.

Draco giro su mano para buscar un reloj que Hermione le había regalado, ya era tarde y Ted seguía en la mansión, suponían que Andrómeda había tenido algún contratiempo, pero casi a las 10 de la noche comenzaban a preocuparse ella dijo que pasaría por Ted a las 4 para ir a comprar algunas cosas que necesitaba pero no aparecía, mandaron una lechuza a su casa por si acaso lo había olvidado pero el ave regreso con la carta aun en la pata.

— Hermione, iré a casa de Andrómeda no dejes a Ted solo y mantente cerca de él, él puede poner a funcionar la magia dentro de la casa.

— No puedes ir solo.

— No pasa nada…

— Entonces ¿porque debo de mantenerme cerca de Ted?

— Es… solo una corazonada, este tipo de cosas me ponen muy nervioso.

— ¿Estarás más tranquilo si lo hago?

— Sí.

Bien, Hermione se despidió de Draco con un beso y subió a buscar a Ted.  El rubio tomo un último trago de aire y salió, algo le decía que todo estaba mal, que algo malo había pasado.

Llego a la casa de Andrómeda y  al notar que la puerta estaba abierta saco su varita y la empuño firmemente. Tenía miedo, tenía demasiado miedo se comenzó a acercar a la entrada escucho un ruido detrás de él y giro, una sombra estaba parada ahí que de inmediato hablo.

— Tranquilo, Malfoy. Soy yo. Hermione me envió. —Harry prendió por un momento su varita.

— ¿Postre favorito de tu esposa?

— Todo lo que cocine Pansy.

— Bien. — Dicho esto le dio la espalda y comenzó a caminar dentro de la casa, algo le decía que Potter servía de ayuda ahí.

Empujo un poco la puerta de entrada y noto como parecía que alguien hubiera tenido una guerra campal ahí, empujo un poco y vio en el piso el marco donde estaba una foto que tomaron después de la guerra, Narcissa estaba hermosa y sonriendo como hacía mucho no lo hacía junto con Andrómeda, se veían tan felices. Noto que el cuadro estaba roto así que comenzó a caminar más y más dentro de la casa, llego a la sala pero hay solo había más huellas de batalla, Draco ya estaba desesperado, pero no había nada que pudiera hacer, tenía que ser cuidadoso si es que había alguien hay. Cualquier ruido podría poner a Andrómeda y a ellos mismos en peligro.

Subió por las escaleras y vio que la puerta de la habitación de Andrómeda parecía haber estallado, dejo de lado toda precaución y corrió hasta el marco de la puerta. Se quedó estático mientras Harry corría tras él.

— Draco… ¿Qué pasa? — Harry se acercó hasta quedar atrás de él.

Nada lo preparo para lo que vio, probablemente hace mucho no veía nada así, Andrómeda estaba tendida en el piso con la varita a su lado, tenía daños por un sectumsempra, Draco se quedó sin mover un solo musculo, no reaccionaba.

— Vulnera Sanentum. — No pasó nada, las heridas cerraron, la sangre comenzó a regresar a su cuerpo pero Andrómeda se veía igual, Harry se acercó y tomo su muñeca.  — Draco…

— No… no otra vez. —El rubio cayó de rodillas derrotado, sus manos quedaron sosteniéndolo, una vez más había perdido a alguien, una vez más… Andrómeda era el único recuerdo que le quedaba de Narcissa y ahora lo había perdido, como perdió. — Ted.

Dicho esto el rubio desapareció dejando a Harry en la escena, de inmediato Harry llamo al grupo de aurores que llegaron para investigar.

Draco llego a la mansión y había demasiado silencio.

— Fierce…. — El elfo no apareció. — Fierce.

 No había movimiento, Draco estaba demasiado nervioso.

— Hermione, Ted. — El rubio comenzó a recorrer la mansión llamándolos pero no parecían responder. — Hermione. ¿Dónde están?

El rubio acabo de recorrer toda la mansión, estaba a punto de sentirse derrotado cuando recordó que le faltaba revisar el jardín.

— Ted. — El rubio estaba desesperado y que no hubiera respuesta estaba llevándolo al borde. —Hermione.

Un sonido lo alerto, sintió el pico de una varita en su espalda, se tensó por completo, si era quien había atacado a Andrómeda, Ted, sus padres y Hermione justo ahora no podría hacer nada para defenderse.

— ¿Qué fue lo último que hablamos acerca de nuestros planes?  — El corazón de Draco se tranquilizó, él mismo se relajó, quería voltearse y lanzarse a buscar a Ted y abrazar a la castaña pero no debía.

—Que no puedo participar porque no quieres una boda ostentosa.

— Draco. — La castaña se lanzó a los brazos del rubio con los ojos llenos de lágrimas.  — Ted sal, estamos a salvo.

En cuanto dijo esto el pequeño niño salió detrás de un árbol y corrió a lanzarse a los brazos de Draco mientras comenzaba a llorar.

— ¿Qué paso?  — El rubio ahora tenía miedo.

—No lo sé, entraron a la mansión 8 magos, no podía pelear con ellos sin dejar a Ted desprotegido y Fierce… el trato de defendernos logro que uno de ellos quedara inconsciente mientras nos pidió que huyéramos… él ya  no vino a buscarnos. Ellos dijeron que Andrómeda…

Draco apretó a Ted contra sí y la castaña llego a su lado a llorar, una vez más pasaban por algo horrible, el pasado parecía nunca dejarlos.

— Ted, debemos de ser fuertes.— Parecía decirlo mas para él mismo.

— Pero… mi abuela, ya no tengo a nadie. — Las lagrimas no dejaban de salir por su rostro, pero que podía hacer él.

—Nos tenemos a nosotros.

— No quiero que tú me dejes.

— Nunca podría.

— ¿Por qué le hicieron esto a mi abuela? 

— No lo sé.  Pero te juro que esta vez encontraremos a los responsables. 

Como una promesa apretó mas a Ted contra su pecho mientras Hermione lloraba alejada, con una mano la hizo acercarse y así estuvieron algunos minutos, abrazados llorandole a alguien que acababa de perecer, una vez mas el pasado de los Black había llegado, no era contra él por ser mortifago, era contra toda su familia y ahora defendería con su vida a esa nueva familia, noo importaban las consecuencias.