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Historia 135702 — capítulo 18
Se acabó el verano
Aquel día no podía aguantar más y fui a verle al taller.
-¿Que haces aquí?-Pregunto mientras se limpiaba las manos llenas de grasa en el grifo de la entrada.
-Quería verte- le contesté mientras lo miraba directamente a los ojos.
-Ven- se dirigía al despacho. Le seguí y cuando entramos sacó una cerveza y una cocacola de la nevera que había pegada a la puerta.
-¿Qué pasa?- preguntó mientras me daba la coca cola y se sentaba en una silla.
-Se que Edward habló contigo- le contesté mientras me sentaba enfrente de el y con el escritorio situado entre los dos. ¿Porque siempre había algo entre los dos?
-Si Ness habló conmigo y tenía...
-Y se que le dijiste que me quieres- le corté para que no pusiera más excusas.
-¿Qué más da eso?- bajó la mirada- Esto no puede ser.
-¿Me quieres?-Pregunté mientras le agarraba de la mano.El apretó mi mano y cerró los ojos por un momento.
-Mira Nes nunca he estado tan jodido - dijo sin soltar mi mano-¿Si te quiero? Y yo que se, me importas.¿Te vale eso?
-Depende-Contesté confundida mientras me levantaba para marcharme, no podría retener las ganas de llorar mucho más tiempo y no podía hacerlo frente a él.
-¿De qué?-Preguntó
-De si te importó lo suficiente para estar conmigo- no pude evitar llorar.
Se levantó y me abrazó mientras me acariciaba el pelo. Me apartó un poco de él y levantó mi barbilla delicadamente con su mano para que le mirara.
-Me importas más de lo que me ha importado ninguna otra- me limpio las lagrimas con el pulgar que tenía libre-pero no se como hacer esto...no tengo ni idea.
Le tenía tan cerca que no pude evitar besarle, el ni se movió y me apartó delicadamente.
-No podemos estar juntos, no lo entiendes- dijo agarrandome el rostro con las dos manos- ¡Joder Nessi!- De repente me besó con rabia, intensamente, profundamente...
Le empujé con mi cuerpo y cayó sentado sobre la silla. Me senté a horcajadas sobre el y seguí besándolo con desesperación, con aquella inmensa pasión que se apoderó de mí.El metió las manos por dentro de mi camiseta y me acariciaba la espalda con la yema de los dedos, con tanta suavidad que mi piel se estremecía a cada contacto con sus dedos. Aparte mis labios de los suyos, todavía muy cerca de su cara y con la respiración agitada le mire directamente a los ojos, que permanecían cerrados,los abrió despacio y pude notar como aquella mirada negra que me volvía loca se apoderaba de mi razón y de mi voluntad.
-Estoy loco por ti- Susurró apoyando su frente en la mia- Cuando no te veo creo que puedo olvidarme de ti pero si estás delante... - Dijo acariciándome la cara para después darme un beso suave y corto.-Joder cariño que tienes 16 años- ¿¡También lo habéis oído!?¿ Me ha dicho cariño?.
-Casi 17
-Sigues siendo menor- contestó.
-Vamos a intentarlo- le bese de nuevo
-¿Como?- pregunto tan cerca de mis labios que noté sobre ellos el aire que salió de su boca al hablar.
-Veámonos a escondidas hasta que sea mayor de edad.
-Es una locura Nessie- dijo mientras le besaba el cuello- tu necesitas un chico con el que puedas ir sin necesidad de esconderte y yo...-sé estremeció- Si no paras no puedo pensar y si sigues no respondo de mis actos-
-No lo hagas- contesté insinuante
- Yo necesito dejar de sentirme como un delincuente- dijo mientras se levantaba de la silla y me obligaba a hacerlo a mi también.-Esto no está bien, tú tienes que olvídate de mi.
-¿Y tu te olvidaras de mi?-le pregunté
-Eso no es problema tuyo, tu preocupante de ser feliz que yo me preocuparé de mi.
Cogí mi bolso y me marché dando un portazo.
A la semana siguiente me enteré por Seth, con quien por cierto todavía me encontraba de vez en cuando en el "Luna llena", Que Jake se había marchado a trabajar lejos, por lo visto la oportunidad de su vida. ¿A ver qué es lo que puede hacer un mecanicucho cualquiera por el mundo?
Las clases habían empezado y yo estaba decidida a olvidarme de el definitivamente, sil no luchaba por mi y había preferido poner tierras por medio.¿Porque debía hacerlo yo?
Estaba segura que la vuelta a la rutina, los madrugones, los deberes, los exámenes, las mismas caras de siempre y porque no quizas un chico nuevo, me ayudarían a echarlo definitivamente de mi corazón.