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Lo que el tiempo se llevó… ¿Lo traerá de vuelta? — capítulo 1
En la torre de Astronomía una alumna de sexto año llora desconsoladamente cuando una rubia de ojos grandes la sorprende desde atrás.
-¿Eres tu Hermione?
-Ah, eres tu Luna- Dijo la chica con voz temblorosa girándose hacia su amiga
-¿Qué sucede, te han hecho daño? ¿Por qué lloras?- Pregunto la rubia sentándose a su lado.
Luego de un momento de silencio, Hermione respondió con ojos llorosos:
-Luna, ¿alguna vez te han roto el corazón?
Después de pensárselo unos segundos, respondió sinceramente:
-No, no realmente… ¿es por eso que lloras?
Hermione no contesto sino que se hundió en el pecho de su amiga llorando a lágrima viva mientras Luna le daba suaves palmadas en la cabeza, intentando consolarla.
-Si quieres puedes confiar en mí, tal vez contármelo te haga sentir mejor… ¿Es Ron quien te ha hecho daño?
A esto, Hermione pego un salto y dejo de llorar de repente.
-¿Cómo… como sabes que a mí me… quien te ha dicho eso?- Respondió la chica, tartamudeando nerviosa.
-
Nadie me lo ha dicho- dijo Luna con una sonrisa en sus labios- pero una vez leí en una revista muggle un artículo sobre cómo darse cuenta si alguien está enamorado. Salió en la sección "cosas de muggles" del Quisquilloso.. ¿es que no la lees? Deberías haberlo leído, porque tu sin duda tienes todos los síntomas de estar sufriendo un enamoramiento, Hermione… además, cualquiera que prestara atención vería la forma en que miras a Ron.
-
Oh, no… pensé que lo había ocultado bien. ¿Alguien más lo sabe?- Pregunto la chica asustada- ¡¡Por la barba de Merlín!! ¿Tú crees que él lo haya notado?
-
Sinceramente, creo que cualquiera que sea cercano a ti debe de haberlo notado. Pero con respecto a Ron… no lo creo, a veces puede ser muy lento.
Esto saco una pequeña risa de Hermione, porque nadie más que ella sabía lo lento que podía ser Ron a veces.
-
¿Te sientes mejor ahora?
-
Si, gracias Luna. Eres una buena amiga.
-
¿Quieres contarme lo que paso?
Hermione asintió con la cabeza y comenzó a relatar lo sucedido.
-Lo que paso fue que vi a Ron… bueno, yo lo vi… lo vi besando a Lavender Brown. Y yo sé que él y yo nunca tuvimos nada, pero pensé que tal vez… pensé que tal vez yo le gustara como el a mí. Pero fui una completa estúpida- Confeso Hermione, intentando contener las lágrimas que amenazaban con salir nuevamente.
- No, no eres estúpida, Hermione ¡Y ya no vuelvas a decir esa estupidez!
Hermione sonrió y abrazo a su amiga.
-Gracias por esto, me has hecho sentir mucho mejor. Iré a la biblioteca un rato hasta que todo se tranquilice en la sala común ¡Adiós Luna!
-Adiós. -Contesto la rubia observando a su amiga mientras se alejaba. Ella le había dicho que estaba mejor, pero Luna no era tonta. Solo podía esperar que Hermione no hiciera ninguna tontería.
A altas horas de la noche en la biblioteca todo estaba extremadamente calmo y en silencio. Pero no era un silencio placentero, sino uno misterioso, contenido, como si en el aire se contuviera el grito de que algo malo iba a suceder.
En la sección prohibida, Hermione leía cubierta por la capa invisible de Harry mientras algunas lágrimas se escapaban de sus ojos.
Le había dicho a Luna que estaba mejor y lo estaba, por un momento. Luego de despedirse de su amiga se dirigió a la biblioteca y al pasar por un aula vacía escucho las risas de Ron y Lavender e inmediatamente imagino lo mucho que le gustaría ser ella quien hiciera reír al pelirrojo, ser ella a la cual su amigo abrazara por detrás, ser ella la que pudiera besarle cuanto quisiera…
Todo esto era demasiado. Decidió que no iba a poder dormir esa noche así que volvió corriendo a la sala común de Gryffindor, "tomo prestada" la capa de invisibilidad de su mejor amigo sin que este lo notara y volvió a la biblioteca tomando otro camino.
Allí sentada, completamente sola, pensó en que es lo que habría hecho mal para que Ron eligiera a otra. Aunque claro, ella nunca le dio la opción de elegirla a ella. Nunca tuvo el suficiente valor para confesarle al chico que sus sentimientos iban más allá de una simple amistad. Ahora ya era demasiado tarde, el la veía como a una hermana. Nunca podría amarla de la forma en que ella deseaba.
Si solo tuviera otra oportunidad, si pudiera conseguir más tiempo…
De repente un fuerte ruido, como el de algo que comienza a vibrar, rompió el silencio.
Después de un momento el ruido volvió a repetirse y Hermione, que era muy valiente cuando no se trataba de amor, siguió el sonido para saber que lo producía.