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La crisis virginal de Renesmee Cullen Swan. — capítulo 8

Te presento a mis padres.

Ayer fue un día genial, todos nos miraban, y la verdad es que ahora las niñas de la escuela morían por Jake, pero yo era la afortunada que lo tenía a su lado, Jake se había convertido en mi inseparable novio y alma gemela, siempre tenía esas palabras de aliento que te hacían sentir bien, a pesar de que sentía que el mundo se te caía encima.

Más de una vez Jake presencio las típicas peleas de mis padres, pero lo que hacía era correr hacia mi cuarto, donde yo me refugiaba para no escuchar más, Jake siempre me hablaba de como quisiera por lo menos presenciar alguna pela de sus padres, pero su madre ya no estaba entre nosotros.

Hoy Jake vendría a casa y mis padres se comportarían más o menos decentemente, les había pedido que me regalaran un tiempo, solo un poco para presentarles a la persona que más amo en esta vida, habían dicho que sí, y solo esperaba quemantuvieran su palabra.

Estaba como loca limpiando todo, mientras Carmen, la cocinera, estaba preparando diferentes platillos para la cena con mi novio y mis padres, estaba feliz de que al fin mis padres me prestaran un poco más de atención.

Estaba limpiando la repisa donde teníamos las fotos de todos nosotros, cuando era pequeña recuerdo que mi vida era mucho mejor, pero al solo crecer todo fue empeorando.

Deje las fotos en su lugar y me fije en la hora, mis padres no tardaban en llegar y mi novio tampoco, así que corrí directo a mi habitación para darme un baño y arreglarme.

Al terminar de bañarme me puse mi albornos y saque ropa adecuada para este día.

Saque un vestido de tiras que me llegaba hasta medio muslo de flores y color celeste, me puse unas zapatillas con un poco de tacón, eran de color blancas con un moño de color celeste, mis bucles los arregle lo más decente que se podía, me deje flequillo de lado y despejándolo un poco en uno de mis ojos.

Me puse una pulsera de dijes, donde había una luna y una estrella, según mi madre, la luna era ella y la estrella era yo, era un regalo que me había hecho cuando era pequeña.

Me puse un poco de brillo labial color rosa y toques dorados y un poco de rímel, me puse un poco de perfume y listo, me mire en el espejo y me gusto lo que veía.

Era sencillo, pero me encantaba, me sentía al natural.

Baje las escaleras y encontré a mis padres en la sala, uno enfrente de otro, mi padre estaba con su laptop y mi madre consultaba algunos legajos.

-Hola, buenas noches- los mire.

-Buenas noches, hija- mis padres siguieron con sus cosas.

-Solo espero que cuando llegue mi novio, no se comporten así y dejen sus cosas que son más importantes- me fui a la cocina dejándolos solos, tenía que verificar la comida de Carmen.

No dure mucho en la cocina cuando el timbre empezó a sonar, corrí hasta ella pero la sorpresa que me lleve fue que mi padre había abierto la puerta y estaba mirando a Jake con su nuevo look, claro, el jamás había visto a Jake porque siempre estaban en sus oficinas muy ocupados.

Corrí hasta Jake y le tome la mano.

-Ven, pasa Jake-

Mi papá nos dejó pasar haciéndose a un lado y mi madre se levantó para saludarlo.

-Jake, ellos son mis padres, papá, mamá, él es Jacob, mi novio- me enorgullecí al decir novio.

-Es un placer conocerlos- contesto Jake.

-EL placer es nuestro Jake, pero pasa siéntate- mi madre le señalo el sofá.

Nos sentamos en el sofá, mis padres se sentaron en el mismo sofá pero algo alejados, Jake y yo nos sentamos juntos y tomándonos la mano.

-Así que eres el novio de Renesmee-

-Sí señor, pero quiero decirle que mis intenciones hacia su hija son buenas, jamás la lastimaría-

-Más te vale que no le hagas nada, porque no habrá piedra que te esconda de mi- ¿Ahora es cuando mi papá tomaba enserio el papel de padre?

-No se preocupe- la charla estaba algo incomoda, así que mejor llame a Carmen para que sirviera la comida.

En la mesa fue algo más alentador y menos incomoda la charla, hablábamos sobre los estudios y mis padres una que otras veces se mostraban sorprendidos por alguna cosa, ya que nunca se habían enterado, por ejemplo, que una vez había salido a una fiesta sin su permiso.

Estábamos a mitad de la cena cuando el celular de mi padre empezó a sonar, él lo saco de su saco y lo miro.

-Discúlpenme- se levantó de la mesa.

-Papá, lo prometiste- suplique con la mirada.

-ES una llamada muy importante, si no la contesto tal vez nos cueste unos miles de dólares- el empezó a caminar pero lo detuvo el estruendo de mi tenedor golpear mi plato.

-Claro, tu llamada es más importante que tu única hija, ¡Unos miles de dólares valen más que tu única hija! ¿Verdad? Bueno, pues quédate con tus miles, gracias por la cena y la comprensión- salí corriendo de ahí llorando.

Lagrimas salían de mis ojos mientras corría hasta una plaza que estaba a la esquina de mi casa, no había nadie porque ya era de noche y se avecinaba una tormenta.

Escuche como Jake corría detrás de mí, me detuve en una de las bancas y me senté, llorando a mares.

Jake se sentó a mi lado y me abrazo, me deje abrazar por él porque lo necesitaba, mis padres habían arruinado todo, aunque solo había sido i padre pero, es que les pedí un poco de su tiempo para convivir con mi novio.

-Tranquila, pequeña, todo estará bien-

-Solo quería que… me dieran un poco de su tiempo- solloce.

-Tranquila, lo sé, no te reocupes por eso ¿Quieres? Que no te dejare por eso- el me abrazo más a él.

-Jake… tengo algo que decirte-

-Tranquila, después me dices-

-No, es importante, yo…- un sollozo salió de mis labios.

-Enserio, podemos hablar después-

-No, Jake, es importante, no quiero que allá mentiras entre nosotros-

-Pero no hay mentiras, y lo que sea que me hayas ocultado debe de ser por algo, así que te perdono si eso te hace sentir mejor-

-Escúchame, hice algo muy malo, sé que me dejaras-

-¿De qué hablas?-

-Yo…-

Era ahora o nunca, tenía que decirle la verdad, no podíamos seguir así.