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Embarazo de Alto Riesgo — capítulo 4
-Lo siento, Yo he hecho todo lo que estaba en mis manos...Siento decirles que les tengo una mala noticia.. -susurró la enfermera calmadamente pero con tristeza.
Draco sintió estas palabras como ácido en sus oídos, y sin querer escuchar más, esquivó a la enfermera y entró corriendo a la enfermería.
Hermione se veía más pálida aún, tenía los labios resecos y seguía sin despertar.
Se veía como muerta, pero el rubio por terror desechó ese pensamiento de inmediato.
Lloró, lloró acercándose a ella muy tembloroso, y al sentir sus manos muy frías comenzó a sollozar, ¿Estaba muerta?... Si así lo estaba él se sentía el responsable. Tocó su frente y vio que estaba demasiado helada, y en su rostro ya no había ningún rastro de color, sólo una palidez interminable.
Draco se sobresaltó y se recargó con mucho cuidado en su pecho, y al escuchar el ligero sonido de un cansado corazón, sintió que el alma le volvía al cuerpo.
Salió de la enfermería hecho una bestia y observó a la Señora Pomfrey enojado.
-¡No vuelva a asustarme de esa manera! -se atrevió a advertirle-. ¿Qué pasó?, ¿¡Por qué no reacciona aún!?
-Siento decirles que he hecho todo lo que estaba en mis manos, pero ella no reacciona, y por lo que parece no va a reaccionar, avisaré a la profesora McGonagall, y tendrá que ser trasladada inmediatamente a San Mungo, no hay más que yo pueda hacer -dijo la enfermera viendo a Draco con tristeza.
-¿Tan grave es? -preguntó Ron muy asustado.
-¡Claro que si, idiota! -le gritó el rubio muy molesto.
Draco le dirigió una mirada envenenada, nadie le quitaba de la cabeza que por culpa de ese pelirrojo Hermione estaba en tan mal estado.
-Me temo que si -contestó la enfermera ignorando el comentario de Draco.
-¿No hay algo más que usted pueda hacer para que mejore? -dijo Ginny entre sollozos.
-¡Por favor! -suplicó Harry-. Usted es maravillosa curando, intente hacer algo más por ella.
La cara de Harry se llenó de sorpresa al ver que Draco se unía a sus suplicas, no estaba para nada acostumbrado a ese Draco Malfoy que tenía enfrente.
-¡Se lo suplico! -dijo el rubio con desesperación-. Haga lo que sea, sólo sálvela.
-Lo siento, en verdad ya no hay más nada que pueda hacer... Pueden entrar a verla de uno por uno, sin agitarla ni hacer mucho ruido, yo iré a avisar a McGonagall.
-Pero... -dijo Draco nervioso-. Ella no lo sabe..
-¿¡Que!? -se escandalizó la enfermera-. Ustedes prometieron ir a informárselo después de la última visita.
-¡Pues no lo hicimos! -respondió el rubio con dolor-. Planeábamos ir mañana a decírselo, pero... ahora no sé si...
No terminó la oración y se pasó las manos por el pelo varias veces, como un desquiciado.
-Esta bien, esta bien... No se preocupe ya más -le dijo la Señora Pomfrey tratando de calmarlo un poco.
Se retiró y Draco miró rápidamente a los amigos de la castaña.
-Yo... Potter -dijo dirigiendo su mirada a donde estaba Harry-. Sé... Sé que estás preocupado, que todos ustedes lo están, pero... Permíteme... es decir, entraré primero a verla, creo que... Por favor, supongo -terminó de decir nervioso.
Harry y Ginny lo miraron con la boca abierta, ¿Qué le había hecho Hermione a Draco Malfoy?. Jamás se imaginaron escucharlo decir 'Por favor'.
-Por mi está bien -murmuró Ginny lentamente.
-¡Porque eres una traidora! -saltó Ron de pronto-. ¡Ni lo sueñes!, ¡Yo entraré primero!
-¡Ni lo sueñes, Weasley! -le gritó Draco apuntándole con su varita-. No dejaré que lo hagas, ¿Cómo sé que no harás que empeore?
Ron lo miró con odio en la mirada, ¿Cómo se atrevía a decirle eso?
-Tú ya has entrado hace a penas unos minutos -le dijo Ron con odio-. Lo justo es que dejes que alguien más lo haga.
Draco bajó la varita lentamente, aunque odiara admitirlo el pelirrojo tenía un poco de razón.
-¡Bien! -dijo con enojo-. Pero, que sea tu hermana quien entre primero.
Ginny con nerviosismo asintió, y Ron no dijo nada y se quitó de enfrente para que pudiera pasar su hermana.
A los ojos de Ginny eso no podía ser otra cosa mas que un mal sueño, ver a su mejor amiga tendida en esa cama sin despertar era una pesadilla horrenda...
Fuera de la enfermería Draco estaba desesperado, Harry igual pero lo demostraba de otra manera, y Ron sólo se dedicaba a observar a Draco con odio.
-¡Poky! -gritó el rubio de pronto.
Un elfo doméstico apareció de inmediato ante tal grito. Era el mismo que tiempo antes se había aparecido para sentar a Hermione en una silla cuando había tenido su discusión con Ron. Era muy bajo y delgado, tenía orejas grandes y una más arriba que la otra, ojos grandes y vidriosos color caramelo y extrañamente inspiraba mucha ternura.
Hizo una reverencia con mucha delicadeza, y se quedó observando a Draco.
-¿En qué puede servir Poky al amo Malfoy?.... ¿Có-cómo se encuentra la ama Granger? -preguntó con nerviosismo y sincera preocupación el pequeño elfo.
-Muy mal, Poky... Muy mal -se lamentó Draco-. Necesito que vayas rápido a San Mungo, dile a quien sea que vas de parte de Draco Malfoy, y que su novia se encuentra mal, ellos sabrán que hacer...¡Anda!
Con un ruido sordo el pequeño elfo desapareció.
Harry e incluso Ron miraban a Draco con la boca abierta. Que el gran Draco Malfoy tratara bien a un elfo doméstico... Era demasiado.
De verdad había cambiado.
Cuando Ginny salió de la enfermería estaba muy triste, Harry corrió a abrazarla y le preguntó lo que ocurría.
-Esta muy mal -dijo Ginny sollozando-. Y... dijo tu nombre un par de veces y se volvió a desmayar -terminó de decir la pelirroja mirando a Draco.
Cuando Draco iba a entrar, se detuvo al ver que McGonagall y la Señora Pomfrey aparecían.
-Ya he mandado un elfo a avisar a San Mungo, estarán esperando su llegada -notificó Draco con preocupación a la Señora Pomfrey.
-¿Saben sus padres esto, Señor Malfoy? -preguntó McGonagall con severidad y tristeza.
-Ellos... no, no los saben.
-Bien... Le diría que no puede abandonar el castillo para acompañarnos sin permiso de sus padres -dijo la profesora, y al ver que Draco enojado iba a interrumpirla prosiguió-. Pero como usted es el padre, no puedo negarle que nos acompañe.
-Gracias -se limitó a decir Draco con profundo agradecimiento.
-Iré también -dijo Harry dando un paso al frente, no era una pregunta. Estaba simplemente anunciando que iría.
La Profesora McGonagall lo observó, y cuando estaba a punto de negárselo vio la preocupación en el rostro del joven y sólo asintió.
-En ese caso también yo iré -dijo Ron algo molesto.
-No creo que sea lo más prudente, Señor Weasley -comentó la profesora-. Ya somos demasiadas personas, y usted deberá quedarse.
-¡Pero...!
-Ningún pero -lo interrumpió la profesora-. Usted se quedará aquí y nosotros lo mantendremos informado.
Dicho esto entraron a la enfermería.
-La desaparición será sin duda arriesgada para la Señorita Granger -dijo la Señora Pomfrey con preocupación-. Pero es el método más rápido para llevarla a San Mungo. Ahora, todos coloquen sus manos en los hombros de la profesora.
Draco fue el primero en reaccionar y puso su mano en el hombro derecho de la directora, Harry lo imitó y la Señora pomfrey puso su mano en el hombro izquierdo de la profesora.
McGonagall colocó ambas manos sobre el cuerpo de Hermione y en su mente visualizó el hospital San Mungo con claridad.
-Los mantendré informados -dijo Harry a punto de desaparecer.
Y con un sonido como de chasquido, desaparecieron de la vista de Ron y Ginny Weasley.
Muchas gracias a las personas que comentan, me agrada que les esté gustando la historia, siento que el capítulo de hoy esté corto y sin tanto avance en la historia, pero es que quise actualizar y no dejar al lector con tanto tiempo sin subir un capítulo...
tengo una sorpresa! ;3
El Viernes es mi cumpleaños! :D y como regalo subiré un capítulo que espero les encante!
Gracias por leer y comentar, que tengan una linda semana, ¡Aquí los espero el Viernes!
Andy :3