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Historia 136910 — capítulo 10

Abraham, se levanta, se vuelve a sentar, vuelve a levantarse… ¡No para quieto! Está muy, muy, muy feliz. Tan feliz que no sabe cómo expresar la alegría que siente en estos momentos. La cifra ha subido muchísimo, ya 4.000.000 de visitas en una sola canción, con este número tan referente, está decidido a seguir esforzándose para conseguir siempre resultados tan buenos como estos.

Está agotado pero no puede parar de moverse por toda la habitación, es una sensación tan extraña y gratificante a la vez. Sonríe, no ha parado de hacerlo desde que se levanto esta mañana, fue a la playa, les dio los autógrafos a aquellas niñas, conoció a la pequeña María, recibió los regalos y el cariño de su familia, vio las cartas, vio casi 4 millones de visitas de ``Señorita´´ y ahora, le felicitaba… ¡Pablo Alborán! Definitivamente su día de cumpleaños no podía ir más sobre ruedas.

Y todavía no era consciente de que quedaban aun más cartas de las que había leído. ¡Buf! ¡¿De dónde sacar tiempo?! Piensa y se ríe. ¡Pero si es verano! En un día se puede hacer de todo, y está claro que las cartas deben ser leídas en su cumpleaños, en su día, así es como quieren que reciba el regalo sus Abrahamers, leyéndolas todas el mismo día.

Apaga el ordenador, como siga mucho rato no aprovechara la tarde como debe, ya son las 7. Es pronto todavía pero, Abraham tiene una predicción de que no va a volver a salir de casa exceptuando esta mañana, ya que las cartas le están pidiendo ser leídas así que… como en Andalucía, en Cádiz, siempre hace buen tiempo, ¡Y más en verano! Ya tendrá tiempo otro día para salir.

Suspira, mira por la ventana, hace una tarde muy calurosa, el sol brilla mucho y hay mucha gente en la playa, así que… casi que también, no solo por las cartas sino por no achicharrarse de calor.

Ríe, se levanta de la silla y va al salón.

Su familia ha debido ir a la playa aprovechando la tarde tan maravillosa que hace así que… no duda en coger el ventilador con cuidado y llevarlo a su habitación.

Allí, lo enchufa y lo enciende. ¡Qué gusto! Ahora hace el frescor suficiente para  que esté a gusto y se pueda concentrar en… leer las cartas de sus fans, las queridas… Abrahamers.