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Historia 136910 — capítulo 6

Come deprisa, está ansioso por leer las cartas, va a tardar mucho pero… ¡Merece la pena!

La comida vuela en un cuarto de hora y Abraham, agotado, con la tripa llena decide dejar la tarta para después de un rato y, se dirige al salón.

Allí se sienta, respira hondo para acabar de digerir la comida y bebe de un vaso de agua que se ha traído de la cocina. Observa impresionado la bolsa llena de cartas que se sitúa en la mesa, las mira y sonríe, extiende su mano hacia la bolsa pero, justo cuando está a punto de cogerla suena un pitido y Abraham dirige su mano hacia el bolsillo, aparecen miles de comentarios nuevos, unos más largos, otros con más emoticonos de sonrisas, otros con corazones… pero todos envían este mensaje:

¿Te ha gustado nuestro regalo?

-¿¡Cómo no me va a gustar!? ¡Si es un regalo precioso!-.Dice Abraham, mirando de nuevo las cartas amontonadas.

Abraham ríe, lee despacio y concentrado uno por uno cada mensaje, cuando, finalmente termina. Se siente menos lleno, y después de pegarse unas risas con los mensajes de sus queridas…Princesas Traviesas se levanta del sofá y va de nuevo a la cocina.

-Mamá, ¿Te ayudo a cortar la tarta?.-Pregunta alegre Abraham.

-¡Oh! No seas tonto, hoy es tu día, anda coge un plato y una cuchara y siéntate.

Abraham hace lo que le pide su madre, su padre y su hermano no hablan mucho, se han quedado hipnotizados con la enorme tarta de chocolate:

-Mamá, ¡Te has pasado!.-Dice su hermano.

-Hijo, se ve a simple vista, ¡Se te hace la boca agua!.-Dice su padre riendo.

-¡Qué va! Si es perfecta, además lo que sobre lo merendamos.-

-Serás tú, ¿No mamá? No creo que me consiga comer todo esto yo solo.-Dice riendo Abraham, aunque si por él fuera se la comería entera él solo, pero tiene que mantener el tipo.

-Bueno cariño, pues si no quieres más se la come tu padre, ¿Vale?.-Dice su madre riendo mientras mira a  su marido y termina de repartir.

-¡Por mi bien!.-Dice Abraham mientras empieza a comer despacio mientras por debajo de la mesa mira el Twitter y repasa otra vez los mensajes más graciosos. ¡Se siente tan afortunado!

Está claro que las Abrahamers son las que le hacen feliz cada día.