← Besos Robados (Jacob y Renesmee) · de
Besos Robados (Jacob y Renesmee) — capítulo 3
POV NESSIE
Me bajé del taxi, el conductor bajó y abrió el maletero, amablemente puso mis cuatro maletas de ropa, tres de zapatos y dos de maquillaje en el suelo, ¡sí! Todo eso, aparte de todo lo que me dejé en Phoenix, me encantaba ir de compras, en eso y en fiestas usaba la tarjeta de crédito que papá me regaló antes de divorciarse de Reneé.
-Nessie.- canturreó Bella saliendo con los brazos extendidos para abrazarme.- ¡Estás enorme!
-Es lo que tiene cuándo no nos vemos desde hace… ¿diez años?
-Claro…- miró mis maletas.- ¿Todo eso?
-Y más que hay en casa, ya lo iré trayendo.- me volví para pagarle al conductor.- ¿Sales de fiesta o sigues con tu afición a aburrirte?
-Ness… sabes que a mí no me gustan esas cosas.- se quedó pensativa.- Creo que te gusta ese ritmo de vida por baja autoestima.
-¿Disculpa?- me mosqueé.- ¿Baja autoestima Bella? ¿En serio te ganas la vida psicoanalizando a la gente? Porque se te da fatal, si yo tengo baja autoestima, entonces las ranas tienen pelos y como no tienen mi autoestima está perfecta, ¿captas?
-Vale…- dijo cogiendo las maletas mientras oí que murmuraba un "Entonces tendrán pelos…" que decidí ignorar.- ¿Entramos?- asentí y cogí el resto.
Había dado en el clavo y eso me molestaba terriblemente, yo siempre había sido tímida y extremadamente vergonzosa, por eso había sido el blanco perfecto para las risas y burlas en la escuela incluso en los primeros años de instituto en los que conocí a Helen y me desinhibí, "¡la vida es corta!", "¡Hay que quitarse la timidez de encima!", palabras de la propia Helen, así que le hice caso, renové mi vestuario por otro más chic y variado, y comencé a maquillarme y hablar con la gente, y con Helen a ir de parranda.
-Esta va a ser tu habitación.- dijo mostrándome la del final del pasillo.- Me alegro de que estés aquí.
-Gracias hermana.- la abracé.
La habitación estaba muy bien, era espaciosa, no tanto como la de Phoenix pero me gustaba, Bella tenía muy buen gusto para decorar. Indudablemente.
Acomodé en menos tiempo de lo previsto toda mi ropa en el gran armario, mi maquillaje en el tocador de madera, y llevé mis utensilios como cepillo de dientes, dentífrico, champú, etcétera, etcétera…
Me dirigí al salón dónde estaba mi hermana hablando animadamente por teléfono con alguien.
-Claro, me encantaría que vinieras.- estaba feliz.- ¡Hace mucho que no nos vemos!- silencio.- Ok, adiós…
-¿Algún novio?- pregunté sonriendo pícaramente, mi hermana se quedó mirando a la nada con una sonrisa.
-Ahora no, pero quizás...
-Guay, a si yo ya no seré el blanco para que me psicoanalices, ¡Gracias, Dios mío, escuchaste mis suplicas!- levanté los brazos teatralmente.
-No seas boba.- me despeinó el cabello.
--------*
--------*
Me duché para quitarme la tensión del viaje y me vestí con un pantalón de mezclilla azul, una camiseta ajustada verde con las letras "LOVE YOU" en grande y mis unas bailarinas grises que se abrochaban en el tobillo, para mi cabello, dejé que mis castaños rizos cayeran por mi espalda y me puse un pañuelo rosa a modo de felpa y sujeto detrás del cuello.
Salí de casa a pasear, en los años que yo había estado viviendo en Forks, uno de los lugares que más me gustaban era un prado que había cerca que estaba lleno de flores, sinceramente me encantaba, podía pasarme allí la vida entera.
El lugar seguía igual como lo recordaba, absolutamente hermoso y tranquilo, definitivamente lo había echado de menos en Phoenix, aquí siempre que me sentía mal por algo venía.
Este era mi lugar, desde que lo descubrí yo sola, el día en que me perdí en el bosque y comencé a llorar desesperadamente antes que Charlie, mi padre, me encontró, venía todos los días y contemplaba las flores mientras dibujaba, me encantaba dibujar, cosa que lo sigo haciendo aunque nunca lo admitiré, porque para mí la Nessie de antes quedó en el pasado el día en que decidí que nadie iba a burlarse de mí.
Me senté entre tantas flores mientras me recargaba sobre mis antebrazos y tomaba el sol que, hoy, había en Forks. Tanta paz y tranquilidad…
POV JACOB
Estaba decidido, la amaba, desde que tenía quince años y me tuve que ir de Forks, más concretamente de La Push, sabía que la adoraba. Mi hermosa, reservada y torpe Bella. Ese día no pude confesarle mi amor, pero ahora que he regresado haré todo lo que esté a mi alcance para que me ame tanto como yo a ella.
Terminé de hablar con ella por teléfono, su voz era igual de dulce, y quedamos de vernos para cenar en su casa, como en los viejos tiempos.
-¿Así que vas a cenar con Bella Swan?- preguntó Seth.- ¡Qué morro que tienes, acabas de llegar y ya tienes una cita!
-Para que veas, que suertudo que soy.- le di una colleja de broma.
-¿Vas a hacer fotos por ahí?- preguntó mirando la cámara de fotos que llevaba encima.
-Claro, ¿qué más si no?- dije, pensaba dirigirme a uno de los sitios más hermosos de todo Forks, un prado con flores de todo tipo, serían bonitas para la portada de un anuncio de un producto.
--------*
--------*
--------*
Llegué en poco tiempo, ya iba mirando a todos lados a través de la cámara viendo el mejor ángulo para fotografiar, entonces algo o más bien alguien captó mi atención, me acerqué sin hacer ruido, tenía los ojos cerrados, era una muchacha hermosa, comencé a fotografiarla, me resultaba muy conocida.
Entonces la muchacha abrió los ojos, unos ojos chocolates que reconocería desde el primer momento en que los vi.
-¿Tú?- preguntó sorprendida.