← They don't know about us (Louis Tomlinson) · de
They don't know about us (Louis Tomlinson) — capítulo 40
Capítulo 40
(Narra Louis Tomlinson)
-¿Vamos a pasear?- le pregunté
-¿Hablas en serio?
-Claro que sí. En un par de días te irás, quiero aprovecharte al máximo- le sonreí y le tendí mi mano
La tomó. Cogí las llaves de mi auto y luego de avisarles a los chicos que íbamos a salir, nos dirigimos al estacionamiento. Ya en el auto, nos pusimos nuestros lentes negros y puse el auto en marcha.
-¿Estás seguro que podemos hacer esto?
-¿Qué cosa? ¿Salir a pasear como la pareja de novios que somos? Yo creo que sí.
-A eso no me refiero, sabelotodo. Es que últimamente han habido tantos problemas, que ya no sé si podemos hacer esto.
-Claro que podemos, amor. Siempre y cuando no te separes de mí.
Le dediqué una sonrisa torcida y besé su mejilla.
-Extrañaré esos besos- confesó ella con los ojos cerrados
-Yo también, mi vida. Pero no te preocupes, ya veremos la forma de vernos.
-¿Cómo?- preguntó curiosa
El asunto era, que ni yo lo sabía. Los chicos y yo estábamos grabando nuestro tercer álbum y cuando este saliera, nuestro Tour empezaría. Mi tiempo con Lexie sería extremadamente limitado y eso era algo que me comenzaba a preocupar.
-Iré a verte, lo más que pueda. Y tú vendrás cuando tengas tiempo. No te preocupes por la parte económica, yo me encargaré de eso.
-Louis...
-¿Hm...?
-Tengo miedo.
Desde que la conocía, nunca la había visto sentir miedo. La miré a los ojos por unos segundos, coloqué mi mano entre las suyas y volví a mirar la pista.
-Nunca jamás temas, mientras estés conmigo.
Ella se acurrucó a mí y me susurró al oído:
-No lo haré.
Luego de un rato, de estar manejando, estacioné en un parque. Bajé y le abrí la puerta a Lex. Al igual que yo, ella también bajó. Nos tomamos de las manos y comenzamos a caminar despreocupadamente. Yo le cantaba canciones al oído, y ella reía, con esa hermosa risa suya.
-Amo tu voz. - me elogió ella- Es como la voz de un ángel.
La abracé más a mí y besé su cabello. A lo lejos vimos un señor que vendía helados. Caminamos hacia él.
-Hola, ¿podría darnos dos helados, por favor?- pedí al heladero- Uno de café- miré a Lexie, quien me observaba divertida, sabía que ese era su helado favorito- y otro de chicle, para mí.
Pagué, recibí los helados y le entregué el suyo a Lexie. Ella lo comenzó a comer enseguida. Se veía muy tierna, comiendo y embarrándose toda.
-¿Te puedo preguntar algo?- dije de repente
-Sí, dime. - respondió ella, lamiendo su helado
-¿Tu padre era panadero?
-No, que yo sepa....
-¿Entonces por qué eres tan dulce? - exclamé y sonreí ampliamente
El piropo de por sí, era muy estúpido, pero honestamente, encajaba a la perfección con ella.
Lexie rió y puso los ojos en blanco.
-¿Nunca dejarás de ser tan tú?- preguntó ella
-Me temo que no, querida.
-Bien, porque así te quiero yo.
Seguimos caminando. Para ese entonces, yo ya me había terminado mi helado sabor chicle, mi favorito por cierto. A los lejos pude ver que un señor vendía globos en formas de corazón.
-Espera aquí- le dije
-Bueno.
Corrí hacia el hombre, quien tenía un gracioso bigote.
-Hola, ¿cuánto están los globos? - pregunté agitado
- 1£- respondió mirándome de pies a cabeza
-De acuerdo, quiero todos.
-Son 45 £, por favor.
Le pagué y cuándo estuve apunto de irme, se dirigió a mí.
-Oiga, usted no está en una banda, o algo así?
-Sí, en One Direction-respondí-.
-Sí, si, si, mi hija te ama. ¿Te importaría darme un autógrafo?
-No, no hay problema. ¿Tiene dónde?- pregunté algo apurado, no quería dejar sola a Lexie por mucho tiempo
-Sí, un segundo- me respondió, rebuscando en sus bolsillos
Con toda la paciencia del mundo, sacó una libreta que tenía en el bolsillo derecho de sus jeans, para después enfrascarse en la minuciosa búsqueda de un lapicero.
-Disculpa...- pregunté yo, tratando de sonar lo más cortés posible- ¿podría apurarse un poco, por favor?
El hombre me miró mal y siguió buscando.
-Ya está- anunció sacando el lapicero del bolsillo interno de su chaqueta-. Para Coraline, por favor.
Escribí una improvisada dedicatoria, la firmé y le agradecí. Comencé a caminar, o más bien a dar zancadas. Por lo menos habrían pasado 10 minutos, desde que me había ido. Busqué a mi novia con la mirada.
Lexie no se encontraba donde yo la había dejado, de hecho estaba a unos 7 metros de allí. Apoyada en un tacho de basura, Lexie vaciaba todo el contenido de su estómago. Su helado yacía en el suelo.
Corrí hacia ella, soltando los globos. Agarré su cabello y la sostuve, mientras ella terminaba de vomitar.
Al acabar, trató de erguirse y separarse del tacho, pero se tambaleó. Estuvo apunto de caer, sino hubiera sido por mí, que la sujeté en el momento preciso. La cargué como pude, ya que se negaba, y la llevé a la banca más cercana.
-¿Estás bien, amor?-
-Mejor-respondió débilmente-.
Ella amarró su cabello y respiró profundo. Su rostro estaba pálido. Me preguntaba que le había causado los vómitos. Lexie era una persona sana y hasta donde yo sabía no se había sentido mal en la mañana.
-¿Necesitas algo? ¿Una botella de agua, tal vez? ¿Tienes más náuseas....?- pregunté, pasando mi brazo por su cintura, acercándola a mí
Ella quitó mi brazo y se alejó un poco. Tenía la vista fija en el suelo.
-Perdón- dijo cabizbaja-. Es solo que no me gusta que me toquen cuando acabo de vomitar.
-Oh, de acuerdo, linda. No hay problema- medité por un segundo, antes de volver a hablar- ¿Alguna idea de por qué....?
-¿Vomité?- completó- No ninguna.
-Bien, entonces vamos.- me paré y le extendí la mano
-¿Vamos adónde?- inquirió frunciendo el ceño
-A la clínica. Necesitas que te hagas unos exámenes, para saber que tienes.
-Espera un segundo. No iré a una clínica a que me examinen, cuando lo único que hice, fue vomitar.
-Lexie, sería solo un segundo. Por favor, me preocupas.
Terminó aceptando, obviamente. Le era imposible resistirse a mí.
Fuimos en busca de mi auto, pero antes de subir, abrí todas las ventanas a pedido suyo: el aire fresco le haría bien. Dio una profunda bocanada de aire y luego subió.
-Será mejor que le avise a Harry - propuso Lexie- se enojará si no le digo.
-Mejor no, Lex- murmuré, ladeando la cabeza-. Los medios se pondrán como locos cuando me vean contigo en el hospital y si viene Harry también, se armará el escándalo del año.
Asintió y miró por la ventana.
-A propósito- comenzó a decir, mirándome- ¿a dónde fuiste?
-¡Oh, lo había olvidado por completo!- exclamé
Me miró divertida.
-¿Qué?-preguntó curiosa, como siempre
-Fui a comprarte globos.
-¿Globos?- dijo ella con una sonrisa tierna, de las que me gustaban
-Sí, había un hombre vendiendo globos en forma de corazón. Compré todos los que tenía, pero cuando fui a verte, los solté y... no tengo idea de donde deben estar ahora.
-Gracias, amor. Fue un gesto muy lindo de tu parte.
Le di un beso corto en la frente y seguí manejando. Después de algunos minutos, tuvimos que parar en una tienda, por agua. La deshidratación comenzaba a hacerse notoria en mi novia.
-Ya casi- dije, cuando nos encontrábamos a una cuadra
Lexie se encontraba acurrucada en el asiento. Lucía ligeramente frágil y débil, en la posición fetal en la que se encontraba. La miré agobiado.
Estacioné el auto frente a The London Clinic. Si quería que Lexie fuese bien atendida, tenía que llevarla allí. Me puse los lentes negro y le pasé los suyos a Lex.
Bajé del auto, le abrí la puerta y ella salió. La tomé de la mano y entramos a la clínica.