← They don't know about us (Louis Tomlinson) · de
They don't know about us (Louis Tomlinson) — capítulo 45
(Narra Lexie) Palpé la cama con mi mano. Él no se estaba allí. Sobé mis ojos y lo busqué con la mirada. Louis no se encontraba en la habitación. Miré el reloj de mi celular: 8:21 am. Se me hacía difícil imaginar a mi novio levantado tan temprano. Descalza me dirigí al baño. Necesitaba una ducha, para dejar el sueño de lado. Tomé una toalla del armario, me desvestí y entré. Después de algunos minutos, me di cuenta que no tenía mi shampoo y la idea de usar uno de hombre no me era muy cautivadora. Suspiré y me lo puse, dejando así un olor masculino en mi cabello. Perfecto. Hoy sería el blanco de bromas de Zayn. Otra vez. Salí de la ducha y envolví la toalla al rededor de mi cuerpo. Al levantar la mirada pude apreciar el enorme espejo, que se encontraba frente a mí. Observé mi figura por algunos minutos, para luego pasar a mi rostro. Hice una mueca. "¿Qué exactamente había visto Louis en mí?", me pregunté. Yo no era nada fuera de lo común; una chica más, del montón. ¿Tendría yo algo en especial? Sus ojos azules me observaban cautelosos desde la puerta. ¿Desde cuándo estaba él allí parado? ¿Habría estado mirándome todo el tiempo? Un silencio perturbador inundó el ambiente, en el cual ambos nos mirábamos a los ojos, mediante el espejo. -No me gusta la forma en que te miras - murmuró, de repente-. Lo haces como si no estuvieras satisfecha de ti misma. -Es porque no lo estoy. -¿Por qué no? -¿Porqué te gusto en realidad? -le respondí con otra pregunta Rió entre dientes. -¿Me lo preguntas en serio? - dijo escrupuloso, todo rastro de felicidad había desaparecido de su semblante -Claro que sí.- me volteé, quedándonos así cara a cara- No entiendo porqué te fijas en alguien como yo, cuando podrías estar con quien tú quisieras... -Pero quiero estar contigo, contigo y nada más que contigo, Lexie, entiéndelo, por favor. -No puedo, no me entra en la cabeza- le refuté-. Dio dos zancadas, precipitadamente. Posó una mano en mi cintura, pegándome así a él y colocó la otra en mi mejilla. -Necesito que entiendas y que te grabes en ese cerebrito tuyo, lo mucho que te amo y que no estoy dispuesto a dejarte ir. -¿A no?- pregunté repentinamente incrédula -No. Nunca - una sonrisa se dibujó en su rostro, al decir esto-. Besó mis labios por unos segundos. -No dejaré de amarte, aunque me lo supliques de rodillas, mi amor- ronroneó con voz aterciopelada-. Y solo te dejaré ir, el día que tú me lo pidas. Aunque por supuesto, seguiré idolatrándote en secreto. Reímos. -Fue extraño despertarme y no encontrarte durmiendo a mi lado, como siempre.- comenté, colocando mis brazos al rededor de su cuello, dando el tema anterior por zanjado -Es porqué no dormí...- dijo vacilante Me separé de él rápidamente. -¿Por qué no?- pregunté alarmada -Nada importante..- ladeó la cabeza -¡Louis!- lo reprendí- ¿Y dónde estuviste entonces, si no dormiste? -Abajo... viendo por la ventana. -¿Toda la noche? Asintió lentamente. -¿Por qué?- fruncí el entrecejo, no se iría sin darme una respuesta -Hm... Louis titubeó. Miró su reloj y sonrió. -Es hora de ir al doctor. Cámbiate. Te esperaré abajo con tu desayuno. -Pero..- -Nada de peros- dijo mi novio, quien se había salido con la suya-. Cámbiate y baja a desayunar. -Bien- acepté, cruzándome de brazos y saliendo del baño-. -¿A dónde crees que vas...- preguntó tomándome del brazo- sin darme un beso antes? Me jaló hacia él. Besé ligeramente su nariz y luego lo boté de la habitación, para poder cambiarme. -Me lo debes.- lo oí decir a lo lejos -Ni lo sueñes- dije yo, ansiando besar esos labios una y otra y otra vez, por el resto de mi vida