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Mi vampiro favorito, Harry Styles II — capítulo 17
Narra Lana:
"Una dama es aquella que hace que un hombre se comporte como un caballero"
Estaba en la cocina, preparando unos espaguetis a la carbonara para la comida. Éramos cinco personas, por lo que los espaguetis serían para Amelia y Harry, y la sangre de hospital (recaudada por Oscar en una de sus múltiples visitas a este) para Oscar, para mi y para la nueva integrante.
Le pasé la tartera a Oscar, el cual la cogió frunciendo la nariz.
Te desagrada el dolor? - le pregunté presa del pánico.
No, tranquila... es que hace mucho que no olía comida humana - contestó rápidamente- les gustará.
Sonreí y me lavé las manos con agua fría mientras que Oscar ponía la tartera al lado de una fuente blanca y pequeña. Los vertió en esta y, con un tenedor de madera (de estos que se usan para cocinar) los revolvió, echándoles los langostinos cortados.
Amelia está muy grande - dijo Oscar de repente - Nunca conocí a una mestiza, pero creo que crece demasiado rápido.
Me encogí de hombros y apoyé mi espalda en el frigorífico.
Cuánto mide ya? - preguntó.
Dudé antes de contestar.
La medí hoy por la mañana, creo que era... Un metro y diez centímetros - contesté.
Eso es demasiado para una niña de dos años! - dijo Oscar haciendo aspavientos con las manos.
Lo sé - contesté.
Segundos después, la invitada entró a la cocina.
Ella era de piel blanca, ojos cafés, cabello castaño, largo por la cintura y lacio, y de mi altura.
Buscas algo Jade? - le pregunté.
Ella ladeó la cabeza y se mordió el labio inferior.
Explicaciones, a lo mejor me las podéis dar ya - espetó.
No sabemos si podemos confiar en ti, Jade - contestó Oscar por mi - De todas maneras, eres del ejército de White, así que no nos podemos fiar...
Me reí entre dientes, a lo que los dos se voltearon a mirarme.
Tú también eres del ejercito ese, Oscar - enarcó una ceja y chasqueó la lengua lentamente.
Da igual... yo soy de fiar... Amelia, al salón - le dijo a mi hija.
Amelia acababa de entrar en la cocina con un cuenco de gusanitos y de la mano de su hermano pequeño.
Harry se estaba perdiendo todo esto. La comida, ver como Amelia crecía de la noche a la mañana, literalmente, y todo por hacer expediciones a no-sé-que lugar y que duran no-sé-cuantos días.
Oscar acompañó a los pequeños al salón mientras les reñía por dejar todos los juguetes por el suelo.
Me giré a ver a Jade, tenía una sonrisa burlona en su rostro que em recordaba a Harry, siempre con esa sonrisa de los mil demonios!
Lo echas de menos? - preguntó Jade.
Asentí lentamente y miré su vestido yo se lo había dejado, ya que, cuando la encontramos, estaba vestido con ropas militares, desgastadas y llenas de sangre humana.
Tosió para llamar vagamente mi atención.
Yo sé donde está - me dijo en un susurro - Pero no te lo voy a decir, sé que viene hoy por la noche, así que estate atenta - me dontestó ella.
Cómo sabes todo eso? - cuestioné.
Acaso había hablado con Harry? Le había preguntado cuando volvería a casa?
Te habló de mi? - le rpegunté, verdaderamente temerosa de su respuesta.
Sí - espetó - me dijo que volvería a tu casa hoy hacia las doce y que te avisara, para que dejaras su maleta con su ropa y demás en la entrada.
Mi corazón dio un vuelco al escuchar eso.
No quiere verme? - le pregunté.
Dijo que tú le habías dicho que no volvier a pisar la casa si se ib y... se fue - me informó encogiéndose de hombros - Es un hombre de palabra.
Suspiré profundamente y me giré, para coger débilmente los tres platos de sopa llenos de sangre y llevarlos al comedor.
En culquier momento me fallarían las rodillas.
Eso lo tenía bien claro.
Hora? - le pregunté a Amelia, la cual estaba agarrada de mi mano derecha.
Miró el reloj y frunció el ceño.
La manilla pequeña marca el número uno con un dos al lado, y la manilla grande marca el número doce - contestó Amelia bostezando.
Asentí y sacudí su mano, no se podía quedar dormida, si no, no le daría pena a Harry y no se quedaría!
Por qué no puedo dormir, mamá? - preguntó molesta.
Porque lo digo yo - en este momento me sentía como mi difunta madre.
Harry estaba entre mis brazos, con la cabeza apoyada en mi hombro y el dedo pulgar metido en la boca.
Te acuerdas de la frase que tienes que decir, no? - le rpegunté a Amelia cuando escuché pasos al otro lado de la puerta.
Sí mamá... pero no sé para qué sirve es...
Shh! - la callé.
Me coloqué las mangas de la chaqueta verde militar y me sacudí el pelo, haciendo que Harry hiciera una mueca, como si quisiera comenzar a llorar.
Ei pequeño, tranquilo... - entonces, una fantástica idea se me vino a la mente - Amelia, abre la puerta.
Ella abrió la puerta y sonrió ampliamente señalando al exterior.
Papi! - gritó eufórica.
Harry estaba fuera, tenía las manos metidas en los bolsillos y una hermosa sonrisa dibujada en la cara.
Este abrió los brazos para coger en volandas a Amelia y hacerla girar en el aire, besó su mejilla y la volvió a dejar en suelo.
Mucho creciste, cielo - le dijo a Amelia.
Esta asintió orgullosa, pero al segundo me miró de reojo, yo le asentí y ella cogió aire.
No te vayas más papi... te queremos en casita... - sonrió contenta y dio un paso hacia atrás, dejándolo entrar.
Desde luego, a mi hija lo de actuar no se le da bien.
Lana - Susurro Harry al verme al lado de la puerta.
Cogí aire y acaricié la mejilla del pequeño, haciendo que parara de llorar y se acomodara en mi pecho.
Hola Harry - susurré. Amelia cerró la puerta, una vez que Harry estubo dentro, y le agarró de la mano.
Pensé que no volverías - murmuré. Harry se mordió el labio inferior y caminó hacia mi, acarició mi mejilla con su mano y cogió a Harry en brazos, lo sentó en el suelo jnto a su hermana y, finalmente, me abrazó.
Con sus dedos repasó el contorno de mi espalda, y sus labios rozaron los míos, provocándome escalofríos.
Harold... que gusto volver a verte - saludó Oscar bajando las escaleras.
Detrás de este venía Jade, fulminándonos con la mirada a Harry y a mi. Se colocó el cabello detrás de las orejas y caminó hasta mi hijo, lo cogió en brazos y lo colocó sobre su hombro.
Hola Oscar - le saludó Harry con una sonrisa - De verdad me gustaría quedarme, pero empiezo mañana a trabajar - dijo Harry apretando la mano de Oscar.
Ah, cierto. En el instituto femenino - mascullé haciendo una mueca de desagrado.
Os mandaré el dinero - dijo Harry sonriéndome.
"Me derrito, o no me derrito?" pensé al instante. Pero permanecí inmóvil, dedicándole únicamente una mirada cargada de odio.
No nos hace falta tu dinero - contesté.
Joe nos manda todos los días 2.000 libras - dijo Amelia, inoportunamente - junto unas notas rojas que se queda mamá - añadió.
Todos se giraron a verme con los ojos abiertos como platos. Jade se dio media vuelta y comenzó a subir las escaleras.
Ven conmigo Amelia, esta conversación es para mayores - le dirigí la mirad a Harry incoscientemente.
Él tenía los ojos abiertos como platos y me observaba detenidamente, Oscar en cambio sonreía de lado.
Sé donde esconde las notas tu... amante - dijo Oscar dándose al vuelta.
Mi novia - masculló Harry, sin quitarme la vista de encima - Esas notas son de Joe, Lana? - preguntó con un tono de voz amenazante.
Se escuchaba a Oscar revolviendo los cajones del despacho de Joe bruscamente. Pero calro, lo hacía a velocidad ultrarápida... más conocida como... tope de velocidad de los vampiros.
Sí, me las manda él para asustarme, pero claro, alguienno está en casa para portegerme ni para decirme que todo estará bien, por lo que estoy más que asustada y hundida! - eso último lo grité, quería que toda la gente de la casa se enterara.
Dios Lana! Y cómo no me llamaste?! - gritó, también cabreado.
Se llevó las manos a la cabeza mientras que me miraba fijamente.
Nunca llevas el teléfono! Además de que sería mejor que estuvieras encasa, verdad?! No donde quiera que estés, haciendo yo-que-sé-que con yo-que-sé-quien - marqué cad auna de las palabras para que entendiera una cosa.
No soy tonta.
Crees que te estoy engañando? - preguntó en voz baja, para que los nios no nos escucharan.
Ponte en mi lugar, Harold! Tu novio se va cada dos por tres de casa y dice que se tiene que ir a trabajar a un instituto femenino... con una sonrisa en la cara tremenda de grande, asíq ue no sé que quieres que piense! - estallé, definitivamente estallé.
Pues piensa en que debes confiar en mi! - dijo, como si fuera lo más obvio del mundo.
La confianza, se gana - dicho eso, me di la vuelta y corrí escaleras arriba, me encerré en el cuarto donde estaban los niños con Jade y comencé a llorar.
Quién diría que vería a Lana White llorar... - bromeó, pero yo no estaba para bromas. Se tumbó a mi lado y acarició mi cabello.
Si quieres que te de mi opinión... creo que tienes razón, si quiere confianzza tiene que ganársela... pero puede que estés equivocada.
Asentí y seguí sollozando, desahogándome de todo el estrés de estos dos años.
Tengo una amiga en el instituto al que va a ir, si quieres... le digo que lo vigile, ya sabes... en plan Chica Bond - me guiñó un ojo y nos reímos.
Podría estar bien... y cómo se llama la chica? - le pregunté sacándome los zapatos.
Ella sacó su móvil de dentro de su sujetador y me sonrió.
Método anti-robo.
Solté una prolongada carcajada y me sentí como si estuviera de nuevo con mis amigas, en casa de Sophia, hablando de todos los cotilleos que podrían existir en el instituto, teniendo.. una noche de chicas, solamente Sophia, Mada y yo.
Aunque más tarde se nos unió Anna, no sabíamos que era una vampira aún así, y nuestro grupo de amigas, fue reducido a dos. Ya que Anna está muerta, y yo... secuestrada.
Se llama Christina Fletcher, va en segundo de bachiller y es de los nuestros.
Es vampira? - pregunté esperanzada.
Negó con la cabeza antes de responder.
Es bruja.
Aquí estoy de nuevo!!!Siento haber tardado tanto en actualizar :/ no encontraba la inspiración, pero, gracias a una amiga mía que conocí garcias a potterfics :D Ya me volvió!!
Muchas gracias a todos los que comenten este capítuloo!
Y gracias a JhoaHoran por su apoyo incondicional!
Besos!