← Mi vampiro favorito, Harry Styles II · de
Mi vampiro favorito, Harry Styles II — capítulo 4
Aquí tenéis la respuesta de por qué se hicieron amigas Bianca y Lana, besos a
Narra Lana:
"La vida da muchas vueltas, giros inesperados... y al final te acabas dando de bruces en la pared, en ese entonces te crees que era a la única persona a la que le pasa eso. Pero si abres un poco más los ojos, te darás cuenta de que no eres el único."
Cuando me trajeron a Francia, a la corte de los vampiros en París, no conocía a nadie, era muy frustrante, además de que ya sabía el propósito que tenían al traerme a París, casarme con Joe William White. Si no lo hacía, mandarían matar a Harry y a mis amigos y familia de Holmes Chappel.
Un día, estaba investigando un poco sobre la mansión, todos sus caminos y pasadizos secretos, cuando me choqué con una chica pelirroja, elle era vampira, lo sabía porque su corazón no latía, si no, lo hubiera escuchado, además de que olería a sangre. Ella se llamaba Bianca White, y era prima de Joe, pero aún así, me prometió que no iba a decir nada sobre que intentaba huír, además de que me estuvo explicando todos y cada uno de los pasadizos, por si más adelante los utilizaba.
Era la única persona que me había ayudado aquí, y para mi, eso ya llegaba para ser mi amiga.
-Tú marido?!- gritó presa del pánico.
-Me obligaron Harry! Si no te harían daño!!!- gritó Lana llorando más desconsoladamente.
-También te obligaron a tener hijos con él?!- gritó Harry, las lágrimas resbalaban por sus mejillas, y sus ojos se inundaron de lágrimas, como los de Lana.
Lana puso una mano en la mejilla de Harry, al sentir el contacto con su fría piel, parecía que un montón de fuegos artificiales explotaban en su interior.
-No son de él Harry... son tuyos.
Entonces, sin más demora, lo besó apasionadamente.
Narra Lana:
Al principio, Harry se quedó quieto, era yo la única que le daba vida al beso. Dios! Lo echaba tanto de menos... esos labios rosados capaces de hacer que volviera a sentir esos fuegos artificiales que hacía 4 años que no sentía.
En un momento dado, Harry pasó su mano por mi espalda para apoyarla finalmente en mi cadera, me acercó a él y comenzó a mover sus labios, compasandolos a los míos.
Con su lengua, perfiló mis labios, pidiéndome permiso para entrar. Y cómo no, accedí.
Cuando su lengua tocó la mía me sentí en el mismísimo cielo.
De un momento a otro, Harry entrelazó nuestras manos y sonrió entre beso. Me empujó posesivamente contra la pared y me siguió besando, su pecho estaba pegado al mío, dándome la sensación de ser pequeña e indefensa.
-Te eché de menos- susurró Harry antes de volverme a besar apasionadamente.
Sonreí y acaricié su mejilla.
-Yo también a ti Harry- entonces, él escondió su cabeza en el hueco de mi cuello y lo besó, provocándome un escalofrío.
-Me hiciste mucha falta Lana, demasiada- dijo besando otra vez mi cuello.
Posé mis manos en su pecho y agarré con suavidad el polo, para acercarle a mis labios.
-Tú no sabes lo que te extrañé... él... no es como tú, no hay nadie como tú- le dije en un susurro.
Harry alzó la mirada y me miró a los ojos, entonces se volvieron negros, negros? Ese color de ojos para vampiros existe??
-Te hizo daño?- masculló.
No sabía que responder. Era cierto, Joe me había pegado, maltratado y... ¿violado?, pero no merecía la pena contárselo a Harry.
-No- mentí.
Y al parecer bastante mal, ya que Harry soltó nuestras manos y le dio un golpe con el puño a la pared.
-Qué te hizo?- me preguntó intimidante.
Tragué saliva y acaricié su cuello con mi mano derecha.
-No pasa nada...
-No, sí que pasa- respondió duramente, quitando mis manos de alrededor de su cuello- Qué te hizo, Lana?
Miré hacia otro lado y asentí con la cabeza débilmente.
-Me... me pegó... y...me...- no podía decirlo, sonaba tan... vulgar. Harry me obligó a mirarle a los ojos, cuando nuestros se encontraron, los suyos eran negros como el carbón.
-Te ha...
-Me ha hecho el amor.
-No Lana! No lo entiendes? Te ha...- dejó la frase al aire. Se llevó la mano al cabello y me miró fijamente- No te dejaré volver con él, lo sabes, no?
Agaché al cabeza y acaricié su mejilla.
-Tengo que volver, Harry, si no él te matará!
-Ya estoy muerto, mucho más no puede hacer- me guiñó un ojo y solté una carcajada.
Se me quedó mirando a los ojos antes de volver a besar mis labios.
***
-Qué hace mamá ahí fuera?- oí que preguntaba Edu, sonreí y me separé de Harry.
Le agarré de la muñeca y le indiqué que entrara con un leve toque de la barbilla.
-Harry de quién son estos críos?!- preguntó Louis desesperado.
Lou tenía sobre su espalda a Amelia, agarrado a un brazo a Edu y Nick estaba abrazado a Eleanor, mirando a los niños despectivamente.
-Son míos- dije entrando en el salón.
Niall escupió todo lo que tenía en la boca, Anna abrió los ojos como platos, al igual que Louis, en cambio, Eleanor dejó caer la bandeja con los cafés en el suelo.
-Hermanita! Pensé que no vendrías!- gritó Nick corriendo hacia mi.
Le abracé fuertemente, pero me tuve que separar un poco, ya que no estaba acostumbrada a su olor.
-Nicolas Pumple! Cuanto has crecido!! Dos palmos??- dije mientras alzaba la mano para que chocara las cinco, tal y como hizo.
-Papá! Volvió!- Nick fue a abrazar a Harry, y yo me quedé a cuadros.
-Papá?- pregunté, a lo que Harry rió.
-Soy su "papá"- dijo haciendo comillas con los dedos al decir papá. Nick asintió y entrelazó nuestras manos.
-Mamá, tengo hambre- dijo Edu caminando hacia mi y abriendo los brazos para que le cogiera en brazos.
-Edy, este es... Harry Styles- Edu se le quedó mirando fijamente y escondió la cara en mi pecho, avergonzado.
Harry rió y besó su cabeza. Yo, en cualquier momento, podía morir de amor.
-Amelia, ven aquí te voy a presentar a alguien- le indiqué que viniera, ella asintió y se bajó de la espalda de Louis, se acercó a Harry con paso decidido y ondeando el cabello.
-Amelia, este es Harry Styles.
Amelia sonrió ampliamente, a veces parecía más mayor de lo que era realmente, mientras que Edu parecía tener un año o así.
-Eres tú mi papá?
La sonrisa se borró de los labios de Harry, al igual que de los míos, aunque yo bien sabía que ella sospechaba algo.
-C...cre...o que sí- dijo harry entrecortadamente y extendiéndole la mano.
Amelia la cogió gustosa y suspiró.
-Papá Joe no me gusta mami- dijo Amelia- Papi es más guapo y joven- dijo sonriendo, enseñándole a Harry sus dientes de leche.
Harry sonrió ampliamente y cogió un mechón del cabello de ella, lo enroscó en su dedo y sonrió.
-Tu cabello se parece al mío, sabes? Pero- cogió una mecha medio rubita de su cabello y sonrió- Esta mechita es de tu mamá.
Amelia puso sus manos en su cintura y sonrió superiormente.
-Ya lo sé, no tengo dos años sabes?- todos allí reímos.
-Tienes... cuatro?- le preguntó Harry, ella asintió- eres muy mayor ya.
Amelia se sonrojó y se agarró a mi pierna, como la niña pequeña que era.
-Qué sepas que no te dejaré ir muy lejos Lana, ni a ti ni a mis hijos- me susurró Harry en el oído, justo antes de besar mi mejilla cariñosamente y jugar con mi cabello.