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Mi vampiro favorito, Harry Styles II — capítulo 7

Narra Harry:

"Esa gente que se acostumbra a no conseguir lo que desea, al final acaba por no desear nada"

Eieieiei! :) qué tal? Solo quería deciros que... voy a cambiar una cosa :/ Es que no me convence mucho la edad de los niños, qué os parecería si tuvieran... 2 años? Así solo habrían pasado dos años desde la "muerte" de Lana y el comportamiento de mini-Harry no sería tan raro :3 jeje

besos!

-Abrir la puerta!- gritó una voz grave y masculina al otro lado de la puerta. Todos volteamos a mirar la puerta asustados.

Quién llamaría a la puerta ahora??

El pequeño Harry seguía durmiendo en mi pecho, como si este fuera un cómodo colchón.

Eleanor caminó hasta la puerta y la abrió decididamente.

-Qué quiere?- preguntó Eleanor apoyándose en el marco de la puerta.

-Exterminar a todos los vampiros del Reino Unido- dijo sonriénte el señor.

Era un hombre de cabello blanco, gafas de sol Raiban y una estaca en la mano derecha.

-Ah... que bien...-Eleanor intentó cerrar la puerta, pero el señor la abrió y clavó la estaca en el cuello de esta, antes de girarle la cabeza y separarla completamente de su cuerpo.

El señor esquivó a todos y se dirigió a mi, cogió al pequeño Harry de las muñecas sin cuidado alguno, haciendo que se despertara.

Yo me intenté levantar, pero no podía.

Al segundo, un llanto inundó la habitación, me giré para mirar y deseé no haberlo hecho.. el pequeño estaba tirado en el suelo con un charco de sangre al rededor... y su cabeza en la otra punta del salón...


-Harry! Despierta! nos vamos!- gritó Anna, provocando que pegara un bote en el sofá.

Pasé las manos por mi pecho y ahí estaba, Harry dormía tranquilamente en mi pecho.

Suspiré y lo cogí en brazos para levantarle.

-Déjame llevarlo a mi...- me pidió Louis haciendo un puchero.

-No Louis! Me toca a mi!- gritó Eleanor empujándo a Lou y extendiendoo los brazos en mi dirección.

Harry, el cual ya estaba despierto, apoyó la cabeza en el hueco de mi cuello y negó.

-Tiene sueño, Eleanor... mejor lo llevo yo- susurré cogiendo las cosas de los demás.

Miré a Nick y le sonreí.

-Chicos, yo me quedo aquí- les informé.

No iba a separarme de Lana, ni de broma, estará aquí durante dos semanas, sin su "marido" por lo que tendré tiempo suficiente de comérmela a besos y de repetirle todo lo que me hizo falta estos años.

-Harry...- Niall me iba a decir algo, pero Anna le interrumpió.

-Cúidate, y... vuelve pronto- me sacó la lengua y sonreí anchamente.

Anna era una de las chicas más comprensivas e inteligentes del mundo, cada vez que tenía un porblema era ella quien me ayudaba a solucionarlo, ya que Eleanor me gritaría que los hombres no servimos para nada y Louis y Niall se reirían, fuera lo que fuera, ellos se reirían.

Cada vez que tenía dudas sobre vampiros se las preguntaba a Anna, y es que ella estaba muy informada sobre ese tema, ya que tenía veinte años más que yo y ahbía tenido tiempo y energía suficiente como para ponerse a leer libros sobre vampiros durante toda su vida.

Yo lo haría, pero me da mucha pereza.

Anna ahora trabaja de psicóloga en Londres, además de ser, junto a Niall, "traficante" de sangre con un clan bastante poderoso del norte de Cheshire.

Louis era oficinista, atendía llamadas y hablaba con todo el mundo por teléfono, cosa que se le da muuuy bien.

Eleanor era modelo de Channel, llevaba dos años ya dedicada a eso, y se le daba bastante bien. Solo que según Louis conocía a demasiados chicos, por eso cada vez que uno de esos chicos se acercaba a coquetear con Eleanor, se ponía serio y entrelazaba sus manos, besaba su mejilla y, fríamente, le decía al chico "Y yo soy Louis Tomlinson... su novio".

Niall era repartidor de pizzas en Nando's... cómo no! Con lo que le gusta la comida a ese chaval... pero no solo bebe sangre, si no que tmabién se come únicamente comida basura de Nando's, por qué? Dice que es un buen entremés para empezar a comer.

Niall, definitivamente, tenái las papilas gustativas más adelantadas que las del resto de nosotros, ya que nosotros, cuando comíamos comida humana, nos sabía a tierra pisoteada.

Yo... yo trabajo en un instituto, lleno de corazones latientes... digo, de niños. Tenía que acostumbrarme al olor de la sangre humana, y qué mejor lugar que un instituto? Yo era el profesor de Educación Física, ya que... aguantar a veinte críos hormonados durante

horas diarias??! No gracias.

Mi trabajo lo empezaría dentro de dos semanas justas en Londres, trabajo todos los días de la semana lectiva y seguramente me volveré loco, viendo a un montón de chicos y chicas con sangre corriendo por sus venas y yo sin poder hacer nada...

Relamí mis labios y cerré la puerta después de que ellos salieran tras esta.

-Muy bien Harry... sábes qué? Voy a ser profesor- le dije.

Él se me quedó mirando fijamente mientras metía su mano en la boca. Yo le sonreí débilemente y lo senté en el sofá.

-Tienes hambre?-le pregunté.

Él volvió a mirarme y sonrió, entonces se tumbó en el sofá involuntariamente y se quedó mirando el techo.

-Vale... lo tamré como un sí... y qué le doy a un bebé mestizo para comer?- caminé con paso decidido hasta el frigorífico y saqué un vaso de sangre- Hum... no, mejor no.

Lo volví a guardar y rebusqué un cartón de leche en el frigorífico. Cuando lo di encontrado, vertí el líquido en un vaso y cogí una cucharilla pequeña.

Me di la vuelta y caminé hasta donde se estaba riendo el pequeño.

-Te gusta la leche?- él asintió y extendió los brazos hacia mi, para que le diera el vaso.

-No te voy a dar el vaso, Harry, no te das cuenta de que lo vas a tirar todo y luego me mata Eleanor?- le dije.

Le ayudé a sentarse encima de mi y, cuando iba a agarrar la cuchara, el apoyó su mano sobre la mía.

-Quiero comida, Harry- dijo Harry, en vez de pronunciar la "R" pronunciaba una especia de "ll" rara.

-Ahora voy, no soy Super-Louis, sabes?- le dije sonriendo.

Ya se había atrevido a hablarme con su propia iniciativa, y eso era bastante bueno.

El pequeño asintió y acercó sus labios a la cucharilla.

                                                                                                           ***

-Tienes cosquillas?- le pregunté a Harry, él negó divertido y se apoyó en mi pecho, agarró entre sus débiles y delicados dedos el cocodrilo de Lacost y frunció el ceño, se lo iba a llevar a la boca, pero lo evité.

-Cocodilo?- preguntó.

-Sí- en ese momento me recordó a Nick.

Entonces, no sé como, me sacó el móvil del bolsillos y empezó a dar toques en la pantalla con sus dedos.

-No, no! Eso no se toca! Es caro, y es mío.

-Es mío- repitió el niño inocentemente.

-No, es mío.

-No, es mío- le devolvió la vista al móvil y me miró fijamente- mamá?

Quería que llamara a Lana?

Le quité el móvil de la mano y marqué el número de Lana sin pararme a pensar en lo que hacía, y cuando me paré a pensar, la voz de Lana sonaba en la otra linea.

-Si?

-Lana- susurré.

-Harry? Qué pasó?- me preguntó alarmada.

-Nada, solo que... Harry me pidió que te llamara- le expliqué, eme la pude imaginar sonriéndome al otro lado del teléfono- Quiero verte- le dije desesperadamente.

-Harry...

-No, me da igual lo que digas, te voy a comer a besos, quiéras o no!- le dije riéndome.

Ella soltó una carcajada.

-Estaré encantada Harry... ven a mi casa pronto, y trae al niño...

-No me lo puedo quedar un poco más...? Es mi hijo también- pregunté como un niño pequeño.

-No, hoy te toca quedarte con Amelia, a Harry ya lo conoces, ahroa te toca conocer a Amelia, ella es...

-Arrogante?

-Es...

-Creída?

-Es igual que tú, Harold- vale, ahí me rompió.

-Ahm... entonces me caerá bien- sonreí y le di un beso en la frente a Harry.