"Los mellizos Potter" — capítulo 15
Capítulo 15:
"Miradas de un desconocido y sueños del pasado"
-¡GRYFFINDOR!- una gran sonrisa apareció en la pelirroja, todo el manojo de nervios que se había formado, desapareció con la última palabra del sombrero…
No hacía falta describir como se puso la mesa de los leones al enterarse que una Potter estaría en su casa.
-¡Harry Potter!- la pelirroja dejo se saludar a las personas que la felicitaban para poner toda su atención sobre el azabache que caminaba tímidamente.
"Debo quedar con Tab, no debo dejarla sola. Debo quedar con Tab." Se decía mentalmente Harry, hasta que llego al taburete.
-Otro gran potencial tenemos aquí, serías un buen candidato para Slytherin, allí prosperaras sin duda.- murmuraba el sombrero.
-Slytherin no, Slytherin no. No quiero estar lejos de Tabatha - Decía Harry en su mente.
-¿Con que no quieres la casa de las serpientes? Perfecto, ¡Gryffindor!- antes de que pudieran sacarle el sombrero, Harry ya estaba en la mesa para luego volver a dejarlo con la profesora McGonagall.
-¡Tenemos a los Potter! ¡Tenemos a los Potter!- canturreaban los gemelos Weasley.
El gran banquete dio comienzo después de un breve discurso del director.
Los platos de oro, que estaba vacios por el momento, se llenaron de distintos tipos de comidas.
-¡Increíble!- exclamaron los mellizos.
Degustaron con gusto la comida, charlaron y bromearon con sus nuevos compañeros. Conocieron a Percy, que no solo era el hermano de Ron, si que también el Prefecto de Gryffindor.-
-La historia de Hogwarts, es sin duda tan exquisita para quien la lee.- le comento Percy a Tabatha, mientras ella sentía que tenía alguien que la miraba y no le apartaba la mirada.
-Percy, ¿Quién es el profesor que está al lado de Quirrell?- el pelirrojo miro disimuladamente hasta detenerse en la persona que le había nombrado Tabatha.
-Ese, es el profesor de pociones, Severus Snape. Durante años quiso tener el puesto de Quirrell en las Clases de Defensa con las Artes Oscuras.- disimuladamente, la pelirroja giro la cabeza encontrándose con unos ojos negros como el carbón, un cabellera también negra pero algo grasienta, que la miraba como si la conociese.
-¿Por qué, crees que me este mirando?- Percy sonrió y se encogió de hombros.
-Hola, Tabatha.- dijo una voz a sus espaldas.
-Oh, hola Pansy.- la niña sonrió falsamente y le estrecho la mano.
-Veo que no hemos quedado en la misma casa, pero podremos ser amigas. Yo te enseñare la importancia de mantener el linaje de sangre y no juntarte con la gente inapropiada.- miro de reojo a Percy con cierto toque de superioridad.
-No quiero ser descortés ni mal educada, pero no se qué significa el linaje de sangre y yo puedo por mi misma darme cuenta de quienes son las personas que requieren de mi atención y quienes no.- se dio la vuelta dándole la espalda a la pelinegra que se fue bufando por haber sido rechazada.
-Gracias.- le susurro Percy.
-No hay de que, quien es ella para juzgar a las personas sin conocerlas.-
-Eso fue increíble, se nota que la has hecho enojar.- comento un niño que estaba a su lado.
-Lo sé, Tabatha.-le extendió la mano.
-Seamus Finnigan.- el resto de la cena fue tranquila y animada por parte de los gemelos.
La verdad, que la alegría que tenían ambos mellizos no se comparaba con nada de lo que hayan vivido en sus últimos 10 años con los Dursley. Sobre la larga mesa de los leones, distintos fantasmas volaban saludando a los nuevos integrantes de Hogwarts.
-Este sin duda es el mejor lugar que he visto en toda mi vida.- comento Tabatha mirando con asombro al fantasma de Gryffindor, Nick Casi Decapitado.
-Eso no es nada comparado con la verdadera belleza del colegio.- argumento Hermione.
Después de que se sirvieran los postres, cada prefecto llevo a los alumnos de primero a su respectiva sala.
El camino fue maravilloso, descubrieron que los cuadros se movían y hablaban, Harry alcanzo a su hermana y ambos caminaban detrás de Percy, seguidos por Ron.
Al llegar a la sala común, el prefecto les explico que la habitación de las niñas estaba a la derecha y que la de los varones a la izquierda. Amos mellizos se despidieron con abrazo y cada uno tomo su camino.
-Que bien, mañana será muestro primer día.- dijo emocionada Hermione mientras se tumbaba en su cama.
-La verdad que sí, no espero a que llegue la mañana y poder seguir recorriendo este lugar.- las dos empezaron a desempacar y a prepararse para ir a dormir.
-Tabatha, ¿Puedo hacerte una pregunta?- Hermione, no sabía si era apropiado pero debía hacerla.
-Claro.- Tabatha se sentó en el borde de la cama de su compañera para escucharla mejor.
-¿Qué… qué se sintió cuando Quien-ya-tu-sabes, hizo lo que-tu-ya-sabes?- la pelirroja se esperaba esa pregunta, no de parte de Hermione si no de cualquiera. Soltó un suspiro y decidió contestar.
-La verdad, hasta hace unos meses, Harry yo, creíamos la versión de nuestros tíos. Según ellos, nuestros padres murieron en un accidente automovilístico, nosotros decidimos creerles ya que eran los únicos familiares que teníamos.- tomo un poco de aire y siguió hablando.
-La madrugada del 31 de julio, Hagrid, nos visito y es ahí donde supimos toda la verdad. Por lo tanto, mucho no se que sentir pero a veces siento un gran vacío, siento que quiero tenerlos cerca para poder sentir lo que es tener un padre y una madre.- los ojos avellanas, comenzaron a aguarse, Hermione lo vio y su primera reacción fue abrazar a su amiga.
-Lo lamento, no debí preguntártelo.- la pelirroja le devolvió el abrazo con una sonrisa.
-¿Sabes? Eres mi primera amiga en años.- la castaña se ruborizo.
Después de estar unas horas hablando, ambas cayeron dormidas, ese había sido un día largo pero lo bueno acababa de empezar. Los rayos plateados de la luna, se filtraban por la ventana, mientras que Tabatha aún estaba despierta. Trataba de concentrarse y poder dormirse para poder estar bien para la mañana que le esperaba.
Sueño de Tabatha:
Era una noche de Halloween, una pequeña pelirroja caminaba por una calle que ella no conocía. El viento hacía bailar las hojas, levantándolas y volviendo a dejarlas en el suelo. Ante ella, apareció una casa de dos pisos, techo de tejas marrones, una cerca de ladrillos, y un pequeño jardín. Era acogedora, ella noto que la puerta estaba abierta, y decidió entrar a ver esa hermosa casa por dentro.
El fuego de la chimenea, estaba casi extinto debido al viento, los vidrios de las ventanas estaban rotos y esparcidos por todo el suelo. El crujido de los vidrios bajo sus pies, era lo único que se escuchaba.
Después de unos segundos, una risa maléfica la hizo estremecer de miedo. Subió las escaleras para ver a los propietarios de la casa, lo primero que encontró al llegar a la planta alta, fue el cadáver inerte de un hombre con gafas. Se dio cuenta que esa acogedora casa, no era nada más y nada más el lugar donde ella había nacido junto a su hermano. Debido a las lágrimas, se dejo caer sobre el hombre, que aún mantenía los ojos abiertos, observo esos ojos, eran sus ojos. Era su padre.
-¡Te encontré, sangre sucia!- se escucho desde el final de pasillo.
-Mamá…- susurro dejando a su padre y tratar de ayudar a su madre.
Siguió el sonido de esa voz, hasta que llego a una habitación. Un hombre con una gran túnica negra, estaba frente a la puerta apuntando con su varita a una mujer pelirroja que lloraba por sus hijos.
-Por favor, no le hagas daño a mis hijos, ellos no hicieron nada, mátame a mí en su lugar.- rogaba esa mujer.
-¡Mamá!- gritaba Tabatha, al ver como esa sombra mataba a la mujer que dio la vida por ellos. Las lágrimas, le nublaban todo solo quería llorar. Se escondió en un extremo de la habitación con lacara entre las piernas, no quería seguir viendo esa escena. De pronto esas palabras con las que había estado soñando aparecieron de nuevo.
-Tranquila cariño, ahora estoy yo…-