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"Los mellizos Potter" — capítulo 81

Capítulo 26

La decisión de los mellizos.

Hermione dio un grito. Black se puso en pie de un salto. Harry saltó también como si hubiera recibido una descarga eléctrica.

-He encontrado esto al pie del sauce boxeador.-dijo Snape, arrojando la capa a un lado y sin dejar de apuntar al pecho de Lupin con la varita.- Muchas gracias, Potter, me ha sido muy útil.-Snape estaba casi sin aliento, pero su cara rebosaba sensación de triunfo.-Tal vez se pregunten cómo he sabido que estaban aquí.-dijo con los ojos relampagueantes.-Acabo de ir a tu despacho, Lupin. Te olvidaste de tomar la poción esta noche, así que te llevé una copa llena. Fue una suerte. En tu mesa había cierto mapa. Me bastó un vistazo para saber todo lo que necesitaba. Te vi correr por el pasadizo.-

-Severus...-comenzó Lupin, pero Snape no lo oyó.

-Le he dicho una y otra vez al director que ayudabas a tu viejo amigo Black a entrar en el castillo, Lupin. Y aquí está la prueba. Ni siquiera se me ocurrió que tuvieras el valor de utilizar este lugar como escondrijo.

-Te equivocas, Severus.-repuso Lupin, hablando aprisa.- No lo has oído todo. Puedo explicarlo. Sirius no ha venido a matar a los mellizos.

-Dos más para Azkaban esta noche.-canturreo Snape, con los ojos llenos de odio.- Me encantará saber cómo se lo toma Dumbledore. Estaba convencido de que eras inofensivo, ¿sabes, Lupin? Un licántropo domesticado...

-Idiota.-murmuró Lupin en voz baja, haciendo reír a Tabatha de un forma disimulada.- ¿Vale la pena volver a meter en Azkaban a un hombre inocente por una pelea de colegiales?-del final de la varita de Snape surgieron unas cuerdas delgadas, semejantes a serpientes, que se enroscaron alrededor de la boca, las muñecas y los tobillos de Lupin. Este perdió el equilibrio y cayó al suelo, incapaz de moverse. Con un rugido de rabia, Black se abalanzó sobre Snape, pero este apuntó directamente a sus ojos con la varita.

-Dame un motivo.-susurró.-Dame un motivo para hacerlo y te juro que lo haré.-Black se detuvo en seco. Era imposible decir qué rostro irradiaba más odio.

-Profesor Snape, no...no perdería nada oyendo lo que tienen que decir; ¿no cree?-habló la pelirroja, dando un paso hacia adelante mientras elegía con cuidado sus palabras.

-Señorita Potter; me temo que va a ser expulsada del colegio.-dijo Snape.- Usted, su hermano, Weasley  y Granger se encontraban en un lugar prohibido, en compañía de un asesino escapado y de un licántropo. Y ahora te ruego que, por una vez en tu vida, cierre la boca.-

-Pero si... si fuera todo una confusión...-prosiguió.

-¡CÁLLESE!-gritó de repente Snape, descompuesto.- ¡NO HABLE DE LO QUE NO COMPRENDE!-del final de su varita, que seguía apuntando a la cara de Black, salieron algunas chispas. Tabatha guardó silencio, mientras Snape proseguía.- La venganza es muy dulce.-le dijo a Black en voz  baja.- ¡Habría dado un brazo por ser yo quien te capturara!

-Eres tú quien no comprende, Severus.-gruñó Sirius.- Mientras este muchacho meta su rata en el castillo.-señaló a Ron con la cabeza.-Entraré en él sigilosamente.

-¿En el castillo?-preguntó Snape con voz melosa.-No creo que tengamos que ir tan lejos. Lo único que tengo que hacer es llamar a los Dementores en cuanto salgamos del sauce. Estarán encantados de verte, Black... Tanto que te darán un besito, me atrevería a decir...-el rostro de Black perdió el escaso color que tenía.

-Tienes que escucharme.-volvió a decir.-La rata, mira la rata...-había un destello de locura en la expresión de Snape que ninguno de los alumnos presentes, no había visto nunca. Parecía fuera de sí.

-Vamos todos.-ordenó. Chascó los dedos y las puntas de las cuerdas con que había atado a Lupin volvieron a sus manos.- Arrastraré al licántropo. Puede que los Dementores lo besen también a él.-sin saber lo que hacía, los mellizos cruzaron la habitación con tres zancadas y bloquearon la puerta. -Quítate de en medio, Potter. Ambos están metidos en bastantes problemas.-gruñó Snape.-Si no hubiera venido para salvarlos...

-El profesor Lupin ha tenido cientos de oportunidades de matarme este curso.-explicó Harry.

-He estado solo con él un montón de veces.-el azabache asintió.- Recibimos clases de defensa contra los Dementores. Si es un aliado de Black, ¿por qué no acabó con nosotros?

-No me pidas que desentrañe la mente de un licántropo.-susurró Snape.- Quítate de en medio, Potter.

-¡DA USTED PENA!-gritó Harry.- ¡SE NIEGA A ESCUCHAR SÓLO PORQUE SE BURLARON DE USTED EN EL COLEGIO!

-¡SILENCIO! ¡NO PERMITIRÉ QUE ME HABLES ASÍ!-chilló Snape, más furioso que nunca.- ¡De tal palo tal astilla, Potter! ¡Acabo de salvarles el pellejo, tendrían que agradecérmelo de rodillas! Habrías muerto como tu padre, demasiado arrogante para desconfiar de Black.-gruño dirigiéndose al azabache.- Ahora quítense de en medio o te los quitaré yo.-Harry se decidió en una fracción de segundo. Antes de que Snape pudiera dar un paso hacia él había alzado la varita.

-¡Expelliarmus!-gritó. Pero la suya no fue la única voz que gritó. Una ráfaga de aire movió la puerta sobre sus goznes. Snape fue alzado en el aire y lanzado contra la pared. Luego resbaló hasta el suelo, con un hilo de sangre que le brotaba de la cabeza. Estaba sin conocimiento. Harry miró a su alrededor. Ron, Hermione y Tabatha habían intentado desarmar a Snape en el mismo momento que él. La varita de Snape planeó trazando un arco y aterrizó sobre la cama, al lado de Crookshanks.

-No deberían haberlo hecho.-los regañó Sirius.- Tendrías que habérmelo dejado a mí...-

-¡Hemos agredido a un profesor...! ¡Hemos agredido a un profesor...!-gimoteaba Hermione, mirando asustada a Snape, que parecía muerto.- ¡Vamos a tener muchos problemas!-Lupin forcejeaba para librarse de las ligaduras. Tanto la pelirroja como Black se inclinaron para desatarlo. Lupin se incorporó, frotándose los lugares entumecidos por las cuerdas.

-Gracias, chicos.-dijo.

-Aún no creo en usted.-repuso Harry.

-Entonces es hora de que te ofrezcamos alguna prueba.-dijo Black.- Muchacho, entrégame a Peter. Ya.-Ron apretó a Scabbers aún más fuertemente contra el pecho.

-Venga.-respondió débilmente.- ¿Quiere que me crea que escapó usted de Azkaban sólo para atrapar a Scabbers? Quiero decir...-miró a sus amigos en busca de apoyo.- De acuerdo, supongamos que Pettigrew pueda transformarse en rata... Hay millones de ratas. ¿Cómo sabía, estando en Azkaban, cuál era la, que buscaba?

-¿Sabes, Sirius? Ésa es una buena pregunta.-observó Lupin, frunciendo ligeramente el entrecejo.- ¿Cómo supiste dónde estaba?-Black metió dentro de la túnica una mano que parecía una garra y sacó una página arrugada de periódico, la alisó y se la enseñó a todos. Era la foto de Ron y su familia que había aparecido en el diario El Profeta el verano anterior. Sobre el hombro de Ron se encontraba Scabbers.- ¿Cómo lo conseguiste?-

-Fudge.-explicó Black.- Cuando fue a inspeccionar Azkaban el año pasado, me dio el periódico. Y ahí estaba Peter, en primera plana... en el hombro de este chico. Lo reconocí enseguida. Cuántas veces lo vi transformarse. Y el pie de foto decía que el muchacho volvería a Hogwarts, donde estaba Harry...

-¡Dios mío!-dijo Lupin en voz baja, mirando a Scabbers, luego la foto y otra vez a Scabbers.- Su pata delantera...-

-¿Qué le ocurre?-preguntó Ron.

-Le falta un dedo.-explicó Black.

-Claro.-dijo Lupin.-Sencillo... e ingenioso. ¿Se lo cortó él?

-Poco antes de transformarse.-afirmó Sirius.- Cuando lo arrinconé, gritó para que toda la calle oyera que yo había traicionado a Lily y a James. Luego, para que no pudiera echarle ninguna maldición, abrió la calle con la varita en su espalda, mató a todos los que se encontraban a siete metros a la redonda y se metió a toda velocidad por la alcantarilla, con las demás ratas...

-¿Nunca lo has oído, Ron?-le preguntó Lupin.-El mayor trozo que encontraron de Peter fue el dedo.

-Mire, seguramente Scabbers tuvo una pelea con otra rata, o algo así. Ha estado con mi familia desde siempre.-

-Doce años exactamente ¿No te has preguntado nunca por qué vive tanto?

-Bueno, la hemos cuidado muy bien.-dijo Ron.

-Pero ahora no tiene muy buen aspecto, ¿verdad?-observó Lupin.- Apostaría a que su salud empeoró cuando supo que Sirius se había escapado.

-¡La ha asustado ese gato loco!-repuso, señalando con la cabeza a Crookshanks, que seguía ronroneando en la cama. Scabbers ya tenía mal aspecto antes de encontrar al gato. Desde que Ron volvió de Egipto. Desde que Black escapó...

-Este gato no está loco.-dijo Sirius con voz ronca. Alargó una mano huesuda y acarició la cabeza mullida de Crookshanks.-Es el más inteligente que he visto en mi vida. Reconoció a Peter inmediatamente. Y cuando me encontró supo que yo no era un perro de verdad. Pasó un tiempo antes de que confiara en mí. Finalmente, me las arreglé para hacerle entender qué era lo que pretendía, y me ha estado ayudando...

-¿Qué quiere decir?-preguntó Hermione en voz baja.

-Intentó que Peter se me acercara, pero no pudo... Así que se apoderó de las contraseñas para entrar en la torre de Gryffindor. Según creo, las tomó de la mesilla de un muchacho...

-Neville.-susurró la pelirroja

-Sin embargo, Peter se olió lo que ocurría y huyó. Este gato, ¿dicen que se llama Crookshanks?, me dijo que Peter había dejado sangre en las sábanas. Supongo que se mordió... Simular su propia muerte ya había resultado en otra ocasión.-

-¿Y por qué fingió su muerte?-preguntó Harry.-Porque sabía que usted lo quería matar; como mató a nuestros padres.

-No, Harry.-habló Lupin.

-Y ahora ha venido para acabar con él.

-Sí, es verdad.-afirmó Black, dirigiendo a Scabbers una mirada diabólica.

-¡Entonces yo tendría que haber permitido que Snape lo entregara!-gritó.

-Harry.-dijo Lupin apresuradamente.- ¿No te das cuenta? Durante todo este tiempo hemos pensado que Sirius había traicionado a tus padres y que Peter lo había perseguido. Pero fue al revés, ¿no te das cuenta? Peter fue quien traicionó a tus padres. Sirius le siguió la pista y...

-¡ESO NO ES CIERTO!-gritó Harry.- ¡ERA SU GUARDIÁN SECRETO! ¡LO RECONOCIÓ ANTES DE QUE USTED APARECIESE! ¡ADMITIÓ QUE LOS MATÓ!-señalaba a Black, que negaba lentamente con la cabeza. Sus ojos hundidos brillaron de repente.

-Harry..., la verdad es que fue como si los hubiera matado yo.-gruñó.-Persuadí a Lily y a James en el último momento de que utilizaran a Peter. Los persuadí de que lo utilizaran a él como guardián secreto y no a mí. Yo tengo la culpa, lo sé. La noche que murieron había decidido vigilar a Peter, asegurarme de que todavía era de fiar. Pero cuando llegué a su guarida, ya se había ido. No había señal de pelea alguna. No me dio buena espina. Me asusté. Me puse inmediatamente en camino hacia la casa de tus padres. Y cuando la vi destruida y sus cuerpos... me di cuenta de lo que Peter había hecho. Y de lo que había hecho yo.-su voz se quebró. Se dio la vuelta.

-Es suficiente.-bramó Lupin, con una nota de acero en la voz.-Hay un medio infalible de demostrar lo que verdaderamente sucedió. Ron, entrégame la rata.

-¿Qué va a hacer con ella si se la doy?-preguntó con nerviosismo.

-Obligarla a transformarse.-respondió.- Si de verdad es sólo una rata, no sufrirá ningún daño.-Ron dudó. Finalmente puso a Scabbers en las manos de Lupin. El animal se puso a chillar sin parar; retorciéndose y agitándose. Sus ojos diminutos y negros parecían salirse de las órbitas. - ¿Preparado, Sirius?-se aproximó a Lupin y a la rata. Sus ojos húmedos parecían arder.

-¿A la vez?-preguntó en voz baja.

-De acuerdo.-respondió Lupin, sujetando a Scabbers con una mano y la varita con la otra.- A la cuenta de tres. ¡Una, dos y...TRES!-un destello de luz azul y blanca salió de las dos varitas. Durante un momento Scabbers se quedó petrificada en el aire, torcida, en posición extraña. Ron gritó. La rata golpeó el suelo al caer. Hubo otro destello cegador y entonces... Fue como ver la película acelerada del crecimiento de un árbol. Una cabeza brotó del suelo. Surgieron las piernas y los brazos. Al cabo de un instante, en el lugar de Scabbers se hallaba un hombre, encogido y retorciéndose las manos. Crookshanks bufaba y gruñía en la cama, con el pelo erizado.

Era un hombre muy bajito, apenas un poco más alto que Harry y Hermione. Tenía el pelo ralo y descolorido, con calva en la coronilla. Parecía encogido, como un gordo que hubiera adelgazado rápidamente. Su piel parecía roñosa, casi como la de Scabbers, y le quedaba algo de su anterior condición roedora en lo puntiagudo de la nariz y en los ojos pequeños y húmedos. Los miró a todos, respirando rápida y superficialmente. Harry vio que sus ojos iban rápidamente hacia la puerta.

-Hola, Peter.-saludó Lupin con voz amable, como si fuera normal que las ratas se convirtieran en antiguos compañeros de estudios.- Cuánto tiempo sin verte.

-Si... Sirius. Re... Remus.-incluso la voz de Pettigrew era como de rata. Volvió a mirar a la puerta.- Amigos, queridos amigos...-Black levantó el brazo de la varita, pero Lupin lo sujetó por la muñeca y le echó una mirada de advertencia.

-Acabamos de tener una pequeña charla, Peter, sobre lo que sucedió la noche en que murieron Lily y James. Quizás te hayas perdido alguno de los detalles más interesantes mientras chillabas en la cama.

-Remus.-dijo Pettigrew con voz entrecortada, y Harry vio gotas de sudor en su pálido rostro—, no lo creerás, ¿verdad? Intentó matarme a mí...

-Eso es lo que hemos oído.-afirmó Lupin más fríamente.-Me gustaría aclarar contigo un par de puntos, Peter; si fueras tan...

-¡Ha venido porque otra vez quiere matarme!-chilló Pettigrew señalando a Black, y Harry vio que utilizaba el dedo corazón porque le faltaba el índice.- ¡Mató a Lily y a James, y ahora quiere matarme a mí...! ¡Tienes que protegerme, Remus!-el rostro de Black semejaba más que nunca una calavera, mientras miraba a Peter con sus ojos insondables.

-Nadie intentará matarte antes de que aclaremos algunos puntos.-dijo Lupin.

-¿Aclarar puntos?-chilló Pettigrew, mirando una vez más a su alrededor; hacia las ventanas cegadas y hacia la única puerta.- ¡Sabía que me perseguiría! ¡Sabía que volvería a buscarme! ¡He temido este momento durante doce años!

-¿Sabías que Sirius se escaparía de Azkaban cuando nadie lo había conseguido hasta ahora?-preguntó Lupin, frunciendo el entrecejo.

-¡Tiene poderes oscuros con los que los demás sólo podemos soñar!-chilló con voz aguda—. ¿Cómo, si no, iba a salir de allí? Supongo que El Que No Debe Nombrarse le enseñó algunos trucos.-Black comenzó a sacudirse con una risa triste y horrible que llenó la habitación.

-¿Que Voldemort me enseñó trucos?-dijo y Peter retrocedió como si Black acabara de blandir un látigo en su dirección.- ¿Qué te ocurre? ¿Te asustas al oír el nombre de tu antiguo amo?-preguntó.- No te culpo, Peter. Sus secuaces no están muy contentos de ti, ¿verdad?

-No sé... qué quieres decir, Sirius.-murmuró Pettigrew, respirando más aprisa aún. Todo su rostro brillaba de sudor.

-No te has estado ocultando durante doce años de mí.-dijo Black—. Te has estado ocultando de los viejos seguidores de Voldemort. En Azkaban oí cosas. Todos piensan que si no estás muerto, deberías aclararles algunas dudas. Les he oído gritar en sueños todo tipo de cosas. Cosas como que el traidor les había traicionado. Voldemort acudió a la casa de los Potter por indicación tuya y allí conoció la derrota. Y no todos sus seguidores han terminado en Azkaban, ¿verdad? Aún quedan muchos libres, esperando su oportunidad, fingiendo arrepentimiento... Si supieran que sigues vivo...

-No entiendo de qué hablas...-repitió con voz más chillona que nunca. Se secó la cara con la manga y miró a Lupin.- No creerás nada de eso, de esa locura...

-Tengo que admitir; Peter, que me cuesta comprender por qué un hombre inocente se pasa doce años convertido en rata.-murmuró Lupin impasible.

-¡Inocente, pero asustado!-chilló Pettigrew.-Si los seguidores de Voldemort me persiguen es porque yo metí en Azkaban a uno de sus mejores hombres: el espía Sirius Black.

-¿Cómo te atreves?-gruñó Sirius, y su voz se asemejó de repente a la del perro enorme que había sido.- ¿Yo, espía de Voldemort? ¿Cuándo he husmeado yo a los que eran más fuertes y poderosos? Pero tú, Peter... no entiendo cómo no comprendí desde el primer momento que eras tú el espía. Siempre te gustó tener amigos corpulentos para que te protegieran, ¿verdad? Ese papel lo hicimos nosotros: Remus y yo... y James...-Pettigrew volvió a secarse el rostro; le faltaba el aire.- ¿Yo, espía...? Estás loco. No sé cómo puedes decir...-Sirius chasqueo la lengua.-Lily y James te nombraron guardián secreto sólo porque yo se lo recomendé. Pensé que era una idea perfecta... una trampa. Voldemort iría tras de mí, nunca pensaría que los Potter utilizarían a alguien débil y mediocre como tú... Sin duda fue el mejor momento de tu miserable vida, cuando le dijiste a Voldemort que podías entregarle a los Potter.-

-¿Profesor Lupin?-dijo Hermione, tímidamente.- ¿Puedo decir algo?

-Por supuesto.-concedió cortésmente.

-Pues bien, Scabbers..., quiero decir este... este hombre... ha estado durmiendo en el dormitorio de Harry durante tres años. Si trabaja para Quien Usted Sabe, ¿cómo es que nunca ha intentado hacerle daño?

-Eso es.-exclamó Pettigrew con voz aguda, señalando a Hermione con la mano lisiada.- Gracias. ¿Lo ves, Remus? ¡Nunca le he hecho a Harry el más leve daño! ¿Por qué no se lo he hecho?

-Yo te diré por qué.-dijo Black.- Porque no harías nada por nadie si no te reporta un beneficio. Voldemort lleva doce años escondido, dicen que está medio muerto. Tú no cometerías un asesinato delante de Albus Dumbledore por servir a una piltrafa de brujo que ha perdido todo su poder; ¿a qué no? Tendrías que estar seguro de que es el más fuerte en el juego antes de volver a ponerte de su parte. ¿Para qué, si no, te alojaste en una familia de magos? Para poder estar informado, ¿verdad, Peter? Sólo por si tu viejo protector recuperaba las fuerzas y volvía a ser conveniente estar con él.-Pettigrew abrió y cerró la boca varias veces. Se había quedado sin habla.

-Eh... ¿Señor Black... Sirius?-preguntó tímidamente Tabatha.  A Black le sorprendió que lo interpelaran de esta manera, y miró a la chica fijamente, como si nadie se hubiera dirigido a él con tal respeto en los últimos años.-Si no le importa que le pregunte, ¿cómo escapó usted de Azkaban? Si no empleó magia negra...

-¡Gracias!-dijo Pettigrew, asintiendo con la cabeza.- ¡Exacto! ¡Eso es precisamente lo que yo...!-

-Sí no se ha dado cuenta, señor rata, me he referido al señor Black.-murmuró Tabatha.-Usted se calla y deja hablar.-Sirius tenía los ojos puestos en la pelirroja, pero no como si estuviera enfadado con ella: más bien parecía meditar la respuesta.

-No sé cómo lo hice.-respondió.- Creo que la única razón por la que nunca perdí la cabeza es que sabía que era inocente. No era un pensamiento agradable, así que los Dementores no me lo podían absorber... Gracias a eso conservé la cordura y no olvidé quién era... Gracias a eso conservé mis poderes... así que cuando ya no pude aguantar más me convertí en perro. Los Dementores son ciegos, como saben.-tragó saliva.-Se dirigen hacia la gente porque perciben sus emociones... Al convertirme en perro, notaron que mis sentimientos eran menos humanos, menos complejos, pero pensaron, claro, que estaba perdiendo la cabeza, como todo el mundo, así que no se preocuparon. Pero yo me encontraba débil, muy débil, y no tenía esperanza de alejarlos sin una varita. Entonces vi a Peter en aquella foto... comprendí que estaba en Hogwarts, con los mellizos... en una situación perfecta para actuar si oía decir que el Señor de las Tinieblas recuperaba fuerzas...-Pettigrew negó con la cabeza y movió la boca sin emitir sonido alguno, mirando a Black como hipnotizado.- Estaba dispuesto a hacerlo en cuanto estuviera seguro de sus aliados..., estaba dispuesto a entregarles al último de los Potter. Si les entregaba a los hijos de James y Lily, ¿quién se atrevería a pensar que había traicionado a lord Voldemort? Lo recibirían con honores... Así que ya ven, tenía que hacer algo. Yo era el único que sabía que Peter estaba vivo... Era como si alguien hubiera prendido una llama en mi cabeza, y los Dementores no podían apagarla. No era un pensamiento agradable..., era una obsesión... pero me daba fuerzas, me aclaraba la mente. Por eso, una noche, cuando abrieron la puerta para dejarme la comida, salí entre ellos, en forma de perro. Les resulta tan difícil percibir las emociones animales que se confundieron. Estaba delgado, muy delgado... Lo bastante delgado para pasar a través de los barrotes. Nadé como un perro. Viajé hacia el norte y me metí en Hogwarts con la forma de perro... He vivido en el bosque desde entonces... menos cuando iba a ver el partido de Quidditch, claro... Vuelan tan bien como su padre, chicos...-miró a los mellizos, que esta vez no apartaron la vista.- Créanme.-añadió.- Créanme. Nunca traicioné a James y a Lily. Antes habría muerto.-ambos asintieron

-¡No!-chilló Pettigrew se había arrodillado, como si el gesto de asentimiento hubiera sido su propia sentencia de muerte. Fue arrastrándose de rodillas, humillándose, con las manos unidas en actitud de rezo. -Sirius, soy yo, soy Peter... tu amigo. No..., tú no...-Sirius amagó un puntapié y Pettigrew retrocedió.

-Ya hay bastante suciedad en mi túnica sin que tú la toques.

-¡Remus!-chilló Pettigrew volviéndose hacia él, retorciéndose, implorante.- Tú no lo crees. ¿No te habría contado Sirius que habían cambiado el plan?

-No si creía que el espía era yo, Peter.-murmuró Lupin.-Supongo que por eso no me lo contaste, Sirius.-

-Perdóname, Remus.-se disculpó Black.

-No hay por qué, Canuto, viejo amigo.-respondió Lupin, subiéndose las mangas—. Y a cambio, ¿querrás perdonar que yo te creyera culpable?

-Por supuesto.-respondió Black, y un asomo de sonrisa apareció en su demacrado rostro. También empezó a remangarse.- ¿Lo matamos juntos?

-Creo que será lo mejor.-afirmó Lupin con tristeza.

-No lo haréis, no serán capaces...-murmuró Pettigrew. Y se volvió hacia Ron, arrastrándose.-Ron, ¿no he sido un buen amigo?, ¿una buena mascota? No dejes que me maten, Ron. Estás de mi lado, ¿a que sí?

-¡Te dejé dormir en mi cama!-exclamó.

-Buen muchacho... buen amo...-Pettigrew siguió arrastrándose hacia él.-No lo consentirás... yo era tu rata... fui una buena mascota...

-Si eras mejor como rata que como hombre, no tienes mucho de lo que alardear —dijo Black con voz ronca. Ron, palideciendo aún más a causa del dolor; alejó su pierna rota de Pettigrew.

-Dulce criatura... inteligente muchacha... no lo consentirás... ayúdame...-pidió aferrándose a las piernas de la pelirroja.-Tan parecida a tu madre, pero…oh, si tienes los ojos de tu padre. Ellos no permitirían esto. Ayúdame.-enterró su cabeza en las rodillas de Tabatha.

-Te ayudaría…-murmuró ella.-…si no hubieras mordido a mi lechuza, ni te hubieras comido los gusanos de goma que me trajo Hermione de Hogsmeade.-Peter soltó un chillido y comenzó a nombrar a la madre de los mellizos.

-¿CÓMO TE ATREVES A HABLAR A TABATHA?-bramó Black.- ¿CÓMO TE ATREVES A MIRARLA A LA CARA? ¿CÓMO TE ATREVES A MENCIONAR A LILY DELANTE DE ELLA?

-Harry.-susurró Pettigrew, arrastrándose hacia él con las manos extendidas.-Harry, James no habría consentido que me mataran... James habría comprendido, Harry... Habría sido clemente conmigo...-tanto Black como Lupin se dirigieron hacia él con paso firme, lo tomaron por los hombros y lo tiraron de espaldas al suelo. Allí quedó, temblando de terror; mirándolos fijamente.

-Vendiste a Lily y a James a lord Voldemort.-dijo Black, que también temblaba.- ¿Lo niegas?-Pettigrew rompió a llorar. Era lamentable verlo: parecía un niño grande y calvo que se encogía de miedo en el suelo.

-Sirius, Sirius, ¿qué otra cosa podía hacer? El Señor de las Tinieblas... no tienes ni idea... Tiene armas que no puedes imaginar... Estaba aterrado, Sirius. Yo nunca fui valiente como tú, como Remus y como James. Nunca quise que sucediera... El Que No Debe Nombrarse me obligó.

-¡NO MIENTAS!-bramó Sirius.- ¡LE HABÍAS ESTADO PASANDO INFORMACIÓN DURANTE UN AÑO ANTES DE LA MUERTE DE LILY Y DE JAMES! ¡ERAS SU ESPÍA!

-¡Estaba tomando el poder en todas partes!-exclamó entrecortadamente.- ¿Qué se ganaba enfrentándose a él?

-¿Qué se ganaba enfrentándose al brujo más malvado de la Historia?-preguntó Black, furioso.- ¡Sólo vidas inocentes, Peter!

-¡No lo comprendes!-gimió Pettigrew.- Me habría matado.-

-¡ENTONCES DEBERÍAS HABER MUERTO!-gritó Sirius.- ¡MEJOR MORIR QUE TRAICIONAR A TUS AMIGOS! ¡TODOS HABRÍAMOS PREFERIDO LA MUERTE A TRAICIONARTE A TI!-Black y Lupin se mantenían uno al lado del otro, con las varitas levantadas.

-Tendrías que haberte dado cuenta.-dijo Lupin en voz baja.-De que si Voldemort no te mataba lo haríamos nosotros. Adiós, Peter.-Hermione se cubrió el rostro con las manos y se volvió hacia la pared.

-¡No!-gritaron los mellizos. Se adelantaron corriendo y se pusieron entre Pettigrew y las varitas.-

-¡No pueden matarlo!-exclamó la pelirroja sin aliento.- No pueden.- ambos hombres se quedaron helados.

-Cariño, esta alimaña es la causa de que no tengan padres.-gruñó Sirius.- Este ser repugnante te habría visto morir a ti también sin mover ni un dedo. Ya lo has oído. Su propia piel maloliente significaba más para él que toda tu familia.

-Lo sabemos.-jadeó Harry.-Lo llevaremos al castillo. Lo entregaremos a los Dementores. Puede ir a Azkaban. Pero no lo maten.

-¡Chicos!-exclamó Pettigrew entrecortadamente, y rodeó las rodillas de ambos con los brazos.-Ustedes... gracias. Es más de lo que merezco. Gracias.-

-¡Suéltala! -gruñó Harry, apartando las manos de Pettigrew de su hermana.- No lo hacemos por ti. Lo hacemos porque creo que nuestro padre no habría deseado que sus mejores amigos se convirtieran en asesinos por culpa tuya.-nadie se movió ni dijo nada, salvo Pettigrew, que jadeaba con la mano crispada en el pecho. Black y Lupin se miraron. Y bajaron las varitas a la vez.

-Ustedes son las únicas personas que tienen derecho a decidir; chicos.-habló Sirius.- Pero piensen, piensen en lo que hizo.

-Que vaya a Azkaban.-aseguró Tabatha.- Si alguien merece ese lugar; es él.- Pettigrew seguía jadeante detrás de ella.

-De acuerdo.-murmuró Lupin.- Háganse a un lado, chicos.-ambos dudaron.- Voy a atarlo.-añadió.- Nada más, te lo juro.-los mellizos se quitaron del medio. Esta vez fue de la varita de Lupin de la que salieron disparadas las cuerdas, y al cabo de un instante Pettigrew se retorcía en el suelo, atado y amordazado.

-Pero si te transformas, Peter.-gruñó Black, apuntándolo con su varita.-Te mataremos. ¿Están de acuerdo, chicos?-ambos hermanos bajaron la vista para observar la lastimosa figura, y asintieron de forma que los viera Pettigrew.

-De acuerdo.-sentenció de repente Lupin, como cerrando un trato.- Ron, no sé arreglar huesos como la señora Pomfrey pero creo que lo mejor será que te entablillemos la pierna hasta que te podamos dejar en la enfermería.- se acercó a él aprisa, se inclinó, le golpeó en la pierna con la varita.- ¡Férula!-unas vendas rodearon la pierna de Ron y se la ataron a una tablilla. Lupin lo ayudó a ponerse en pie. El pelirrojo se apoyó con cuidado en la pierna y no hizo ni un gesto de dolor.

-Mejor.-dijo.-Gracias.

-¿Y qué hacemos con el profesor Snape?-preguntó Hermione, en voz baja, mirando a Snape postrado en el suelo.

-No le pasa nada grave.-explicó Lupin, inclinándose y tomándole el pulso.- Sólo se pasaron un poco. Sigue sin conocimiento. Eh... tal vez sea mejor dejarlo así hasta que hayamos vuelto al castillo. Podemos llevarlo tal como está.-volvió a sacar su varita.- ¡Mobilicorpus!-el cuerpo inconsciente de Snape se incorporó como si tiraran de él unas cuerdas invisibles atadas a las muñecas, el cuello y las rodillas. La cabeza le colgaba como a una marioneta grotesca. Estaba levantado unos centímetros del suelo y los pies le colgaban. Lupin tomó la capa invisible y se la guardó en el bolsillo.

-Dos de nosotros deberían encadenarse a esto.-dijo Black, dándole a Pettigrew un puntapié.-Sólo para estar seguros.-

-Yo lo haré.-se ofreció Lupin.

-Y yo.-dijo Ron, con furia y rengueando. Black hizo aparecer unas esposas macizas. Pettigrew volvió a encontrarse de pie, con el brazo izquierdo encadenado al derecho de Lupin y el derecho al izquierdo de Ron. El rostro de Ron expresaba decisión. Se había tomado la verdadera identidad de Scabbers como un insulto. Crookshanks saltó ágilmente de la cama y se puso el primero, con la cola alegremente levantada.

..*

¡Holis!

Bueno, sé que hoy no es lunes, pero actualizo porque me di cuenta de que la historia cumple su primer año :')

¡GRACIAS A TODAS/OS!

SABEN QUE DANY LOS AMA Y TAMBIÉN SABEN QUE SIN USTEDES NO PODRÍA HABERLO HECHO Y ES POR ESO QUE LES DEDICO EL CAPÍTULO <3