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"Los mellizos Potter" — capítulo 9

Capítulo 9:

"El Caldero Chorreante y los artefactos Muggles"

Harry se despertó aquella mañana con unos finos rayos sobre su rostro, aún se mantenía con los ojos cerrados pensando en todo lo que paso la noche anterior.

-Es solo un simple sueño.- susurraba para sí mismo. En su cabeza aparecía la imagen de su  hermana durmiendo plácidamente en su habitación.

-Soñé que un gigante llamado Hagrid nos dijo que éramos hijos de magos y como tales asistiremos a una escuela de hechicería.- apretaba ligeramente los ojos creyéndose lo que susurraba.- Cuando abra los ojos estaré en casa, en nuestra alacena.-

Un súbito golpeteo la saco de sus pensamientos.

-Esa es la tía Petunia, de seguro está enojada y quiere que nos levantemos para preparar el desayuno.-

Cada vez comenzaba a creerse más sus pensamientos, de que aquel maravilloso sueño solo fue un sueño, como el que le conto Tabatha acerca ese castillo. El ruido se volvió más constante.

-Está bien, ahora me levanto.- se incorporo dejando caer un enorme tapado negro, noto como alguien se movía debido a su despertar.

-¿Tab?- movió suavemente a su hermana que aún dormía, decidió que siga durmiendo tapándola con el abrigo de nuevo y fue a ver quien llamaba.

El sol iluminaba la cabaña, afuera no había rastro de que alguna tormenta haya pasado, Hagrid se encontraba dormido en el sofá y una incesante lechuza golpeteaba el vidrio con un diario en el pico.

La felicidad crecía en el interior de Harry, no era un sueño era una hermosa realidad la que vivió junto a su hermana la noche anterior. Se acercó a la ventana y la abrió dejando pasar a la lechuza. El animal se posó en Hagrid y soltó el diario, para luego atacar los bolsillos del abrigo, haciendo que Tabatha se mueva por el ruido.

-No hagas eso.- trato de espantarla pero ni se le movió una pluma.

-Hagrid, hay una lechuza.- dijo en voz alta.

-Págale.- contesto con los ojos cerrados.

-¿Qué?-

-Quiere que el pagues por haber traído el diario, busca en los bolsillos.- trato de ser lo más delicado para no despertar a su hermana que descansaba.

-¿Es de día?- pregunto la pelirroja con los ojos cerrados.

-Si, debes levantarte si quieres ir a comprar las cosas para nuestra nueva vida.- le susurro su hermano.

Poco a poco, Tabatha se fue incorporando hasta quedar despierta del todo. Noto como su hermano sacaba cosas del gran abrigo.

Un manojo de llaves, proyectiles de metal, bombones de menta, saquitos de té, luego unas monedas bastante raras para ellos.

-Dale 5 knuts.- supuso que serían esas.

-¿knuts?- pregunto Harry.

-Son esas pequeñas de bronce.- contó cinco monedas y se las entregó al ave.

Hagrid, se desperezo lanzando un fuerte bostezo y se levantó.

-De acuerdo niños, debemos darnos prisa, tenemos muchas cosas que hacer hoy. Debemos ir a Londres a comprar todo para sus clases.- los niños estaba emocionados con un salida de compras.

Tabatha, tomo una de las monedas del abrigo y la examino de cada lado.

-¿Hagrid? ¿Cómo las compraremos si no tenemos dinero? Y creo que tío Vernon no querrá pagar los gastos de la escuela.- dijo tristemente Harry.

-No se preocupen por eso, ¿No creerían que sus padres no les dejarían nada?- se puso de pie y camino hasta la puerta.

-Pero si nuestra casa fue destruida.- contesto Tabatha.

-¡Ellos no guardaban el oro en su casa, niños! Es por eso que nuestra primera parada para nosotros es Gringotts, el banco de los magos.- contesto alegremente.- Coman una salchicha, frías no saben mal, y no me voy a negar a un pedazo de sus tortas.-

-¿Los magos tienen bancos?- pregunto Harry.

-Solo uno, Gringotts que es dirigido por gnomos.- ambos quedaron asombrados.

-¿Gnomos?- preguntaron al unísono.

-Exacto, uno tendría que estar loco para intentar robarles. Gringotts es el lugar más seguro para lo quieras guardar, excepto tal vez Hogwarts. Por otra parte, debía visitar el banco por unos asuntos que me encargo Dumbledore.- se notaba un tinte de orgullo en su voz.- Siempre me encomienda tareas como esa, sacar cosas de Gringotts es a mí el único que me confía ese trabajo.-

Despues de haber "desayunado", ambos mellizos siguieron a Hagrid a fuera de la cabaña. El cielo estaba bastante despejado y el sol hacía brillar el mar. El pequeño bote con el cual había llegado ahí, aún estaba amarrado y lleno de agua.

-¿Y cómo se supone que llegaste aquí, Hagrid?- pregunto con dulzura Tabatha.

-Volando.- dijo con total naturalidad como si fuese lo más normal del mundo.

-¿Volando?- los dos se miraron y la excitación seguía creciendo.

-Sí, pero ahora volveremos en esto, no debo usar magia ahora que los encontré.- se subió al bote haciendo que cruja un poco.

Al subir al bote, Tabatha y Harry, apoyaron sus cabezas en las palmas de su mano y se quedaron observándolo, ¿Cómo sería ver a Hagrid volando?

-Sin embargo me parece una lástima tener que volver en esto.- miro a los niños que seguían observándolo.

-Si yo… acelero un poquito las cosas, ¿Prometen no decir nada de esto en la escuela?- los dos asintieron.

-Claro que no vamos a decir nada.- contesto Harry, que al igual que su hermana estaban deseoso de ver un poco de magia.

Hagrid saco un paragua rosado, dio dos toques en la madera y el bote empezó a navegar a más velocidad rumbo a la orilla.

-¿Por qué habría que estar loco para robar en Gringotts?- pregunto Tabatha.

-Hay hechizos, encantamientos. Muchos dicen que un dragón vigila las cámaras de máxima seguridad. Tiene pasillos confusos, y hay que saber muy bien cada camino. Gringotts, está a ciento de kilómetros debajo de Londres, muy por debajo del metro. Morirías antes de salir, aunque hayas podido robar algo.-

Permanecieron en silencio, Hagrid leía el diario "El Profeta", mientras que los niños se dedicaban a pensar sobre todas las cosas que les había pasado en un día. Hagrid menciono que había un ministerio, y al parecer estaban confundiendo las cosas

Llegaron a una estación de trenes, Hagrid más de una vez refunfuño por no entender el dinero Muggle, Tabatha fue la encargada de comprar los pasajes para su viaje.

Al entrar en el tren, los pasajeros les llamaba la atención que un hombre ocupase dos asientos, al gigante no le importo y saco algo que había comenzado a tejer y siguió con lo que había empezado.

-¿Aún tienen sus cartas?- los dos asintieron, sacando de su bolsillo los dos sobres.

-Bien, hay una lista de las cosas que debemos comprar para ustedes este año.-

Colegio Hogwarts de Hechicería:

Uniforme:

Los alumnos de primero, necesitaran:

-Tres túnicas sencillas de trabajo (negras).

-Un sombrero puntiagudo (negro) para uso diario.

-Un par de guantes protectores (piel de dragón o semejante).

-Una capa de invierno (negra, con broches plateados).

Todas las prendas de los alumnos deben llevar etiquetas con sus nombres.

Libros:

Todos los alumnos deben tener un ejemplar de los siguientes libros:

-El libro reglamentario de hechizos, (clase 1) Miranda Goshawk.

-Una historia de la magia, Bathilda Bagshot.

-Teoría mágica, Adalbert Wafflin.

-Guía de transformaciones para principiantes Emric Switch.

-Mil hierbas mágicas y hongos, Phyllida Jigger.

-Animales fantásticos y donde encontrarlos, Newt Scamander.

-Las Fuerzas Oscuras. Una guía para la auto protección, Quentin Trimble…

Esa era una parte de la gran lista de elementos que debían comprar para sus clases.

-¿Podemos comprar todo esto en Londres?- pregunto Tabatha.

-Sí, si sabes dónde ir.- respondió Hagrid.

Ninguno de los dos Potter, había estado antes en Londres. Aunque su acompañante sabía dónde iban, ellos confiaban en él. Se notaba que Hagrid, no estaba muy acostumbrado a caminar por Londres Muggle, al salir de la estación se quedó atorado en el molinete, tenía constantes quejas acerca de los incomodos asientos y demás.

-Nose como hacen los Muggles para poder vivir entre todo esto sin magia.- comento mientras subían unas escaleras que daban al exterior.

Las calles estaban abarrotadas de personas que iban y venían de distintos lugares, el enorme cuerpo del guardabosque, separaba perfectamente la multitud, por lo que los mellizos decidieron no apartarse de su lado.

Pasaron por diferentes tiendas, pero en ninguna estaban los productos que eran nombrados en la lista, Tabatha se sentía algo defraudada al no encontrar ninguna casa mágica.

-Es aquí.- dijo la gruesa voz de Hagrid.- El Caldero Chorreante, es un bar bastante famoso.-

El lugar era diminuto, bastante antiguo y deteriorado, si el gigante no lo señalaba, ninguno se percataría de su presencia entre los otros lugares que lo rodeaba.

Para ser un lugar famoso, estaba muy oscuro para el gusto de Tabatha, varias ancianas estaban sentadas en la barra bebiendo copas de licor, una de esas mujeres fumaba una larga pipa. El cantinero hablaba animadamente con una persona de baja estatura.

El suave murmullo que había en el lugar, se vio apagado cuando los tres se hicieron presentes. Todos saludaban a Hagrid con la mano y alguna que otra sonrisa.

-Lo mismo de siempre.- pregunto el cantinero.

-No Tom, estoy por asuntos de Hogwarts.- puso la mano en uno de los hombros de los niños.

-Por las barbas de Merlín, ¿Son… son ellos?- los ojos del hombre se abrieron de en par de en par al ver a los mellizos.

Todo el Caldero Chorreante, miraba con expectativa a los niños, haciendo que Tabatha se sintiera algo incomoda.

-Válgame Dios, Tabatha… Harry Potter.- salió detrás del mostrador y le extendió la mano a cada uno con lágrimas de alegría en los ojos.

-Bienvenidos, sean los dos.- un gran revuelo de sillas, a los pocos segundos, los dos se encontraban saludando a todas las personas presentes en el bar.

Por dentro la pequeña Tabatha, se sentía feliz y apretó ligeramente la mano de su hermano.

-Te quiero James.- le susurro.

-Y yo Lily.-

Holaa!

Bueno aquí les dejo otro capítulo para ustedes mis lectores amados. Me di cuenta que en la portada no sale la foto de Tabatha, así que ahora se las dejo debajo de estas frases…  Los quiero <3