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Historia 138317 — capítulo 6
Memorias de Idhun
Herejía
Capitulo 5: La profecia de los Siete Dioses.
El timbre de la puerta sonó, mientras Victoria cocinaba. Christian y Jack estaban sentados en la mesa, uno fingiendo leer periodico y el otro fingiendo escribir una canción. Ninguno de ellos se atrevía a hablar en voz alta por miedo a que Victoria los devorara.
"¿Me he perdido algo?" - preguntó el shek a la mente de Jack.
"Erik se fue a una fiesta ayer y suponemos que Eva se escapó para ir tambien. Todavía no han vuelto." - le informó el dragón.
Christian frunció el ceño.
"Eso no es propio de ellos."
Jack asintió con la cabeza, dandole la razón.
El sonido del cuchillo, hundiendose para cortar las verduras hizo dar un salto a los dos chicos. Tragaron saliva mientras veían el gran ruido que causaba Victoria.
-Esto....Victoria, cielo.... - empezó Jack, tembloroso.
Ella giró la cabeza y ambos retrocedieron asustados. El rostro del unicornio estaba bañado por la ira, haciendola ver terrible y colerica.
-¿Qué?
- preguntó seca.
-¿No...no crees que deberías cortar con mas suavidad? - preguntó Jack, mientras Christina ignoraba el ligero miedo que sentía en su interior.
Victoria se dió la vuelta y vió que la tabla de madera que usaba estaba medio destrozada. Trozos de la tabla estaban esparcidos por toda la cocina.
-Lo consideraré. - dijo sin girarse, mientras cortaba con mas suavidad, pero con la misma furia interna, aderezada con ligera preocupación.
"Si no llegan pronto, los mata." - comentó en su pensamiento Jack, secandose el sudor de la frente. Christian asintió con la cabeza sin decir nada.
El timbre de la puerta sonó. Ambos hombres se levantaron para ir a abrir, pero Victoria se movió con la luz, adelantandolos. Jack mencionó que había dejado arriba algo y le preguntó a Christian si le podía ayudar a encontrarlo.
El shek le miró con gratitud y afirmó con la cabeza. Le daba las gracias a Jack por esa muestra de compañerismo masculino, aunque el instinto les hiciera odiarse mutuamente.
Victoria abrió la puerta enfadada y se encontró cara a cara con Assher.
Durante un segundo se quedó quieta. Luego gritó.
-!!¿¿QUE LES HAS HECHO A MIS HIJOS??!! - le gritó, lanzandose contra el como una loca. Assher se sorprendió ligeramente y Victoria le acertó un derechazo a la mandibula. Erik la agarró con los brazos, sorprendido ante la fiereza de su madre.
-Tranquila mama, no nos ha hecho nada. - dijo Erik.
Ella miró a sus hijos con alivio. Jack y Christian aparecieron por la puerta y Aldun los saludo con alegría. Al ver a Jack, se emocionó.
-¡¡¡HIJO MIO!!!
Jack se quedó mirandolo extrañado cuando le abrazó con ambos brazos, pidiendo ayuda mientras Christian y Assher se miraban entre ellos, con clara hostilidad. El ojo de Assher estaba medio amoratado por el golpe que le había dado Victoria, pero Eva se puso en medio, separandolos.
-¿Que esta pasando aquí? - preguntó Victoria, enfadada y preocupada.
-Será mejor pasar dentro. - comentó Aldún alegremente, como si no pasara nada del otro mundo mientras rodeaba con su brazo derecho la espalda de Jack. Al lado del Dios, el rubio se veía comodo y relajado.
-¿Y tú quien eres? - preguntó Victoria, con un tono de todo menos amable.
Aldún restó importancia a la pregunta con un gesto de la mano.
-Solo un anciano que busca la compañia de sus hijos ya mayores. O al menos es lo que se me permite ser en la Tierra.
-Mama.
- intervino Erik, algo indeciso. - Es....es Aldún, mama.
Victoria se quedó de piedra, al igual que Jack y Cristian. Miraron fijamente al hombre sonriente y al hombre serpiente que no tenía ningún interés en la conversación, y simplemente miraba a los bellos alrededores de la gran casa que había comprado Allegra al llegar a este mundo.
Tras unos silenciosos segundos, Victoria se desmayó.
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-Bueno, ¿sería mucho pedir explicarnos que estais haciendo aquí? - preguntó Jack, con voz dudosa. Aldún paseaba su mirada alegre por el resto del salón de la casa. Luego miró a las tres personas que habían participado en los eventos de Idhun casi veinte años atrás.
-La verdad es que no sé por donde empezar. - dijo el, riendose.
Assher meneó la cabeza.
-Algo se avecina. - pronunció Assher de forma clara. - Una nueva amenaza.
-¿Y eso en que nos afecta a nosotros? - preguntó Victoria. - Ya no somos mas Idhunitas, no quiero saber nada mas de ellos, excepto de nuestros amigos.
-Coincido contigo, Victoria. Me parece una falta terrible el hecho de pediros mas sacrificios de los que ya habeis cometido, pero vosotros cinco sois nuestra única oportunidad. - le respondió Assher. Kirtash le miró con suspicacia.
-¿Nuestra? ¿Y porqué los cinco?
Aldún suspiró.
-Con el objetivo de hacer frente a esta nueva amenaza, se ha establecido una Alianza de paz entre nosotros y el Septimo Dios. Luego de su ayuda, si triunfamos, será reconocido como parte de nuestro partenon como un Dios de Idhun de pleno derecho.
Jack se quedó boqueabierto al escuchar esto, mientras Christian abrió los ojos desmesuradamente. Victoria sacudió la cabeza, confusa. Sin embargo, Aldun se levantó e Assher le imitó.
-Y necesitamos a los cinco, porque sereis los lideres de la Defensa Absoluta del Mundo. Vuestros hijos deberán aprender a luchar como Dios manda y a ayudar en su mundo de origen.
-¿Porqué mis hijos?¿Porque Eva, a la que ya habrían matado si no fuera por Jack y Shail?¿Porqué hemos de intentar salvar un mundo que nos desprecia? - susurró Victoria, con la voz dolida. Jack le rodeó los hombros con un brazo y Christian apretó su mano para darle fuerza.
-Mama....- pronunció Eva, conmovida.
-La profecía ya ha sido dictaminada. - sentenció Assher. Le entregó un papel a Christian y luego empezó a caminar hacía la puerta.
Se detuvo a medio camino y vió que Aldún se agachó un momento para darle unas paternales palmaditas en la cabeza a Victoria.
-No te preocupes, esto tiene cosas buenas tambien. Preguntales a tus hijos, a los cúales se les ha retirado la maldición del odio.
Acto seguido, se incorporó y siguió a Assher afuera de la casa. Luego, desaparecieron en un pequeño remolino plateado, en dirección a su mundo.
La familia se quedó en silencio unos segundos. Los padres de un lado del salón y los hijos del otro.
-¿Es eso cierto? - preguntó Victoria, medio esperanzada.
Erik asintió con la cabeza y acarició la cara de Eva, sin ningún asomo de repulsa en ninguno de los dos. Jack soltó el aire en una mueca alegre y Christian cerró los ojos, complacido. Victoria les estrujó con fuerza, mientras ambos enterraban su rostro en el largo pelo de su madre con una expresión atormentada de culpa.
-"¿De momento no?" sugirió Eva, con el pensamiento.
-"De momento no" confirmó Erik.
Victoria se separó de ellos, con algunas lagrimas de felicidad en los ojos. Y, sin embargo, un extraño presentemiento le llegó al verlos así juntos. Era algo diferente, pero no por ello malo.
Victoria decidió ignorarlo, mientras Christian daba una ligera exclamación de sorpresa. Jack se tambaleó y se tuvo que agarrar al mueble de la entrada para no caerse de la emoción.
-¿Que sucede? - preguntó Erik.
-La...la profe....la profecía. - respondió Jack tartamudeando.
Erik cogió el epqueña pedazo de papel de su padre y Christian y Eva se puso junto a el, para poder leerlo. Ignorando los pequeños estremecimientos que su contacto provocaba, leyó en voz alta para todos ellos.
"Cuando el mundo este amenazado,
cuando los seis dioses sean insuficientes,
cuando la única solución es la rendición,
cuando la mayor esperanza es la muerte.
Cuando eso suceda las serpientes protegerán el fuego de los dragones,
cuando eso suceda la luz de los unicornios volverá a brillar,
cuando las tres razas se unan como una sola bajo la egidia del amor,
un sacrificio por el ser amado para defender a Idhun de la oscuridad."
Erik se quedó callado ante la implicación de esas palabras. El y Eva compartieron una mirada cargada de significado, mientras sus padres empezaban con discusiones sin sentido sobre que era lo que la profecia podia significar, pero solo Erik lo entendía. El sabía que aquellas palabras solo podían significar una cosa.
Muchos problemas para el y Eva.