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Rose & Scorpius — capítulo 2
Scorpius se colocaba bien la bufanda en su dormitorio con la mirada aun clavada en la nota de confirmación de que iría a la cita su novia Tiffany, pero no sabía si quería que siguiese siendo su novia, recogió todo con mucho cuidado, esperando no despertar a sus insufribles compañeros de dormitorio ya que aun era temprano, esos idiotas (como les describía para sus adentros) nunca madrugaban, pero el tiempo que se pasaban despiertos en su presencia solo hacían comentarios insidiosos con la esperanza de que por fin el saliese de sus casillas, pero no quería darles el gusto a ninguno, aunque reconocía que por las noches apretaba la mandíbula con rabia y rencor, pensando enfermizamente en millones de venganzas para todos los que hacían su vida en ese maldito colegio un infierno y eran prácticamente la mayoría, los que no participaban en las burlas y los ataques, también les odiaba por no ayudarle ni darle una oportunidad, por naturaleza empezó a odiarlos y a ser indiferente con todos, aunque recordaba cómo le había ayudado el otro día a la chica Weasley, fue un momento de flaqueza, pero que no iba a volver a ocurrir, había sido algo aislado.
Salió de la habitación y de la Sala Común despacio, sin hacer ruido, como aun era temprano, se dirigió al único lugar donde sabia que le iban a dejar en paz, la biblioteca. Lo cierto es que no le gustaba estudiar, pero debido a que era un paria social nadie le molestaba en un lugar como aquel, pensó que además de la inmensa fortuna de sus padres (no presumía de su dinero, no quería dar un motivo más para que le odiasen) las buenas notas sería un buen estimulo para empezar su vida en otro lugar lejos de Gran Bretaña, prácticamente se había decidido en vivir en Nueva Zelanda, al otro lado del mundo, donde la estima de ser un Malfoy no pudiera arrastrarle, en el fondo le guardaba un sentimiento de resentimiento a sus padres por no haberse marchado antes, pero ellos no querían vivir lejos del resto de su familia, donde su abuelo aun seguían en la prisión de Azkaban por ser un Mortifago…
Cuando llego a la biblioteca, se sentó como era costumbre en la que llamaba para sí "mi refugio" y volvió a mirar la nota de confirmación que le había mandado Tiffany una vez más… Tiffany Artenton era una chica de 18 años que había conocido el verano anterior, vivía en Francia y pertenecía a esas familias de magos de pura sangre que guardan estrechos lazos con ellos, su abuela Narcisa, conocía a los padres de ella, entre unos y otros tramaron un encuentro con la esperanza de que en el futuro se comprometieran, Scorpius no estaba nada convencido con ese arreglo, pero accedió ante la insistencia de su abuela y lo cierto… es que se había prendado de ella… era guapísima, era el tipo de mujer con el que uno soñaba por su belleza y al poco tiempo formalizaron una relación en la distancia, al principio Scorpius tuvo sus miedos de que esa distancia rompieran esa relación, porque una chica tan hermosa como Tiffany no era de extrañar que no tuviera más admiradores, pero enseguida supo que Tiffany era muy convencional y tampoco le sorprendió que muchos no estuviesen más interesados en ella… porque era… aburrida.
Tiffany tenía una belleza inigualable en comparación a todas las chicas que él había visto (ya que ninguna quería conocerle a él ni él a ellas) pero superado la primera impresión con su belleza, se denotaba que Tiffany era una persona extremadamente superflua y superficial, le importaba demasiado el aspecto y la ropa, pensaba en tener una bonita casa acomodada y nada más, no tenía ninguna ansiedad por el futuro y ninguna ambición que no fuese conservar su estilo de vida de chica rica a mujer rica, pero eso él se canso de ella a los pocos meses…
Scorpius había decidido cortar su relación, resultaba agobiante y bochornoso las conversaciones con ella, ya que Tiffany no le preocupaba por como estaba, no le preguntaba nada sobre él, solo se dedicaba a hablarle del terrible día que había vivido porque se había manchado su abrigo o algo así… en los últimos meses Scorpius solo se dedicaba a asentir gentilmente mientras Tiffany hablaba y el tenia la cabeza en otra parte, pero de lo que estaba seguro es que no podría asentir gentilmente lo que le quedase de vida, así que había decidido terminar la relación con ella ese día sin falta, aunque le causara un disgusto a su abuela.
Había llegado la hora de reunirse con Tiffany, así que se encamino al pueblo, eligió la ruta más larga, ya que era la menos frecuentada por el resto de los alumnos, también observaba con cierto aire soñador los desniéveles del terreno y las corrientes de aire, reconocía que de poseer un apellido normal habría hecho las pruebas para entrar en el equipo de quidditch, adoraba volar, era una de sus pasiones que más le ayudaban a liberar todas sus tensiones, mas de una vez voló por la noche a escondidas de todos empapándose de esa sensación de vértigo y libertad…
Camino por las frecuentadas calles de Hogsmeade, como era un día "especial" el día de los enamorados, todos parecían excesivamente felices y contentos, con lo cual paso inadvertido para la mayoría y puso rumbo al pub de Cabeza de Puerco, en comparación con el resto de locales del pueblo era una taberna ruinosa, que por ese mismo motivo estaba casi vacía siempre y le gustaba.
Cuando llego y entro al ruinoso bar… se quedo helado… Rose Weasley estaba allí, Scorpius se quedo de piedra de ver a la chica que al igual que él se pasa las tardes en la biblioteca, pero también le sorprendía de verla acompañada de alguien, le conocía, iba a su clase y se trataba de una alumno de la casa de Gryffindor, ahora que lo pensaba con más detenimiento, se trataba de uno de los amigos de los que se rodeaba Weasley, por lo que pudo suponer, tenían algo más que amistad si estaban en ese sitio tan ruinoso los dos solos, se preguntaba porque la chica Weasley aparecía siempre en los lugares que a él le gustaban frecuentar por la tranquilidad… ella era la viva imagen de la vivacidad por su aspecto…
Rose Weasley era sin dudas la chica más llamativa que había conocido, no se trataba de una primera impresión de gran belleza como Tiffany, era una primera impresión de gran personalidad, era extremadamente inteligente, sin dudas, y se notaba cada vez que hablaba en clase, no se trataba de una inteligencia de memorizar y repetir, llegaba a conclusiones brillantes que a él le dejaban pasmado, para tener esa idea él tendría que trabajar durante una semana y ni así sería algo tan magnífico.
Además tenía un enorme y largo pelo rizo, de un color rojizo muy fuerte, resultaba fácil distinguirla hasta en una mar de gente pelirroja (lo que era prácticamente toda su familia, un mar de gente así) también tenía los ojos azul claro y hasta el otro día que le ayudo a coger un libro en la biblioteca, no había notado los millones de pecas que le surcaban los pómulos y el tabique nasal, pero le quedaba bien, no era una chica de una belleza resultona ni convencional, pero si era hermosa para cualquier que le gustase los detalles y las cosas que hacían ser a uno diferente.
Scorpius cambio en seguida de rumbo intentando ignorar el hecho de que se sentía incomodo ante la perspectiva de que Rose Weasley y su novio vieran llegar a Tiffany, pero no sabía que mas podía hacer, menos cuando en la chimenea de la taberna empezaron a brillar el mar de verdes llamas que anunciaba la llegada de Tiffany.
-Bonjour l'amour…-le dijo Tiffany nada más verle y le dio un beso en los labios, Scorpius hubiera deseado que no lo hiciese, pero no había marcha atrás.
Scorpius se separo de su novia y la invito a sentarse con él en la mesa, mientras miraba por el rabillo del ojo como Rose Weasley recogía sus cosas y salía del pub después de dejar unas monedas encima de la mesa, sin dudas, el novio de Rose Weasley se había quedado petrificado con la belleza de Tiffany, pero le sorprendió de no ver ninguna reacción de novia celosa en Weasley, normalmente todos los hombres que se habían quedado mirando a Tiffany con esa cara y en presencia de sus novias de esa manera, recibían algún tipo de queja o algún gesto de molestia, pero Rose Weasley no, eso confirmaba la sospecha que tenia sobre ella, ni siquiera la enorme belleza de Tiffany hacia mella en la enorme personalidad y confianza en sí misma de Rose Weasley.
-Es incrgeíble como te gustan estos sitios tan gagos-le dijo Tiffany con su peculiar acento francés- a que no sabes que… el otgo día me encontge…-y Tiffany se puso a contarle una historia que de seguro no le interesaba nada.
Scorpius volvió sus pensamientos a Rose Weasley, sabía que estaba mal pensar en otra chica en presencia de su novia, pero era simplemente es que admiraba como nadie era indiferente a esa chica, ni siquiera él, si había conseguido que él hiciera algo por ella…
El día del libro aun le mortificaba, había roto esa línea que se había marcado a sí mismo de odiar a los demás, pero sin querer había ayudado a esa chica, ella realmente lo tenía todo, una personalidad fuerte, atractivo para lo demás, un gran apellido y si es no fuese suficiente, era talentosa. Pero además de todo eso… el se reía con ella, era realmente divertida, en las tardes que pasaba en la biblioteca le divertía verla suspirar agobiada cuando algo no le salía o no entendía, maldecir (aunque ella pensaba que lo hacía en voz baja, no era así) o cuando se ofuscaba como tachaba frenéticamente sobre su pergamino, el realmente se reía de esas reacciones suyas, por eso el día que la vio dando saltitos ofuscada por no alcanzar ese libro le pareció cómico y tierno, por eso la ayudo, pero con ese detalle había cedido un poco en su empeño de odiar a todos y a cada uno de ese colegio.
-¿Scogpius, me estas pgestando atención?-le pregunto Tiffany con el entrecejo fruncido mirándole molesta.
-Claro…-le dijo al momento Scorpius, pero Tiffany no respondió a ese gesto convencida, Scorpius se dio cuenta que no convenía alargarlo mas-Tiffany, tenemos que dejarlo-dijo clara y escuetamente Scorpius.
-¿Qué?-le pregunto Tiffany con unas pequeñas lágrimas en sus ojos.
-Tiff… yo…-intento decirle Scorpius, pero en seguida ella salió corriendo de vuelta a la chimenea y desapareció en un mar de llamas verdes.
-Con lo guapa que era… estúpido-le contesto el borracho de la barra.
Scorpius no quiso ni mirar ni una vez más al tabernero ni al borracho, dejo algunas monedas sobre la mesa y salió enseguida, puede que el borracho tuviese razón y fue estúpido dejando a una chica tan guapa, pero no se resignaba a solo quedarse con una chica guapa el resto de sus días.
Camino con cuidado por las calles de Hogsmeade cuando algo lo hizo pararse en seco y retroceder unos pasos para no ser descubierto, había visto a Rose Weasley besándose con el chico que la acompañaba, en el bar reconocía que lo había denominado como su novio para sus adentros, aunque no estaba seguro, pero en ese momento lo estuvo.
Así que dio un pequeño rodeo para ponerse de nuevo en camino de vuelta a Hogwarts, cuando de pronto su camino de vuelta al colegio se vio franqueado.
-Hola Malfoy-le dijo Morgan Looper, era un alumno de sexto de Slytherin, jugaba en el equipo de quidditch y parecía tener algo especial en su contra.
Scorpius vio como Looper y sus cuatro amigos sacaban sus varitas, Scorpius era aun menor de edad para utilizar magia fuera del colegio, en cambio ellos no…
Scorpius estaba en serios problemas…