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Instituto Panem — capítulo 9
Los meses pasaban tan rápido que los amigos no se daban cuenta de que el tiempo estaba por acabarse, había llegado noviembre y ninguno de ellos estaba listo para empezar las vacaciones que se aproximaban el mes que seguía. A pesar de los cambios, las cosas nuevas que estaban sucediendo y los problemas que tenían, los amigos siempre habían estado tan unidos que les daba miedo perder esa amistad de la noche a la mañana. Esa mañana Peeta se levantó sin nada de ganas de ir a la escuela, la noche anterior había estado hasta altas horas de la noche mirando varios programas que realmente no le interesaban, pero era mucho mejor que pasar dando vueltas como loco por la cama; las pesadillas no lo dejaban dormir, la panadería en llamas lo seguía atormentando, había estado con Cato más de dos meses y aún no podía superar todo lo que pasaba, casi todas las mañanas iba a visitar a Madge para saber como estaba y de paso Cato saludaba a Clove, era obvio que Cato tenía cierta curiosidad en la pelinegra; pero últimamente ésta se había apartado de todos, incluso de Katniss y Annie, era extraño verla así, parecía algo distinta, tenía los ojos cansados y ojeras que mostraban que no podían dormir. La mañana era algo fría lo que provocaba que Peeta tuviera menos ganas de ir a la escuela, estaba seguro de que se quedaría dormido en la clase de historia o aún peor, en la clase de artes. ¿Tanto sueño podía tener una persona? Él no era así, al parecer lo de la panadería le había afectado más de lo que podía imaginar. -Vamos, Mellark-dijo Cato entrando a la habitación con el cabello rubio mojado y una ropa normal para la escuela-. Se te va a hacer tarde si no te dignas a levantarte. Peeta no puso quejas, simplemente se levantó y le lanzó una mirada seria a Cato. -Wow, eres el tío más feo que he visto-bromeó Cato poniendo un espejo frente a Peeta-. Parece que no has dormido, pareces un muto. Había pasado poco tiempo, pero Cato ya se había acostumbrado a todos los lenguajes que usaban en su grupo y eso era bueno, Cato era alguien con quien podrías tener una enorme discusión, pero a la vez era un gran amigo. Sonrió y se dirigió al baño para poder ponerse un poco más ¿Guapo? Sí, seguro eso sería. Cuando terminó, descubrió que Madge estaba en la puerta de la entrada lista para ir a la escuela, sólo faltaba Clove; pero al parecer todavía no había llegado o no se había cambiado.
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- Al llegar a la escuela Annie se preguntaba si habría algún cambio, ya que sentía cierta tensión sobre el grupo, se había retrasado un poco por culpa de que el autobús no se digno a pasar temprano y cuando llegó se dio cuenta que todos murmuraban con la cara seria. ¿Qué estaría pasando? ¿Qué sería tan malo? Era mejor averiguar, se colocó al lado de Katniss y los miró de forma interrogante antes de correr el grupo con la mirada, faltaban Finch y Clove, seguro era algo relacionado con la escuela; pero por la cara de disgusto de Glimmer, seguro a Finch se le había hecho tarde, pero ¿Y Clove? ¿Dónde demonios se había metido esa chica? A veces la pelinegra llegaba tarde, pero eso era llegar en exceso tarde. -¿Qué está pasando?-preguntó para romper el incómodo silencio que recorría el grupo y notó como los ojos de Finnick se clavaban en los suyos. -Algo pasó-murmuró apretando los dientes como si no quisiera decir lo que tenía que decir-. ¿Recuerdan a la tía de Clove?-todos asintieron, ¿Cómo no acordarse de ella? En fin-. Pues anoche tuvo un terrible accidente y ahora está en estado de coma en el hospital... -Esta mañana cuando desperté-prosiguió Madge al notar como la voz de Finnick se quebraba-. Encontré una nota de Clove que decía: "Llama a este número y diles que esto paso. Iré a la escuela, no me esperes", revise su armario y vi que su mochila de caza había desaparecido al igual que todo su equipo, me da mala espina de que Clove va a hacer alguna locura-tragó saliva-. Esa chica ha pasado por mucho, no merece pasar por más. Su tía es la única tutora que le queda y si ella muere, seguro Clove tendrá que ir... Se vio interrumpida por la aparición de la morocha que se había puesto al lado de Finnick y le por lo visto había susurrado algo a su oído. Un silencio se volvió a extender por todo el grupo, Clove estaba sonriendo y parecía una chica muy feliz y eso hizo que los demás dejaran su gesto de precupación, excepto Finnick, por alguna razón él sabía algo todavía más osculo del pasado de Clove y eso era evidente, al ser mejores amigos debían saberlo todo. -Venga chicos-dijo Clove con su tono habitual-. Ni que hubiesen visto un fantasma, estoy viva-se echó a reír para disminuir la tensión-. Bueno, yo venía a robarme a Finnick, ya que necesito hablar de un asunto muy personal con él, ya que el próximo sábado tenemos una competencia. Finnick asintió antes de alejarse caminando con Clove, lo único raro es que no se dirigieron a la escuela, sino que se alejaban de ella...
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- - - - - - El tiempo pasó volando, lo último que Finnick recordaba era como se habían internado en el bosque y habían ido a buscar su lugar favorito junto al río, a él siempre le había gustado el agua y desde pequeño tenía ese pequeño escondite con Clove. Mejores amigos por siempre y para siempre, habían jurado. En ese momento la chica se encontraba recargada en las piernas de él, mientras que él acariciaba su cabello de forma tierna; habían estado hablando sobre lo que había pasado con su tía, pero como siempre, ella no había soltado ni una lágrima, él detestaba que ella ya se hubiese acostumbrado tanto al dolor de perder un familiar. Realmente lo odiaba. No sabía cuanto tiempo llevaban ahí y realmente no le importaba, estaba con la chica que más quería en el mundo y eso lo ponía feliz, Clove siempre había sido su mejor amiga y lo había apoyado en todo (menos con sus novias), él también siempre estaba ahí para ella y no importaba si eran las tres de la mañana, él hablaría hasta que se calmara. Sintió como Clove se sentaba y lo miraba a los ojos, tenía los ojos vidriosos, lleno de lágrimas que no podía contener por más tiempo, pero a pesar de todo lo intentaba. Verla así le destrozaba el alma, no le gustaba que esa chica tan linda sufriera por cosas que no le correspondían. -Peque-murmuró tomando el rostro de ella entre sus manos-. Si quieres llorar hazlo, no hay nadie más que yo y sabes que nunca diría nada. Las lágrimas de la chica cedieron poco a poco y él las iba limpiando. -No te diré que todo va a estar bien, porque no sé si lo estará-dijo con calma si apartar sus manos del rostro de ella-. Pero algo si te digo, siempre estaré contigo. Sus ojos se cruzaron por una fracción de segundo y se hizo el famoso silencio, Finnick no quería aceptarlo y la abrazó para no tener que verla a los ojos; pero su error fue que al apartarse, sus ojos se volvieron a cruzar y sus bocas estaban a 5.7 centímetros, podría acortar la distancia en cualquier momento, pero no quería, sabía que no era correcto. Los ojos de él se perdieron en los de ella y sin poder evitarlo, entre ambos recortaron la distancia y se fundieron en un dulce beso. Profundo, dulce y sobre todo, cargado de dolor. Ambos estaban seguros de que se arrepentirían, pero en ese momento sólo importaban sus bocas y lo bien que se sentía besar al otro. Cuando por fin se separaron, ambos se miraron y se alejaron. -¿Qué demonios?-preguntaron al mismo tiempo mientras veían los culpables ojos del otro, pero eso no era lo más inquietante, lo más inquietante era que a pesar de todo, ambos sabían que sus labios querían los del otro. Entonces sólo se escucho el "Crack" de una hoja rompiéndose en cuanto ambos chicos se acercaron y se volvieron a fundir en otro beso.
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- - ¡¡Hola!! He vuelto y vengo con todo. ¿Qué les pareció el capítulo? Estoy pensando en ser mala y dar un giro muy malvado a la historia, espero no me odien por eso. Les quiero, un abrazo.
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