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Maldita tentacion — capítulo 1
Maldita tentación;
por Mikkaela Gomez
-1er Capitulo -
Primer Encuentro
Cuando era niño me contaban historias de miedo que vergonzosamente creía con facilidad. Pero, al ver esa muchacha en la estancia jamás le tuve miedo.
A la edad de 11 años, mi padre no me dejaba pasear solo por nuestros viñedos. Luego de la muerte de mi madre se volvió muy pendiente de mí. Además de que era muy supersticioso. Creía temeroso a cerca de todas aquellas historias que en el norte siempre se relataron.
Mi padre solía decir 'el diablo se aparece en cualquier momento', algo que hoy en día no dudo.
Como todo niño a esa edad, un día me escape.
Salí con Jaico, mi caballo, a cabalgar por entre los viñedos en la tarde. Era primavera, y un hermoso y destellante sol nos bañaba en con su brillo.
Y cuando estábamos cabalgando a mayor velocidad, jaico se asustó como nunca.
Alzo sus patas delanteras para frenar por lo que caí al suelo dándome un golpe muy duro en la espalda. Pero jaico quedo allí, duro como una estatua. Luego del primer relincho no hubo un segundo.
- Jaico?- pregunte - jaico!- grite.
Fue entonces que Jaico cayó sobre mí. Su abdomen presionaba mis finas piernas. Cuando era niño siempre fui muy menudo y, Jaico no tenía un peso que podría levantar.
Intente empujarlo pero no había caso. Jaico no respondió a nada. Ninguno de mis golpes pudieron avisparlo.
Un hormigueo continuo se apodero de mis piernas. Ya no soportaba a jaico sobre mí y empecé a gritar.
- Papaaaaaaaaaaaaaaaaa! -
- Ayuuuuuuuuudaaaaaaaa, Auxiliooooooooooooo- No contuve mi llanto.
Finalmente, luego de dos horas o más gritando desesperadamente me rendí. El cansancio que tenía era fatal y me dormite bajo el fuerte sol.
Pero fue entonces que mi ángel apareció.
Ella enrollo sus brazos alrededor del robusto abdomen de Jaico y lo levanto sin ningún esfuerzo. Lanzo a Jaico a metros de mí en un segundo.
Mis ojos no se apartaron de ella. Su cabellera negra volaba con los escasos vientos que había aquella tarde. Y sus ojos tenían un color celeste casi blanco difícil de olvidar.
Me tomo por debajo de las axilas y me levito en el aire.
- Cómo te llamas niño?- Me mostro una sonrisa amable.
No pude contestar. Solo me quede contemplando, aquella belleza que un niño podía ver en una mujer mucho mayor.
- Niño?- me zamarreó un poco.
Entonces reaccione.
- Uriel, señorita- achicando mi voz.
Me deposito en el suelo lentamente.
- Bueno, Uriel- entrecerró sus ojos- no deberías andar por ahí solo- se puso en cuclillas para quedar justo frente mi rostro- quieres que te lleve a casa?- se ofreció.
- no recuerdo en qué dirección ir- dije confundido y agache la cabeza.
- No importa, estoy segura de que encontrare el camino- Se puso de pie- vamos?- Extendió su mano para que la tomara.
Solo asentí y tome su mano.
Mientras ella caminaba con su mirada al frente y su perfecta postura. Yo contemplaba desde abajo su pálido y bello rostro.
A pesar del calor de aquella tarde, tenía su cuerpo cubierto con mucha ropa. Hasta cubría sus manos con unos costosos guantes de cuero negro.
Caminamos por uno de los senderos del extenso viñedo. No tenía idea de donde estábamos. Solo confiaba en ella y la seguía. Después de todo me había salvado, no tenía motivos para desconfiar de ella.
- Tu padre te está buscando- dijo con una voz muy seria.
- Señorita, usted conoce a mi padre?-pregunte aliviado.
- No, pero escucho sus gritos- me miro- está corriendo por toda la casa-
Mire hacia el final del sendero y, no había nada. Solo cortaba el viñedo en una esquina, donde debíamos doblar para seguir.
La mire desconcertado y cuando se dio cuenta me explico
- No te asustes, solo soy un hada- soltó una pequeña carcajada. Daba la impresión de que se burlaba de mí.
- Un hada como en los cuentos?- pregunte sobresaltado mientras doblábamos en la esquina.
- Así es Uriel, como en los cuentos-sonrió.
Llegamos al final del viñedo y se acercaba la hacienda. Estaba contento porque le diría a mi padre sobre aquella mujer que había salvado mi vida.
Entonces, mi padre salió de casa corriendo.
- Uriel - grito sobresaltado.
Corrí a sus brazos conmocionado. Cuando llegue a él solo lo abrase y el me correspondió.
- Donde has estado hijo?- sollozaba- me has dado un gran susto… pensé…- suspiro- dios sabe que pensé-
- Padre, la señorita me ha salvado- Mire hacia atrás para enseñarle a un hada. Pero me volví confuso cuando vi que no había nadie allí.
- Uriel niño, ya déjate de amigos imaginarios que esto es serio - dijo desesperado.
- Pero papá, la mujer me trajo hasta aquí- explique.
- La conocías? Estas seguro que era una mujer de verdad?- Me zamarreó
- Si papá, así es. Y una muy buena- agache la mirada asustado.
- Chino, Casas! - se dirigió hacia los trabajadores de la hacienda- vallan a mirar- los miro con mucha furia- muevan cielo y tierra si es necesario, pero encuentren a esa desconocida- Grito.
Mi padre me envió a la casa. Al entrar, los gritos y llantos de Penélope `la criada' me aturdieron.
- Lo mataron, Dios castiga, lo mataron-
Me asuste. Estaba muy incómodo como todo niño en esta situación. Así que fui corriendo y me metí en mi habitación. Me escabullí entre las sabanas. Y sentí a Rita, la hija de la criada, metiéndose conmigo y temblando en la cama.
- Rita, que ha pasado? Por qué tu madre está llorando?- pregunte, tomando una linterna para poder ver bajo las sabanas.
- Mataron a ramón- dijo sollozando- mi mama vio cuando lo lastimaban-
Entonces alumbre a Rita. Y vi su rostro bañado en sangre. Sus ojos llenos de moretones y no tenía ropa.
Me eche hacia atrás del susto y caí de la cama. Encendí la luz y dije
- Rita estas desnuda!-
- Ese señor era malo- se tapaba su cuerpo con vergüenza- nos ha lastimado a mí y a mi mama- Comenzó a llorar desesperadamente.
Yo solo me apoye contra la pared y me deslice hasta el suelo.
Ese día, maldije a la mujer que había matado a Ramón. Pero hoy, que entiendo lo que Rita quiso decir con 'NOS HA LASTIMADO'… Desearía haber sido yo, el Ahharu que tomo venganza por el cuerpo de Rita y su Madre.
Mañana subiré el próximo capitulo, suerte!
Pd: comenten por favor, necesito saber su opinión para seguir escribiendo.