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Historia 139126 — capítulo 46

Ginny volaba con maestría entre las demás jugadoras postulantes, con mucha mas confianza y talento que el resto de las novatas. Harry, Gwen y algunas directoras de las arpías miraban atentamente desde las gradas, normalmente no se permitían espectadores en  las prácticas privadas o audiciones, pero tenía ciertas ventajas ser el Elegido. Ventajas que si le permitían compartir cosas con Ginny, iba a aprovechar. Tal vez sea por una cuestión de feminismo, pero no había ningún hombre además de él.

-Señor Potter, que sorpresa encontrarlo aquí- Harry miro distraídamente al hombre que tomo asiento a su lado, era normal encontrar gente que le hablaba como si lo conociera de toda la vida.-Soy Henry Williams, el publicista del equipo- le estrecho la mano y le palmeo el hombro, mientras que el ojiverde solo estaba concentrado en seguir viendo volar a la pelirroja. -¡Excelentes chicas!- comento con euforia- ¡Y muy hermosas además!- le guiño un ojo con un intento de complicidad.

-Yo estoy mirando a mi novia- lo corto seriamente. El hombre sonrió más aun.

-Oh si, lo he visto en el Profeta. Katya casi se desmaya de gusto cuando Gwen le dijo que tu novia jugaba al Quidditch- Harry se encogió de hombros.

-Es una gran jugadora, si consigue el puesto será por su talento- el hombre soltó una carcajada nerviosa.

-Claro que si muchacho, no somos ese tipo de equipo. Pero que tu novia este en el equipo es mucha publicidad, como sabrás comprender.

-Supongo- sonrió al ver como Ginny anotaba un punto desde casi mitad del campo.

-Sabe señor Potter, no es simple casualidad que venga a hablar con usted. Cuando supe que la futura señora Potter estaría en las Arpías, tuve la idea de hacerle algunas fotos- Harry por fin lo miro prestándole atención.

-¿Fotos? ¿Qué tipo de fotos?- preguntó sin demasiado entusiasmo por la idea.

-Pues…-se notaba que quería elegir las palabras exactas dentro su cabeza- tu novia es muy atractiva, es famosa por ti y ahora será famosa por sí misma. Más de un hombre tendrá posters de ella en su habitación, no sé si comprendes- Harry frunció el ceño.

-Ginny decidirá si hacer fotos o no, pero lo que yo decido es que no hará ninguna sesión con poca ropa o para que hombres seconcentren en ella dos veces por noche-respondió molesto (y bastante celoso por la idea), Henry se acomodo disimuladamente la túnica.

-Claro que esa nunca fue nuestra intención señor Potter, respetamos mucho a su…compañera- Harry noto que él había dudado al momento de decir "su mujer" pero lo paso por alto.

-No se preocupe por eso, yo soy quien hará que la respeten- un silbatazo corto la práctica y la conversación, todas las jóvenes se acomodaron en fila y Gwen las observo con detenimiento.

-Si digo su nombre den un paso al frente, Bredzel, Clare, Lancaster, Stryder, Wayland,  Weasley- Harry se removió en su asiento incluso cruzando los dedos- Si dije sus nombres… Felicitaciones- las seis elegidas sonrieron anchamente - las demás, este no es su año, pueden retirarse-las jóvenes que habían quedado un paso detrás, soltaron exclamaciones de tristeza y molestia- Deben saber jovencitas que esto no es un regalo, de ahora en adelante el Quidditch dejara de volverse un juego para volverse una responsabilidad ¿lo comprenden? - las seis asintieron- Los entrenamientos comenzaran en Julio, estarán en prueba durante un mes, después entraran a jugar en partidos inferiores, y solo aquellas que tengan buen desempeño podrían llegar a ganarse un lugar en el equipo titular -todas escucharon atentas- Eso es todo, pueden ir a ducharse- cuando Gwen se fue, las elegidas chillaron, rieron y se felicitaron entre sí, Harry se acerco al campo cuando vio que Ginny se dirigía a él.

-¡Lo logre!- se arrojo a sus brazos a besarlo- oh lo siento- se disculpo al notar la presencia de Henry.

-No se preocupe señorita, yo soy el publicista del equipo y estaba interesado en…- Harry que estaba aburrido de aquel hombre bufo.

-Estaba interesado en felicitarte y luego citarte para que puedas hablar con él en otro momento ¿verdad?- Henry asintió.

-Claro que sí, bueno, creo que debo irme- anuncio notando que no era bueno seguir tentando la paciencia del Elegido.

-¿hablar con él?- pregunto Ginny cuando el hombre se retiro.

-Solo quiere hacer una sesión de fotos, nada que merezca la pena hablar. ¡Felicidades!- Ginny volvió a besarlo.

-Tenemos público- murmuro Ginny, al notar como el resto de las aspirantes miraban a Harry.

-Entonces démosle algo que mirar- le susurro con cierta galantería contra sus labios antes de besarla, la idea de cientos de hombres mirando a su Ginny como solo él podía mirarla hizo que su bestia interior rugiera, abrazándola con fuerza contra su cuerpo y acariciando su lengua con la propia, sintió el pequeño gemido que se perdió entre el beso.

-Creo que es suficiente, o el Pottercito clamara atención- Harry alzo una ceja.

-¿Pottercito?- Ginny rio.

-bueno, hay que llamarlo de alguna manera. Aunque el asunto de diminutivo no le hace justicia- Harry sonrió con un poco de ese orgullo machista que rara vez aparecía en el.


El sonido del timbre corto el ambiente en Grimmauld Place, Hermione se levanto del sillón donde leía y se dirigió a la puerta con la varita en el bolsillo del pantalón corto que llevaba, viejas costumbres de la guerra que tal vez nunca la dejarían.

-¿Quién es?- pregunto con la cautela que la acompañaba.

-Andrómeda, la…abuela de Teddy- Hermione sintió pena, porque por alguna razón supo que la señora Tonks había estado a segundos de decir "la madre de Nymphadora"  abrió la puerta y se encontró con la mujer que había conocido meses atrás, su aspecto era más cansado y envejecido, con el pequeño peliazul en sus brazos.

-Hola señora Tonks- saludo amablemente- hola Teddy ¿Cómo has estado?- el pequeño bebé se removió en los brazos de su abuela- pase por favor- Andrómeda entro por el angosto pasillo.

-Merlín, no había entrado a esta casa decentemente desde mis 16 años- comento con nostalgia- ¿Harry esta?

-No, él y Ginny salieron, pero puede quedarse a esperarlo, Ron está descansando un poco, puedo prepararle un té o café- ofreció mientras la mujer se sentaba con la elegancia nata de los Black.

-Estoy algo apurada querida y no me trates de usted, ya nos conocemos lo suficiente- Hermione le sonrió.-Sucede que Harry me había pedido ver a Teddy durante las vacaciones, y yo debo ir al sanador, creí que podría cuidarlo por unas horas, pero como no está creo que debería pedir otro horario- la castaña miro a Teddy un momento.

-Yo podría cuidarlo, Harry seguro no tarda en llegar. Usted, quiero decir, sabes que yo lo cuidare bien- la ojigris le sonrió maternalmente.

-No me cabe duda que serás una niñera estupenda, solo serán unas dos o tres horas- Hermione tomo el pequeño bolso con estampado de hipogrifos repleto de las cosas de Teddy- dentro de media hora tomara su leche y habrá que cambiarlo.

-Andrómeda, no te preocupes, trabaje de niñera algunos veranos cuando no estaba en la Madriguera- la mujer sonrió aun más tranquila.

-Ya es hora de que me vaya, adiós pequeño- le beso la frente al bebe- adiós Hermione, muchísimas gracias- la beso en ambas mejillas y se dirigió a la puerta, seguida de la castaña que cargaba a Teddy.

Cuando la señora Tonks se fue, Hermione puso algunos almohadones en el piso para poder poner los juguetes de Teddy y que el bebe jugara sin peligros de caerse o golpearse, se sentó junto a él en el piso. No tardo mucho tiempo en comenzar a reírse de los balbuceos y expresiones del pequeño.

Ron escucho la voz de Hermione, preguntándose si tal vez Harry y su hermana habían vuelto fue escaleras abajo, pero se sintió abrumado al ver a su novia meciendo a Teddy mientras terminaba de darle el biberón.

-¿Ya te lo has acabado?- preguntaba con dulzura mientras le limpiaba la boquita con el babero- pero si ha sido muy rápido- le beso la mejilla y el bebe sonreía con la atención.

-¿debo ponerme celoso?- pregunto Ron con una sonrisa, ella rió.

-Posiblemente, míralo, es todo un rompecorazones- el pelirrojo sonrió divertido.

-Te retaría a un duelo enano, pero me patearías el trasero- Hermione lo miro mal- ¿Qué suced…? Oh de acuerdo, pero me ganarías- la castaña le sonrió- ni que patear el trasero fuera mala palabra- ella rodo los ojos.

-No tientes mi paciencia y cárgalo mientras voy por lo pañales- Ron lo miro con pánico.

-¿cargarlo? Nunca he cargado un bebé- ella le dio un pequeño beso.

-Pon los brazos como yo- él la imito y ella coloco el bebé con cuidado en sus brazos- ¿Ves? No es tan difícil, solo que apoye bien su cabeza- el asintió, Hermione fue por los pañales y cuando volvió, Ron estaba meciéndose suavemente mientras el bebé se adormecía.

-Creo que tiene sueño- ella puso la mantita sobre la mesa para cambiarlo.

-Sí, voy a cambiarle el pañal y lo llevaremos a la cuna- Harry había dejado la cuna armada en su cuarto desde el primer día que Teddy había estado. Cuando lo cambiaron y lograron dormirlo, se fueron a su cuarto, dejando las puertas abiertas por si el bebé lloraba.

-Lo haces bien- felicito Ron acariciándole los rizos castaños.

-Instinto maternal…supongo que es algo que viene en las mujeres- explico quitándole importancia.

-Conozco algunas mujeres que no tienen ni por asomo una pizca de instinto maternal y tu tienes de sobra, aunque claro serás de esas madres que les prohibirán cosas como comer dulces antes de la cena- ella sonrió.

-¿y qué clase de padre serás tu?- pregunto con curiosidad.

-De los que le daré dulces antes de la cena a escondidas- ambos rieron sabiendo que probablemente seria así.


-¿estas mejor pequeña?- pregunto Bill preocupado al ver a su mujer en la cama abrazándose el vientre voluminoso de seis meses.

-Tranquilo Mon Amour, ya paso el dolor- Fleur había tenido unas fuertes contracciones, pero la sanadora les había dicho que era normal para su avanzado embarazo y que era cosa de esperar que pase, en reposo y relajada.

-¿De verdad? ¿Quieres algo más?- ella asintió.

-¿podrías limpiar las cosas que quedaron sobre la mesita de la sala?- Bill rodo los ojos, típico de Fleur. Su francesa era amante de la idea de que todo tenía su lugar.

-Me refería a algo que no tuviese que ver con la limpieza minuciosa de la casa- ella sonrió divertida.

-¿Fresas?- pidió con un puchero.

-¿Fresas? ¿En pleno invierno?- Fleur frunció el ceño.

-De acuerdo, no las traigas. Pero si tu hija tiene cabeza con forma de fresa ya sabremos de quien es la culpa- Bill rodo los ojos y se dispuso a ponerse un abrigo, después de todo, no quería ser quien tuviera la culpa de una niña-fresa. 

Nota de autora: ¡Perdonen! Es que con navidad y año nuevo no tuve mucho tiempo.

Espero hayan pasado unas felices fiestas. ¡Primer capitulo del 2014!

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