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Historia 139126 — capítulo 50
-Estas me gustan- dijo Audrey mirando unas invitaciones color crema con sobres azul oscuro.
-¿No cgeesque ese tono es algo oscugo**pagauna boda?- cuestiono indecisa Fleur.
-Lo hará original- comento la morena; las mujeres de chicos Weasley estaban sentadas en los sillones de la madriguera decidiendo cosas para la boda de esta última y Percy.
-Podrías elegir algún tono oscuro que convine mejor con el crema- sugirió Emmeline- Tal vez un rojo oscuro.
-Eso me pagece bonito- felicitó la francesa.
-Eres una genio- abrazo a la novia de George con ganas, a pesar de que el gemelo y Percy fueran los hermanos más incompatibles en la familia, Audrey habría encontrado en Emmeline una mejor amiga y confidente. Puede que nunca lo admitiera frente a Fleur o Hermione, pero la rubia era su cuñada favorita de aquí hasta salem ida y vuelta.
-Lose, soy genial y me adoras. Recuérdalo cuando necesite un favor tuyo cariño- las tres rieron.
-¿Bill soy solo yo o tu tampoco entendías nada sobre cómo se organizaba tu boda?- pregunto Percy a su hermano mayor.
-Es normal, por lo que más tendrás que preocuparte es por los nervios pre-boda de la novia. Créeme, si sobrevives a eso, lo demás será pan comido.
-Pero Audrey dijo que no me dejaría evadir mi responsabilidad en la organización- Bill hizo una mueca.
-Joder hermano, eso es más complicado. Fleur no quería ni que me acercara cuando estaba en su momento encaje.
-¿Momento encaje?- pregunto desconcertado.
-Su momento encaje, no del encaje bonito de la lencería que les queda endemoniadamente bien. Hablo del encaje de velos y vestidos… créeme, cuando estés mas cerca de la boda encontraras encaje por todos los rincones.
-Eso no me resulta muy tentador, la verdad- suspiró.
-¿te arrepientes de pedirle casamiento?- cuestiono algo preocupado George, no es que la vida romántica de su hermano le preocupara demasiado. Siempre, a pesar de las bromas que se hacían entre hermanos, habían tenido un límite en cruzar la privacidad de cada uno. Pero cancelar la boda destrozaría a Audrey y para ser francos, la morenita había pasado a ser parte de la familia.
-No, no es arrepentimiento creo. Solo que a veces pienso en si es lo correcto casarnos tan pronto- se froto los ojos por debajo de las gafas.
-Percy no es mi incumbencia, pero creo que deberías haberlo considerado antes- la voz de Bill era seria y casi fría.
-Solo que no se si quiero casarme en este momento- George carraspeo y señalo a las espaldas de su hermano, Percy se volteo viendo a su chica con los ojos tristes.
-Que suerte que te has dado cuenta ahora que no quieres casarte…al menos no me has dejado parada en el altar- susurró con ironía antes de irse casi corriendo de la cocina.
-¿Qué le han hecho?- exigió Emmeline, después de ver a su amiga llorar.
-Audrey ha escuchado a Percy decirle a Bill que no quería casarse- le explico George acercándose a ella.
-Voy a castrarte Percival- dijo con calma, antes de intentar lanzarse sobre él. George la agarro por la cintura y la sostuvo para que su hermano sobreviviera.
-¿Qué sucede?- pregunto Fleur confundida.
-¡Este idiota le dijo a tu marido que no quiere casarse!- resumió encolerizada, mientras el gemelo la sostenía con más fuerza.
-¡las cosas no sucedieron así!- intento explicar Percy.
-1…2…3…4…5...- comenzó a contar Fleur.
-¿Por qué cuentas?- pregunto Bill.
-No quiero estresarme, es malo para el bebé.
-¡Idiota!- grito Emmeline.
-Nena, espera ¡Em para de una vez!- ordenó George harto del drama- todos callados. Percy está enamorado hasta las pelotas de Audrey, pero ahora le agarro la cobardía de si es pronto o no, dijo que no sabía si era el momento de casarse, Audrey escucho y malinterpreto la conversación. Luego tú quisiste cometer cuñadicidio y Fleur comenzó a contar.
-¿Entonces qué demonios haces aquí en vez de disculparte?- pregunto Emmeline.
-¡Estabas fantaseando con apuñalarme en la entrepierna! ¿Cómo querías que me disculpara?- reprocho Percy algo asustado por la rubia.
-Ve. Discúlpate. Ahora.- Percy salió de la cocina pasando lo más lejos que pudo de Emmeline, vaya que tenía carácter. Pobre de su hermano.
-¿Dri?- No le gustaba verla llorando. Y ahí la tenia, pero ella no estaba llorando. Solo estaba sentada en un tronco, con una mirada triste.
-Vete al demonio Percy, no soy de las que sufren por un hombre. Pero si lo que quieres escuchar es que me has desilusionado y roto el corazón, felicidades, siéntete un macho alfa o lo que sea- el pelirrojo apretó los puños.
-Audrey, entendiste mal…yo solo…
-¿tu solo no crees estar seguro de querer casarte conmigo? En cosas como un boda no estar seguro es lo mismo que no querer Percival- ella se levanto, con la frente en alto.
-Yo solo me asuste- murmuro.
-¿asustarte? Entonces, háblame cuando dejes de ser un niño que se moja los pantalones al pensar en un compromiso real con otra persona. ¿Sabes que lo patético? ¡Tú me lo propusiste!- Percy miro sus zapatos sin saber que responder, tenía razón. Era patético.
-Lo siento mucho- se disculpo sin saber que otra cosa decir.
-No, creo que yo lo siento más que tu- se marcho dejándolo solo. Le Había fallado a Audrey. A el mismo. Y a Fred, por haber dejado ir a la única mujer que lo había hecho sentir vivo.
Draco entro en la mansión de los Zabini con cierta molestia, no es que tuviera rechazo por ver a sus viejos compañeros, pero si tenía rechazo por ver a Pansy. Y a la madre de Blaise, que era una Pansy versión cuarenta años.
-Oh Draquito cariño, cuanto hace que no te veo. ¡Eres tan guapo! ¡Un hombre muy apuesto, lo sacaste de mi querido Lucius, sin ninguna duda!- Helen era sin duda una mujer energética, seductora y zorra. Más que nada lo último.
Draco nunca se había considerado un hombre machista, el siempre había despreciado a las personas, pero jamás por el simple hecho de ser mujer. Tampoco se paraba a criticar a una mujer por tener predilección a *estar acompañada.*De hecho, Pansy ya estaba bastante entrada en materia de hombres cuando salió con ella. Pero vaya, la madre de Blaise era una verdadera zorra. Le hubiese gustado tener a Astoria a su lado, para tener una excusa para rechazar las atenciones de Helen…y las de Pansy.
-¡Draco!- la pelinegra se le colgó del cuello al abrazarlo. Sintió el perfume de Pansy marearlo ¿era necesario echarse un frasco entero? La separo con poca cortesía. De no ser porque Narcissa le había dicho que la haría feliz saber que su hijo volvía a entablar relación con sus amigos, jamás habría vuelto a pisar la casa Zabini. Astoria había estado de acuerdo, claro, sin saber que Pansy estaría allí, intentando achurrarle un pulmón de tanto apretarlo.
-pasare al baño- anunció una hora después, harto de Pansy, de Helen e incluso de Blaise. Cuando entro al espacioso y oscuro baño, se apoyo contra la pared de fríos mosaicos. Al fin, silencio. Detestaba las voces chillonas. Astoria le hablaba de manera relajada y calma, sin desesperación por llamar su atención, tal vez, seria porque ella sabía que él le prestaba atención a pesar de no responderle todo el tiempo. Se sorprendió a sí mismo, escondido en un baño, fantaseando con estar con su novia. Demonios, le vendría tan bien estar tirado en algún sofá con Astoria acurrucada sobre él, solo eso. Claro, aunque un poco de sexo con su niña (no tan niña) no le vendría mal.
-Draco, mi vida ¿te sientes bien?- la voz de Pansy lo saco de sus relajantes imaginaciones. Se lavo la cara con agua fría y salió del baño.
-Solo estaba refrescándome un poco. ¿No tienes frio?- A pesar de que la casa estaba de una temperatura agradable, no estaba como para andar a sus anchas con un vestido tan escotado.
-¿Frio? Draco cariño, sabes que yo siempre tengo alta la temperatura- "Ni que lo digas"
-Deberíamos volver- se digirió hacia la sala cuando Pansy lo tomo del brazo.
-¿Para qué? Blaise y su madre han discutido, ella le dijo que la dejara hacer su vida y que era un insensible por no permitir que se divirtiera, luego él le grito que la diversión de ella era comportarse como una putilla barata…-Draco noto, para su desgana, la facilidad de Pansy de contar chismes, como si a él realmente le importara.
-Entonces me marcho- corto por lo sano.
-Espera, ven aquí- antes de poder pensar en algo más, sintió los labios de Pansy en los suyos. Besaba tan distinto a Astoria. Su dulce Astoria.
-Astoria- susurro su nombre, casi de manera orgánica. La excitación y el placer, en su cuerpo, estabas unidos directamente con su ojiverde.
-¿Cómo me has llamado?- exigió Pansy roja de furia.
-¿para qué me has besado? ¿Eres hueca?- pregunta retorica, claro que lo era.
-Lamento decirte que me has correspondido el beso Draco- el rubio sintió repulsión de sí mismo, era verdad. Demonios, el solo pensaba en Astoria cuando lo hacía, pero lo había hecho.
-Vete al jodido infierno- se separo de ella con asco.
-Nos veremos ahí cariño, no te quepa ninguna duda.-se marcho furioso, avergonzado y culpable.
Llego a su casa, con la garganta cerrada por la culpa. Subió las escaleras y al entrar en su cuarto vio a su Tory durmiendo acurrucada en su cama, se preocupo al ver sus ojos rojizos ¿había llorado? Bajo las escaleras buscando a su madre.
-¿Cómo lo ha sabido Astoria?- pregunto Draco superado por la situación.
-¿tu ya lo sabes?- pregunto Narcissa sorprendida.
-¡claro que lo sé, yo lo hice! Pero fue un accidente- explico atropelladamente.
-Un accidente del que debes hacerte cargo- dijo con frialdad Narcissa.
-Lo sé- suspiro agotado- ¿Cómo supo?
-Hoy se lo dijo una sanadora.
-¿Por qué una sanadora sabría lo de Parkinson?
-¿Qué tiene que ver Parkinson con el embarazo de Astoria?- pregunto Narcissa confundida.
-¿e-embarazo?- el rubio tembló de pies a cabeza.
-Oh cielos, ¿tú no hablabas de eso?- Narcissa se froto la sien- Draco, lo siento tanto…Yo pensé…
El rubio subió las escaleras de dos en dos. Astoria. Embarazo. Bebé. Padre. Todo se amontonaba en su cabeza, entro a su cuarto y la vio. Tan pequeña. Solo tenía dieciséis años. ¿Qué haría una niña cuidando de un niño? Se sintió tan estúpido, por no cuidarse, por no cuidarla.
-Tory…pequeña…-sus enormes ojos verdes lo miraron casi con miedo.
-Draco…tengo algo que contarte- le acaricio la mejilla.
-Ya lo sé, se que estas esperando un bebé- susurró sintiendo sus ojos aguarse.
-Lo siento tanto… si tú no quieres, yo podría…no, no podría sola con esto Draco, tengo tanto miedo- se escondió en su pecho, con la necesidad de un niño pequeño- Protege al bebé- suplico- protégeme del mundo.
-¿y quién te protege de mi, pequeña?- pregunto dejando correr unas lagrimas solitarias, demonios, era demasiado para él. Se sentía tan mal que no podía explicarlo. ¿Qué tal si mientras él se besaba con Pansy una sanadora le decía a Astoria que esperaba un hijo de él?
-¿Lloras porque odias al bebé?- pregunto con los ojos aguados.
-Nunca odiaría a ese bebe- le acaricio el vientre con cuidado- No importa cuántos errores cometa, te amo más que a nada en esta vida Astoria, y todo lo que nazca de lo que siento por ti, recibirá el mismo amor- sentía la culpa corroerlo.
-Eres lo mejor que tengo- le murmuro Astoria antes de besarlo y acurrucarse más contra él. Eso no ayudo.
Nota de autora:
Nose, es raro esto. No suelo escribir cosas dramáticas, pero hace un tiempo alguien comento que no todo en la vida es color de rosa, y tenia ganas de escribir algo que cortara la ternura del fic.
Les aclaro algo, Scorpius no viene en camino. Es algo aparte que iran descubriendo a medida que lean.
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Capitulo dedicado a Sirianne Black, ¡imposible abandonarte!
¡Felices 15 Anonimotter! abrazos gigantes<3