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Historia 139126 — capítulo 72

-Oh mon amour, no lloges, eges la bebita mas hegmosa del mundo, lo eges- Fleur levantó a Victoire, acariciando el casi inexistente cabello rubio de la beba, quien dejo de llorar inmediatamente.

-¿el pañal?- preguntó Bill, mientras la rubia volvía a la cama con Victoire en brazos.

-No, solo quegía un poco de amog… ¿vegdad que si?- ya era muy tarde para dormirse, la claridad del sol de primavera asomaba por las ventanas. Acomodo a la beba entre ellos, mientras la miraban adormecerse.

-Le gusta la atención- sonrió embelesado, cuando con su pequeña manito, Victoire atrapó su dedo- shh… tranquila, no iba a irme a ningún lado.

Fleur sonrió.

-siempge cgeí que yo ega pegfecta, pego migara, no hay nada mas hegmoso que ella…- acariciaba con delicadeza el pequeño torso de su hija y comenzó a susurrar una canción de cuna en francés.

-Será igual a ti- Bill no sabía cómo soportar ese aura de belleza que emanaban su mujer y su pequeña hija  juntas, una felicidad embriagadora.

-Ella es una Weasley, gubia pero Weasley al fin- le sonrió con ternura, mientras Victoire los miraba un momento con sus enormes ojos celestes, antes de volver a dormir.

_

Emmeline se despertó temprano. Muy temprano. Eran poco más de la seis. Normalmente se despertaban cerca de las ocho, y habrían la tienda nueve treinta.

-¿George?- él dormía boca abajo y ella se acurruco contra el costado de su espalda.

-¿Mmhh?

-¿Estas dormido?

-Estaba.

-¿Puedo preguntarte algo?

-¿Qué?

-¿No es un exceso que sigamos viviendo aquí después de tanto tiempo?

-Tonta.

-¿Qué?

-Que no seas tonta.

Se quedo en silencio un rato, mientras la respiración del pelirrojo volvía a relajarse.

-¿George?

-¿Hmm?

-¿Estas dormido?

-Eso intento.

-No puedo dormir, no tengo sueño.

-¿quieres que lo hagamos?

-¿Qué?

-Emmy…

-Bueno, si insistes.

-Al que madruga, Merlín lo ayuda- suspiró George, acariciando la espalda desnuda de Emmeline-creo que podría aceptar que me despiertes así más seguido.

-Hazme el desayuno… café con leche y canela.

-Gracias por pedirlo tan amablemente- reprochó George con mueca ofendida.

-Lo siento. Hazme el desayuno, café con leche y canela, por favor.

El pelirrojo dudo un momento.

-Lo haré porque no es de caballeros negarle nada a una mujer desnuda.

-¿Quién dice eso?

-Alguien debe decirlo, por algo voy a hacerte el desayuno.

-Si sirve para tener mi café con leche y canela, bien por mí.

Dejo que su mirada vagara por el cuarto, no era una habitación muy grande, la cama matrimonial, dos mesitas de noche, un pequeño escritorio con cajones.

Sobre el escritorio había unos cuantos papeles del catalogo nuevo, la placa con la orden de Merlín de Fred, una foto de la familia Weasley y unos dibujos de Prim.

Había perfumes de ella en la mesita de noche, el reloj de George y su sostén, que había terminado allí después de la madrugada.

-Te doy tu café solo si me dices en que estas pensando.

-Pienso en que ocupamos tu lugar.

-¿Nunca piensas en que quizás me gusta que lo ocupen? Em, no podría vivir en esta casa solo con los recuerdos de Fred, moriría. Te necesito y a Prim también.

-¿Eso significa que el plan en vivir siempre aquí los tres?

-Siempre no, cuando Prim crezca un poco compraré una casa de verdad, no un departamento sobre la tienda.

-Casa que pagaremos a medias, por cierto.

-Te traje un café, no me discutas rubia.

_

Era mediodía. Nina y Charlie batallaban contra el sol que entraba por la ventana. Se habían quedado por ahí, vagando hasta casi el amanecer.

Timbre. Timbre. Timbre.

-Mierda. Ve tu- murmuró Charlie con voz ronca. Nina aun tenía la ropa de la noche anterior, estaban cansados y algo ebrios como para tener sexo. Solo se dejaron caer en la cama.

Soltó unos cuantos insultos de camino a la puerta.

-Mn… hola, siempre tan agradable de ver- Melanie estaba al otro lado del marco de la puerta, mirándola con evidente desagrado.

-¿Tu eras?- maldita resaca.

-La novia de Charlie.

-Ou, eso no suena bien. Pelirrojo, ven aquí.

-No le debo dinero a nadie ¿Quién molest…? Mierda… quiero decir, hola Mel.

-¡Charlie, cielo! He estado tan triste- y lo beso. Bien besado. En la cara de Nina que alzo levemente las cejas. Charlie la separo.

-Ha pasado mucho tiempo ¿Tres, cuatro meses?

-La enfermedad de mis padres… ya sabes cómo es la viruela de dragón, una pena.

-No parece que estes muy triste- murmuró Nina, sin esforzarse en que suene por lo bajo. ¿Quién la culpaba? La rubia frente a ella estaba tan pulcra y alegre como si viniese de un spa en vez de un velorio.

-Tengo que permanecer fuerte por ambos, ¿Qué clase de persona sería sino?- contradijo con el ceño fruncido.

-¿Ambos?- El estado de Charlie era bastante dudoso. Con su resaca, su novia y su casi novia mirándolo muy feo.

-Oh cielo, no he querido decírtelo por carta- se presiono la blusa contra su cuerpo, marcando un vientre a penas abultado- ¡Estoy esperando un bebé!

-¿De quien?- balbuceó.

-Tuyo por supuesto- respondió mas fuerte de lo que pretendía.

-Creo que es hora de que me vaya a cortarme las venas, con permiso- Nina salió del departamento, Charlie la persiguió.

-Ey, juro que no tenía idea de esto.

-No importa si sabías o no, hay un bebé y eso excede mi control, no me interesa meterme en eso.

Y antes de cualquier otra cosa, desapareció.

_

-Estoy viendo una chica muy hermosa, pero no creo que sea posible porque ella ya no anda por los pasillos- Draco se acerco a Astoria y le besó la mano con toda caballerosidad.

Si no había podido cuidar de su bebé, cuidaría de Astoria. Y servía, mientras mas cariñoso era con ella, mas vistazos tenía de su aniñada Tory.

Hacía tiempo que Astoria no se paseaba por la cocina ni el Jardín, estaba pálida, pero había ganado el peso que había perdido y sus ojeras habían desaparecido de a poco.

-Ya no soy hermosa.

-No acepto que me mientas en la cara, pequeña niña. Yo mando aquí y si yo digo que eres muy hermosa, lo eres. No me contradigas o te castigaré.

Astoria fingió una expresión de sorpresa.

-Acepto cualquier castigo que se proponga a darme, Señor Malfoy- Draco le sonrió y la tomó por la cintura para besarla. La extrañaba, aun no habían vuelto a hacer el amor y la extrañaba con locura. Pero sea como sea, ella sonreía y había recuperado sus andares cantarines.

-¿Cualquier castigo?- preguntó con cierta cautela.

-Lo siento, no. -hizo un mohín y Draco la rodeo con sus brazos antes de que se entristeciera.

-Todo está bien nena, no dejare de quererte.

-¿De verdad? ¿No te cansas de mi?

-¿Cómo podría? También es difícil para mi Astoria, no quiero que pienses que todo esto no me importa, pero quiero que volvamos a ser los de antes.

-No creo que eso se pueda, ya no somos novios de colegio Draco.

-Nunca lo fuimos, pero tampoco somos la primer ni la ultima pareja que pierde un hijo, y es jodidamente difícil, pero ya tendremos otros bebés.

-Pero no pude cuidarlo Draco…

-Astoria, tu sabes cómo fueron las cosas, no fue tu culpa. Dentro de unos años estarás preciosamente embarazada y tendremos hijos sanos y perfectos como tú, pero no podremos llegar a eso si no eres fuerte, sino pudimos salvar a ese bebé, al menos hagamos que los próximos vengan al mundo.

Astoria se mordió el labio antes de lanzarse a besarlo.

-Te amo Draco.

-También yo, incluso he pensado en un nombre para nuestro hijo.

-¿Nombre?

-Ajá, Hyperion- Astoria hizo una graciosa mueca.

-Me gusta Jamie.

-Será un Malfoy, nombre de constelación.

-¿Quién hizo esa tradición?-Draco se encogió de hombros- ¿Qué sabes de estrellas?

-Draco, Hyperion, Scorpius, Orion…

-¡Ese!

-¿Orion?  Mi madre tenía un tío que se llamaba Orion y estaba demente.

-No, Scorpius.

-Me sigue gustando Hyperion.

-¿Qué tal los dos?

-Hyperion Scorpius suena horrible. 

-¿Y que tal Scorpius Hyperion Malfoy?

-¿Crees que le guste?

-Uno de los placeres de ser padres es elegir nombres sin preguntar.

-Cuando Scorpius llegue, tendrá a la mejor madre del mundo-le beso la mejilla, adoraba verla sonreír.