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El amor de una hermana — capítulo 2

Capítulo I: Cartas a la Madriguera

No tardaremos en regresar a Hogwarts:

Mentiría al decirte que no extraño estar ahí, ver a Hagrid, jugar quidditch, tomar las clases, convivir con los miembros de mi casa y sobre todo el verte.

Harry comienza a sospechar que esté con alguien. Aún no sé si decirle, quiero decir, tú no me has preguntado nada…¡oh, vaya! Que ansiosa soy, ya me estoy apresurando a algo que ni ha pasado (risas)

En la última carta me dijiste que te gustaba como reía, creo que contigo podría pasarme muchos ratos de risas ¿me pregunto si mi hermano aprobaría lo nuestro? Creo que sí, eso espero.

Es mi segundo año viviendo con los Dursley y aún así a Harry y a mí nos tienen en el mismo cuarto. Duddley tiene como otros tres más (no suelo poner atención a esas cosas). Estar separado de mi hermano en Hogwarts me hace sentir…incompleta ¿has tenido la misma sensación? No creo, todos ustedes están en la misma casa.

Espero este próximo año que viene no pase nada malo como lo que acaba de pasar con Cedric recientemente. Me hubiera gustado haberle advertido a Harry lo que iba a pasar pero no tuve forma de hacerlo, creo que tendré que reponer el cuarto año ya que otra tomó mi lugar, ya veré eso en cuanto llegue. Hagrid no me ha dicho nada y Snape, pfff como si me escribiera cartas con los profesores.

Ahora que nos escribimos todos los días, Harry intenta ver que es lo que escribo, espero no vea nada de esto o realmente tendré que golpearlo, sabe muy bien que no me gusta que escombre entre mis cosas. Aún no sé cómo es que cosas suyas llegan a las mías, en fin, de todos modos tengo tus cartas muy bien escondidas, ni siquiera él o alguno de los Dursley podrán encontrarlo.

Ahora mismo son las 3 de la madrugada, Harry está por despertar (suele levantarse a esta hora para ir al baño) así que yo termino de escribir aquí, espero tu lechuza.

Besos.

Karla.

Logré encontrar la carta cinco minutos después de haber regresado del baño. Mi hermana es de las que se queda dormida en seguida además de tener el sueño pesado (aún cuando ambos teníamos constantes pesadillas con Voldemort, ella nunca se despertaba).

La carta sobresalía de debajo de nuestra cama litera, no estaba en sobre así que no hice mucho escándalo al sacarla y obviamente la leí, no podía creerlo…¿desde cuándo ellos dos sentían atracción? ¿Por qué ni Ron ni Karla me lo habían dicho antes? ¿Acaso no éramos amigos? ¿Hermanos? Durante todo cuarto año, Ron y yo habíamos vigilado que ningún chico le coqueteara, ninguno de Dumstrang o de alguna otra casa solo por ser "una de las campeonas del torneo".

(En cuarto año, el nombre de Karla salió del Cáliz después de que Dumbledore me hubiese mencionado, pero como aún no éramos mayores de edad, mi hermana les propuso a los profesores y al ministro de magia que ella y yo participáramos como un solo campeón…2 en 1, por así decirlo y aceptaron, a la mala, pero lo hicieron, sin saber que Karla no era…Karla.)

Claro…todo encajaba, el que Ron estuviese TAN atento de que nadie se le acercara a mi hermana mientras yo no estuviera…¡pero claro! ¿Cómo no se me había ocurrido antes? ¡Sí que era un idiota!

Me quedé sentado en el suelo, mirando de a ratos a Karla que dormía plácidamente y otros a la carta. En un arranque de celos quise destruir la carta, pero si lo hacía Karla sabría que leí la carta y me golpearía, tal y como se lo escribió a Ron en la carta.

Solo la tomé y la puse en la misma posición en que la había encontrado, no podía conciliar el sueño, no después de haber leído todo eso ¿dónde estarían las cartas que el pelirojo había escrito? Era la primera vez que Karla me guardaba un secreto. Me sentía…traicionado, por mi hermana y por mi mejor amigo. Conociendo a mi hermana, seguramente hechizó alguna caja, pero era imposible…no podíamos usar magia fuera de Hogwarts y aunque la enfrentara iba a golpearme. (Ya Wood se lo había dicho antes, en lugar de buscadora debió haber sido golpeadora. Karla solo duró nuestro primer año en el colegio en el equipo de quidditch, solo porque Snape la había obligado, después le dio el puesto a Draco).

Hedwig también estaba despierta, me miraba con esos enormes ojos suyos, no hizo ningún ruido, la miré, sonreí, miré de nuevo a mi hermana que en ese momento se acomodaba en la cama y me daba la espalda. Suspiré y me puse en pie, acercándome a mí hermana.

—¿Cómo pudieron haberme hecho esto? Pero si tú eres feliz, yo también lo soy, te apoyaré en todo lo que desees Karla —hice a un lado el mechón de cabello que solía pintarse, en ésta ocasión era un tono azul claro— Si lo que quieres es estar con Ron, está bien, pero hablaré antes con él —deposité un beso en su mejilla y cuidadosamente subí a mi cama para no despertarla.

Me acosté y me quedé al menos unos cinco minutos mirando el techo, sentía algo en el pecho. No podía reconocer que era ese sentimiento, era una mezcla entre molestia y un nudo en la gargante ¿Qué sería?

Mis ojos se iban cerrando poco a poco, el sueño comenzaba a ganarme, ya no podía más, no sabía qué hora era, solo me deje llevar para quedarme dormido. Antes de que cayera rendido, Karla habló entre sueños, llamaba a alguien, quizás a nuestra madre, quizá a Ron…ya no distinguía bien, no pude prestar más atención, me quedé dormido.

A la mañana siguiente cuando desperté, la lechuza de mi hermana: Chelsea, ya no estaba. La carta ya había sido mandada a La Madriguera.