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Imprimacion a dos caras. — capítulo 13

[13] Tiempo.

Cuantos días habían pasado, ¿Días? ¿Semanas? ¿Meses? ¿Años? No lose, pero sabía a la perfección es que me sentía muerto en vida, no era yo mismo desde que ella se fue, no era el mismo.

Siempre me movía como si fuese un robot, no había día que les regalara una débil sonrisa, yo simplemente no podía, no era yo, la necesitaba a ella, la quería conmigo, siempre conmigo.

-Seth, amigo, no puedes seguir así-

-¿Y cómo estar? Si cuando el amor de tu vida se ha ido, y no sabes si está bien o mal, no sabes si esos malditos chupasangres no tuvieron un desliz con su sangre, ¿Cómo estar seguro si está bien viviendo con esos reyes chupasangre?-

-Seth, Edward está al pendiente de ella, al igual que Alice, los Cullen dijeron que estaban totalmente agradecidos por el hecho de que ella se allá sacrificado de tal manera, la familia Cullen lo dijo-

-Jacob, sé que están agradecidos, pero también sé que nadie puede impedir si uno de esos intenta tocarla-

Reprimí la necesidad de reventar de ira ahí misma, simplemente por el hecho de que estábamos en casa de Emily, donde estaba también Claire jugando con Quil.

Mejor me levante de la silla donde veía a todos los chicos con sus improntas, unas sentadas en sus piernas, otros comiendo juntos galletas recién salidas del horno, y otros solo haciendo de niñeras.

Camine hasta el bosque y me fui, sabía que Jake y Billy también estaban devastados, pero confiaban en lo que los Cullen les decían, por ahora solo las noticias eran que mi Alex estaba bien atendido, quela enseñaban como defenderse ante cualquier cosa, aunque no hacía mucho al ser humana, también me confesaron que algunas veces Alex se la pasaba bien con la compañía de ellos, eso en algunas veces me confundía.

Más de una vez intentaba escapar de mi casa y de la misma reserva para correr tras de Alexandrine, pero siempre me lo impedían, ahora los chicos se dividían su tarea, cuidaban de la reserva y cuidaban de mi para no hacer ninguna tontería según ellos, pero solo lo que aria era ir por ella, rescatarla de ese mal.

Edward había usado su papel de psicólogo y amigo, y había ayudado en mi tormento, pero la verdad es que no servía mucho, las improntas eran sagradas y eso jamás se replicaba, así que no servía de mucho tener a un psicólogo amigo, entre Bella y Edward habían hablado para hacerme algunos regalos, los cuales eran un carro y una moto juntas, mi cumpleaños había pasado y ellos me lo habían regalado, pero nada de eso me servía ahora que no tenía a Alexandrine conmigo.

Según las cuentas en mi cabeza habían pasado medio año, aun no sabía cómo me mantenía vivo, como seguía andando de pie y no arrastrándome, creo que más de una vez trate de perderme en el alcohol, pero mi metabolismo de lobo hacia que todo el alcohol que tomara desapareciera en segundos.

-Alexandrine, vuelve conmigo- susurre.

Salte en mis cuatro patas y corrí aullando como siempre le hacía para que todo el dolor que tenía dentro de mi saliera, aunque sea solo un poco.