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Historia 139456 — capítulo 2

Segunda Carta  La segunda hoja luce manchas de gotas ya secas sobre el papel que han logrado percudir algunas zonas de tinta. Los trazos son algo bruscos y no es una carta "limpia". Seguramente es un borrador. Intento leer... *Hemos estado saliendo por varios años y continuamente tropezando con la misma piedra.**No dejo de preguntarme, ¿A dónde va a parar todo esto?.**Discutir, romper y reconciliarnos, en eso se ha reducido nuestro tiempo juntos.**Esto se ha convertido en una rutina semanal para nosotros, un ciclo que hemos adoptado a lo largo de dos años.**Este hábito poco a poco nos ha ido separando y envenenando.**Al haberte confesado mis sentimientos pensaba que nuestro amor sería suficiente para ser felices eternamente, pero soy mas infeliz que nunca.*He llorado hasta quedar dormida pensando una y otra vez en cómo nuestra relación solía ser un cuento de hadas y ahora se tornado en un callejón sin salida. Te rehúsas a dar el siguiente paso y eso me confunde. Quiero estar junto aquel ladrón del que me enamoré, pero yo me pregunto si él quiere estar junto a mi.  Cierro de golpe la libreta y me regaño a mi misma. "Estas yendo demasiado lejos, estas invadiendo la privacidad de tu madre."  Hay cosas que deben permanecer guardadas, esta es (en definitiva) una de ellas.Decido en este instante que me limitaré a recaudar algo para la subasta caritativa de la compañía, pero la idea revolotea con necedad por mi cabeza , se niega a desaparecer.   ¡Odio a mi madre!,  !No puedo ver sus cosas! Lo donaré todo, no quiero ni sus insulsas y anticuadas cápsulas, ¡¿Cómo fue capaz de engañar a mi padre?!, ¿!De traicionar la confianza de su familia?!. Suspiro mientras veo nuevamente la esfera y me pierdo en el primer recuerdo que aborda mi mente.  El doctor nos informó que había muerto. Fue una sensación depresiva, incómoda y dolorosa.  Al recibir la noticia lloramos de inmediato. Trunks y yo nos abrazamos por un minuto y mi padre quedó inmóvil, estático, con una expresión blanca que nunca le había visto antes. — La reviviremos con las esferas del dragón — Anunció en voz alta, después de 20 segundos de silencio. Dejé de llorar y me sequé las lágrimas.  — Eso es imposible, Vegeta — habló Piccoro a las espaldas de mi padre y todos volteamos a verlo para prestarle atención. — Shenlong no puede revivir a las personas que murieron por causas naturales — Explicó con claridad, con ésa voz tan característicamente grave y seria.         Esa expresión en mi padre mudamente se agudizó.  Me acerqué a él para abrazarlo y me apartó con frialdad. Mi hermano intentó hacer lo mismo y corrió con menos suerte, aquél le proporcionó un puñetazo que le dejó en el piso. Mientras los presentes nos apresuramos a atender a Trunks, mi padre alzó al vuelo y no le vimos por los siguientes seis meses, ni siquiera se apareció en el funeral.  Nadie, salvo Piccoro, comprendió lo que le ocurrió. — Vegeta es un saiyajin devastado— nos explicó. — Se siente vulnerable, triste y abatido. Amaba a Bulma mas de lo que creíamos, más de lo que él creía.  Sin un padre a nuestro lado, Trunks y yo llevábamos mensualmente flores a la lápida de nuestra madre que se localizaba junto a la lápida de los abuelos. Sólo quedábamos dos miembros Brief de los 6 que alguna vez fuimos. Nos sentíamos mas solos que nunca y estar cerca de las lápidas nos otorgaba una extraña sensación de compañía familiar.   Durante la tarde lluviosa de la sexta visita, fue cuando volví a ver a mi padre.Me tocó el hombro con gentileza a mitad de una oración en silencio.  Me sorprendió al primer instante, pero al sentir su ki inmediatamente me dí media vuelta y le abracé fuertemente.  Grite "Papá" muy alto, dejé car mi sombrilla y la lluvia terminó por empaparme por completo. Pero Trunks se apartó ásperamente de él.  —¿Que haces aquí?— ladró con hostilidad.  A lo que mi padre sólo respondió con una mirada fría y muda.  Fue la lluvia quién llenó ese incómodo silencio.    Trunks preguntó nuevamente en voz alta —¿Crees que puedes irte y abandonarnos?, ¿Regresar cuando quieras?— Gritó elevando la voz, pero mi padre seguía sin decir nada. —Tu nunca te interesaste por nosotros— Señaló mi hermano, ahora gritando y aventando su sombrilla— Para ti siempre fue más importante enfrentarte a Goku— Estalló en un rugido y se abalanzó con un puño en alto directo a mi padre. Esquivó aquél puño sin mucha dificultad, mi hermano intentó inútilmente proporcionarle un par de golpes más, pero mi padre se movía tan magistralmente que Trunks no pudo ni rozar su piel.   Sin darse por vencido, mi hermano le dirigió una potente bola de energía directo al pecho, pero mi padre, nuevamente, hizo gala de su habilidosa velocidad, esquivando la potente esfera de luz que terminó por destrozar en un muro de piedra.De un segundo a otro, la mano recta y fuerte de mi padre golpeó la nunca de Trunks. Noquéandolo casi de inmediato.  Solté un grito ahogado y me llevé las manos a la boca.  Mi padre tranquilamente cargó a Trunks sobre su hombro. Con la misma serenidad dejó descansar unas flores en la tumba de mi madre- —Vamos a casa— Me dijo inexpresivo, con un Trunks desfallecido a su costado. Asenté en silencio y nos dirigimos hacia la limusina de la corporación capsula.  Niego con ferocidad mientras me sacudo esos recuerdos y quiero regresar al presente. La música del aparato está por terminar.   Reflexiono un momento tras ver la hoja con semejante declaración de amor hacia ese Yamsha. Opto por abordar ésto con mente fría. No puedo juzgar a mi madre, por lo menos no sin antes entenderla.    Doy vuelta a la hoja, para leer la tercera carta a Yamsha.