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Draco & Hermione: Until you're mine. — capítulo 6
Siento haber tardado tanto en actualizar, pero además de andar liada con el instituto tengo la mente más centrada en un original que estoy ideando que en este Dramione, que por cierto ha resultado tener bastante buena aceptación, ¡Gracias! Por último, para los más ansiosos que necesitan Dramione, decirles que en el siguiente cap nuestra ratona cogerá el tren a Hogwarts, así que ya queda nada :')
Me despierto con los ojos pegados por las legañas, ¡He dormido muchísimo! Y sin necesidad de somníferos ni nada. Lo que yo necesitaba era solucionar mis problemas con Ron, y volver a estar feliz, para poder dormir tranquila. Cuando me despierto abajo sólo están Molly, Ron y Harry, porque George, Percy y Arthur ya se han ido a trabajar, y Ginny sigue durmiendo.
-¡Hombre, pero si es la princesa del guisante en el colchón!- Bromea Harry.
-No tiene gracia- Me contradigo, ya que muestro una sonrisa- No debería haber dormido tanto. Mañana en Hogwarts madrugaré.
Mencionar la escuela hace que todos se callen de golpe, y Ron rompe el hielo con su curiosidad imparable:
-¿Y quién es la princesa esa?- Dice, y yo río.
-Una muy dormilona... Cuentos muggles.- Me encojo de hombros y voy a la cocina, hay café hecho, así que me sirvo una taza humeante y bebo.- ¿Qué vamos a hacer hoy?
Harry, que está jugando con Ron al ajedrez mágico, está muy concentrado porque Ron le ha vuelto a dejar en una encrucijada. Paso por al lado y le susurro 'Protege el rey con el caballo'. Ron lo escucha y cuando ve que Harry ejecuta el movimiento, se queja:
-¡Herms, así no aprende!
-Eso no lo opinabas tú cuando me pedías ayuda con Pociones- Le digo riéndome- Bueno, ¿Qué vamos a hacer?
-No lo sé, pero por lo pronto sabemos que nos vamos al Callejón, ¿no?- Dice Ron, acomodándose después de dejar a Harry en otra encrucijada.
-Sí...- Dice Harry pensativo. Al final se da por tonto y le pido el relevo:
-Todo tuyo- dice señalando su asiento, y luego bromea- Prepárate Roro.
Ron se inclina en la silla hacia atrás, mira al techo y suelta una risa despreocupada.
-Me preparo para... ¡Ganar!- Dice dejando caer las patas delanteras de la silla otra vez en el suelo.
Yo esbozo una sonrisa de medio lado y muevo, saliendo del aprieto y haciéndole Jaque. Esta vez necesita más tiempo para pensar, pero finalmente con un movimiento rápido me hace Jaque mate y me inutiliza:
-En esto aún no me ganas- Dice levantándose y chocándole los cinco a Harry.
-¡Eh, que tú estabas en mi bando, chaquetero!- Le digo al oji-verde.
Él se encoje de hombros y me acompañan a la cocina para que me coja algo con lo que acompañar el café.
-Bueno Hermione, ¿A donde quieres ir? Tú eliges- Dice Harry.
-¿Y mi hermana no cuenta?- Le dice Ron, y Harry ríe.
-¡Que hubiese madrugado algo, la muy dormilona!- Yo le miro arrugando el ceño y él alza las manos- De todas formas no le disgustará lo que tú elijas, siempre que no sea la biblioteca, o algo por el estilo...- Le doy un golpe en el hombro y él finge morir de dolor mientras se lo restriega con la palma de la mano, y los tres sonreímos.
-Bueno bueno- interviene Ron, mientras cojo una magdalena- Entonces, ¿A donde te apetece ir?
-¡A un partido de Quiditch!- Suelto de sopetón- Anoche recordé que una de las cosas malas de que no estéis en Hogwarts es que veré los partidos de Gryffindor con otro buscador- Puntualizo mirando a Harry- Y otro portero- Miro a Ron- Así que, ¡Vamos a ver un partido!
-Pero Herms- Dice Ron- Hoy no sé quien juega, y es imposible sacar las entradas el mismo día del partido, por muy malos que sean los equipos. Si jugásemos nosotros, vale, seguramente habría entradas libres, pero siendo jugadores profesionales no creo que...
-¡Oye, que buena idea!- Le corta Harry- ¡Juguemos nosotros! Después de comer hasta las 7 que coges el tren tenemos algunas horas en las que Ginny, George, y nosotros tres podríamos montar un partido.
-¡Genial!- Exclamo- Y si Percy nos hace el favor y se apunta seríamos pares, así cada equipo tendría un portero, un cazador y un bateador.
-¿Pero no tendremos buscadores?- Se queja Harry.
-Somos muy pocos, además, si hubiese buscadores, tu equipo ganaría en nada, ¡No es justo!- Río.
-Ojalá Percy quiera jugar...- Dice Ron.
-Bueno, entonces, ¿Nos quedamos aquí por la mañana y jugamos el partido por la tarde?- Les propongo. Ellos asientes- Estupendo, luego formamos los equipos- Me despido con la mano y subo escaleras arriba con la magdalena en el estómago para vestirme, y los dejo enfrascados en otra partida de ajedrez mágico.
Al llegar a mi cuarto abro el baúl donde está toda mi ropa, tanto la muggle como la mágica, y al ver la túnica del Colegio me inunda una sensación desconcertante: Estoy muy emocionada, por todo. Por volver a oler los libros, los tinteros, caminar por los pasillos, escuchar a la gente por los pasillos, volver a ver a los profesores (se me coge un nudo en el estómago al pensar en Albus y en Severus), ¡Incluso echo de menos a la Señora Gorda!
Puede... No, no puede ser. No puedo tener ganas de reunirme con Malfoy. Cierro el baúl de golpe y me siento encima, olvidando mi propósito de no permanecer en pijama toda la mañana: Ha cambiado, puede; pero no estoy segura. Y aunque se la he devuelto muchas veces, normalmente es él quien me hace daño, así que no me voy a confiar. Quién sabe, a lo mejor es una táctica para que confíe en él y luego me haga sentir una sangresucia, como siempre. Sólo para divertirse. Así que no, tengo que pensar en él como lo que es: Un niñato mortífago que ha hecho mucho daño tanto a la población mágica como a la muggle.
Me levanto y, después de darme una ducha y lavarme los dientes, me visto con algo de ropa que estaba fuera del baúl y me bajo con una libreta, y me encuentro a Harry y a Ron enfrascados en la partida:
-¿Interrumpo?- Pregunto, curiosa.
-Para nada Herms- Dice Ron, con los brazos tras la cabeza- Esto ya está acabado...
-¿Qué? ¿Por qué?- Dice Harry, y cuando se da cuenta del Jaque mate, anuncia- Vale, me rindo. ¿Qué pasa Hermione?
Les enseño la libreta:
-Los equipos- Sonrío- Para empezar, vosotros dos, Ginny y George tenéis que repartiros, por que sabéis jugar y Percy y yo, no.
-De acuerdo- Dice Harry- Ponme con Ginny.
-Les vamos a machacar, Hermione- Me dice Ron, y me da un beso en la mejilla.
-Cómo veáis- Les digo- Pues para nosotros George.
-¿Percy sabe... qué te digo yo, subirse a una escoba?- Pregunta Harry, haciéndo que Ron se desternille de la risa.
-Digo yo...- Le contesto, encogiéndome de hombros- Pero que yo tampoco soy muy buena, ¿eh?
-¿Mejor que Percy? Eso es fijo- Me dice Ron.
-Vale, vale- Digo- Bueno, voy a ultimar la maleta, era solo eso. Si queréis empezar otra partida...
Ron va a asentir, sonriendo, pero Harry se niega:
-¡Ni hablar! Vamos los tres a ultimas tu maleta, anda.- Dice, provocandome la risa.
Los tres subimos las escaleras atropelladamente, como cuando llegábamos tarde a alguna clase en primero de estudios mágicos y aún no nos sabíamos los pasillos de memoria. Llegamos a mi cuarto y me siento en la cama a revisar el baúl, y al acordarme de Malfoy se me arruga el ceño.
-¿Qué pasa?¿Has perdido algo?- Dice Ron.
-No, no es eso...- Resoplo y les miro- ¿A que no sabéis quien me acompañará este curso?
-¿Alguien ha repetido?- Dice Harry.
-No, no creo...- Pero luego, no sé por qué, prefiero no contarle la historia, así que rectifico- Bueno, no lo sé. Sólo sé que va a cursar séptimo ahora, conmigo. Y es de nuestra promoción.
-¿Quién?- Preguntan ambos, mirandome con mucha curiosidad, y sus caras me recuerdan a un animal en el que se convirtió Draco como castigo, y que de repente hace que me entre la risa:
-¡El increíble hurón botador!- Les contesto.
-¡No creo!- Exclama Ron.- ¡Es un repetidor!
Eso último no me parece del todo justo, dado que si Malfoy no me mintió, nunca ha cursado séptimo, pero dejo salir una carcajada ficticia.
-En serio, me lo ha dicho McGonagall, que por cierto es la nueva directora- Sonrio, aunque me siento mal por volverles a mentir.
-Ya... Tendrá genio, pero no es Umbridge- Dice Ron.
-¡Ni punto de comparación!- Asiente Harry.
Y así, recordando viejos tiempos, se nos pasa la mañana y notamos como se ha aparecido alguien en la planta baja. Bajamos las escaleras y vemos a Molly saludando a Arthur, quien ha empezado a poner la mesa:
-Espera que te ayudamos- Digo, y nos acercamos a por los cubiertos.- ¿Y Ginny?
-Está enferma- Dice Molly. Al ver nuestra cara de preocupación nos contesta- Tranquilos, ¡Es por George, que tiene la cabeza llena de polvos flu! Le dió una pastilla brinca clases o como se diga y han perdido la mitad que tiene el antídoto, así que hasta que George no venga, Ginny estará en cama.
-Ea, pues adiós al partido- Digo.
-No, mujer- Me dice Ron- Cuando se tome el antídoto estará sana en medio minuto, y George vendrá en seguida así que...
-¿Qué partido?- Dice Percy, que acaba de bajar.
-Vamos a jugar un partido de Quidditch de despedida, ya sabes, porque Ginny y yo nos vamos... Necesitamos que juegues para cerrar los equipos.- Le digo.
-¿Yo?- Pregunta muy asombrado- No, lo siento. Tengo mucho trabajo.
-Percy...- Le dice Molly.
-Vale, de acuerdo- Dice alzando las manos y sentándose con nosotros a la mesa- No me sé mantener sobre una escoba en el aire.
-¡Lo sabía!- Dice Harry, y le choca los cinco a Ron, provocando que Percy se ponga más rojo que un tomate.
-¿Y ahora que hacemos?- Les pregunto.
-Yo jugaré con vosotros, si os da igual jugar con un abuelo- Dice Arthur. -Fui bateador, como George.
-¿Ah, sí? Pues te va vamos a machacar, lo siento- Dice Ron sirviéndose un poco de comida.
-No le hagas caso, Arthur, somos mejores- Le replica Harry.
-Bueno- Dice Arthur- Ya lo comprobaremos- Le guiña un ojo a Molly y se enfrasca en temas del ministerio con Percy. En ese momento llega George y Molly se levanta, pone los brazos en jarras y le mira.
-La que le va a caer...- Oigo susurrar a Ron.
-¡Dime que te has traido la pastilla salta-clases!- Le grita, practicamente.
-Pero mamá, si siempre me dices que no traiga porquerías a casa- Se excusa George, colgando la chaqueta en la percha.
-¡George Weasly, tu hermana me lo ha contado!¿Donde está la otra mitad?- George se frota las manos y vuelve a la percha para sacar una pastillita morada del bolsillo interior de la chaqueta, y sube escaleras arriba.
-¡Enseguida bajamos!- Grita desde arriba.
-Más le vale...- Dice Harry.
En ese momento me empiezo a reir:
-¿O qué? ¿O se las verá contigo?
-Puede.- Dice Harry, poniendo punto final a la conversación.
Un momento después bajan los dos pelirrojos por la escalera de madera y se unen a la mesa.
-Ahora estoy completamente segura de dos cosas- Me dice Ginny después de sentarse a mi lado.
-¿De qué?
-Pues primero de que mi hermano no tima a nadie, esa porquería te pone realmente malo; y segundo de que no me la voy a llevar a Hogwarts.- Dice empezando a comer.
-Entonces...- Dice Arthur interrumpiendo- ¿Cómo son los equipos?
-¿Qué equipos?- Preguntan George y Ginny a la vez con la boca llena.
Me empiezo a reir y Ron le cuenta todo el plan del partido de Quidditch. George propone que vayamos a un descampado a las afueras de la ciudad, y que lo ocultemos con el mismo hechizo que oculta Hogwarts. A todos nos parece una gran idea así que después de terminar la comida y recoger la mesa, nos equipamos con las escobas y las pelotas y nos damos las manos, para que George nos teletransporte a todos al descampado.