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Soy tu pecado, Granger. — capítulo 1

Festejando al trió de oro.

Mi cuerpo estaba matándome, mi cabeza me dolía como si me fuera a explotar, tenía ganas de vomitar, las pocas copas de whisky de fuego ya se me habían subido, Harry me advirtió sobre la bebida jamás lo había hecho y la primera vez que tomas alcohol se te sube más rápido, pero realmente lo necesitaba; necesitaba olvidar todo lo que paso en este día había pasado ya un año y según por eso esta gran fiesta pero no veo motivo de celebración, cuantos no murieron es esa guerra, ya era suficiente con repetir año aquí, reviviendo día con día todo lo sucedido, necesito dormir si sigo bebiendo no se qué estupidez podre hacer.

-Adiós Harry-dije poniendo la mano en la sien- las copas se me han subido.

-Te lo dije, Hermy-me regaño- no debiste tomar.

-Si ya papá-dije sarcásticamente-me voy, ya no ajunto.

Di media vuelta y salí del comedor, caminaba por los silenciosos pasillos, eso me tranquilizaba y me hacia darle gracias a Merlín por ese silencio, cerré mis ojos por solo tres segundos cuando volví a abrirlos pude observar a Malfoy frente a mi recargado en la pared con una copa en su mano, rodé los ojos y seguí caminando como si él no estuviera ahí, pero no avance mucho cuando hablo.

-Granger, Granger, Granger-lo escuche susurrar mi apellido-sabes eres la única de todo el colegio que no está ante mis pies y me pregunto ¿Por qué? Acaso ¿no te parezco atractivo?

Esas palabras me hicieron girar y lo observe detenidamente y la verdad se veía demasiado atractivo con ese traje negro o simplemente era el whisky el que provocara que pensara eso.

-Sabes Granger-dijo coquetamente- hoy te vez espectacular en ese atractivo vestido rojo, que resalta tu escultural cuerpo.

No pude evitar sentirme alagada por eso por eso, aunque sabía que realmente Malfoy solo quería sexo, y con la única que no lo había podido tener, ya que desde la guerra se propuso acostarse con todas antes de irse del colegio y lo ha conseguido, ha tenido a todas de sexto y séptimo año dese Pansy la más fácil hasta Luna la más inocente, el único nombre que aun no borraba de su lista es el mío.

-Tres cosas serpiente; la primera jamás me gustaría alguien como tú, segunda estando un poco alcoholizada la respuesta es sí, si me pareces atractivo y tercera y última tu y yo Malfoy sabemos que tratas de seducirme porque soy la única a la que no te has llevado a la cama- deje más que en claro sus dos preguntas y mi respuesta a su  estúpido coqueteo.

-Y si te digo que te quiero llevar a la cómo pero no por completar la lista si no porque últimamente te eh soñado y eras realmente buena en la cama y quisiera saber si en la vida real es verdad-sonrió pícaramente.

Sus palabras realmente me impresionaron, jamás me imagine que Malfoy tuviera sueños eróticos conmigo y mucho menos que me lo contara y quisiera hacerlos realidad.

-Apuesto a que si-comento-a pesar de que eres virgen se que tienes un lado muy apasionado, Granger.

-Eso es lo que crees-dije coquetamente - y por el otro lado me han contado que eres realmente bueno en la cama Malfoy.

-No por nada me dicen el Dios del sexo-presumió.

-A mi jamás lograrías excitarme, más bien me aburrirías y daría pena que el primer hombre con el que este me aburra-me burle dándole un golpe bajo a su ego.

Me miro realmente enojado sus ojos hielo empezaban a recorrer mi cuerpo  con deseo; realmente no sé si deseo de sexo porque lo provoque o confundía deseo con odio; camino la poca distancia que nos separaba dejando caer la copa, me estampo contra la pared y puso sus manos a los lados de mi rostro como si estuviera aprisionándome, y pego demasiado su  cuerpo al mío sentía absolutamente todo su cuerpo frio.

-Te demostrare Granger que soy y seré el mejor hombre que tendrás en la cama-Malfoy aprisiono mis labios y los beso apasionadamente, al principio me negué a besarlo después simplemente me deje llevar; una de sus manos bajo por mi cintura y empezó a acariciar mi pierna cada vez subía mas y mas hasta que llegar a mi zona intima la rosaba lentamente sobre mi ropa interior yo solo deseaba más, dos de sus dedos se introdujeron en mi ropa interior, sentí sus dedos sobre mi zona intima y no pude evitar soltar un pequeño gemido; sentí como en sus labios se formaba un sonrisa, deje de besarlo y lo mire, en sus ojos había deseo no lo soporte mas y me acerque a su oído.

-Hazme tuya, Malfoy-susurre dejo de tocarme, saco la mano y me sonrió seductoramente.

-Es lo que más deseo, Granger-me tomo de la mano y desaparecimos.

Sentí aun mas los mareos y el deseo se volvía incontrolable, aparecimos en un lugar hecho de madera parecía una cabaña tuve demasiada curiosidad sobre porque el lugar según Ginny siempre era en su habitación.

-¿Dónde estamos Malfoy?-pregunte sorprendida el lugar era hermoso.

-¿Realmente importa, Granger?-negué con la cabeza.

De nuevo comenzó a besarme con pasión y desesperación; sus manos recorrían mi cuerpo con deseo, me guio hasta la orilla de la cama y comencé a desabrocharle los botones de su camiseta, el me detuvo y se separo de mi; me miro a los ojos.

-Granger ¿estás segura?-pregunto.

-Si ¿Por qué?-que me preguntara me sorprendió el siempre fue de las personas que solo buscaban divertirse un rato.

-Te seré sincero, nunca nadie me ha dado su virginidad, Granger-hice un gesto de sorpresa-aunque no lo creas ninguna con las que me eh acostado era virgen, y contigo sentí la necesidad de preguntar si ¿realmente quieres entregarle tu virginidad a la persona que te ha lastimado por años?

-No preguntes Malfoy solo hazme tuya-conteste.

No tuve que decirlo dos veces, me dejo continuar con los botones; cuando desabroche los botones quite su saco y así pude observar mejor lo que hay debajo de su playera blanca; abrí la playera hasta sus hombros y la deje caer por sus brazos hasta el suelo, el comenzó a tratar de desabrochar el cierre de mi vestido, mientras yo me desasía de su pantalón, cuando logre sacárselo y tirarlo al suelo él se desespero de tratar de bajar mi cierre y rompió mi vestido por la mitad.

-Granger para ser virgen tienes ropa demasiado sensual-me miraba de los pies a la cabeza-ese conjunto rojo de encaje negro se te ve demasiado sexy.

No pude evitar sonrojarme e intente taparme con los dos pedazos del vestido, pero de inmediato los aparto de mi y los lanzo al suelo.

-No tienes de que avergonzarte-dijo serio-tienes un cuerpo increíblemente perfecto.

Observo mi cuerpo detenidamente antes de lanzarme a las sabanas de seda blancas y besarme con pasión.

Sus manos acariciaban una y otra vez todo mi cuerpo, su masculinidad rosaba mi entre pierna lo cual me excitaba demasiado soltaba ligeros gemidos y el sonreía pícaramente, yo no sabía realmente que hacer me deje llevar y baje una de mis manos a su miembro y lo masajee un poco sobre ese bóxer negro de licra que hacía que su bulto se notara aun mas; al contacto el solo cerró los ojos y permitió que lo hiciera mientras recorría mi cuello con sus labios; empezó a bajar suave y lentamente su bóxer y el bajo mis pantaletas poco a poco ambos teníamos la ropa interior abajo; por fin sentí su masculinidad sin ropa y sentí una extraña sensación que recorrió todo mi cuerpo él me sonrió de lado y yo lo observe estaba sobre mí, tenía sus piernas en medio de las mías y eso permitía máximo contacto en nuestra zona intima; él me levanto un poco y desabrocho mi brasier y lo quito arrojándolo al suelo.

-Malfoy ya no puedo más- dije entre jadeos- solo hazme tuya.

-¿Estas segura?-me pregunto nuevamente.

-Totalmente-conteste el tomo su miembro su miembro y lo coloco en mi zona intima y comenzó a entrar lentamente, solté un gemido de dolor y puse mi cuerpo duro.

-Relájate se que duele un poco pero se pasara-dijo mirándome fijamente a los ojos-confía en mi.

-Jamás eh confiado en ti Malfoy- respondí con dolor el seguí entrando y era como si tratara de partirme por la mirada.

-Hazlo hoy-respondió-para todo hay una primera vez.

El me beso y trato de distraerme y así calmar el dolor, pero es imposible entre más entraba más era mi dolor, solté una lagrima y el dejo de besarme y abrió los ojos.

-Falta poco lo prometo-dijo- el dolor acabara.

Y así fue el dolor punzante que sentía se empezaba a transformar en placer, solté un gemido, al principio se movía lenta y suavemente, gemí de nuevo y el comenzó a moverse un poco más rápido con una mano tomo el respaldo de la cama y con la otra mi nuca mis manos pasaron de estar apretando la sabana a rasguñar su espalda, yo no paraba de gemir y pedirle más mientras el no mostraba ni un solo signo de placer, solo se movía y me miraba fijamente; yo llegue al clímax y poco tiempo después el salió y dejo salir su semen en la cama, se dejo caer en la cama, dejándome de su lado izquierdo puso su brazo derecho debajo de su nuca y miro el techo.

-Espero que mañana no te arrepientas de esto-dijo y lo mire, en su brazo izquierdo estaba la marca, entonces recordé que él era uno de ellos, que él los apoyo ¿Cómo pude ser tan estúpida?, me gire para darle la espalda, no podía creer que me había entregado a él, a mi peor enemigo, ¿Cómo pude dejarme llevar por la lujuria?, realmente era una estúpida mire el reloj marcaba las cuatro y media de la madrugada, voltee a verlo y estaba dormido, arregle mi vestido con magia, me puse la ropa y desaparecí con la poca dignidad que me quedaba.