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Desde algún sitio, siempre con Harry — capítulo 12
Las partes en cursiva son los pensamientos de JamesMinnie, como no le dejes te prometo que el respeto que habías conseguido lo perderás.-Lo siento, Potter, pero no puedo firmártelo. -Minerva McGonagall puso su mano derecha en el hombro de Harry, que estaba haciendo un gran esfuerzo por no ponerse a llorar, a gritar o a dar patadas a todo lo que se le pusiera por delante.- Es mejor así.¡¿Cómo va a ser mejor así?! ¡Profesora, dejelo ir INMEDIATAMENTE! ¡SOY SU PADRE, LE DOY TODOS LOS PERMISOS NECESARIOS!-Por estas cosas me entristece no estar allí abajo. -La voz dulce de Lily invadió los pensamientos de James. La pelirroja había volcado la cabeza hacia su marido y los ojos esmeraldas se le clavaban hasta la médula al azabache.- Porque Harry ha crecido ya... Demasiado deprisa, y no va a poder disfrutar de todo aquello que nosotros si gozamos...-Ya... Le diré un par de palabritas a Minn... erva... Minnie no, eh, Minerva. El respeto a los profesores por delante de todo. -dijo nervioso James. Lily siempre había sido una amante de las reglas y lo correcto, y él en cambio... Bueno, él era muy amigo de Remus, que era igual que la chica.-Ella no sabe que Sirius es inocente, no deja que Harry vaya para protegerlo. -Replicó Lily poniendo cara de James, eres más tonto que el inútil de Goyle... ¡era demasiado obvio!-Ah... Ya, bueno, pero Sirius es inocente. Espero que a Harry se le ocurra alguna manera de ir a Hogsm... -Otra mirada reprochadora de parte de Lily, y James tragó saliva.- De quedarse estudiando en la biblioteca tranquilamente y sin quebrantar ninguna norma, claro.La pelirroja refunfuño no del todo convencida, pero antes de que le diera tiempo a contestar alguien apareció junto a su hijo, que en ese momento estaba intentando escaparse para ir al pueblo con la capa invisible de James. ¡Bien! Así me gusta, Harry, que demuestres de quien eres hijo. Los gemelos Weasley cogieron al joven Gryffindor por los brazos y lo arrastraron al interior del castillo. -¿Que hacen? -preguntó James al mismo tiempo que Harry, en la vida, preguntaba lo mismo.-No lo sé... Los gemelos no son precisamente los que esperaba que le pararan los pies a ese pequeño travieso que tenemos por hijo.Dios mio... ¡Lily habla como mi madre! El matrimonio Potter observó como Fred y George sacaban algo de su bolsillo interior y se lo daban a Harry. Es un maldito pergamino, ¡¿Para que va a querer Harry un pergamino, inutiles?!-¿Para que quiero yo un pergamino, inutiles? -preguntó Harry furioso, quería ir a Hogsmeade, y por culpa de los gemelos, Filch, el conserje, ya habría cerrado la puerta y no podría salir.-¿Un pergamino? -preguntaron al unisono los dos Weasley. Claro que si, un pergamino... ¿Que va a ser si no?**FLASHBACKRemus y James, de aproximadamente dieciséis años, estaban sentados en los sofás de la sala común de Gryffindor con un mapa en las manos. Pero no era un mapa normal, claro que no, era el mapa del merodeador, creación suya y uno de sus mayores logros (la mayoría gracias al pequeño Lupin, que había invertido horas de sueño en dibujar y hechizar la tinta que formaba un esquema perfecto de los pasadizos de Hogwarts). James lo miraba con el ceño fruncido.-No sé, Lunático, no me convence, le falta algo.-No vamos a añadirle una foto tuya, James, porque ya sabes que Sirius también querría una y si...-¿Hablando de mí? -preguntó una voz a sus espaldas. Los dos chicos giraron la cabeza y se encontraron con un chico alto y fornido, de pelo negro desordenado y ojos grises, completamente cautivador. A su lado, un chico bajito y gordo, lleno de granos y con los mofletes grandes y rojos los observaba también.- No os preocupéis, todas las niñas están igual, debe ser una enfermedad o algo, que se contagia al mirarme. Mmm... Puedo llamarle "la fiebre de Sirius" o "Enfermedad muy contagiosa que se ha extendido por el alumnado femenino, y seguro que por parte del masculino también, que produce amor y deseo hacia el sujeto Sirius Black, es decir: yo, por su maravillosa sonrisa, sus preciosos ojos, su simpatía, su valor, su..."-¡Cállate ya, chucho! -Le espetó James lanzándole el cojín sobre el que estaba apoyado.- Digo que le falta algo al mapa. ¿Tu que piensas, Ratatoullie? Peter Pettigrew se encogió aún más y enrojeció, pero nadie le dio importancia ya que sabían que era su comportamiento habitual.-Yo... Bueno, no sé, lo que diga Remus. -El hombre-lobo sonrió complacido, porque el merodeador menos querido por Howgarts, el "amigo gordo y feo que va con los tíos buenos del colegio", siempre le daba la razón a él.- Y por cierto, yo quería preguntaros... Bueno, es que vuestros apodos son muy chulos, pero el mio... Es un poco... Es que... A ver, a mi me gustaba mucho, pero unas niñas me han dicho que es muy infantil.-Tal vez tienen razón, ¿quieres que lo cambiemos? -Le preguntó Remus con dulzura. Peter asintió. El pequeño Lupin apuntó con la varita el mapa y uno de los nombres se borró, para dar paso a otro.- Mira a ver que te parece, Pet.Pettigrew se inclinó y leyó las letras, e inmediatamente una sonrisa apareció en su cara.-¡Colagusano! Claro, por la cola... ¡Guau, es genial, Rem! Por cierto, creo que lo que deberíamos cambiar en el mapa sería... Solo es una sugerencia, eh, a ver... Una contraseña para que solo lo podamos leer nosotros.-Eso es... ¡Eso es genial, Peter! -Exclamó James asombrado. Remus asintió y volvió a apuntar el pergamino. Inmediatamente desapareció, y el chico alzó la cabeza.-Así parecerá un pergamino normal y nadie sospechará. ¿Cual será la contraseña?Sirius sonrió con autosuficiencia y levantó su varita. No necesitaba que Remus le dijera que hechizo debía usar, porque estaba acostumbrado a poner contraseñas a sus cosas personales para que la arpía de su madre no leyera nada.-Juro solemnemente que esto es una travesura.Los demás aplaudieron.FIN DEL FLASHBACK Es... No puede ser. ¿Es? ¿Porque lo tienen ellos? No es posible, no puede ser, no puede... Pero si, lo era. Ante su asombro, los gemelos apuntaron al mapa y dijeron la frase en voz alta. La tinta apareció, como James la había visto tantas veces aparecer en su juventud, y después de que los gemelos pronunciaran la "contraseña de salida", como la solían llamar James y Sirius, desapareció.-Lily, Harry tiene el mapa, nuestro mapa. -Dijo con los ojos llenos de lágrimas. La chica no contestó. Tiene mi mapa, merodeadores en Howgarts, Harry... ¡SI! ¡SI! ¡TIENE EL MAPA Y LA CAPA!- Harry es un merodeadorcito, aunque más responsable. Me casé contigo, Lily, con mi pelirroja. He tenido un hijo que es una maravilla, y ahora tiene uno de mis tesoros, aparte de ser alumno de uno de mis mejores amigos. Lo he conseguido, Lily, tengo todo lo que quiero, excepto lo de Sirius, aunque pronto podrá explicar toda la verdad, ya verás. Lo he logrado, Lils... Travesura realizada. ¡Hola! Si, tenéis derecho a asesinarme, pero tened piedad, por favor... ¡Los exámenes me tienen muerta! A ver, este capítulo es uno de los que me pedisteis, pero tendría que haber ido antes del anterior (tal y como en HP3). Como veis, fui tonta y no me di cuenta, así que haced ver que esto pasó así en la gran historia real creada por J.K.Rowling y ya está, tampoco cambia mucho.... Lo del primer apodo de Colagusano es cosa mía, no penséis que es historia real ni nada, jajaja**Lo siento por no actualizar, y prometo contestar a todos los comentarios, pero tengo que seguir estudiando.... Lo haré, prometido. También quiero pedirle perdón a Jeypiem porque la tengo muy abandonadita, pobre... Te prometo que comentaré tu fic de Lily y James lo más pronto posible, que ya me lo he leído, y deciros a todos que es una gran escritora y que os paséis por sus fics, que son geniales. También es una gran escritora willow of ink , os recomiendo leer alguno de sus fics. Y por último, quiero agradecerle a flo_cullen todos sus comentarios, y decirle que no es para nada una psicopata obsesiva, si no un amor de lectora.