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Tentaciones de un Malfoy — capítulo 10
**¡**Hola chicas! :D Después de dos semanas desaparecida, vuelvo con el siguiente capítulo de Tentaciones de un Malfoy. Como ya sabéis, me ha sido imposible actualizar antes por culpa de los exámenes. Gracias a Merlín pronto terminaré y todo volverá a la normalidad :D ¡Espero que os guste este nuevo capítulo! :) Os dejo con la lectura :)
Habían pasado varios días desde la fiesta de Harry en casa de Hermione y a pesar de que todo había vuelto a la normalidad, Draco se sentía más confuso que nunca. No comprendía el por qué de esa atracción repentina que sentía hacia Granger. Supuestamente la odiaba. Era una sangre sucia. ¿A qué se debía esa confusión?
Vale. Estaba buena.
Siempre lo había estado… aunque era probable que comenzase a gustarle por cómo le trataba. La cuestión era que en la vida real ella no era de esa forma. Era una sabelotodo insufrible y se llevaban como el perro y el gato. Además, estaba seguro de que no tenía conjuntos de ropa interior sexys y lo más probable era que tampoco hubiese besado a nadie siendo tan mojigata...
Lo más lógico era que (o al menos lo pensaba él) cuando despertase y la viera igual que siempre, dejaría de sentirse atraído pero a pesar de esa esperanza, tenía miedo. Miedo a despertar, seguir recordando el sueño y no poder olvidarse de ella.
Joder… se estaba volviendo loco.
Había intentado estar más distante con Granger durante varios días y, aprovechando que Crabbe y Goyle habían ido a diario a buscarle, se había marchado con ellos a practicar con las bicis y de paso, aprender para la siguiente competición de BMX. Los dos gorilas aseguraban que la final se acercaba y no disponían de mucho tiempo.
Era cierto que se había caído un montón de veces, que volvía con alguna que otra herida a casa de Granger y que por desgracia, ella tenía que volver a curarle pero había mejorado notablemente y comenzaba a sentirse cómodo con ese deporte. ¿Por qué nunca habrían hecho algo así en Hogwarts? ¿No se suponía que el viejo estaba loco? Podría haber fomentado la cultura del BMX en vez de tantas gilipolleces como las que se le ocurrían últimamente.
Aunque… ese deporte era para muggles… Él hubiese sido el primero en mandarlo a la mierda y no darle una oportunidad, pero… era un sueño. A lo mejor en la vida real ni siquiera existía.
Esa tarde en concreto, tenía mejores ánimos. Todavía no se había recuperado del beso de Potter y la pobretona (sin duda iba a quedar marcado de por vida), pero se sentía mejor. Hacía buen tiempo y el cielo estaba despejado. Tenía la corazonada de que iba a ser un buen día.
Escuchó el timbre de la puerta sonar, miró el reloj y vio que eran las seis. Seguramente serían Crabbe y Goyle. Solían ir a esas horas a buscarle con las bicis. Bajó las escaleras y se encontró a Hermione merendando en la cocina.
— ¿Por qué no has abierto la puerta Granger?— se quejó al verla tan despreocupada comiéndose una manzana, apoyándose en la encimera junto al fregadero.
— Ábrela tú. Son tus amigos— continuó dándole mordiscos a la fruta.
Draco la miró de arriba abajo y sintió un cosquilleo. Desvió la vista rápidamente y se acercó a la puerta de la entrada. Prefería no fijarse más en ella.
Lo estaba volviendo loco.
— ¿Cómo es que no traeis las bicis?¿Se os han olvidado? Mira que sois imbéciles— bufó al abrir la puerta y ver a Crabbe y Goyle con las manos vacías. Llevaban gorras y unas camisetas de colores llamativos más anchas de lo normal.
— Joder Draco— se cruzó de brazos Goyle— ¿No escuchaste lo que te dijimos ayer?
El rubio se mantuvo en silencio y vio a la leona saliendo de la cocina, pegando la oreja a la conversación. No… no recordaba lo que le dijeron Crabbe y Goyle… y sabía muy bien por qué.
Porque había estado toda la jodida tarde distraído, pensando en Granger.
— La batalla de gallos— añadió Crabbe sacándolo de su ensimismamiento — ¿Qué haces con esa ropa? Ponte la gorra negra y la camiseta de la suerte.
Draco enarcó una ceja. ¿La camiseta de la suerte? ¿Cuál sería?
— Subid conmigo— les exigió dándoles la espalda, caminando hacia las escaleras y pasando por el lado de Hermione sin dirigirle la palabra. No tenía ni idea de lo que era una batalla de gallos ni cuál era la camiseta de la suerte pero si decía algo volverían a llamarle loco.
Cuando entró en su habitación, comenzó a rebuscar en el armario y miró a Vincent.
— Crabbe, no la encuentro. Búscala tú— disimuló con la esperanza de que eso funcionase. Ya se preocuparía por lo que era la batalla más tarde.
— Si la tienes delante— suspiró acercándose y sacándola de la percha. Era de color gris.
Un momento. ¿Era la misma fea y vieja camiseta con la que despertó cuando comenzó a tener esa pesadilla?
— Ni de coña me pongo eso para salir a la calle— escupió mirando la ropa con repulsión— No pienso hacer el ridículo.
— Vamos, que tienes que darle una paliza aljefazo, que hoy te enfrentas a él. Llevamos meses planeándolo— el gorila parecía muy entusiasmado.
Eso del jefazo no le hizo mucha gracia a Draco. Después de lo sucedido en la competición de BMX con mini Potter, quién sabía lo que podía ocurrir. A lo mejor sí debía ponerse la dichosa camiseta.
— Está bien— entrecerró los ojos arrancándosela de las manos de un tirón.
Goyle buscó la gorra por la habitación y se la tendió en la mano. Draco puso una mueca de desagrado al ver esa cosa tan horrorosa. ¿Por qué los muggles se la ponían en la cabeza? Incluso el sombrero ajado que tenía el viejo en su despacho era más bonito.
Cuando estuvieron listos, se dispusieron a marcharse de la casa pero cuando abrieron la puerta de la entrada, Hermione agarró del brazo al rubio.
— Voy con vosotros— sonrió peinándose un poco con los dedos, intentando colocarse su pelo alborotado— No pienso perderme algo así.
Genial. Cojonudo. ¿Otra vez Granger iba a presenciar una de sus patéticas derrotas? El día mejoraba enormemente.
— ¿Por qué no aprovechas ahora que estás sola y llamas a Blaise para que te haga compañía Granger?— le soltó despectivamente. Quizás si se enfadaba con él, se marchaba a su cuarto y no iba tras ellos.
Pero su plan no funcionó. Hermione parecía estar de muy buen humor y no iba a dejar por nada del mundo que su hermanito le fastidiara la tarde. Sin hacer mucho caso a sus palabras, lo agarró del brazo y todos salieron de la casa.
— ¿Dónde se supone que es la batalla esa de gallos? — preguntó Draco mientras él y la leona seguían los pasos de Crabbe y Goyle.
— Cogeremos un taxi. Es en el mismo parque de la competición de BMX— explicó Crabbe sin mirar atrás y sin dejar de caminar— Creo que han puesto un escenario.
Draco se tensó. ¿Un escenario? Mal, mal, mal. Sonaba jodidamente mal. ¿Expuesto ante unos muggles? Qué maravilla… Además, ¿Cómo iba a haber una batalla de gallos en un escenario? ¿Iban a ponerse a matar pollos con un cuchillo? A lo mejor de eso trataba el juego. Quién matara más gallos ganaba… y él tendría que enfrentarse al jefazo… ¿y quién mierda iba a proporcionarle el maldito cuchillo?
Ya pensaría en ello más tarde.
Después de un largo viaje en taxi de casi media hora debido al atasco en pleno centro de Londres, llegaron al parque. Draco sintió como su estómago se encogía al ver la numerosa aglomeración de personas que se reunían en la zona. Chicos adolescentes de todas las edades iban vestidos del mismo estilo, con gorras, andando de una forma muy extraña, como si tuvieran algún problema en la entrepierna. Algunos discutían entre ellos, pero era raro. Todo lo que soltaban por la boca rimaba. Parecían bobos.
Llegaron al punto del parque donde estaba el escenario y vieron que ya había comenzado la primera batalla de gallos. Goyle señaló con el dedo a una pantalla de televisión donde aparecía una lista diciendo el orden en el que participarían. A pesar de que él y Vincent no iban a rapear, el rubio llevaba meses inscrito en el evento. El ganador recibiría un cheque en metálico de quinientas libras.
Draco vio como dos contrincantes salían al escenario con unos cacharros en la mano y comenzaban a discutir haciendo rimas. Rimas como las que había escuchado entre la masa de gente.
Así que de eso se trataba la batalla de gallos… Gracias a Merlín no iba a tener que matar un pollo y pringarse de sangre.
Uno de los chicos que había en el escenario comenzó a rapear intentando ridiculizar al otro contrincante con su micrófono en la mano. Malfoy se quedó sorprendido al ver lo buenos que eran algunos.
Cuantas más rondas iban pasando, más chicos eran eliminados y más se acercaba el turno de Draco. No sabía si lo iba a hacer bien… además… él nunca había hecho algo parecido.
'' Tú eres un majara y si vuelves a decir algo de mi novia te voy a partir la puta cara''— se escuchaba de fondo a un chico rellenito rapeando.
'' Cállate, sabes que ahora sí que hay sangre, porque tú eres un gordito, y yo soy el que viene con hambre''— le respondió el otro dejándolo totalmente K.O.
El rubio no sabía cómo pasar desapercibido. En menuda mierda se había metido. No quería hacer semejante ridículo frente a tanta gente. Si esos eran buenos… ¿cómo iba a ser el dichoso jefazo? Antes de que pudiese reaccionar, Goyle le pegó un empujón haciendo que volviese a la realidad.
— Tío corre— le instó señalando el escenario— Que ya te toca a ti.
— No, no ni hablar— forcejeó con la intención de marcharse y coger un taxi. No tenía dinero pero mendigaría si hacía falta. Con un poco de suerte se encontraría al viejo por la calle con Crispy y le robaría algunas moneditas. Hubiese preferido el descuartizamiento de pollos.
— Déjate de gilipolleces Draco— insistió Goyle.
El rubio estuvo a punto de mandarle a freír espárragos pero la voz de Hermione lo acalló.
— Oye…— le susurró acercándose a su oído y agarrándole suavemente del brazo— No te preocupes, sé que todo va a salir bien y que ganarás…
— Sí, claro Granger…— sonrió falsamente— Eso también lo dijiste la última vez y mira lo que pasó. Un poco más y me quedo sin cara.
— Fue porque tuviste un mal día— le acarició con los labios su mejilla— Además a ti las batallas verbales se te dan de maravilla.
Draco se quedó muy quieto.
Batallas verbales.
Así que solo tenía que pensar en eso. Que era una batalla verbal más… como las que solía tener con ella cuando discutían en mitad de los pasillos del castillo.
— Está bien— respondió un poco más animado alejándose de ellos.
Subió muy despacio unas escalerillas que había junto al escenario y un hombre le dio un micrófono. Cuando estuvo ahí arriba, sintió como todo su cuerpo se congelaba. Todo el mundo permanecía en silencio, expectante por ver lo que iba a suceder.
Draco tenía la sensación de que iba a darle un infarto de un momento a otro. De pronto vio que entre el gentío, muchos chicos se apartaban dejando paso a alguien. Lo miraban con admiración y algunos gritaban— ¡Tú puedes jefazo! ¡Mata al chico lejía!
El rubio frunció el ceño y miró con cara de asesino al gilipollas que había soltado ese comentario. El chico (de unos quince años aproximadamente) se asustó al ver el brillo amenazante de sus ojos y se quedó cohibido camuflándose entre sus amigos.
Draco volvió a fijar la vista en el jefazo. ¿Quién cojones sería? Era alto y corpulento… Llevaba una gorra roja y miraba al suelo, por lo que no podía ver su rostro.
El jefazo subió las escalerillas del otro extremo del escenario con un micrófono en la mano y cuando estuvo arriba miró a Draco con superioridad, intentando achantarle.
No. NO. CUALQUIERA MENOS ÉL.
Draco se quedó lívido. Joder… ¿VIKTOR KRUM? ¿QUÉ COJONES? La última vez que lo había visto fue en el Torneo de los Tres Magos y ahora, ¿Era un jodido rapero?
En parte, tenía cierta gracia por lo que no pudo evitar ahogar una carcajada. Siempre había resultado atractivo para el sector femenino y ahora...con esas pintas de gilipollas daba algo de miedo.
— ¿De qué te rrries novato?— Seguía conservando su acento búlgaro— No vas a ganarrr esta batalla.
— Eso ya lo verrrrrrrrrrrrrrrremos— lo imitó Malfoy riéndose en toda su cara.
Hermione, Crabbe y Goyle intentaron acercarse todo posible al escenario y comenzaron a silbar y gritar animando al rubio, haciendo que creciese su ego.
El chim púm de fondo comenzó a sonar a todo volumen y todos los adolescentes que estaban viendo el show movieron los brazos de arriba abajo siguiendo el ritmo. El primero en llevarse el micrófono a la boca fue Krum.
— ¡Eh, yo! Soy el que manda y no me vaciles si no quierrres que llame a toda mi panda.
Chim púm chim púm
Draco se quedó en silencio. Bloqueado. ¿Qué decía? Estaba nervioso y veía que cuanto más tardaba en hablar, más abucheos había a su alrededor. Miró a la leona y vio que le sonreía y vocalizaba algo. A pesar de que no la escuchó pudo percibir la palabra en sus labios.
— Ma- chá- ca- le…
Draco se llevó el micrófono a los labios con toda la seguridad que pudo reunir dispuesto a enfrentarse a Viktor Krum y lo perforó con la mirada. Oh sí… ese estúpido búlgaro retrasado iba a enterarse de quién era él.
— ¿Tu panda?— sonrió ladinamente— No me hagas reír, ambos sabemos que te voy a freír.
Chim púm chim púm
Krum se volvió a llevar el micrófono a la boca y vio que el rubio centraba mucho la vista en una chica que había entre el gentío.
— ¿A quién mirrras chico lejía? ¿A esa tía?— dijo con menosprecio— Yo al menos tengo buen gusto, porrrque ella con ese pelo desgrrreñado me da susto.
Chim púm chim púm
Hermione fue a insultarle. Maldito imbécil. ¿Cómo se atrevía ese rapero de pacotilla a meterse con ella? Quiso maldecirle pero no pudo hacerlo cuando escuchó a su hermanito defendiéndola.
— No te metas con Granger desgraciado ¿tú te has visto hablando con tanta RRRRRRRRRRRR? Pareces rrrrrrrrretrasado.
Chim púm chim púm
Krum le lanzó una mirada escalofriante y agarró el micrófono con fuerza.
— Cállate horrrtera. Con esa cabeza bañada en agua oxigenada con ninguna mujerrr vas a conseguirrr nada.
Chim púm chim púm
Un grupo de seguidores de Krum comenzaron a vitorearle frenéticos. Querían a toda costa que le diese una paliza al chico lejía.
Draco no se vio intimidado en absoluto y Viktor continuó rapeando.
— Veo que te tiembla la mano, y eso es porrrque no vas a ganarrrme maldito enano.
Chim púm chim púm
Draco lo miró de arriba abajo. Él era todo menos un maldito enano.
— ¿Yo enano? — rio sarcástico— Tú lo que pasa es que quieres ganar el evento para pagar las putas hormonas de tu crecimiento. Y no me refiero a la estatura, sabes de sobra que hablo de esa cosa que no se te pone dura.
Chim púm chim púm
Viktor se mantuvo en silencio. Mierrrda. ¿Cómo había descubierrrto su secrrreto? ¿Quizás sabía lo de la viagrrra?
— Vaya, vaya, ¿ahora no hablas retrasado? Me parece a mí que he acertado. Acéptalo de una vez. Aquí solo puede haber un ganador y está claro que tú ya eres el perdedor.
Chim púm chim púm
La muchedumbre comenzó a gritar de emoción— ¡CHICO LEJÍA, HURRA HURRA!— y Viktor se quedó completamente inmóvil admitiendo su derrota.
Hermione, Crabbe y Goyle saltaban gritando de alegría y el encargado de repartir los premios subió al escenario, dándole el cheque en metálico al rubio.
— Esta vez has tenido suerrrte... rrrubio de bote— bufó Krum cruzándose de brazos mientras el resto de raperos que habían participado en el evento subían al escenario. Era la tradición entregar el premio frente a todos.
— No es suerte. Asume que soy mejor que tú— lo miró Malfoy por encima del hombro sin soltar su cheque. Aunque quinientas libras para él fuesen una completa bazofia (puesto que en su vida real no es que careciese de riquezas precisamente), era la primera vez que obtenía dinero por su propia cuenta. La primera vez que no era dinero proveniente de sus padres… y una gran satisfacción lo embargó.
Bajó a donde estaban Hermione y los gorilas y fue entrevistado por una cadena de televisión que se encargaba de patrocinar el evento. Cuando el ambiente comenzó a calmarse un poco y dejaron de acosarle, todos decidieron volver a casa de la leona.
Durante el viaje en taxi, Hermione no dejaba de abrazar a Draco y darle las gracias por haberla defendido frente al tonto ese, pero él no se lo impedía. Estaba eufórico por haber vencido a Krum y hubiera permitido incluso que Crabbe le diese besos en la cara.
— Cuando lleguemos a casa lo vamos a celebrar— sonreía Hermione apoyando la cabeza contra su hombro mientras Goyle charlaba con el taxista sobre su vida amorosa y Crabbe canturreaba una canción mirando por la ventana.
— No pensarás invitar otra vez al cara cortada, ¿verdad Granger?— abrió mucho los ojos asustado.
— Te he dicho que no llames a Harry de ese modo— A pesar de que le molestó el insulto a su amigo no podía dejar de sonreír. Ella también estaba muy contenta por la victoria de su hermano— ¿Quieres que pidamos unas pizzas y veamos una película?
Draco se lo pensó unos instantes.
— No suena mal— Ese día aceptaba cualquier cosa. Comenzaba a oscurecer y tenía hambre así que no pudo negarse.
— Hoy mamá y papá volverán un poco más tarde de la clínica— comentó— Crabbe y Goyle también pueden quedarse.
Los gorilas escucharon la palabra pizza y se relamieron, por lo que no pusieron ninguna queja.
Cuando se bajaron del taxi y entraron en casa de Hermione, Crabbe buscó el teléfono. Él iba a ser el encargado de pedir la cena a domicilio. Quería la pizza de tamaño familiar que llevase más ingredientes. El estómago le crujía mucho y sentía que de un momento a otro se lanzaría a devorar el brazo de cualquiera si no comía algo.
''¿Dino pizza… qué desea?''— se escuchó una voz masculina al otro lado de la línea.
— Hmm, quiero cuatro pizzas familiares. Una de bacon, otra especial de la casa…— comenzó a pedir babeando un poco.
Obviamente entre él y Goyle iban a comerse tres. La otra que se la quedasen Hermione y Draco. Cuando terminó de pedir las pizzas que deseaba, le dio al encargado la dirección de la casa de la leona.
'' De acuerdo. En diez minutos… tendrán las pizzas allí…''— dijo la voz y el aparato quedó mudo.
Crabbe se frotó las manos ansioso y fue al salón para acomodarse en el sofá junto a Draco y Hermione. Goyle había aprovechado y había metido palomitas en el microondas. Cuando estuvieron listas las puso en un cuenco y se las llevó al salón.
— ¿Qué vamos a ver Granger?— preguntó Malfoy. Como eran cuatro e iban a estar muy arrechuchados en el sofá, el rubio obligó a Crabbe y Goyle a sentarse en unos sillones junto a ellos.
— No sé, alguna de miedo— sonrió Hermione cogiendo el cuenco de palomitas.
Goyle puso la cinta y encendió la tele del salón. Apagó las luces para dar un ambiente más siniestro y se sentó en uno de los sillones con ganas de ver la película. Se suponía que era de terror y daba mucho miedo. Le encantaba ese tipo de cine.
Malfoy se limitó a mirar la pantalla. Jamás había visto una película pero bueno… había una primera vez para todo. ¿Era de miedo? Seguro que no era para tanto.
El timbre de la puerta sonó captando la atención de todos.
— Abre tú, Draco— dijo Hermione sin despegar la vista de la pantalla mientras continuaba comiendo palomitas.
Malfoy suspiró hastiado pero no se quejó. ¿Qué más daba si él abría la puerta? Ya estaba acostumbrado.
Se levantó del sofá y caminó hasta llegar al pasillo. El timbre volvió a sonar.
— Joder, que ya voy. Qué impaciente...— se quejó bajando el manillar.
El repartidor de pizzas estaba plantado en la puerta, con el pedido en una gran bolsa. Llevaba unos vaqueros muy ajustados, una cazadora roja y una gorra a juego en la que había escrito— Dino Pizza... hacemos sus sueños realidad.
Si Draco hubiese estado comiendo palomitas en ese momento, lo más probable es que se hubiese atragantado. Se quedó en shock y tuvo que ahogar una fuerte carcajada.
¿Él era un puto repartidor de pizza?
— Joder, ¿Snape?— soltó una risa— ¿Qué pasa? ¿Te has cansado de pedir tantas veces el puesto de Defensa contra las Artes Oscuras que te has metido a repartidor?
Hermione lo escuchó y rápidamente le lanzó un cojín a la cabeza desde el sofá. Su hermano era un estúpido. No podía hablar sobre Hogwarts con un muggle.
— ¿Defensa? — preguntó Snape arrastrando las palabras y se aproximó haciendo que Draco retrocediese un par de pasos. Quería cotillear un poco la casa— Vaya…— susurró al ver a la leona sentada en el sofá— ¿De fiesta nocturna? ¿No sois muy jóvenes… para eso…?
Hermione, atónita por la osadía centró la vista en el repartidor. ¡Pero qué cara más dura tenía ese hombre!
— ¿Oiga puede darle las pizzas a mi hermano y marcharse por favor? Estamos intentando ver una película— dijo sin levantarse del sofá. No debía perder la paciencia...
— ¿Una… película? El cine es una de mis pasiones… ¿Cuál es? — preguntó Snape pasando por al lado del rubio y entrando con descaro en el salón. Sin ninguna vergüenza se sentó en el sofá al lado de Hermione y la miró con vehemencia.
— Granger, ¿por qué no le dices algo? Que se largue la napia gigante— Sí, deseaba decirle a Snape algo así desde que lo había visto por primera vez. Debía aprovechar ahora que no era profesor de pociones y no tenía derecho a castigarle.
— No te metas… con mi nariz… la operación salió mal…— se quejó Snape aproximándose más a Hermione, haciendo que ella se asustase un poco— Vaya… ¿Así que se llama Granger? ¿Por qué no me invita a ver la película?
Hermione iba a maldecir a ese maldito pervertido pero el grito terrorífico de una mujer sonó en la televisión.
Snape supo inmediatamente de que género se trataba.
— Así que es de terror...señorita Granger…— dijo hablando muy despacio y pegando mucho la pierna a uno de sus muslos— Si se asusta... puede abrazarse a mí.
— ¡Joder ya está bien!— gritó Malfoy acercándose rápidamente, pegándole un tirón del brazo y levantándolo del sofá. ¿Pero de qué mierda iba Snape?— Toma el dinero y lárgate de una maldita vez. Deja a Granger en paz si quieres volver a ver la luz del día.
Sí, se había puesto posesivo. ¿Y qué? A la mierda. Arrastró a Snape hasta la entrada de la casa, arrojó los billetes al suelo de la calle, cogió el pedido y pegó un portazo.
— Quiero quedarme…— se escuchaba al profesor de pociones lamentándose desde fuera— Por favor... señorita Granger... ábrame la puerta y esta noche cuando tenga miedo podré...arroparla.
— ¡Vete ya si no quieres que llame a la policía! — chilló Draco y sintió un repelús al recordar a su padre pero quizás eso era efectivo.
Volvió al salón y puso las pizzas sobre la mesita del café que había frente al sofá. Cuando terminaron de cenar, continuaron viendo la película (en la cual Draco se sobresaltó y gritó más de una vez, agarrándose asustado a la leona).
— Oye, ¿en serio te da miedo está porquería? — dijo Hermione divertida.
— Granger, ¿cómo puedes reírte? ¿Has visto lo que le ha pasado a esa mujer? La han cortado en pedazos con el cacharro ese.
— Se llama motosierra Draco— rodó los ojos Hermione apoyando la cabeza en su regazo y tumbándose en el sofá— ¿Me tocas el pelo? Quizás así te olvidas un poco de la película.
Draco desvió la vista de las imágenes tan horribles que aparecían en la pantalla y bajó el rostro encontrándose con la mirada de ella. Tumbada en su regazo.
Joder.
Desde luego mirarla a ella era más agradable que lo de la mocofierra… ¿pero se estaba olvidando de lo que había sentido la última vez? Bueno… si le tocaba un poco el pelo no pasaría nada. No iba a enchocharse con Granger por algo así.
Sin darle más vueltas, enterró la mano en su cabello. A pesar de que lo tenía un poco alborotado era sedoso y suave.
Un escalofrío le recorrió el cuerpo.
— ¿Estás bien?— preguntó Hermione al notarle temblar.
— Ehh, sí Granger, es que me ha dado frío— Ja ja. Si estaban a casi treinta grados. Era un maldito mentiroso.
Hermione lo miró incrédula pero no dijo nada. A saber que se traía su hermano entre manos. Cerró los ojos pasando por completo de la película y notó como él continuaba acariciándole el pelo. Crabbe y Goyle miraban boquiabiertos la pantalla sin pestañear.
— Creo que nunca más voy a comer pastel de carne— dijo Goyle ante la imagen que acaba de presenciar.
— Yo tampoco— añadió Crabbe.
Draco continuaba embobado con la leona y a pesar de que escuchaba los gritos de la película de fondo, había una pregunta que no dejaba de rondarle por la cabeza. Quería preguntarle algo a ella… saber la respuesta.
— Oye Granger— musitó haciendo que Hermione abriese los ojos y lo mirase.
— ¿Qué?— sonrió.
— Si yo…— respiró haciendo una pausa— Si yo no hubiese sido tu hermano, ¿me hubieses odiado?
Hermione lo miró extrañada. ¿A qué se refería?
— ¿Qué estupideces estás diciendo?
— Contesta— le instó apartando la mano de su cabello.
— Está bien, pero no pares— bufó— no sé para qué me preguntas eso, pero claro que no te hubiese odiado, ¿por qué iba a hacerlo? Eres una buena persona.
Draco rio para sí mismo. ¿Buena persona? ¿Él? Era la primera vez que le decían algo así.
Ella al parecer lo conocía bien y lo aguantaba… lo soportaba, pero… joder, en la vida real no era así. En la vida real no se podían ni ver.
Se mantuvo en silencio y continuó acariciándola pero estaba ausente. No dejaba de preguntarse… ¿y si él nunca hubiese sido un gilipollas con ella? ¿Quizás se hubiesen llevado bien? A lo mejor Granger se hubiese sentido atraída por él.
Y todo eso le llevó a darse cuenta de algo.
De que… irremediablemente, ella sí le estaba empezando a gustar y sabía que no iba a ser tan fácil olvidarse de ese sentimiento. Que probablemente cuando despertase seguiría estando ahí.
¿Y qué haría cuando eso sucediese?
No tenía ni puñetera idea…
*¡Tachán! :D ¿Qué os ha parecido? ¡BRAVO POR DRACO! Ha ganado el evento :D ¿Quién hubiera dicho que Viktor Krum tomaría viagra? jajajajaja ¿Y Snape un salido repartidor de pizzas a quién le han practicado la cirugía estética? XDDD Pero todo esto está llevando a nuestro rubio a admitir sus sentimientos por Hermione :) Ainss... que mono es... - Me tiene loquita jijiji tyna busca como loca entre todos los reviews para ver si alguien ha acertado pero no... * :C Repito que en esta historia puede aparece CUALQUIERA, así que echarle imaginación y decir lo más disparato que se os ocurra...:P Este capítulo va dedicado a las que dijisteis que Draco iba a ganar: Sweet_Nightmares, Wonci Rose Scorpius, MeriAnne Abevaz, liluforever y Hermione_Emma. PREGUNTA PARA EL SIGUIENTE CAPÍTULO: ¿Qué va a suceder? (Solo podéis elegir dos opciones). A) Crabbe y Goyle tienen un plan entre manos. B) Dumbledore acampará con su perrito Crispy en la puerta de la casa de Hermione. C) En mitad de la noche, Blaise trepará hasta la ventana de la habitación de Hermione. D) Draco irá a la peluquería. E) Draco sabrá lo que es Internet. Un beso a todas, tyna fest :)