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Lo que no esperaba — capítulo 3

Harry miró a Draco desafiante, yo era su amiga, y no iba a dejar que me hicieran daño, lo que el no sabía era que Draco no me estaba haciendo daño, al reves, me estaba ayudando a superar el que me habían causado.

Mire a Harry pensando mentalmente que dejara de hacer inutilidades, porque el debía estar fuerte para la guerra que se avecinaba.

El como si me hubiera leído la mente paró, mirándome extraño, se me olvidaba, el podía leer la mente a causa de las sesiones de legilimancia que el profesor Snape, le había estado dando anteriormente con frecuencia.

 Aquellas sesiones según la opinión de Harry habían sido muy aburridas, cuando Harry estaba con las sesiones, era la época en la que Ronald había estado con Lavander, y yo siempre tenía que ir sola a la biblioteca o a los jardines, cosa que si que había sido aburrida.

"Harry me esta ayudando, déjale en paz, por favor" dije con cara de cachorrito, esa que siempre derretía a Harry, según Ginny. Bajó la varita, se la guardo en el bolsillo, se acercó a mi, con seguridad, colocándose las gafas y el pelo, que a mi, siempre me había gustado descolocar.

-Estas de broma, ¿Verdad?.-Pregunto.

Negué con ese movimiento de cabeza que solo el y yo sabíamos.Me miró fijamente leyendome la cabeza mente de nuevo.

-Supongo que tendré que creerte, porque,¿No me estarás mintiendo?-Pregunto.

Puse una mirada irónica.

-Harry.-replique con pesadez.

-No me quedo tranquilo.-dijo riéndose.

Sonreí, mientras lo veía alejarse, me gire a Draco.

-¿Nos vamos?-Pregunté.

-Claro, está empezando a refrescar.-dijo.

Me cogió la mano y fuimos de camino al castillo,me acorde de que me había dejado la chaqueta en la torre, entonces empecé a tiritar por el frío.

Noté algo de peso encima de mis hombros, un calor reconfortante me invadía,mire a Draco y sonreí, ya estábamos en la puerta del castillo.Hice una mueca pensando en los cuchicheos que se formarían al entrar.

-¿Preparada, princesa?-Asentí, le di un beso en la mejilla.

Le cogí la mano y abrimos la puerta, un silencio completo se inauguro en el salón principal, todo el mundo tenía los ojos tan abiertos como las ranas.

Un gritó interrumpió el incómodo silencia, un grito que no querría haber oído.

-¡¿Ahora me engañas con otro?!-Gritó Ronald.

Mis ojos ardieron en fuego, me di la vuelta lentamente hacia el grito.Di unos cuantos pasos, y entonces, el hecho para atrás, asustado, sonreí maliciosamente.

Me abalance sobre el de un salto, pensando en lo bien que sentiría darle un par de golpes a ese bellaco descabellado.

                                                       FIN DEL CAPÍTULO.