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¿Sexo con Malfoy? — capítulo 3

Se levanta feliz y observa que por primera vez en todo el tiempo que llevaba en Hogwarts, Ginny se le había adelantado un tanto considerable, pues ya estaba vestida. La castaña se despereza y pronto toma ánimos para abandonar el calor que le brinda su cama. Baja hasta el Gran Comedor con una gran sonrisa y siente que nadie le puede borrar esa sonrisa que debe quizás a un sueño que no recuerda o sencillamente a lo ocurrido el día anterior con Malfoy. Desayuna tranquilamente... Es extraño, ya ha pasado una semana desde aquellos besos que hicieron que la castaña temblase y Malfoy no había vuelto a dar señal alguna. La ignoraba como siempre había hecho, e incluso se había animado a insultarla a ella y a sus amigos. La chica ya no se sentía bien cuando recordaba aquellos besos, pues en verdad pensar en ello le hacía más y más daño.

  • No se que es lo que te extraña. - le decía Ginny esa tarde. El tiempo había cambiado notablemente y por lo general las Salas Comunes solían estar abarrotadas debido a las bajas temperaturas. Sin embargo, ella y Ginny se encontraban encerradas en el cuarto hablando.
  • Quizá la forma en la que me beso me confundió. - decía en apenas un susurro. 
  • ¿No pensaste que solo quería seducir? - insistió la pelirroja buscando alguna lógica para aquel asunto, sin embargo un tema que envuelve a Malfoy, nunca tiene lógica. 
  • ¡Claro que si! - respondió. - No soy estúpida y se que estamos hablando de Draco Malfoy, pero el solo hecho de que me besase cuando pensé que nunca en su vida lo haría me ilusiono, incluso que me dijese que estaba en su punto de mira, por momentos pensé que querría algo más que un estúpido beso. - decía contrariada. - El como acarició mi cuerpo me hizo pensar que me quería de algún modo. 
  • Claro que te quería de algún modo Hermione, te quería en su cama, como hace con todas. - espeto la pelirroja arta de darle motivos a la castaña para que olvidase lo que había pasado con Malfoy. 
  • ¿Sabes? - dijo de pronto la castaña poniéndose en pie. - Voy a hacer que Draco Malfoy me deseé como nunca ha deseado a ninguna otra, voy hacer que se rinda a mis pies. - dijo segura de sus palabras y convencida de que lo conseguiría. Ginny arrugo la frente.
  • ¿No crees que acabarás mal parada? - pregunto después de unos minutos de silencio, los cuales la castaña había empleado para pensar como podía conseguir su propósito. Miro a Ginny.
  • No me importa Ginny, porque aunque yo acabe mal parada él no acabará mucho mejor. - comento sin darle importancia a las palabras que decía.  Aburridas de estar en el cuarto decidieron pasear por el castillo, pues fuera hacía demasiado frío y la constante lluvia no invitaba a salir de esas cuatro paredes. En uno de los pasillos se toparon con las serpientes y Hermione no se lo pensó dos veces. Unos cuantos metros atrás se había cruzado con McGonagall y sabía que venía en la misma dirección que ellas habían tomado. Decidió empezar una pelea con Malfoy. Camino decidida y choco de frente con Malfoy, el cual no dudo en atacar.
  • ¡Mira por donde vas Sangre Sucia! - espeto este en un tono lo suficientemente alto.
  • Tu eres el que debe mirar por donde va, además este no es lugar para hurones. - espeto.
  • Antes hurón que sangre sucia. - contesto el chico a la provocación.
  • Debo de ser una sangre sucia envidiada, creo recordar que estoy en tu punto de mira... - provoco la chica. Zabini y Nott rieron.
  • Veo que has andado soñando conmigo. - dijo este.
  • Lo lamento, pero en mis sueños no se permite la entrada de animales. - espeto. El chico saco su varita por instinto y Hermione hizo exactamente lo mismo. Ambos se miraban con un odio fingido por parte de la castaña.
  • ¡Ascendio! - pronuncio el chico haciendo que la castaña dejase de tocar suelo.
  • ¡Calvario! - pronuncio ella dejando al chico calvo.
  • ¡Densaugeo! - los dientes de la chica empezaron a crecer sin parar, eso la asusto pero no paro.
  • ¡Desm...! - de pronto Hermione cayo al suelo y su varita voló de su mano, al igual que la de Malfoy. Los chicos se miraron una vez más y de pronto se giraron. Para Hermione no fue ninguna sorpresa toparse con McGonagall detrás de ella, pero para el chico si fue una gran sorpresa que esa mujer apareciese de la nada. Bufo indignado.
  • Al despacho del director. - indico ella recogiendo las varitas de los chicos. - ¡Ahora! - exclamo al ver que ninguno de los dos se movía. Malfoy fue el primero en tomar camino dejando a sus amigos atrás, pocos segundos después, Hermione fingiendo fastidio imito los pasos del rubio. McGonagall caminaba tras ellos y al parecer estaba muy enfadada, más de lo que la castaña hubiese imaginado. Hermione lucía unos dientes similares a los de castores, y cuando se dio cuenta puso la mano avergonzada. Dumbledore había escuchado a los dos chicos y dejo que McGonagall tomase la decisión de cual sería su castigo. - Creo haber visto que la Biblioteca a acumulado polvo por todos los lados. - comenzó ella provocando que la castaña abriese notablemente sus ojos, pues la biblioteca era enorme y jamás pensó que el castigo sería tan pesado. - Empezaran con su castigo hoy a las ocho y media justo cuando cierra la biblioteca para el uso de estudiantes y limpiaran cada estante al estilo Muggle, para asegurarme de ello no solo les requisare la varita el día de hoy si no que se quedaran sin sus varitas hasta que termine el castigo, es decir, una semana. - concluyó ella. - Cada día cumplirán dos horas de castigo por lo cual cenaran más tarde que sus compañeros y lo harán solos. - prosiguió. - Me asegurare de que pierdan las ganas de debatirse en medio de los pasillos. - finalmente se levanto y los chicos la imitaron. Abrió la puerta y los dos se retiraron en silencio hasta que estuvieron suficientemente lejos.
  • ¡Esto es culpa tuya! - espeto Malfoy al parecer de muy, muy mal humor.
  • ¡Dos no pelean si uno no quiere! - dijo la chica desafiante. Sabía que el castigo era pesado pero estaba contenta con ello, tendría a Malfoy dos horas diarias a solas durante una semana entera. Sin decir nada más cada uno siguió su camino. 
  • ¿Que ha sido eso? - la voz de su amiga la sobresalto, se dio la vuelta con una pequeña sonrisa y le contó el castigo y lo que pensaba hacer.
  • ¿Seducirlo? - repitió la pelirroja negando suavemente con la cabeza. - ¡Esto no puede acabar bien! - dijo al fin. Pasaron lo que le quedaba a Hermione para empezar el castigo paseando por los pasillos, no habían tenido noticias de Luna y eso las preocupaba un poco, Luna siempre andaba por los pasillos derrochando fantasías por cada rincón. Ginny acompaño a la castaña hasta las escaleras que conducían a la biblioteca, Hermione se subió un poco más la falda, aflojo la corbata y desabrocho tres botones de su camisa dejando ver el inicio de un escote.
  • ¡Nos vemos! - despidió ante la singular mirada de diversión que reflejaba Ginny.  Nada más entrar se topo con dos cubos llenos de agua, dos trapos y dos plumeros. Justo cuando estaba cogiendo lo que tendría que usar escucho como la puerta se abría. Malfoy caminaba en su dirección y ella aprovechando que estaba agachada se levanto de un modo muy sensual. El chico fingió indiferencia ante lo que veía pero su mirada lo había delatado, le había gustado ese movimiento y le había parecido realmente provocador. Con el material en las manos se miraron y luego caminaron en silencio hasta el final de la biblioteca. Uno limpiaba la estantería del lado derecho y el otro limpiaba el lado izquierdo. En alguna ocasión se rozaban sin querer pero no se distrajeron demasiado. Hermione pensó que ya era hora de llamar la atención. Ella no llegaba a la estante más alta y no le quedo otra que subirse en la silla. Malfoy no pudo evitar girarse y observar como Granger se había puesto. Observo sus piernas, sus perfectas piernas y después observo los leves movimientos que el cuerpo de la castaña emitía a causa de Dios sabe que. Se giro bruscamente tratando de no distraerse pero al cabo de unos minutos su mirada había regresado a la castaña. El chico tiro el trapo al suelo y se agacho sin que la castaña se diese cuenta, se atrevió a mirar... Por fin pudo responder a esa pregunta que en más de una ocasión se había hecho mentalmente. La chica usaba una braga brasileña de color negro y bordes blancos. Se levanto y sonrió...
  • Bonita braga Granger. - dijo llamando la atención de la castaña, la cual había querido provocarlo pero no de ese modo exactamente. Sintió como sus mejillas tomaban color.
  • ¡Cretino! - dijo ella no fingiendo enojo, si no enojada. Pues en su plan de seducción no estaba enseñarle su ropa interior. Se bajo de la silla, pues ya había terminado con aquella estante. Siguieron un buen rato más y se dieron cuenta de que habían avanzado más de lo esperado. El chico sin poder evitarlo rozo su mano en el muslo de Hermione, y no paso por alto el hecho de que la falda de la chica estuviese un poco más corta de lo normal, y por lo normal ya era corta... Hermione sintió aquel roce y se giro. - ¿Que se supone que haces? - pregunta.
  • ¿Yo? - pregunta el chico. - ¡Tu eres la que provoca! - espeto.
  • Malfoy deja de ser cretino y sigue limpiando. - dice ella fingiendo indiferencia. El chico la mira a los ojos y ella no aparta la mirada. Instintivamente él se acerca a ella y ella se aleja de él. Si, ese es el plan de la castaña. Ella pretende que Malfoy la mire, que se sienta provocado y que a la hora de acercarse a ella, sea ella quien lo rechace.  Acabaron el castigo y se dirigieron hasta el Gran Comedor. Notaron que los platos estaban uno al lado de otro y se sentaron. La chica cruzo sus piernas dejando a la vista parte de sus muslos. Malfoy no pudo evitar mirar, ¡esa chica lo estaba provocando! Mientras cenaban pudo notar que Granger comía con tranquilidad y cierto aire sensual. El chico tuvo que desviar la mirada más de una vez, pues si no eran las piernas de Granger lo que llamaban su atención, era la forma en que cenaba... La chica dejo caer la mano y fingiendo inocencia rozo el muslo de Malfoy, el cual sonrió.
  • Si sigues por ese camino... - empezó el chico.
  • ¿Que? - pregunto ella mirándolo a los ojos y sonriendo de un modo sexy y serio a la vez.
  • Llegare a un punto que no podré controlar. - advirtió. Ella sonrió aun más y se acerco un poco al chico, a la vez poso su mano en el muslo del chico, demasiado arriba quizá.
  • ¿Y que pasaría si no te controlases? - pregunto ella. Él bufo.
  • La pregunta es, ¿Que no pasaría? - dijo con una sonrisa sexy y traviesa. Hermione supo que no le costaría mucho volver loco a Malfoy, pues en apenas dos horas ya había empezado a volverlo loco... Quizá una semana fuese demasiado tiempo, pues estaba segura de que en dos días ya lo tendría más que loco, delirando. La chica se retiro con total normalidad del comedor, tal y como había sospechado el chico la seguía... La agarro por la cintura y le dio bruscamente la vuelta, estuvo a punto de besarla pero ella se aparto.
  • Déjame. - dijo con seguridad. - No se que te estas imaginando Malfoy, pero déjame. - susurro pasando la lengua por sus labios, humedeciéndolos y haciendo que Malfoy empezase a perder la paciencia.
  • Ya he probado esos labios dos veces, no entiendo porque te pones tan arisca. - dijo el chico sonriendo nuevamente. Se acerco un poco más pero no consiguió nada más que un simple roce. Bufo.
  • Que los hayas probado, no significa que los puedas seguir probando. - dijo entonces la castaña zafándose del agarre y siguiendo su camino.