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¡Esto es lo que provoca la música en Hogwarts, viejo! ¡Marauder's Band VS Darkness Of Slytherin! — capítulo 1

1

Ese narizón hijo de...

La paz… no se respiraba en el castillo.

Como de costumbre.

Digo, es un casillo con muchos adolescentes dentro, en resumen, un jodido caldero de hormonas.

Bien, este ambiente tan "anti-pacifico" se había formado principalmente por los constantes duelos entre dos grupos de jóvenes.

Los autodenominados "Merodeadores" y un grupo de chicos de Slytherin.

Pero…

¡Todas las malditas historias se tratan sobre ellos!

Así que ahora vamos a cambiar esto un poquito.

Hay que desviar la atención del grupo de pelea, y voltear la cámara, para enfocar a dos chicos. Ambos chicos parecían tener entre catorce y quince años.

El chico tenía una complexión muy delgada, ligeramente femenina. Su uniforme era especial; a diferencia de los demás, no llevaba túnica. Sólo unos pantalones negros, una camisa blanca, un chaleco marrón y una especie de corbata verde y plata mal puesta.

Y no, no era por parecer "sexy". Simplemente era porque no sabía cómo ponerse la corbata (lo cual es un poco ridículo considerando que al ir en quinto año ya debería saber hacerlo). Lo que más llamaba la atención de su atuendo era un sombrero marrón. Tenía una apariencia muymuggle.

Su cabello de un color castaño claro tenía lo que era definitivamente un mal corte, un flequillo corto y con los posteriores muy largos, como si le hubiera copiado a Billy Ray Cyrus en los 90s (aunque este ni siquiera había nacido en esa época, o a lo mejor y ya lo había hecho, pero definitivamente no era famoso).

La chica también tenía una complexión delgada, más bien flacuchenta, no parecía tan amigable como el otro chico.

Parecía el tipo de chica que siempre te respondería a algo de manera burlona y sarcástica. Llevaba una falda de un tamaño normal y portaba una camisa blanca muy grande  que llevaba por encima de la falda. Su corbata también llevaba una pobre imitación de nudo.

Lo más llamativo, además de su forma de colocarse el uniforme, eran las pulseras que portaba, de colores oscuros, definitivamente, muy ¨darks¨.

Su cabello castaño oscuro apenas le llegaba hasta el cuello.

— ¿Y ese moretón, Bowie? —  le cuestionó, mientras observaba atentamente el brazo del chico —. No me digas que fue tu madre de nuevo… a todo esto, ¿por qué lo sigues haciendo?  —  ella realizo una breve pausa, al tiempo que componía una mueca —… ¿y qué fue lo que te lanzo esta vez? Ese moretón se ve asqueroso.

— No me digas Bowie, no me gusta ese apellido. Ah, y fue con las baquetas… últimamente mi madre tiene mucha fuerza —  se quejó haciendo una ligera mueca, pero después sus ojos brillaron, como si acabara de pensar en el amor de su vida —. Pero… Welch… aunque quisieras, jamás lo entenderías. Es tan perfecta… ni todos los maltratos de mi madre lograran separarme de ella. Me dedicare completamente a ella cuando salgamos de Hogwarts. Me entregare en cuerpo y alma a ella. Sera mi vida… la música, es mi pasión. Y ya te lo he dicho.

— Yo no le veo el sentido a apasionarse con algo si eso te causa daño.

— Seré un músico reconocido — dijo el chico ignorando los intentos de romper sus sueños de su amiga —. Los muggles recordaran mi nombre, Eileen. Todos sabrán quien es Axel Bowie —  murmuró soñador, pero sin perder un tono de ambición en su voz —. Además, no te quejes, tú padre no se cansa de pelear contigo por querer ser auror. Y tú aun así lo serás.

— Aun no sé por qué quieres tener una profesión muggle. Si a eso se le puede llamar profesión  — farfulló con cierta burla ganándose una mirada molesta de su amigo —. Podrías ser un cantante mágico. Complacer a tu madre por seguir en la comunidad mágica y complacerte a ti mismo por ser cantante —  apuntó, con algo de molestia.

— No, odio la música mágica, es aburrida y la mayor parte de los cantantes, son mujeres —  se quejó —. En todo caso, tú podrías hacerle caso a tu padre y tomar una carrera muggle, ser… policía. Eso es casi lo mismo que ser un auror.

— Papá sería feliz contigo, un artista, como él, que ama el mundo muggle. —  hizo un mohín, mientras observaba la pelea de siempre, entre los famosos Merodeadores y los chicos de su casa.

— Y mamá sería feliz contigo. Ella quiere que siga en la comunidad mágica de cualquier forma. Y si yo le dijera que quiero ser un auror… se pondría a saltar en un pie.

Eileen soltó una risilla al imaginarse a la vieja madre de Axel hacer eso.

Entonces sintió algo, y se tocó la garganta. Su garganta estaba totalmente seca y su voz de había ido de golpe. Alzo la cabeza y se encontró con el líder de la pandilla de Slytherin mirándola. Al parecer se había dado cuenta de que le había fallado la puntería.

"Ese narizón hijo de…"

—… —  ella comenzó a hacerle gesto a Axel para que le ayudara, pero él no parecía darse por enterado. Se levantó y Axel la imitó. Le dio un pisotón y el chico solo soltó un chillido. Dio la vuelta y se encontró con un rayo de color morado dirigiéndose hacia ella. Se lanzó al suelo de golpe y el hechizo golpeó a Axel.

El castaño cabello del chico había tomado una tonalidad morada. Todos, al ver los hechizos volar de donde estaban los revoltosos, comenzaron a correr. Pero Eileen no había medido bien la fuerza que había usado para esquivar el golpe y se lastimó, aun así se incorporó lentamente y otro hechizo la impacto. Ahora su piel tenía un tono verdoso.

Tomó a Axel del brazo y lo arrastro hasta el castillo.

Entonces comenzó a mover la boca mientras hacía gestos con las manos, varias veces hizo como si estrangulara a alguien, Axel estaba seguro de que si hablara no diría palabras exactamente "decentes" para una chica…. para un humano, en general.

Con algo de temor, le quito el hechizo y ella comenzó a gritar.

— ¡Esa rata grasosa! ¡Me las va a pagar ese grasoso infeliz! ¡¿Cómo se llama esa rata, Axel?! —  chilló mientras movía al chico de un lado a otro.

— Seve… Severus Snape. No le hagas nada, no te conviene, es peligroso, es un nerd de las pociones —  le advirtió mientras se acomodaba la camisa —. A todo esto, vamos al Gran Comedor, según se, Dumbledore quería hacer un anuncio. Y nos requería a todos los alumnos ahí… antes de las siete, creo.

— Si, vamos, muero de hambre.

Entraron en el comedor y se dirigieron a la mesa de Slytherin, algo alejados de todos. A decir verdad, no se llevaban bien con muchos Slytherin, tampoco es que se llevaban mal y se odiaran. Pero casi ningún Slytherin los consideraba "aptos" para estar en su casa.

Se saludaban y todo, pero siempre, en todas las clases, se sentaban juntos. Y cuando se trataba de un trabajo en equipo, procuraban hacerlos con alumnos de otras casas. Sus principales amistades, al menos por parte del chico, se encontraban en Hufflepuff.

Ambos chicos se sentaron y se recargaron en la mesa con aburrimiento.

Aún no había comida, así que se pusieron a observar a los alumnos de primero, hace unos días había sido la selección. Pero no habían estado en ella.

En cuanto llegaron a Hogwarts, vieron a una sombra negra dirigirse al bosque prohibido y Axel había retado Eileen a entrar.

Como siempre, ella había aceptado.

En fin, su historia acababa con ellos escuchando la plática de la sombra y una persona, para después correr por su vida para salvarse de un grupo de acromántulas.

En momentos como ese agradecían no ser importantes para nadie en su casa, ya que nadie se había percatado de su ausencia.

Luego de un rato llegaron los revoltosos, siendo traídos por la profesora McGonagall, la cual les dirigía una mirada severa. Ambos se encogieron de hombros sin darle importancia al asunto.

Entonces Eileen se percató de que Slytherin tenía muchos puntos menos.

¡Vaya idiotas!

Ella se partía el trasero respondiendo las estúpidas preguntas de los estúpidos maestros para ganar puntos y… ¿Qué hacían esos idiotas? ¡Pelear con Gryffindor's sedientos de atención!

Pronto, el profesor Dumbledore, al ver a todos reunidos se levantó de su asiento.

— Bien, jóvenes. Como saben. Les tengo un anuncio —  comenzó el director mientras observaba con presteza a todos los alumnos —. Les presentare a su nueva profesora —  los murmullos no se hicieron esperar, ya que nadie se explicaba de que profesora hablaba. Todos los puestos estaban cubiertos —. Ella es Melody Cooper —  las puertas del gran comedor se abrieron y por ella entro una mujer.

Demasiado muggle.

Su cabello rojizo no era muy largo y tenía un extraño peinado, ligeramente esponjado, muy apto para 1975. Llevaba una camisa de un tono lavanda y un pantalón acampanado de color morado, ella se dirigió hasta donde estaba el director sin mostrar signo de intimidación.

Todos los Slytherin, a excepción de Axel, enarcaron una ceja.

— ¿Qué hará esa muggle aquí? —  le preguntó en un susurro Eileen a Axel, él se encogió de hombros.

— Estoy seguro de que se preguntaran a qué materia me refiero, ya que deben de saber que todas las plazas están cubiertas. Bien, pues la señorita Cooper, se encargara de darles clases de música.

— ¡Usted es lo máximo, director Dumbledore! —  gritó Axel a todo pulmón haciendo que todas las personas de todas las casas voltearan a verlo. En cuanto se dio cuenta se volvió a sentar, saco un gran libro de la nada y fingió leerlo. Todos soltaron risillas, ya que el libro estaba al revés.

Eileen sólo aplico el típico "facepalm".

— Es genial que muestre ese entusiasmo, señor Bowie —  admitió Dumbledore, con una ligera sonrisa —. Bien, el propósito de esto es alimentar la sana competencia entre las casas. La profesora Cooper les seguirá explicando en lo que consiste.

La mujer se levantó de un salto. Como si le hubieran clavado un alfiler en el trasero.

— ¡Hola jóvenes! —  les saludó enérgicamente —. Bien, como ya les dijo el profesor, yo soy Melody Cooper. Y bueno, la competencia consiste en esto. Se tienen que postular varias bandas de cada casa. Tiene que ser el mismo número de bandas por casa, si en una casa faltan menos, pues bueno, yo tendré que elegir a un alumno, que tendrá que formar su propia banda. No habrá miembros entre casas, todos tienen que ir en una misma. Tendrá que ser una banda mixta, así que si es una banda de chicas, lo siento, tendrá que haber un chico, y si es una de chicos, pues bueno, tendrá que entrar una chica. Así que… ¿Quién quiere forma una banda?

"Si, la venganza perfecta."

De la mesa de Hufflepuff, Sybill Trelawney y Hermes Dunbar levantaban la mano. De la mesa de Ravenclaw, Quirinus Quirrell, Gilderoy Lockhart y Cho Leng levantaron la mano. De la mesa de Gryffindor, James Potter y Sirius Black agitaban sus manos en el aire, mientras obligaban a Peter Pettigrew y Remus Lupin a alzarlas también. De la mesa de Slytherin, sorprendentemente, Severus Snape tenía la mano alzada, junto con Axel Bowie.

Severus tomó su mano y trato de bajarla, pero no podía, alguien lo estaba hechizando, instintivamente volteo a ver a James Potter. Pero este parecía muy concentrado en saltar para hacerse notar.

— ¿A quién estas…? ¡Es Snape, idiota! Deja de hacer eso, ese chico es peligroso —  le volvió a advertir Axel en un susurró sin bajar la mano.

— Aguafiestas —  bufó y bajo la varita. Snape, al instante bajo la mano.

— ¡Genial! Dos trabajadores Hufflepuff, tres inteligentes Ravenclaw, cuatro valientes Gryffindor y dos… astutos Slytherin. ¡Ya están anotados! Debo avisarles que ya no podrán salir de la competencia hasta que queden eliminados. Si hay más chicos que quieren hacer su propia banda, reúnanse conmigo, mañana pasare toda la tarde aquí. Los ya nombrados, reúnan miembros para su banda ¡Sera tan divertido! —  chilló antes de sentarse, Dumbledore apareció la comida y todos se dispusieron a comer.

En toda la cena, Axel se la paso parloteando emocionado de lo que haría con su banda, de qué tipo de música tocarían, de que canciones había escrito, del nombre de la banda y quien sabe cuántas cosas más.

Eileen solo lo ignoró y se llenó de comida la boca.

Severus Snape, parecía seguir queriendo buscar al culpable de meterlo en semejante embrollo.

Cuando termino la cena, todos se fueron a su cama, pensando en si unirse a una banda o no. Muchos ya habían tomado la decisión.

Mientras tanto, Severus Snape daba vueltas en su cama, pensando en quien lo había hechizado, fuera de la pandilla de Potter, nadie más parecía odiarlo y casi todos le temían. Entonces, le llego un recuerdo de su pelea con Potter.

<<— Te hare callar de una vez por todas, Potter —  rugió Severus con enfado —.  ¡Silenciens! —  le pareció un buen momento para usar su nuevo hechizo. Un hechizo que hacía que perdieras la voz por completo de golpe y que se te secara totalmente la boca. Si tenía suerte, y lo había conjurado bien, la garganta de Potter le ardería como los mil demonios. Pero entonces, Potter se agacho y el hechizo le dio a alguien detrás de él.

La reconoció en seguida, era Eileen Welch, una mestiza de su misma casa, que según había escuchado, soñaba con ser auror y según muchos rumores, estaba enamorada o de novia con Axel Bowie, otro mestizo con el que estaba la mayor parte del tiempo. A decir verdad, la muchacha parecía muy floja e intimidante. La observo rápidamente, pero volvió su vista a Potter.>>

— Welch… —  murmuró Severus molesto. Era más que obvio quien lo había hechizado.

.

.

— ¿Ya has entregado las tareas a McGonagall, Eileen? —  le preguntó el chico distraídamente, mientras se terminaba de abotonar la camisa de la escuela y se ponía la corbata.

— ¡Si, Axel! —  le gritó la chica ya molesta, ella iba haciendo lo mismo que el chico, solo que ella también se iba acomodando las calcetas.

— Que humor… —  murmuró Axel con algo de molestia.

Siguieron caminando, mientras se acomodaban el uniforme, atrayendo miradas curiosas de algunos de sus compañeros, cosa que no les importo en lo absoluto.

Todos en Hogwarts eran unos chismosos.

No era novedad.

— ¡Bowie, Welch, vengan acá! —  les exigió Horace Slughorn, el cual los había visto irse acomodando la ropa desde que habían salido de su sala común. —  ¿Qué clase de escándalo es este? — preguntó mientras pescaba a los dos chicos por las orejas.

— ¿De qué hablas, viej…? ¿A qué se refiere exactamente, profesor? —  se corrigió Eileen al ver la mirada reprobadora del profesor. —  ¡Ay, mi oreja!

— Viejo, si no vas a comprar la mercancía, no la magulles. —  comentó Axel casualmente, al verse librado del jalón de la oreja.

El trataba a Slughorn con tanta… emh… confianza. Porque Slughorn había sido el mejor amigo de su madre en Hogwarts y por lo tanto, siempre iba a visitar a su madre, así que era como un tío para él.

O el hombre al que su madre friendzoneo.

— Muchacho irrespetuoso —  le riñó Slughorn —. Y no crean que no me di cuenta, cuéntenme ahora mismo porque se venían vistiendo mientras salían de la Sala Común.

— Porque se nos hizo tarde, es obvio. —  bufó Eileen, pegándole en la cabeza a Axel.

— ¡Qué no magullen la mercancía!

— Nadie te la va comprar, aunque este en perfectas condiciones —  comentó Eileen ácidamente.

Axel sólo frunció el ceño.

— Aja, ¿y según ustedes yo me debo de creer eso? Le quitaría puntos a Slytherin… pero no, los demás no tienen que pagar por sus actos lujuriosos. Están castigados, esta noche los quiero ver en mi despacho para acordar el castigo.

— ¡Pero viejo…! —  se quejaron los dos al mismo tiempo.

— ¡Nada de peros! En mi despacho, y punto final.

Entonces Eileen reaccionó.

—  ¡Actos lujuriosos! ¡Yo jamás tendría esos actos con él! ¡Ni con ningún otro chico! ¡Asco! —  se quejó mientras hacia una sincera mueca de asco. Axel la observo ofendido.

— Bueno, sí, castigo. Vamos al rato... ¡Rápido! ¡Esos salvajes se las acabaran, Eileen! ¡Corre! —  le gritó antes de lanzarse a correr con rumbo hacia en Gran Comedor.

En cuanto llegaron, algo agitados, se sentaron. Eileen les quito una enorme bandeja de una especie de pollo empanizado a unos niños de segundo, los cuales la observaron ceñudos. Pero basto una fea mirada de Eileen y un gruñido para que no la molestaran.

Comenzaron a comer, Eileen no sabía porque, pero Axel tenía la habilidad de comer mucho y hablar sin estar comiendo.

Raro.

Pero bueno, el chico se la paso parloteando sobre su banda y sus sueños, cosa que le importaba… muy poco a Eileen.

— Le diré a Snape que se una a mi banda, porque…  nadie de Slytherin se querrá unir. Y él fue el único que se postuló, ahora solo me falta encontrar una chica —  comenzó a buscar entre toda la mesa de Slytherin sin encontrar nada interesante. Entonces, detuvo su vista en Eileen —. ¡Eileen eres una chica! —  gritó y varios chicos voltearon a verlos.

— ¡No! ¿Enserio?... haber, espérame —  comenzó a pasar las manos por su cuerpo y su rostro como si estuviera sorprendida —. Vaya, al parecer si soy una chica —  comentó con ironía, pero sin parecer ofendida, no es que fuera muy femenina en realidad —. Estás más perceptivo que otros días, ¿no es así, Bowie?

—  ¡Deja de usar la ironía conmigo, Eileen! —  se quejó mientras la veía de mala gana, ella sólo chasqueo la lengua —. Te unirás a mi banda.

— Espera un momento. ¿Cuándo he aceptado unirme a tu banda? Porque sinceramente, no me di cuenta —  comentó con sarcasmo mientras se acercaba a él y lo tomaba agresivamente de la camisa —. Yo no canto.

— Que humor… —  murmuró, ni siquiera con él Eileen dejaba de ser agresiva.

— Me largo, tengo clases. Y no está en mis planes llegar tarde —  comentó mientras se levantaba y se acomodaba de nuevo el uniforme, pasarse el día acomodándose el uniforme era una especie de tic que tenía.

.

.

Las clases pasaron sin distracciones. Cuando entraron en el comedor para cenar, todos estaban revoloteando al lado de la nueva profesora, inscribiéndose al concurso y algunos, como Potter y su pandilla, anotando el nombre de toda su banda. Según había escuchado Eileen, Potter se había pasado desde la cena de ayer, rogándole a Lily Evans que formara parte de su banda, y al parecer, lo había logrado.

Se sentó sin decir más, desde hacía dos clases que había perdido de vista a Axel, y en verdad, no le interesaba. Si se lo encontraba probablemente le seguiría rogando que entrara en su banda.

Pero a decir verdad, ¿para qué? ella no cantaba, no tocaba ningún instrumento y sus conocimientos sobre música muggle eran casi nulos.

Oh, si su padre se enterara que estaba en una banda… como dijo Axel, se pondría a saltar en un pie.

— ¡Eileen, Snape acepto! —  chilló Axel sobresaltándola.

La chica saltó y se golpeó la pierna contra la mesa.

— ¡Idiota! —  le gritó molesta —. Espera, ¿lograste que el tipo más serio, amargado, arisco y prepotente de Slytherin aceptara estar en una banda contigo?

— Bah, tengo experiencia en lidiar con gente así —  ella sólo levanto su tenedor y lo apunto, el alzo las mano en señal de paz —. Después de cómo… dos horas de ruegos, acepto.

— Déjame adivinar, lo seguiste hasta el baño para rogarle.

— ¡Sí! De hecho… ahí acepto. Vaya, logre convencer a uno de los integrantes de mi banda en un baño, esa historia le encantará la prensa.

—  ¿Cuál prensa? Ni siquiera eres famoso.

— Pero lo seré —  siguió con su mirada soñadora —. ¡Ahí está la profesora, nos vemos al rato!

El chico salió disparado hacia la profesora, vio que hablaban muy rápido y que el anotaba nombres en una hoja, no le importó en lo absoluto. A lo mejor ya había conseguido a otra chica para que lo acompañara en esa locura.

— ¿Eileen tu padre no quiere que seas auror? ¿Verdad? —  le preguntó Axel llegando de repente, sobresaltándola, ella asintió y el cómo llego, se fue.

Luego de eso, todos se fueron de al lado de la profesora y la cena dio comienzo, Eileen se sorprendió de que Axel no comentara nada en toda la cena, comía muy callado.

Raro.

Se comenzó a preguntar qué era lo que pasaba, pero en media cena, la profesora se levantó y puso algunas cosas en la pared, parecía un gran pizarrón con muchos papeles pegados.

— Bien chicos, en ese pizarrón, están los nombres de las personas que han quedado en las bandas. De una vez les digo, no podrán salir de la banda hasta que los eliminen en el concurso. ¡Suerte!

Poco a poco todos abandonaron el Gran Comedor, Axel fue el primero, no le dijo nada a Eileen, solo salió corriendo como alma que lleva el diablo.

Luego de un rato, Eileen se levantó y fue a observar el pizarrón.

Entonces, la séptima hoja ahí colgada le llamo la atención.

Grupo 7.

Axellender Freinert Bowie Osket.

Severus Tobias Snape Prince.

Eileen Marceline Welch Georgette.

— Te castrare, Axellender Freinert Bowie Osket.Mejor conocido como: "Axel". —  murmuró mientras salía del Gran Comedor aparentemente calmada, pero en cuanto cruzo la puerta se puso a correr como desquiciada hacia la sala común de Slytherin.

Ese idiota se las pagaría.

Los "pobres" alumnos de Slytherin contemplaron la escena muriéndose de la risa o mirándolos con una mueca burlona. Axel corría de una habitación a otra tratando de esquivar a Eileen y sus múltiples hechizos. Pero eso no evito que acabara con la piel de un tono verdoso, el cabello amarillento cortado en partes desiguales, una barba idéntica a la de Dumbledore  y la ropa hecha jirones.