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James y Lily — capítulo 2

(Situación cronológica: quinto curso)

Lily acababa de terminar uno de sus exámenes de T.I.M.O.S, y se dirigía hacia los jardines del colegio para descansar junto con sus amigas Melissa y Alice. Sin embargo, la escena que se encontró no fue la más relajante precisamente.

De nuevo, James se encontraba peleando con Snape. Lo había desarmado y arrojado contra el suelo, mientras un montón de alumnos miraban la escena y reían. Pese a la reciente pelea que Lily había tenido con Severus, en el que discutieron sobre la actitud de Severus respecto al secreto de Remus, así como por la afición del chico por las artes oscuras, se dirigió con paso decidido hacia ellos, enfadada con James por la humillación pública que estaba cometiendo una vez más.

-¿¡De nuevo!? ¡Deja a Severus en paz, Potter! Quién diría que eres un valiente Gryffindor agrediendo a otra persona sin ningún motivo ni provocación.

El chico dejó entonces en paz a Snape y la miró unos segundos, aún con aquella sonrisa descarada en el rostro. Ese momento lo aprovechó Snape para recuperar su varita y lanzar un hechizo a James, que Lily nunca había visto ni escuchado anteriormente. Se quedó horrorizada ante el efecto, ya que lo que provocó el hechizo fue un corte profundo y limpio en el rostro de James.

James se llevó una mano a la cara, mientras gritaba de dolor. Se giró bruscamente hacia Snape y ésta vez lo elevó por los aires, colgándolo del árbol. De esta manera, la túnica del chico se dio la vuelta y su ropa interior quedó a la vista, haciendo la situación más cómica. James sonrío satisfecho ante las risas de sus compañeros.

-¡Basta, James! ¡Déjalo en paz, bájalo!-intervino de nuevo Lily.

James volvió a mirarla e, ignorando a sus compañeros, accedió a su pedido.

Snape aterrizó en el suelo con la respiración entre cortada, y el cuerpo temblando a causa de la cólera. Lily fue a hablarle, pero Snape se adelantó.

-¡No necesito la ayuda de una sangre sucia como tú!-

Lily se quedó impresionada y dolida ante la reacción de su amigo. A pesar de que había discutido, nunca esperó que la tratase así en público.

Entones, el talante de James cambió totalmente. La sonrisa se borró de su cara y agitó su varita con más fuerza, volviendo a subir al chico al árbol.

-Tú, "Quejicus", más te vale que te disculpes ahora…-le amenazó.

-¡Basta los dos! Sois igual de despreciables… ¡y tú me sigues pareciendo un arrogante, Potter!

James la miró, molesto por las palabras de la chica. Observó cómo se alejaba de ellos hacia el castillo, aún sin soltar a Snape.

Lily se dirigió hacia el castillo con lágrimas en los ojos, pensando en la traición que había cometido Severus al hablarle de esa forma, a pesar de los años de amistad. También se reprendió así misma por haber sido tan tonta al pensar que James podría haber cambiado un poco, tras lo sucedido con Remus.

…

Pocos días después, Lily se encontraba preparándose para la fiesta de despedida del curso de "El Club de las Eminencias" del profesor Slughorn. El profesor le había cogido cariño en todos aquellos años, además de valorar sus capacidades como bruja, así que no tardó en invitarla a aquellas reuniones. Lily no terminaba de estar muy convencida de aquel Club, pero aún así el profesor le caía bien y no quería hacerle el feo.

La fiesta consistiría en un banquete y un baile, y aquella noche Lily iría acompañada por David Gudgeon, el prefecto de Ravenclaw e íntimo amigo suyo. Era un chico muy guapo, simpático e inteligente, y tenía mucho éxito entre las chicas. Aún así, a Lily no le interesaba más allá de la amistad.

Cuando Lily terminó de alistarse, y tras recibir varios cumplidos de sus amigas, se dirigió a la entrada de la Sala Común donde le esperaría el chico. Junto con ella iba Alice, que también iría a la fiesta como acompañante de Frank Longbottom, un chico de Hufflepuff un año mayor que ella con el que Alice había salido algunas veces, y que también pertenecía al "Club de las Eminencias".

Una vez llegaron al pasillo frente al retrato de la Dama Gorda, ya les esperaban David y Frank. Los 4 se saludaron y se dispusieron a dirigirse a la fiesta, cuando una voz a sus espaldas los interrumpió.

-¡Lily!

Lily se giró, preguntándose quién la llamaría. Se trataba de Snape. Lily frunció el ceño.

-Esperad un momento aquí, enseguida vuelvo.

Sus amigos la esperaron mientras ella se dirigía hacia Snape.

-Vaya, por fin te dignas a aparecer-le reprendió Lily cuando estuvieron a una distancia prudente de sus amigos.

-Qué guapas estás… ¿vas a la fiesta de Slughorn?

-Así es, pero no creo que hayas venido hasta aquí para preguntarme sobre eso.

-Sí, bueno yo…-titubeó el chico mientras miraba al suelo, sin saber qué decir.

Lily bufó, enfadada.

-Severus, sé que vienes a pedirme perdón por lo del otro día. Pero lo siento, esta vez ya no es tan fácil de arreglar. Realmente me ha dolido. Además, llevamos discutiendo ya varios años debido a tu afán por las artes oscuras, a tu afinidad con los seguidores de Voldemort… y yo, como bien me recordaste, soy hija de muggles. No estamos en la misma liga. Eres el mejor amigo que he tenido nunca, pero el problema está en que ya no eres la persona que conocí hace años, por mucho que he intentado encontrar un rastro de ella en ti, por mucho que me he esforzado en mantener esta amistad… creo que ya no hay nada que hacer. Tú has escogido tu camino, y yo el mío.

Acto seguido Lily se dio la vuelta, dejando al chico tras de sí.

…

Tras ese episodio con Snape se le había estropeado un poco la noche, aunque había decidido olvidarse del tema por unas horas y disfrutar de la fiesta con sus amigos. Sin embargo, aquella noche todavía le esperaban más sorpresas.

Al entrar en la sala donde el profesor había organizado la fiesta, los chicos se encontraron con una gran banquete ya preparado y la gente sentada a su alrededor, esperando. Entre esas personas se encontraba James.

Al entrar en la sala, notó como el chico la miró. Frunció el ceño, molesta, y decidió ignorarlo.

-¡Hola, hola, amigos!-saludó el profesor-Por fin llegáis, ¡vamos, a la mesa!

Pasaron una cena amena, en la que todos charlaron un poco y alabaron la buena comida. Después se dio paso a una amplia variedad de bebidas y cocteles, acompañado de unas luces más tenues así como música. Apartaron las mesas y se dispuso una pista de baile.

Lily bailó un rato con David, Frank y Alice, hasta que su garganta le pidió una bebida y sus pies un descanso.

Decidió sentarse en una esquina apartada, para pasar desapercibida, mientras bebía zumo de calabaza y se masajeaba los pies. Sin embargo, sus deseos de tranquilidad pronto se desvanecieron cuando escuchó una voz carraspear a sus espaldas.

Lily se giró para toparse con la presencia de James. La chica bufó y volvió a mirar a la dirección contraria. El chico ignoró el enfado de ella, y se sentó a su lado. Lily le envió una mirada asesina.

-Qué guapa estás esta noche-le dijo James, sonrojado.

Lily frunció el ceño. ¿Por qué creían los chicos que piropeándola solucionarían todos sus problemas? ¿Por quién la habían tomado?

-¿Qué quieres, Potter? ¿Qué haces aquí?

-Bueno, el profesor Slughorn quiere incluirme en el "Club de las Eminencias" por mi papel en el Quidditch.

-Sabes bien que no me refiero a eso… así que deja de fardar de tus habilidades deportivas. Que son las únicas que tienes, por cierto-contestó mordazmente.

Para su sorpresa, el chico se rió.

-¿Se puede saber que es tan gracioso?-le preguntó Lily con molestia mientras se giraba para mirarlo.

-Tú-le contestó el chico con una sonrisa tímida y mirándole directamente a los ojos.

Lily se sorprendió ante la respuesta del chico, así como la cercanía que había tomado. Notó como se ruborizaba a causa de los nervios y desvió la mirada de nuevo.

-Estoy harta de tus bromas, no sabes hablar en serio con la gente.

La chica fue a levantarse con ímpetu, pero James la paró.

-Por favor, espera.

Lily volvió a sentarse, resignada.

-Sé que la broma que le hice a Snape el otro día fue algo excesiva…

-Yo no utilizaría la palabra broma, y desde luego no fue algo excesiva, si no MUY excesiva-le cortó de nuevo la chica.

Normalmente, James le habría contestado, pero esta vez esperó en silencio hasta que la chica le dejó hablar.

-Sí, bueno, como quieras. Tienes razón. Pero sabes que él y yo nos odiamos desde que nos conocimos, y que siempre nos puteamos el uno al otro, esta vez fui yo, pero otras veces es él…

Lily frunció el ceño ante la palabrota del chico, pero asintió dándole a entender que lo escuchaba.

-Y sé que es tu amigo, aunque no pueda entender por qué… y que te molesta que me meta con él, pero después de lo que te dijo el otro día…

-Bueno, eso es entre él y yo. Y además, vosotros ya estabais discutiendo antes de eso.

-Ya, ya. Lo sé. Sólo es que eso me enfureció muchísimo más… si es que se puede, después de que quisiese desvelar el secreto de Remus, que es el único que se porta bien con él. Y con todo el mundo.

Lily observó de nuevo como el chico se preocupaba por sus amigos, como se intensificaba su mirada y su rostro sólo con hablar del tema, y se preguntó porque no podía ser siempre igual de humilde y bondadoso.

El chico notó como Lily le analizaba con la mirada, y se puso aún más nervioso. Se sonrojó y se rascó la nuca.

-Yo, bueno… en realidad no sé muy bien por qué he venido a hablar contigo y a decirte todo esto.

-Supongo que querías disculparte-le contestó Lily, volteando los ojos.

-Sí, claro, por supuesto. Aunque me sigo llevando mal con Snape.

Lily suspiró.

-No esperaba lo contrario.

De nuevo volvió a producirse un silencio incómodo.

-Yo… Lily, sé que piensas que soy un idiota, y en realidad tienes motivos. Me gustas mucho, ya te lo he dicho muchas veces, y sé que no me tomas en serio, pero no sé qué me pasa que cuando estás alrededor tengo que hacer tonterías, me sale solo.

Lily, que no se esperaba un discurso como aquel, volvió a ruborizarse. James normalmente la piropeaba en público y declaraba sus sentimientos delante de todos, como si fuese una broma, o un show. Pero nunca se había acercado a ella a solas, y le había explicado sus sentimientos.

-Además, con Snape… me cae mal por todo el rollo de las artes oscuras, pero además tengo que admitir que tengo celos de él, por la amistad que tiene contigo, y porque sé, aunque tú no lo pienses así, que él también está enamorado de ti.

Lily abrió mucho los ojos al escuchar la gran palabra: enamorado. Acto seguido, giró el cuello hacia el chico con gran rapidez, casi haciéndose daño, sin poder creerse lo que había escuchado. Aquel idiota, sin darse cuenta, había admitido que estaba enamorado de ella al pronunciar la palabra también. Una cosa es que te digan que le gustas a una persona, y otra muy distinta que alguien esté enamorada de ti. Por otro lado, le había parecido un gran paso el que admitiese que tenía celos de Snape, aunque nunca lo hiciese en público.

-Tengo que decir que me sorprende tu sinceridad, James. Ojalá lo practicases más a menudo.

El chico, que hasta ahora había mirado hacia el suelo, levantó la mirada hacia ella.

-Sé que he sido muy dura contigo, pero la verdad es que has sido un grano en el culo durante mucho tiempo… Sin embargo, creo que tienes potencial como buen chico. Veo humildad y bondad en ti, aunque te esfuerces en todo lo contrario… Has sido muy valiente al declarar tus sentimientos y disculpas antes mí, y lo valoro, pero aún necesitas madurar. Espero que esta vez tengas en cuenta mis palabras.

Acto seguido, se levantó y se dirigió hacia la pista de baile.

-¡Lily, espera! Una cosa más… ¿Estás saliendo con David Gudgeon?

Lily se rió.

-Eso no es asunto tuyo, Potter. Además, esté o no con él tú sigues sin tener oportunidades conmigo.