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Una noche en la playa — capítulo 1

  • Estúpida boda - suspiro en voz baja.

  • Lena, por favor - pide mi madre -. Has esto hoy, solo por Holly. Te lo pido, no hagas nada extraño hoy, ¿si?

  • Si, eso es lo que soy, la extraña de la familia - digo, y camino para que deje de toquetear el vestido.

  • Lena… - dice en tono reprobatorio.

  • Vale. Intentaré ser no tan mala por Holly - asiento exasperada -. Deja en paz el tonto vestido, mamá, ya no puede estar mejor.

Ella me mira dolida y enojada a la vez. Como conozco esa tonta mirada. Siempre me miran así, no hay una vez que no, así que deja de lastimar luego de un tiempo, al igual que todas las otras cosas que te hacen daño. Por fin Michael abre la puerta, el encargado de organizarlo todo, y me pide que baje. Soy la dama de honor, pero yo de honorable no tengo nada, así que no entiendo porque me escogieron justamente a mí.

Lo sigo bajando las escaleras, esforzándome por no enredarme en los pliegues del ostentoso e incómodo vestido que ni siquiera me deja respirar. Un carro me espera en la entrada, y mi hermana está esperando dentro. Su vestido es mucho más grande que el mío, así que no tengo demasiado espacio para sentarme.

  • ¿Cómo te sientes? - me pregunta.

  • ¿Sabes? Yo debería ser la que pregunta eso, eres tu la que se va a casar - le digo, apoyándome en la puerta y asomándome por la ventana.

  • Bueno, tú luces menos… preparada que yo - dice con delicadeza.

  • Eso no tiene sentido, yo solo tendré que sonreír y ser amable. Puede que no sea la mejor persona del mundo, pero sé actuar - afirmo molesta, tratando de apretarme más contra la puerta.

  • Lo siento, Lena, yo solo…

  • Ya olvídalo, solo quiero que todo esto acabe pronto.

Holly me mira dolida, y con razón, pero yo la ignoro, como es mi especialidad. Al fin llegamos a la iglesia. Yo entro por detrás, porque se supone que la que entra por la puerta principal es la novia, no la dama de honor. Pero, dándole la vuelta a la iglesia, tropiezo con un chico vestido de smoking, y el golpe me tumba y hace que mi vestido se rasgue.

  • ¿Qué te pasa…? - empieza el muchacho, que también se fue de bruces contra el suelo, pero al verme se calla. Es Hunter -. Lena…

  • Ah, genial, mi vestido… - digo molesta, ignorando el hecho de que es quien es.

Hunter se levanta y me extiende la mano. Yo lo ignoro y me paro por mi propia cuenta.

  • ¿Cariño? - dice una chica un par de años mayor que yo a Hunter -. ¿Estás bien?

  • Si, si - le dice con una sonrisa. Yo me olvido de la boda y los veo -. Ah, Lena, ella es… es Sydney, es mi… mi prometida.

Lo veo con un nudo en la garganta. ¿Prometida? ¿Desde hace cuanto?

  • ¿Prometida? - Pregunto, tratando de mantener mi voz firme -. ¿Prometida? - repito, perdiendo algo del control y dejando escarpar algo del enojo.

  • Sydney, linda, entra, ya te buscaré - le pide.

  • Pero…

  • Hazlo - ordena algo imperativo.

  • ¿Prometida? - repito cuando ella aún puede oírme, levantando las cejas -. ¿Y prometida desde hace cuanto?

  • Lena, oye… - alargasus brazos hacia mis hombros pero yo camino hacia atrás para evadirlos.

  • No, Hunter. No terminamos ni hace dos meses, ¿y ya estás comprometido? - digo enojadísima, por poco gritándole.

  • Lena, linda, siéntate - me pide, pero eso solo me enoja más.

  • ¿¡Lena, linda?! ¡Eso ya no te queda, Hunter, no te queda! ¿No podrías por lo menos haber esperado un poquito?

  • Baja la voz, se van a dar cuenta.

  • ¿¡Y eso a mi que carajos me importa?! ¡Que lo oigan! ¡Que sepan que soy la zorra hermana de la perfecta Holly Jenkins! ¡Que sepan que soy una loca, una perra, una lo que sea, no me importa! ¡Como si alguna persona de las que me conocen pensara alguna otra cosa! - grito.

  • ¡Cállate! - me ordena.

  • ¿Disculpa? ¡Tu a mi no me ordenas nada, Hunter! ¡Eres un mentiroso, hipócrita! ¡Jugaste conmigo! ¡Fingiste que me querías! ¡Y solo me rompes el corazón!

  • ¿¡Te rompo el corazón?! - empieza el a gritarme también -. Nunca actuaste como si en verdad me amaras, ¿pretendías que yo adivinara que lo hacías?

La gente nos empieza a rodear. No siento vergüenza, aunque sé que estoy arruinando la boda de mi hermana. Pero siempre lo arruino todo, nada sobrevive a mí. Y todos actúan como si yo en verdad quisiera ser así y quisiera que todos me odiaran.

  • ¡Pretendía que ya lo supieras! - afirmo a los gritos -. Me conoces desde hace AÑOS, creí que me entendías.

  • ¡LENA! - grita una voz muy dolida a mis espaldas. Obviamente es Holly.

  • Mierda - susurro, sintiéndome culpable. Me vuelvo a verla.

Está llorando con el vestido de novia puesto y siendo pisado por varios pares de pies. Logan, su prometido, la abraza y no sabe como debe actuar respecto a mí, porque sigo siendo su cuñada y no tiene derecho a regañarme, así que solo mira al piso susurrándole cosas a Holly. Todos me miran enojados. Tienen razón, lo arruiné, siempre lo hago.

  • Holly… - empiezo, tratando de explicarme -. Yo no pretendía…

  • ¡Solo lárgate! - grita. El maquillaje se le ha corrido por las lágrimas -. ¡Lárgate, Lena, lárgate! No te acerques a mi nunca más.

Ahora también yo estoy llorando. Miro a mí alrededor luchando por encontrar a alguien que esté de mi lado, pero hasta mi padre, que siempre ha sido muy comprensivo, me mira enojado. Es mejor que me vaya antes de que lo dañe todo aún más.

Me levanto el vestido y salgo corriendo, quitándome lágrimas y maquillaje con las manos. No miro hacia donde voy, solo corro y corro y corro, necesito alejarme de ellos. Yo hago un desastre con todo, en especial cuando tengo que intentar no hacerlo. Yo soy un asco, mi familia es un asco, mi vida es un asco.

Tropiezo con el doblez del vestido y me caigo. Doy de frente a una enorme acumulación de arena y quedo confundida. No estábamos en lo absoluto cerca de una playa, sino cerca de un bosque. No tiene sentido. Me levanto, quitándome la arena de encima. Aún no dejo de llorar, aunque para todo el tiempo que debo de haber corrido debería haberlo hecho. El sol ya no está cerca, de hecho, la luna es la que ahora se asoma en el cielo estrellado. ¿Cómo carajos pasó tanto tiempo? Deben haber pasado, por lo menos, tres horas, ya que estaba atardeciendo cuando llegamos a la iglesia. Pero probablemente haya pasado mucho más tiempo. Me paro y miro la luna, y su brillante reflejo meciéndose con las olas. Es hermoso.

  • Linda ropa - me dice alguien, y me sobresalto, volviéndome a mirarle. Es un chico -. Es muy apropiada para venir a la playa en medio de la noche.

  • ¿Te conozco? - le pregunto. Sus ojos brillan bajo la luz de la luna, son azules y enormes, y su perfil atractivo.

  • No - admite -. Pero, por cosas del destino, ahora los dos estamos aquí. ¿Por qué estás tú aquí?

No se que decirle. Aunque sea una zorra, como todo el mundo se esfuerza en recordarme, soy increíblemente tímida. Además, es bastante atractivo. Su mandíbula se ve fuerte, pero sus ojos expresan tranquilidad. No sé que pensar de él, y no sé si me deje averiguar algo sobre él.

  • Si te lo digo, ¿me dirás tú a mí tu historia?

  • Si - me sonríe, o eso creo, porque en verdad no me está mirando -. ¿Es un trato?

  • Es un trato - respondo.

Por alguna razón, me dejo caer sobre la arena, doblando mis rodillas. Estoy cansada, nunca me había sentido tan cansada, aunque tiene sentido, si he corrido todo el tiempo que creo que lo he hecho, especialmente con estos tacones, que se deben haber vuelto una porquería. Él se deja caer a mi lado y me insta a que empiece.

  • Bueno, hoy era el matrimonio de mi hermana, por eso el disfraz. Yo era la dama de honor, pero… Yo soy la peor candidata para dama de honor. Soy una bruja, ¿sabes? - por alguna razón, ser completamente sincera es importante justo ahora -. Resulta que me encontré con alguien, mi ex, y él… me presentó a su prometida. Yo… no sé, soy una zorra, pero eso no significa que no tenga sentimientos. La mayoría de las personas no entienden eso. El caso es que empezamos a gritarnos, nos gritamos todas las verdades que alcanzamos antes de que todo el mundo de diese cuenta - hablo muy rápido, y el chico luce algo aturdido -. En resumen, arruiné el día más importante en la vida de mi hermana.

Me quedo callada, mirando al horizonte. Puedo sentir que el chico me mira, pero no hago ningún comentario, solo espero que me diga lo que todos dicen: Que soy una loca y que debería buscar algo que hacer con mi vida. Pero eso no sucede.

  • ¿Por qué dices que eres una zorra?

  • Ah, no lo quieres escuchar - le aseguro.

  • ¿No crees que si no te juzgué por dañar la boda de tu hermana te voy a juzgar por algo más? - me pregunta. En el fondo tiene razón.

  • Supongo… Vale, yo soy la peor combinación de genes en mi perfecta familia. Yo… no lo sé, creo que es un poco injusto que mi hermana tenga a todos de su lado cuando lo único que ha hecho en la vida es sonreír y coquetear. Yo soy diferente a ella, completamente lo opuesto. He hecho de todo para llamar la atención, por un lado, y por el otro para buscarme a mi misma - las palabras se escapan de mi boca antes de que yo siquiera piense en que decir -. Es que yo nunca he sabido que se supone que debo de hacer, en cambio la perfecta Holly sabe para donde va. Siempre ha sido la niña ideal, buena estudiante, conservadora pero buena con los chicos, apenas salió del colegio conoció a Logan y ahora se están casando. Mis padres siempre han querido que yo sea como ella, pero yo siempre he hecho todo lo contrario porque no quiero que nadie me diga que debo hacer. Pero eso no funciona, siempre hago todo mal.

  • ¿Y que tipo de cosas has hecho? - me pregunta.

  • Oh, muchas. Pero mi historia termina aquí, quieres saber porque estoy aquí, y lo sabes, no vale la pena indagar en lo demás. Todo lo que he hecho con mi vida es un asco.

  • ¿Puedo opinar algo sobre tu historia? - pregunta algo tímido, cosa que no le queda. Yo asiento -. Me parece que, así seas una adolescente, estas exagerando mucho. Puede que estés tan obsesionada con la idea de ser alguien, que no te fijas en quién ya eres. Y no entiendes que no todas las cosas en la vida, todas las cosas que quieres y los grandes momentos de tu vida, llegan con el tiempo, no debes presionar por ellos, ni tampoco intentar ser nadie más. Tienes que escribir tu propia historia y no transcribir la de nadie más.

Quedo algo sorprendida. Nunca nadie me lo ha puesto de esta forma, pero tiene razón. Bajo la mirada, algo avergonzada por mi comportamiento.

  • La verdad, no sé que decir - confieso, pero él no dice nada, y sigue mirando a la luna. Después de un rato me siento demasiado incómoda, así que hablo de nuevo -. Es tu turno.

  • ¿Mi turno? - pregunta, por fin dirigiéndome la mirada, aunque sus ojos azules me cautivan en exceso.

  • Ajá - respondo algo aturdida -. Si, por lo del trato. Tienes que contarme porque estás tú aquí.

  • Lo mío no es tan emocionante - me asegura, mirando al horizonte otra vez.

  • Me da igual, quiero saberlo - respondo algo enojada.

  • Muy bien, no te alteres, te lo diré. Bueno, hace trece años, cuando tenía cinco, mi padre murió en un incendio que hubo en nuestra casa - siento un nudo en la garganta y solo sigo escuchando -. Mi mamá quedó algo… trastornada después de eso, así que compró una casa vieja en el bosque y nos fuimos a vivir allí. Nunca he ido al colegio porque ella… bueno, no me deja alejarme mucho - veo como baja la mirada, triste, y algo en mi pecho se queja.

  • Eso… - empiezo, no del todo segura - no explica porque estás aquí.

  • Es cierto - me dice -. Bueno, verás mi papá sentía sienta atracción por el mar… y también por la luna. Él hablaba con ella, lo que, a decir verdad, es muy raro. Pero no para mí, yo crecí viendo eso, y él me enseñó que estaba bien. Cuando murió, lo único que me quedaba de él era la luna. Donde fuera que estuviera, lo más posible es que la estuviera viendo, y es lo único que nos conectaba - sentía la necesidad de decir algo, pero no lo hice. A veces lo mejor es solo escuchar -. Así que hice un pacto con él. Yo vendría todos los días a hablar con él y él me protegería donde fuera que estuviese - hizo una pausa -. Bueno, eso creía cuando tenía cinco años. No es algo muy masculino, y definitivamente no la mejor forma de atraer a una chica linda - me sonríe de lado.

Me sonrojo, aunque no le hago mucho caso a lo que dice al final. Estoy demasiado conmovida por su historia para pensar en que dijo que soy una chica linda.

  • Mierda, me ganaste - le digo, intentando no llorar.

  • ¿Te gané? - pregunta confundido.

  • Si. Tu historia es más… - no logro terminar y me echo a llorar.

Me tapo la cara con las rodillas apretadas sobre ella. No quiero llorar, detesto llorar, me hace sentir débil, pero no puedo evitarlo. Siento como posa sus manos sobre mi levemente, aunque no tímido, sino incómodo. Eso no me ayuda en lo más mínimo, así que me sacudo para que me suelte, pero él, por el contrario, se acerca más a mí.

  • Lo siento - digo cuando las lágrimas se van el tiempo suficiente para hablar -. Por tu historia… y por llorar.

Él no me dice nada, y eso tampoco ayuda. Sería mejor que bromeara o hiciera algo que no fuese abrazarme, pero no lo hace. Me hace pensar en mi vida, y en la suya. Es decir, él viene aquí cada día desde que tiene cinco años para hablar con su padre, que está muerto, y yo me quejo, teniendo a mi familia cerca de mi cada día. Me siento como una cucaracha aplastada.

Sollozo más fuerte aún hasta que él por fin se digna a decirme algo.

  • Cálmate… ¿Cómo te llamas? No me has dicho tu nombre.

  • Lena - logró decir.

  • Te luce. Un lindo nombre para una linda chica - me dice, y logra sacarme una sonrisa.

  • Cállate - le digo, sonriendo aún empapada en lágrimas -. Me siento horrible.

  • No eres tan execrable - lo miro confundida, y noto que está luchando por no reírse.

  • ¿Execrable? - pregunto, y el se echa a reír, soltándome -. No te rías, dime que significa eso - exijo algo enojada, pero tratando de no sucumbir ante las ganas de reír.

  • Execrable… - se controla para no reírse. Aún riendo a carcajadas luce atractivo, lo cual me es difícil de asimilar -. Execrable significa mala o malo. Te estoy diciendo que no eres tan mala. De hecho, eres buena persona, solo que te complicas demasiado intentando ser aún más perfecta. No necesitas eso, créeme.

Me sonríe, y los vellos de los brazos se me erizan un poco. No me gusta que me hagan sentir así, entonces miro hacia otro lado hasta que se me ocurre algo que pueda preguntar.

  • ¿Cómo sabes lo que significa execrable?

  • Bueno, puede que no haya ido al colegio, pero eso no significa que no haya estudiado. Mi mamá me enseñó a leer y escribir en casa, y como no teníamos muchos libros y me gusta leer, entonces me leí el diccionario - me dan ganas de reír, pero me parece muy grosero hacerlo -. Lo he hecho muchas veces. Sé muchas mas palabras de las que tu puedas saber.

  • ¿Ah, en serio? - preguntó, levantando ambas cejas, y él asiente -. Ni lo creas, gané el concurso de deletreo dos veces.

  • ¿Te gusta deletrear? - me mira incrédulo.

  • Pues no es lo que más me gusta hacer en el universo, pero me divierte. Aunque no va conmigo, por eso lo hice solo un par de veces.

  • Bueno, entonces hazme definir palabras. Te puedo apostar que las sé todas - me reta.

  • Vale - le digo, sonriendo maliciosamente -. Dádivas.

  • Fácil. Regalos.

  • Vituperar.

  • Reprimir.

  • Pignorar.

  • Empeñar.

  • Zaino - empiezo a aumentar la velocidad, riéndome.

  • Traidor.

  • Unigénito.

  • Hijo único.

  • Caletre.

  • Inteligencia.

Lo miro con una sonrisa, parando un segundo ya que me falta el aire. Siento como, por alguna razón, la adrenalina se acumula en mis venas, y por un momento es como si pudiese hacer cualquier cosa. Se me ocurre una palabra que hacerle definir.

  • Onanismo - digo, levantando las cejas para retarlo.

  • ¡No voy a definir eso! - me dice, fingiendo asco.

  • ¡Ja! Entonces yo gané - le digo y sonrío.

  • Eso no cuenta - dice, pero no me pide que hagamos otra competencia.

Por un segundo ya no sé de que más se supone que debamos conversar, y entonces me siento incómoda, aunque él al parecer no se ha dado cuenta de ello, lo cual ya es una ventaja. Me tiro sobre la arena mirando las estrellas, y un segundo después él se tira a mi lado, apoyando su cabeza muy cerca de la mía, lo que hace que el corazón se me acelere un poquito.

Cierro los ojos y me concentro en los sonidos. El más fuerte es el sonido del mar y la playa, pero si presto atención puedo oír pájaros nocturnos cantando en un bosque que no debe estar muy lejos, puedo escuchar mi respiración y hasta la de mi compañero, y hasta puedo sentir el silencio. Por muy estúpido que suene, puedo oír el silencio, la soledad, la tranquilidad. Ahora entiendo porque él viene aquí cada noche. Hasta con los ojos cerrados es hermoso.

  • Bueno, mucho por el día de hoy - dice de repente, haciéndome salir de mi estado semiconsciente.

Cuando abro los ojos ya se está parando, sacudiéndose la arena.

  • ¿Qué haces? - me atrevo a preguntar.

  • ¿No sientes como toda la arena se te mete en el cuerpo?

  • Lo sentía, pero no pude decírselo porque no esperó a que respondiera -. No me acostumbro. Es momento de olvidarnos de nuestras respectivas historias y meternos al mar. Es bueno para olvidar - alarga la mano hacia mí para que me pare, pero yo solo lo miro confundida.

  • ¿Has notado que traigo un vestido puesto? ¿Y tacones? - pregunto con sarcasmo y él baja la mano hasta el pliegue de su camisa.

  • No te he dicho que te metas con vestido y tacones - afirma, y entonces se saca la camisa -. Si te quitas el vestido yo intuyo que quedarás con algo debajo - lo miro enojada, intentando ignorar el hecho de que no tiene camisa, y él me guiña un ojo -. Metete en ropa interior - concluye.

  • ¿Cómo se te ocurre que me voy a quitar la ropa? - le pregunto -. Ni siquiera te conozco.

  • Ay, deja la paranoia. No se me va a alterar la libido por verte en ropa interior ni nada como eso - asegura, pero yo quedo confundida.

  • ¿Qué es eso? - él ríe de nuevo ante mi desconcierto.

  • No algo que vaya a definirte - dice.

  • Mira, no puedo hacer eso. Ni siquiera sé como te llamas.

  • Si ese es el problema, entonces me llamo Luke - me dice, y alarga la mano hacia mí de nuevo.

Miro sus ojos azules un segundo, y entonces me paro, ignorando su mano y sacudiendo la arena del vestido. Él la recoge y la lleva a la cinturilla de los pantalones. Justo en ese momento me volteo a mirar en otra dirección e intento quitarme el vestido, pero no lo logro, ya que tiene más cordones y cierres de los que recordaba.

Lo volteo a mirar, y de nuevo trato de ignorar que está prácticamente desnudo.

  • Ah… ¿me harías un favor? - le pregunto el asiente, mirando el mar ansiosamente -. ¿Me puedes quitar el vestido? - pido incómoda.

  • Oh, vaya, Lena, esto es mucho para la primera cita - me dice fingiendo seriedad.

  • ¡No digas idioteces! - reclamo -. Solo quítalo.

Él se ríe pero se para tras de mi y desabrocha todo con más lentitud de la necesaria, y me tengo que controlar para no pedirle que vaya más rápido. Al fin, después de un montón de tiempo, baja el cierre más interno y me permite respirar bien por primera vez en muchas horas. Ya que no estaba preparada, el vestido cae a mis pies antes de que pueda hacer nada para impedirlo y quedo solo en ropa interior de inmediato. Siento el frío del ambiente y me dan escalofríos.

Vuelvo a mirarlo y veo que me mira boquiabierto, lo que solo lo hace todo más incómodo.

  • Mierda, Lena, que cuerpo el que tienes - exclama.

  • Suenas sorprendido - logro decirle a pesar de que siento como mi cara arde por el sonrojo.

  • Lo estoy - levanto las cejas -. No lo tomes a mal, pero el vestido no dejaba ver mucho…

  • Pues el propósito no era que lo hiciera.

Él me mira travieso y sale corriendo mar adentro. Siento un escalofrío al sentir las gotas de agua fría que saltan hacia mí, pero Luke sonríe y me hace señas para que me meta tras él. No lo dudo y lo sigo, corriendo hasta donde ya mis pies no alcanzan a tocar el suelo.

  • Hagamos una carrera - propone.

  • Eso no es justo, no soy buena nadando - le digo.

  • Exacto. Me gusta ganarte - dice con una sonrisa.

  • Idiota - digo, mirándolo enojada -. Está bien. Pero cuando te diga que pares, paras, ¿vale?

  • Eso suena muy mal pensable - me dice, pero asiente.

  • Idiota - repito en voz baja, haciéndome de frente a la luz de la luna, que ya empieza a descender para dar paso al día.

  • Te escuché - me dice, riendo -. Bueno a la una… a las dos… y… - antes de que termine de contar yo salgo -. ¡Tramposa! - le oigo gritar, pero no le hago caso y sigo nadando lo mejor que puedo.

Alcancé a cogerle un poco de ventaja, pero es bastante obvio que él es mejor nadador que yo, porque en algunos metros ya me ha alcanzado. Intento nadar más rápido para seguirle el ritmo, pero no lo logro, así que me rindo pronto.

  • ¡Luke, espera! - grito con la poca fuerza que me queda -. ¡Me rindo, tú ganas!

Él se frena y voltea a mirarme. No nos hemos alejado mucho de la playa, pero de repente me siento en la mitad de la nada.

  • ¿Ya te rindes, así de rápido? - pregunta, nadando hacia donde estoy.

  • Ajá - respondo simplemente, porque el agua salada se me empieza a meter en la boca.

  • Muy bien. Es mejor que nos acerquemos a la playa - dice y yo asiento.

Empieza a nadar hacia una playa que no me es muy visible debido a la falta de luz, pero parece muy seguro de hacia donde va, así que no lo dudo. Tras un rato por fin logro ver la playa y sentir la arena entre mis dedos, lo cual me tranquiliza. Me ocupo tanto en eso que no me doy cuenta de lo mucho que Luke se ha acercado, y al notarlo mi corazón pega un brinco y me quedo muy quieta.

  • Lo que decía era cierto - me dice seriamente, y ahora no finge, ya no hay sonrisa en su rostro.

  • ¿Qué cosa? - le pregunto.

  • Que eres linda - por un instante se me olvida como respirar -. Y que no necesitas esforzarte por ser más perfecta.

Está muy cerca, demasiado cerca. Las olas nos mecen con suavidad, y al mover mi brazo para no moverme tanto, siento el roce de su mano. Lo miro directo a los ojos y él acerca su mano a la mía y la toma con suavidad. No sé que está haciendo porque en realidad nunca he coqueteado con nadie, ni siquiera con Hunter. Cierro los ojos porque no quiero pensar en Hunter, solo en Luke, pero cuando lo hago él alarga una mano a mi mejilla y acerca su cara a la mía. Lo sé porque al siguiente segundo me está besando.

Primero solo apoya sus labios sobre los míos y puedo notar que no tiene experiencia en esto, lo cual no va para nada con él. Ni siquiera entiendo porque pienso en eso, pero solo lo hago. Pongo mis brazos sobre su cuello y lo dejo besarme, cada vez con algo más de osadía. Pone sus manos sobre mi cadera desnuda después de unos instantes, acercándome más a él.

Siento como mi corazón se acelera aún más mientras las olas nos mecen de vuelta a la playa, con algo de ayuda de Luke. Unos minutos después estamos en la arena, él sobre mí besándome ya como si hubiese pasado media vida haciéndolo.

Todo es muy rápido, ni siquiera sé lo que estoy haciendo. Solo sé que no me molesta en absoluto. No caigo en cuenta de que es mi primera vez hasta que todo termina, cuando ya amanece.

  • ¿Luke? - le pregunto con los ojos cerrados, notando como el sol empieza a ascender.

  • ¿Si?

  • ¿Te veré de nuevo… alguna vez? - mi voz empieza a temblar.

Él no dice nada y yo trato de no pensar en eso. Estoy aquí, con él, ahora, y eso es suficiente… espero. Unos segundos después pasa su brazo bajo mi espalda y me acerca a él, obligándome a acostarme sobre su torso. Yo me recuesto en él sin protestar y lo abrazo, aún esforzándome por no llorar. Él levanta mi cara y me obliga a mirarlo. Sus ojos azules resplandecen todavía más a la luz del sol que ya empieza a colarse sobre la tierra.

  • No importa lo que pase… te juro que jamás me iré. Nunca.

Solo quiero aclarar que esta historia no me pertenece solo a mi, también a una amiga, pero ella por desgracia no tiene cuenta en Potterfics. Igual quiero darle créditos a Gaby. Te quiero <3

Espero que les haya gustado la historia