← Bad reputation · de
Bad reputation — capítulo 10
Amber
Victoria siguió acariciando mi cabello mientras yo me abrazaba más a la manta, y Frida exhalaba humo mientras daba vueltas por la habitación, dando saltitos en las puntas de sus pies, y viendose sorprendentemente decaída. -¿Creen que estuvo mal?-cuestione y Frida se detuvo. -Te lo he dicho, Christian no es como tu padre-dijo y me mordí los labios cuando las lágrimas comenzaron a fluir de nuevo. -Él te ama-dijo Frida encogiendose de hombros-y no creo que encuentres nunca a alguien que te soporte tanto como él, a menos que quieras casarte con Victoria- -Yo no planeo casarme con Christian-dije casi alarmada y Frida rodó los ojos. -A veces dudo que lo ames-dijo Victoria, pero la ignoré, porque ella estaba molesta. -Nunca había estado tan segura de algo en mi vida- -Ve por él-alentó Frida. -No tengo nada que decirle- -Mierda, Amber, estás arruinandolo todo con él-acusó Victoria. -Iré a tomar una ducha-avisó Frida metiendose al baño. -¿Qué demonios pasó con Scorpius?-espeté a la rubia. -Insiste en decirle a mis padres-dijo simplemente y estuvimos en silencio unos segundos, hasta que James Potter irrumpió en la habitación. -¿Dónde está Frida?-cuestionó y Victoria suspiró. -Deja de joderla, James-pidió y yo señale la ducha. -¿Dónde está Christian?- -En su habitación, supongo-dijo encogiendose de hombros y metiendose en el baño. -¿Debería ir a buscarlo?- -No lo se-dijo Vic aún acariciando mi cabello-¿qué crees que pase ahí dentro?-cuestionó y me encogí de hombros. -Es hombre-dije simplemente y me levanté. -¿Vas a ir?- -Si- Bufó. -Las personas que se aman no se hacen pasar por estas mierdas-dijo y me giré hacia ella. -¿Sabes que creo? Que eres una zorra y que nunca has amado a nadie, nisiquiera a Scorpius, y que sólo le dices que lo haces porque es el mejor amante que tendrás, ¿no?-escupí y ella alzó la frente, apretando la mandíbula-la adrenalina de ser hermanos y de añadir preocupaciones a tus padres, toda esa mierda te encanta-me calcé los zapatos y hundí las manos en los bolsillos de mi falda-sólo eres una zorra egoísta- -Claro que si, Amber-dijo con burla de pronto-mira quien mierda está diciendolo-gritó como si no le interesara quien escuchara -Al menos yo amo a Christian, y al menos todos sabemos que yo estoy muerta-chillé y escuchar a Frida gemir hizo que ambas perdieramos concentración-deja de pensar en ti-dije echando hacia atrás mi cabello y salí de la habitación, aún bastante alterada, e intente calmarme por completo antes de entrar a la habitación de Christian. Entré, y él estaba en su cama, con los músculos flexionados detrás de su cabeza y el cabello negro despeinado y mirando al techo. -¿Podemos hablar?-cuestioné y él posó sus hermosos ojos verde claro en mi. -Claro-dijo sentandose y haciendo crujir su espalda, luego señalo el sitio en frente de él y me senté ahí, intentando no excederme. Abrió el primer cajón y sacó un cigarrillo y apreté mis manos para contenerme y no arrancarselo y dejar mi mano estampar contra su mejilla. Quizá seguía algo alterada por lo de Victoria. Liberó el humo a un lado y yo permití que mis músculos se relajaran. Christian me veía fijamente mientras fumaba. -¿Por qué me miras así?- -No te miro de ninguna forma, Amber, estoy esperando a que hables, tú viniste-dijo y volvió a chupar el cigarrillo. -Christian-dije sin poder evitar que sonara como advertencia-lo siento, todo- -No lo haces-contradijo de manera odiosa. -Si lo hago-dije fruciendole el ceño-tú dijiste que no ibas a dejarme-le eché en cara. -Tú dijiste que yo te había obligado a ser mi novia, yo sólo te dejé en paz- -Exacto, Christian, yo no quise decir eso- Exhaló. -No se trata de eso, Amber-dijo y apretó el cigarro contra el cenicero en su mesita. Él no fumaba tan a menudo como para tener un cenicero junto a su cama, pero no estaba en el modo de interrogarlo. -Puedes golpearme si quieres-ofrecí, esperando que eso arreglara algo. Frunció el ceño. -No quiero golpearte, Amber-dijo y mordí mi labio y miré mi regazo-no voy a golpearte, nena-dijo y tomó mi mentón entre sus dedos para hacerme mirarlo a los ojos-no soy tu padre, Amber- Señalé con un gesto la cenicera. -Sabes que no soy un adicto-dijo y acarició mi cabello. -Entonces deja de jugar con todas esas mierdas-pedí y él asintió y me rodeó con sus brazos. -Tranquila, nena- Dejé un beso sobre su cuello. -Sabes que no te quiero sólo para follar-acusé alzando mi rostro para ver sus ojos. -Es sólo que a veces eres difícil-dijo acariciando mi mejilla. -Te amo-dijo y apreté mis labios contra los suyos y sonrió. -Ya lo se-aseguré y me tomó en brazos para acostarme en la cama y apoyarse sobre mi, con sus brazos a ambos lados de mi cabeza. -Así que no soportaste ni una semana...- -Cállate, Christian-dije rodandole los ojos y apoyando mis manos en sus hombros y sonrió antes de inclinarse a besarme. Y Dios sabe que intenté mantenerlo todo a raya, pero cuando su lengua entró a mi boca y él presionó su cadera contra mi muslo, con intenciones claras, la temperatura se mi cuerpo ascendió de tal manera que mi capacidad de coherencia comenzaba a dormirse. -Para, Christian-pedí, pero él comenzó a besar mi cuello-estoy intentando que no creas que todo es sobre sexo-pedí y él suspiró contra mi cuello. -Entonces vamos a hacer el amor-ronroneó y me removí ligeramente y él alivió un poco la presión de su cuerpo sobre el mío. -Eso sólo significa que será más lento y aburrido-me quejé -Claro que no-dijo besando mi mandíbula-se como te gustan las cosas, Amber, no será insatisfactorio-aseguró mordiendo ligeramente mi mandíbula y presionandose más contra mi. Suspiré. -Tú eres insaciable, Christian- -Y tú eres hermosa-dijo besando mis labios-y mía-susurró y relajé cada rincón en mi mente ante sus palabras, entregandome a esa inminente realidad. Yo era completamente suya. Cada centimetro de mi cuerpo, y cada rincón de mi torcida psique, todo estaba a su entera merced.
Frida
Entré al baño y abrí la ducha, cerré la cortina y me saqué el jersey y la corbata y las eché a un lado también sacandome los zapatos y las medias, y dejé mis gafas sobre el lavabo para sacarme la camisa y deshacer mis trenzas, pasando mis dedos por mi cabello. Mi pelo estaba completamente enmarañado. Me saqué la camisa y la puerta del baño se abrió abruptamente y James entró por ella y la cerró detrás de él y se acercó a grandes zancadas y me besó de lleno en la boca, y devolví el beso como la persona débil que soy. -Iba a tomar una ducha-dije apartandome y sacandome la falda-sal de aquí, te dije que te buscaría cuando...-volvió a besarme. -Terminé con ella-avisó clavando sus manos en sus bolsillos y tomé aire disimuladamente y para no tirarme sobre él. -Que bueno, James-dije metiendome en la ducha aún en ropa interior y lo oí bufar y chillé en protesta cuando abrió la cortina. -Nisiquiera te quitaste la ropa-dijo con burla. -Porque aún estás aca-expliqué hundiendo los dedos en mi ahora mojado cabello-no voy a saltar sobre ti sólo porque terminaste con ella-dije aunque era eso lo que quería hacer. -Terminé con ella para que lo hicieras- -Eso es algo cruel-reseñé-no estás comportandote muy Gryffindor últimamente- Sonrió y miró mis ojos unos instantes y luego sonrió. -Se lo que estás intentando-dije frunciendole el ceño y él alzó las palmas como si no supiera de que hablo-y no funcionará esta vez- -Bien-dijo sacandose el jersey del colegio y pude ver como los marcados músculos tensaban la camisa blanca a botones y me sonrió de nuevo mientras se sacaba la corbata y los zapatos, junto con los calcetines. -Qué....-sentí mi boca secarse cuando se sacó la camisa y sus músculos se mostraron ante mi, como tantas otras veces. Él no dejaría de causar esto en mi-¿Qué haces?-cuestioné cuando se sacó los pantalones y él se encogió de hombros y me metí completamente bajo el chorro de agua al darme cuenta de que estaba en ropa interior. -Tomar una ducha-dijo metiendose junto a mi y me mordí el labio-día largo, ¿no?-dijo casualmente y me crucé de brazos cuando me empujó para situarse debajo del chorro. -Eres ridículo-dije y él pasó una mano por su cabello mojado, despegando mechones oscuros de su frente. Se encogió de hombros y rodé los ojos para inspeccionar las botellas detrás de mi y al encontrar la de champú la exprimí en mi palma. -¿Qué dijo Tara cuando terminaste con ella?-cuestioné frotando mi cabello para luego meterme bajo el chorro. -Que si había cualquier problema podíamos arreglarlo juntos y que no echaramos a la basura toda la relación-dijo tomando la botella de champú y haciendo lo mismo que yo-yo le dije que eramos muy diferentes- -¿Lloró?-cuestioné mientras el frotaba su cabello. -Un poco-admitió y me reí de la espuma en su cabello-creo que lloraba más por el tiempo que perdió que por mi-dijo y se metió bajo el chorro, pasando los dedos por su cabello. Sonreí y puse mi mano en su pecho para empujarlo fuera del chorro y rodear su cuello con mis brazos. -Gracias-dije y presioné mis labios contra los suyos unos dos o tres segundos-ahora vete para que pueda ducharme- No hizo caso y volvió a besarme, sujetandome por la nuca y me aferré a él cuando me alzó para pegarme a la pared y sujeté mis piernas a su cintura.
Alecia -Ali, por favor-rogó Louis sentandose en frente de mi y fruncí el ceño. -Dejame en paz, Louis-pedí frunciendo el ceño. -Lo siento, Ali, es que él iba a besarte-dijo como si fuera algo asqueroso y terrible. -Yo quería que lo hiciera, Louis-espeté-estoy cansada de todo esto-dije volviendo al libro, intentando contener las lágrimas. -Lo siento tanto, Alecia-dijo estirando su mano y acariciando mi mejilla. -Sólo dejame en paz, Louis-pedí limpiando mis mejillas. -¿Quieres estár con Fred? Dejaré que lo hagas, pero recuerda que yo te amo, y durante todo este tiempo he sido yo el que ha estado ahí-dijo y si una respiración escaloneada-¿sabe del psiquiatra y tus hermanos follando?-cuestionó en voz muy baja-no lo creo- -No le digas a nadie, Lou-pedí sorbiendo por la nariz -Sabes que no lo haré-dijo y besó mi sien antes de marcharse. Luego de un rato limpiando mis mejillas me levanté y caminé un largo rato por los pasillos de Hogwarts, intentando toparme a Fred o algo por el estilo, y cuando lo hice, el libro que apretaba contra mi pecho cayó ruidosamente al suelo y él apartó a esa esbelta rubia y me miró, con los ojos muy abiertos, y salí corriendo.
Victoria
Miré a mi hermano y me crucé de brazos, esperando a que dijera algo. -No quiero hablar contigo, Victoria-dijo fríamente, arrastrando las palabras, como papá. -Entonces no lo hagas-dije empujandolo y sentandome a horcajadas sobre su abdomen. -No quiero verte, Victoria, estoy harto de toda esta mierda-dijo y apoyó su brazo sobre sus ojos. -Scorp-llamé apoyando mis manos en mi pecho. -¡Albus!-llamó y supliqué con la mirada al pelinegro en la cama contigua, que estaba a un par de metros. -Lo siento, amigo, es tu problema-dijo Albus riendo y cerró las cortinas que rodeaban su cama, dandonos un poco de privacidad. -Sólo no estoy preparada para decirles, Scorp, dame un tiempo-pedí inclinandome y mordisqueando su mandíbula, camino a sus labios. -¿Quieres tiempo?-ronroneó aún cubriendose los ojos y aflojé su corbata verde y plata para luego sacarla-¿cómo tiempo para pensar?- -Exacto-dije y mordí su voluptuoso labio inferior. -Bien-dijo empujandome sobre la cama y me mordí el labio cuando se puso sobre mi-tienes todo el tiempo que quieras-dijo y besó mis labios, cerrando los ojos por unos instantes-no voy a tocarte de esta manera hasta que te decidas-dijo sonriendo angelicalmente y le entrecerré los ojos -Eres un idiota, Scorpius-dije apartandolo para sentarme en la cama a su lado. Se encogió de hombros. La puerta se abrió abruptamente y Alecia entro por ella, hecha un mar de lágrimas y ahogandose en su propia respiración. Se lanzó a los brazos de Scorpius y retrocedí, tomando aire, ciertamente algo molesta. -Albus, ¿tienes algo de comer?-cuestioné y el pelinegro abrió su cortina y me extendió una barra de chocolate muggle y me sonrió. Me acerqué a tomar la barra de chocolate. -¿Alecia viene mucho?-cuestioné en voz baja y él negó con la cabeza. -Te aseguro que eres la única de dus hermanas con las que él se acuesta-dijo guiñandome el ojo y me reí. -Victoria-interrumpió Scorpius, que abrazaba a Alecia-hablaremos más tarde-pidió y parecía un poco incómodo. -Hablaremos más tarde-aseguré y miré a Albus-hablaremos más tarde-el pelinegro se mordió los labios. -¡Ya vete, Victoria!-dijo Scorpius rodando los ojos y bufé. Mire a Alecia y sentí mis mejillas arder y mis ojos picar cuando salí de la habitación.