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Apareciste tu — capítulo 35

POV ROSE.

Había pasado un mes desde que regrese y todo iba…bien, al menos con Alec estábamos mejor que nunca, pero el otro asunto está muy raro, no sabíamos nada de ellos y adema jugaban con las visiones de james y ahora con las mías, pues yo había copiado su don y le ayudaba, pero solo nos dejaban ver pequeñas partes su plan, era muy frustrante en verdad, aunque al menos todos habían mejorado con sus nuevos dones, eso me alegraba mucho, porque francamente no tenía un buen presentimiento de esto.

Ahora me encontraba con mi vampiro en nuestro árbol, el me rodeaba con su brazos y yo descansaba en su pecho. De repente tuve una visión, no duro mucho y no fue muy clara, pero había algo que si estaba más que claro, ellos llegarían en 5 días.

-qué pasa?-pregunto Alec, sabiendo que había tenido una visión.

-llegaran en 5 días.-dije sin rodeos, el gruño.

-debemos avisarles a todos.-yo sentí y bajamos del árbol, corrimos hasta el castillo y entramos en la sala de tronos, al parecer james tuvo la misma visión, pues ya se encontraban todos reunidos.

-¿tú también lo viste?-pregunto, yo solo pude asentir.

-bueno debemos prepararnos para la batalla.-dijo Aro, que estaba tan calmado, lo cual no podía entender, por qué yo sentía  algo más…

-sigan entrenando y manténganse alertas.-dijo nuevamente Aro.

Todo asentimos y nos retiramos. Yo no podía evitar estar tensa, pero el resto de la guardia apenas parecía preocupada.

-ya te dije, que no es la primera vez que nos enfrentamos a un ejército, y además tus dones no han servido de mucho.-siempre tratando de reconfortarme.

-si tienes razón, es que es mi primera vez…estoy algo nerviosa.-él sonrió y beso mi cabeza.

-no pasara nada todo saldrá muy bien y cuando esto acabe tengo una sorpresa para ti…solo espero que te guste.

-que sorpresa?-pregunte emocionada.

-si te digo ya no sería sorpresa.-dijo el sonriendo, al menos él lograba distraerme unos minutos.

-ok, supongo que puedo esperar.-los dos nos dirigimos al jardín, era nuestro turno de entrenar, Alec era realmente un buen luchador, y yo le había enseñado varios movimientos para que pudiera controlar su nuevo don, al menos podía estar más tranquila Alec era un duro oponente y dudo que le puedan lastimar.

***************************************** (3 días después)

Ya solo faltaban 2 días yo me sentía cada vez más nerviosa, era como si mis instinto me dijeran que algo estaba a punto de cambiar, pero no tenía ni idea que podría ser, ahora me encontraba en mi habitación Alec esta con Jane ambos fueron de compras lo cual me parecía raro, pero supongo que eso haría yo si a un tuviera a mi hermano.

En ese momento llego lo que yo creí era una visión, pero resultaba muy diferente.

-hola Rousi.-dijo la voz de Luke. Pero esta en mi mente.

-¿qué?...como…es posible?

-uno de mis dones cariño, en fin vine hablar de negocios…esta es tu ultima oportunidad para unírtenos por voluntad propia.

-ya que dije antes que no lo haría.

-está bien que no se diga que no lo intente.-dijo y salió de mi mente, pero las imágenes de una visión llegaron inmediatamente. Estábamos en el claro, había 3 sombras, pero solo la de Luke era más visible, también estaba el ejército Vulturi, y entonces todo cambio todos luchaban y yo está peleando con una sombra, pero él me atravesaba en el abdomen con una daga y yo caía al suelo, luego otro cambio, yo me encontraba del lado de Luke, mi cara era muy diferente, fría y tenebrosa y sonreí de una manera escalofriante, en eso note como Alec está delante mío y sin más arranque su cabeza…

Caí al suelo y un dolor me destrozaba la cabeza, poco a poco fue desapareciendo y entonces fue cuando pude aclarar mi mente.

Siempre supe que el futuro no estaba escrito, que siempre cambiaba pero…parecía que yo solo tenía dos opciones, dos futuros: morir o matar a quien amo. Era como si fuera el futuro visto desde dos decisiones diferentes, pero yo no tenía dudas de cuál sería mi decisión. Quizá ese fue mi destino siempre, morir por quien amo, pero eso no me importaba daría todo por el aunque eso signifique que moriré, mi decisión está tomada.

Pero Alec no debía saber nada, el trataría de protegerme y…no puedo pensar siquiera lo que pasaría, debía guardar esto solo para mí, debía asegurarme que nadie lo supiera y por eso debía hablar con James, él era el único que podría tener estas visiones, mis pensarlo más me levante y salí de mi habitación, toque a su puerta y me abrió.

-bells, ¿pasa algo?-trate de sonar lo más despreocupada posible.

-no, solo quería saber si no habías tenido más visiones.

-no… ¿tu si?-pregunto dudoso.

-no, pero sabes creo que Alec tiene razón exagero con esto, lo siento.

-está bien no te preocupes bells.

-ok, adiós.-dije y regrese a mi habitación, al parecer solo se habían asegurado de hacer llegar la visión a mí, tratan de asustarme para que me una a ellos, pero la muerte no me asusta, me asusta más perderlo a él y más si es por mi propia mano, eso sí que no podría soportarlo.

 Jamás pensé que sería tan corta mi eternidad, pero ahora no es momento de pensar en eso, tengo que dejar todo arreglado. Primero que nada escribí una carta para mi Alec, tenía que dejar todo claro y asegurarme que no iba a hacer nada estúpido cuando ya no este, no pude evitar soltar unas lágrimas de tristeza, pero inmediatamente las limpie no quiero que sepa que he llorado, metí la carta en un sobre y lo selle, también escribí una para la guardia, yo los consideraba mis amigos y hermanos, cuando termine metí ambas cartas en uno de los cajones de mi cómoda y decidí hacer una última visita a Nessie, quería despedirme de ella, pero también quería pedirle un favor.

Primero tuve que asegurarme que Alec y Jane no vendrían pronto y para suerte mia tardarían un par de horas más, justo lo que necesitaba, concentre mi mente en la casa de los Cullen, en un segundo ya me encontraba en la gran sala de los Cullen, pero ellos no se encontraban, no sentía su olor, pero si llego a mi nariz la esencia de Ness, subí hasta donde se encontraba su olor y esta recostada en su cama leyendo un libro, cuando se dio cuenta e mi presencia dejó el libro y vino a saludarme.

-¡¡Rose!!...que… ¿qué haces aquí?-pregunto muy entusiasmada.

-pues vine a verte y a pedirte un favor.

-¿un favor?...claro, ¿de que se trata?

-bueno quisiera que me guardaras algo.-dije tan tranquila como pude.

-si claro, que es.-yo puse una de mis manos en su hombro y traspase mis dones de tele transportación y sanación, ella estaba sorprendida.

-que…que… fue eso.-dijo sin salir de su asombro.

-traspase dos de mis dones a ti, tele transportación y sanación.-ella reflexiono un momento y luego hablo con un semblante serio y triste a la vez.

-esto…es por…el ataque que van a sufrir… ¿no?-al parecer Alice había tenido una visión.

-bueno…no exactamente, es solo una precaución, quiere que mis dones estén respaldados, ya les pase a algunos de la guardia…

-esto no significa que algo malo te pasara… ¿verdad?-al parecer sospechaba algo pero no podía decirle la verdad.

-no, por supuesto que no, ya te dije que es solo un respaldo, además creí que tu serias la indicada, para este don.-dije lo más despreocupada posible.

-segura…

-claro…me hubiera gustado quedarme más tiempo contigo… pero Alec me espera.-ella asintió, solo espero que con el tiempo ella comprenda el doble sentido de mis palabras.

-¿después no veremos?-dijo ella  y me abrazo.

-claro.- Dije en un susurro, era una mentira, pero era por su bien, me separe y de nuevo aparecí en mi habitación de Volterra.

Creo que ya no tenía nada más que hacer, o quizá solo una cosa más…disfrutar, disfrutar de mis últimos días con mi Alec…

Y como si lo hubiera llamado, el entro con una deslumbrante sonrisa me dio un abrazo y un beso, me preguntaba a que se debía tanta felicidad.

-¿por qué tan feliz?-pregunte sonriéndole.

-pronto lo sabrás.-dijo muy feliz.

-bueno está bien supongo que esperare.-el asintió y me beso con mucha ternura, cuanto extrañaría sus besos.

-¿pasa algo?-pregunto viéndome a los ojos, me conocía muy bien.

-no, solo estoy algo cansada.-el me levanto en brazos y me acostó en mi cama.

-entonces descansa, estos días has estado muy nerviosa.-él se recostó a mi lado y yo me acurruque junto a él.

Al menos me iría con los mejores momentos en mi memoria, si es que existía otra vida, después de esta. Él jugaba con mis rizos negros y yo solo podía pensar en el día en que ya no lo vería, me hubiera gustado pasar toda mi eternidad a su lado, pero eso no sería posible. Trate de dormir, pero era muy difícil, Alec no se separó ni un momento de mí y  acariciaba mi cara, mi cabello y mi espalda su tacto me era muy reconfortante. Al final pude dormir, pero no fue un sueño muy reconfortante, en más de una ocasión me desperté sobresaltada por las pesadillas, pero Alec siempre me calmaba y lo veía preocupado, no quería que se enterara así que decidí que ya no dormiría, además solo faltaba unas horas para que amaneciera, decidí levantarme y darme un buen baño.

Me sumergí en la tina con agua caliente, de repente llego una idea a mi cabeza, sé que la visión que ellos me mostraron, solo tenía dos posibles opciones, pero tal vez podría cambiar solo un poco de la visión y acabar con mi enemigo, en la visión el quedaba vivo, pero tal vez podría matarle y aunque yo también muera, al menos moriré más tranquila.

Salí del baño y me  vestí, bueno este era mi último día…pero será el mejor de todos. Alguien toco a mi puerta.

-adelante.-entro Alec y me dedico una sonrisa.

-buenos días amore mío.-yo me hacer que a él lo abrace con mucha fuerza.

-y eso porque.-dijo sonriéndome.

-no puedo abrazar a mi novio.-le dije con otra sonrisa.

-claro.-dijo y luego me beso.

-y eso porque.-dije haciendo eco de su pregunta

-no puedo besar a mi novia.

-pues claro.-esbozo una gran sonrisa, como te extrañare.

-¿Alec por qué no paseamos un rato?

-por supuesto que si…y a donde desea ir me ragazza.

-al lago.-el me sonrió y me tomo de la mano, yo le sonreí y corrimos hasta el prado, esta sería mi última vez con él.

Cuando llegamos nos sentamos en uno de los árboles y pasamos toda la mañana en él, por ultimo hicimos el amor, no me gustaba pensar que era una despedida, pero eso era lo que era, una despedida.

Las horas habían pasado y era el momento de enfrentar mi destino ya nos encontrábamos todos en el claro por donde se supone que llegarían, los 3 antiguas estaban enfrente y la guardia atrás, tome la mano de Alec y la apreté fuerte, el me correspondió.

En ese momento fue cuando los vi, como en mi visión eran tres sombras, se veían a la distancia y una neblina los envolvía, pero en menos de unos minutos ya estaban cerca de nosotros, eran dos hombres y una mujer, cuando la neblina de disipo los pude distinguir mejor, Luke, el que debía ser William de pelo rubio dorado y…Avery.

Así que ella debió unirse a ellos, por eso había escapado, toda la guardia comenzó a murmurar, pude ver la cara de dolor de Adrián, ella nos miraba muy sonriente, Luke nos miraba con desprecio y William me miraba a mi sin ningún tipo de emoción, de un minuto a otro aparecieron más vampiros tras ellos, nos igualaban en número.

-vaya, vaya, vaya, por fin tengo el gusto de estar frente a la los Vulturi, los reyes vampíricos…esto sí que es un honor.-dijo William, desviando su mirada a los 3 líderes.

-al parecer usted conoce mucho de nosotros, pero nosotros no conocemos nada de usted.-decía Aro con absoluta calma.

-¿acaso ya no me recuerdan?-decía William con una sonrisa y un tono de falsa ofensa. Los líderes se miraron confundidos.-al parecer no, bueno creo que les refrescare la memoria, veamos recuerdo una historia, hace unos 700 años había dos familias, los Vasili y los Badica, eran dos familias que cazaban…vampiros.-pude ver como las caras de los antiguos se descomponían un poco.-creo que ya recuerdan, bien entonces continuare, también recuerdo que en aquel tiempo ambas familias tenían dos hijos cada una y cierto día los enviaron a los 4 a una misión…destruir a tres vampiros que merodeaban la bella volterra, los cuatro jóvenes fueron a enfrentar a aquellas tres plagas, pero desafortunada mente, los vampiros habían reclutado a unos cuantos más de ellos y los 4 muchachos no pudieron ganar, 3 de ellos pudieron escapar con vida, pero al cuarto le bebieron la sangre y lo dejaron tirado, pero lo que los vampiros no sabían fue que ese joven no estaba muerto, el muchacho se la pasó tres días tirado en unas ruinas en lo más alto de la ciudad, y justo cuando ese joven despertó de su larga agonía, algo paso…la luna roja se encontraba justo sobre él, ocurrían un eclipse y la luna estaba bañada de sangre, el joven pronto comprendió en lo que había convertido, aquel joven trato de regresar a su casa, pero lo trataron de matar, sus amigos y su hermano, los tres muchachos lo persiguieron por todo el mundo para acabar con el…pero él era más listo y acabó con los tres…luego siguió con sus familias, incluso con la suya, acabo con las dos familias…o eso creyó él. ¿Ya me han recordado?-decía con desprecio, los líderes se tensaron.

POV NARRADORA (LIZETH)

-al parecer sobreviviste.-dijo el castaño que por primera vez no tenía cara de aburrido durante una batalla, el rubio solo asintió

-y no solo eso, saben también adquirí unas sorprendentes habilidades, muy poderes tanto o más que su querida…Rose.-en seguida todas las miradas se fijaron en la pelinegra y el rubio.-Rosebell Vasili.

-¿Por qué me has llamado así?-le pregunto con toda la calma que pudo.

-hermosa Rose, estas más bella desde la última vez que te vi.-la chica no comprendía nada de lo que el rubio hablaba.-sé que tienes muchas dudas en tu cabeza, pero déjame aclararlas.

-veras en la historia pasada nuestro protagonista creyó que había acabado con las dos familias, pero se equivocó, años después él se enteró que había quedado un niño, un bebe por pate de los Vasili, la misma familia del joven…su sobrino, pero su antigua familia fue muy astuta y escondieron al bebe, abandonaron Italia y se fueron a Europa, pero el joven vampiro no los iba a dejar tan fácil, así que los siguió hasta la ciudad europea sin embargo ellos cambiaban de ciudad con mucha frecuencia temiendo que su tío lo encontrara, pero el joven siempre estuvo al tanto de su situación, solo espera el momento adecuado para poder acabar con el ultimo de su familia, sin embargo la noche cuando este se disponía a acabar con la vida del pequeño llego una visión un atisbo del futuro, el joven aun experimentaba con su habilidades, pero comprendió muy bien la visión…el vio a una niña, una hermosa niña era descendiente de los Vasili su pariente, la niña era convertida a la corta edad de 16 años por el mismo y esta adquiría un sinfín de habilidades que eran muy parecidas a las del propio joven, este inmediatamente dejo al bebe en su sitio y desde entonces lo protegió de todo, protegía a lo que algún día le daría el poder que tanto anhelaba, para terminar con todo lo que el odiaba…

-ya has comprendido…ese joven era yo y la pequeña niña de la visión eras tú…-la joven no sabía que pensar no podía creer nada de lo que escuchaba, su compañero trataba de hacerla reaccionar, pero la pelinegra seguía en sus pensamientos.

-eso no puede ser verdad.-dijo la pelinegra en un susurro pero el rubio la escucho.

-claro que es verdad, tu desciendes de una familia que se dedicaba a matar vampiros…pero con el tiempo los vampiros se convirtieron en tan solo un mito y la familia se convirtió en una como cualquier otra, con el tiempo y las constantes guerras la familia se fue a América y cambio su apellido a Evans, vivieron durante 100 años en ese territorio y luego un día, después de más de 600 años de espera nació la pequeña bebe que sería la que daría el poder suficiente a su tío para que pudiera acabar con los Vulturi, los causantes de todo su sufrimiento.-el rubio sonreí feliz de ver a la niña que durante muchos años protegió como un tesoro. Pero la pelinegra seguía sin poder creer lo que le decía, se negaba a creer que ese monstruo fuera su pariente.

-sabes todo este tiempo te mantuve protegida, deberías darle las gracias a Luke, él te ha cuidado desde el momento que en que viniste al mundo, y el día de tu conversión el mato al vampiro que quiso beber tu sangre, aunque para el fue difícil porque tu sangre resultaba muy tentadora para él, pero aun así ignoro la sed y te salvo, luego me llamo a mí y yo te mordí, fue muy curioso como tú y yo fuimos convertidos en un eclipse de luna roja, no te parece maravilloso, mi ponzoña corre por tus venas, tus habilidades y las mías son muy parecidas, pero tienes una gran diferencia…

-yo jamás me uniría a alguien como tu.-dijo la pelinegra con mucha firmeza.

-bueno yo te he dado dos opciones…enserio piensas sacrificarte por estas basuras.-decía con desprecio el rubio mirando a cada integrante Vulturi.

-prefiero morir que ser como tu.-dijo la pelinegra, pero olvido que su compañero se encontraba junto a ella, es castaño se alarmo al escuchar las palabras de su compañera.

-a que dos opciones se refiere Rose.-pregunto muy preocupado su compañero.

-no le has dicho la visión que tuviste.-pregunto risueño el rubio.-la confianza es la base de una relación, no es así Avery, me gustaría presentarles mi compañera, Avery, supongo que ya todos la conocen es una excelente actriz todo este tiempo estuvo reuniendo información sobre ustedes, además de jugar un rato con la parejita, eso es muy travieso Avy fue muy malo de tu parte.-la castaña solo sonreía al ver a todos.

-cómo has estado Rousi.-pregunto muy divertida, pero la pelinegra trato de contestar lo más calmada que pudo.

-muy bien.

-por ahora.-termino la castaña.

-bueno creo que tu decisión está tomada, pero…yo aún tengo una última jugada…te suena familiar la palabra oscuridad.-la pelinegra se tensó y el rubio sonrió.-veo que sí, sabes cuándo te convertiste al igual que yo adquiriste una "oscuridad", la maldición del vampiro fracciona tu alma, por esa razón tus pensamientos en los primeros meses solo son de matar, pero en ti y en mi eso va más allá, me he dedicado a investigar y sabes lo que he descubierto? Que los eventos astrológicos tienes una carga de energía negativa, y eso combinado con la transformación…bueno tú ya sabes el resultado, pero tu desarrollaste una forma de controlarlo, yo igual, pero la mia en más efectiva de lo que tu alguna vez hayas podido lograr, fue muy interesante cuando te vi traspasar tu don a ese absurdo medallón, todavía recuerdo cuando tu  madre lo compro para ti en aquel bazar, fue muy emotivo, pero siguiendo con mi explicación…ese medallón te permite controlarla ¿no?, pero es muy difícil, sabes yo tengo un don muy peculiar, puedo manejar el aura, de las personas y vampiros tu también las vez pero yo puedo manejarlas y eso nos lleva a que también puedo manejar tu oscuridad, esa parte de tu alma.-la pelinegra inmediatamente se tensó y soltó la mano de su compañero ya sabiendo lo que venía.

-no importa cuanto lo intentes jamás me vas a poder controlar y menos por eso…

-ya lo veremos.-dijo el rubio que inmediatamente hizo uso de unos de sus dones e inmovilizo a todos, luego dirigió su vita justo a los ojos de la pelinegra  y comenzó a ejercer su poder, la chica trataba de luchar, de resistirse, pero era muy difícil, sentía como la oscuridad salía de su alma y poco a poco iba consumiendo cada parte de su ser, como iba confundiendo su razonamiento, en un movimiento trato de utilizar el poder que había guardado en su medallón, pero el chico de pelo negro mitad lobo y mitad vampiro, hizo un movimiento con su mano lo que causo que el medallón saliera del cuello de la chica, su compañero esta que estallaba en ira al no poder defender a su compañera, verla sufrir lo hacía sentirse impotente, pero estaba paralizado no podía moverse, ni hablar, solo le quedaba esperar que su compañera fuera lo suficientemente fuerte, pero también tenía miedo de lo habían dicho antes sobre esa visión, no quería perderla y meno ahora que la había recuperado.

Mientras tanto la pelinegra seguía luchando por resistirse, pero cada vez sentía más nublado su pensamiento, el rubio la seguía mirando a los ojos, y ella no podía apartarlos, entonces el rubio sonrió triunfante casi la tenía en su poder, su compañera le sonreía estaba muy orgullosa de su compañero y el chico de pelo negro solo miraba a la guardia Vulturi y a sus líderes con superioridad.

El rubio sonrió, la pelinegra había perdido y ahora era dominada, sus ojos no eran negros sino oscuros, una oscuridad sin fondo, su cara era fría y escalofriante y sonreía con malicia, su compañero solo la veía y seguían sin moverse.

-bien Rose, creo que después de todo si me ayudaras.-pelinegra asintió.-muy bien entonces como prueba de tu lealtad arráncale la cabeza a Alec Vulturi.-la pelinegra sonrió y con su don levanto al castaño y lo puso enfrente de ella, el chico solo la veía, podía ver claramente que esa no era su Rose, pero que podía hacer el, la chica lo miro a los ojos y le guiño uno, el castaño no comprendía a que se debía ese gesto, pero entonces la pelinegra comenzó a formar una pequeña espera de electricidad y justo cuando el castaño y todos los presente pensaron que era su fin ella cambio de dirección arrojando la esfera a el rubio que fue a dar  aun extremo del campo.

Todos los presente miraron asombrados y justo la pelinegra quito el don del rubio sobre los presentes, era como su don pero en versión mejorada, ella solo esperaba que sus dones fueran lo suficiente como para salvarla…pero casi era imposible. Ambos ejércitos inmediatamente se pusieron a combatir, la castaña raídamente ataco a la pelinegra, pero su compañero se la quitó y ahora ellos dos combatían, el rubio ataco a la pelinegra y esta trataba de defenderse, constantemente le arrojaba lengüetadas de fuego o ráfagas de aire, pero el rubio las deshacía con mucha facilidad, de repente se escuchó el crujir de huesos, la pelinegra temiendo lo peor volvió su mirada  adonde se encontrabas u compañero, pero este estaba intacto, pero la chica con quien combatía yacía tirada en el suelo, la pelinegra aprovecho la distracción del rubio y se lanzó a el directo a su cuello, el rubio la vio venir y saco de entre su atuendo una daga, se veía filosa, pero ningún cuchillo puede cortar la piel de vampiro, la pelinegra fue rápida y arranco la cabeza de su oponente, el cuerpo de este cayó al suelo, la pelinegra sonrió feliz, pues lo había matado, pero ella seguía viva, la visión no se había cumplido…o eso creyó, un dolor que provenía de su abdomen la distrajo de su victoria, y pude ver la daga clavada en su abdomen, ella le dedico un mirada a su compañero y cayó al suelo sumergida en la oscuridad. Solo pudo pensar en que había cumplido con su ultimo sacrificio.