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Apareciste tu — capítulo 4
POR ALEC.
No podía creer los poderes que tenía rose era sorprendente y me alegraba que jane no la hubiera visto o se pondría muy celosa. Jane no la había visto desde que llego rose supongo que debería ir a verla. Rose y yo caminábamos de regreso al castillo cuando ella se detuvo y miro hacia un hueco entre un árbol que parecía hecho especialmente para ella, entonces rose acerco y trepo el árbol.
-que haces.-pregunte.
- Athenodora dijo que descansara.- me dijo una vez recostada en el hueco.
-sube Alec será divertido.-sin detenerme a pensarlo subí y me coloque a su lado, definitivamente algo me estaba pasando yo no hacia eso.
-sé que esto es raro para ti, normalmente eres muy reservado. Pero puedes confiar en mí. Parecía que sabía lo que era, entonces recordé su don del saber.
-gracias debo decir que esto es nuevo pero es agradable.- A lo cual ella esbozo una sonrisa.
-tus poderes son increíbles.-dije y ella agacho su cabeza con una pequeña sonrisa entre sus labios y luego dijo:
-tal vez lo sean, pero tienes un precio.-cuando la escuche decir eso en mi garganta se hizo un nudo.-me quitan un poco de fuerza mental. Por eso debo descansar por lo menos unas horas de vez en cuando, para reponer la energía.
- pero estas bien ¿no?
-si además me gusta esos pequeños descansos… son como dormir.
-y dime Alec como es tu hermana.- no entendía por que quería hablar de jane por lo general la gente le teme.
-jane ella es malvada, calculadora, fría y sádica o así la describen otros, yo solo veo a una chica que sufrió mucho y es dura, pero que puedo decir yo soy su hermano.
- por que sufrió mucho, le paso algo malo.
-tuvimos una dura infancia.
-me contarías.
pues Nací en un pueblo llamado Cambeo Santo Estevo al centro de Galicia, a mediados del siglo V junto con Jane. Ambos crecimos en la época de la Edad Media, etapa del oscurantismo donde imperaba la producción feudal y el imperio Católico de la inquisición dominaba toda Europa. Sin embargo, a la edad de 6 años nuestra vida entraría a una etapa que la cambiaría para siempre.
Todo comenzó con jane, a la que mama (una fanática religiosa) le tenía un miedo atroz, debido a su extraña personalidad. Jane fue aislada de todos los miembros de la familia y encerrada en el sótano, ya que mama la creía poseída. Al estar muy apegados el uno del otro, yo inmediatamente intuí el peligro que corría y sin que nadie se enterara, bajaba al sótano para acompañar a mi hermana y llevarle un poco de comida. Ella tenía mucho miedo de que alguien nos descubriera y en más de una ocasión, me suplicó a Alec que ya no bajara, pero yo, firme con mi decisión, me negué. Desgraciadamente, mama nos descubrió al encontrarme dormido junto a la puerta y trató de llevarme a la fuerza. Entre los gritos desquiciados de mama y el llanto desesperado de Jane, me libere arañando a la mujer en la mano y corrí nuevamente junto a mi hermana. Finalmente, fui encerrado junto con ella.
Pasados los meses ambos fuimos presa de martirios irracionales: exorcismos, encierros sin comida, confesiones absurdas y miles de remedios caseros en contra de su salud y voluntad. Al no surtir ningún efecto de todo lo anterior, fuimos acusados de brujería y condenados a morir en la hoguera, a pesar de tener solamente 8 años de edad.
Durante el juicio, vi a Aro, quién nos observaba desde lejos. El niño al principio creí que era un sacerdote más…pero al momento justo en el que el verdugo prendió la hoguera, los Vulturi comenzaron su masacre por todo el pueblo, acto seguido Aro me carga y Caius se lleva a mi hermana..
Horas después, despertamos y vi que nos encontrábamos en una casa de extremo lujo y opulencia. En eso vi a tres extraños sentados en vistosas sillas, y ellos, lejos de portarse hostiles e inquisitivos nos cuestionan sobre sus habilidades. Ambos nos dimos cuenta de que teníamos algo fuera de lo común, pero inmediatamente vimos a Aro como nuestro padre y maestro, un ser que nos ama por salvarlos de la hoguera. Los años siguientes fueron pasando tranquilos, nunca cuestionamos los constantes viajes de los amos, hasta que poco a poco fuimos instruidos en el mundo vampírico, y cumplidos los 16 años fuimos convertidos por Aro. Pasamos mucho tiempo recluidos en el castillo de Volterra antes de poder viajar y contenernos de atacar a la gente en público, pues siempre probamos sangre humana.
Recibí clases de música, cultura general e idiomas y fui entrenado para la guerra, para convertirme en uno de los principales miembros de la Guardia de los Vulturi, los causantes de su vida eterna. Y por eso el apodo de "GEMELOS BRUJOS"
-como pudieron hacerles eso eran niños.-dijo con dolor rose y yo me preguntaba si fue por mi sufrimiento y el de jane o simple lastima hacia unos niños desafortunados.
-antes no lo creíanasí.
-ahora lo comprendo todo.-decía mientras seguía pensando por desgracia era hora de irnos.
-sabes creo que deberíamos regresar de seguro aro se pregunta cómo te fue en los entrenamientos.-ella solo asintió y bajamos del árbol.
-carreras.- Dijo ella en tono burlón.
-solo si aceptas, la derrota. -Sonrió y luego dijo.
-fuera.- y comenzamos a correr. Ella era muy veloz pero no tanto como yo, corrimos al castillo y yo la deje ganar.
-gracias por dejarme ganar.-dijo luego sonrió, me dio un beso en la mejilla y se alejó, yo me quedé sorprendido por la calidez de ese pequeño beso y luego recordé que tenía que ir con jane.
POR JANE.
Ese tonto de Alec, desde que llego esa tonta, presuntuosa, soberbia y arrogante chica no había perdido oportunidad para estar con ella, pero ella no lo iba a separar de mí, él me había hecho una promesa y me la iba a cumplir, en eso el tonto de mi gemelo apareció.
-hola hermanita.-venía con una estúpida sonrisa en el rostro y con el olor de esa chica.
-vaya por fin recordaste que tenías una hermana.-dije molesta.
- no te enojes estaba ayudando a….
-a esa chica Rosebell ¿no?-lo interrumpí.
-pues sí, por órdenes de Aro.
- y tu encantado, Alec esa chica te tiene embobado no es la correcta para ti.-le dije ahora en tono serio y de preocupación.
-y quien es la correcta ¿Corín?, además no le estoy pidiendo matrimonio solo la estoy ayudando.-dijo mi hermano ahora molesto.
-pues no, pero te alejara de mí.
-ella no hará nada de eso y además tú tienes a Demetri y yo nunca me alejare de ti.-dijo mi hermano en un tono de cariño. En parte era verdad yo tenía a Demetri y eso no me había alejado del Alec. En eso entro esa chica Rosebell.
-lo siento, Alec te busca Aro.-dijo la chica interrumpiendo Alec solo asintió y me dio una mirada de esto no ha terminado y salió disparado a la sala de tronos. Y yo comencé a alejarme.
No espera jane.-dijo la chica.
-que.-respondí fría y cortante.
- sin querer escuche lo que le decías a tu hermano, pero te aseguro que yo no lo alejare de ti, solo somos amigos y además él nunca te dejaría te ama jane, eres su familia y nada lo separara de ti. Cuando habla de ti lo hace con una ternura y preocupación dignas de un hermano, Alec merece ser feliz, no digo que con migo pero, tú tienes a Demetri deja que el busque su felicidad. Él no te dejara por nada yo te lo aseguro te ama demasiado. Gracias por escuchar y perdón si te incomode.- dijo mientras se daba la vuelta y se alejaba a velocidad vampira.
En parte me molesto lo que dijo porque tenía razón, era verdad quería que Alec fuera feliz y si ella lo hacía qué más da. Además no era tan superficial como yo creía, tal vez sería la correcta para mi gemelo.
POR ROSE.
Después de hablar con jane me dirigí a mi habitación, donde se encontraba Alec a punto de tocar.
-hola.-saludo cuando me vio.-estas bien.
Por qué no lo estaría.-dije algo confundida.
-pues te deje con jane hace rato y…
-pues de hecho ella y yo hablamos, bueno yo hable le dije mi punto de vista sobre tu relación, lo siento sé que no debo meterme, en verdad lo siento.-dije apenada esperando que no se molestara.
-está bien, puedo saber que le dijiste.-y entonces comencé a contarle todo, luego de que termine, sonrió.
-pues debo decir que es sorprendente nadie deja callada a jane.
-yo lo siento no quería pero…
-no está bien te lo agradezco y espero que ella recapacite aun así yo hablare con ella.
- y cambiando de tema.-dijo en un tono divertido.-Aro quedo impresionado con tu entrenamiento y me pidió que te diera lo necesario para que estuviera cómoda.
-pues gracias, pero lo que ahora quiero es cazar.-hacia una semana que no cazaba nada y estaba sintiendo mucha sed.
-claro.- respondió.- yo también necesito cazar.
-pero yo no caso humanos no totalmente, solo tomo sangre de humanos de vez en cuando, no me gusta acabar con inocentes.-era verdad no me gustaba matar a las personas inocentes para vivir, pero cuando lo hacía prefería que fueran criminales.
-entiendo, eso explica el dorado de tus ojos y los hermosos destellos. Entonces creo que cazaremos animales.
-gracias por esto Alec.
-no hay de que tu compañía es un gusto y un privilegio.-dijo mientras me tomaba la mano y la besaba, si hubiera sido humana estaría más roja que un tomate.-entonces iremos al bosque.
Iniciamos la marcha hasta el bosque donde rápidamente visualice un puma, no era de mis favoritos pero estaba bien, entonces me arroje por él y deje que mis instintos me guiaran y luego de devorar un par de osos sacie mi sed y me volví hacia Alec, que me miraba con interés, diversión y una sonrisa en su boca.
-que es tan gracioso.-pregunte con una sonrisa.
-lo siento, es que es raro e impresionante, verte cazar animales.
-si lo sé, supongo que te de asco verme hacerlo.-supongo que creía que era un fenómeno por no cazar humanos, pero no quería acabar con sus inocentes vidas, por otro lado no me importaba tanto si eran criminales.
-no, no es eso, es solo que por lo general pareces una chica… no se tierna y frágil y verte pelear con un oso es impresionante.-dijo Alec con algo de ¿preocupación?
-supongo que es raro, pero no me gusta que mis instintos me dominen.-dije mientras tocaba mi medallón del sol y la luna.
- a que te refieres.-pregunto Alec un tanto confundido.
-pues, desde que convertí y obtuve mis dones... las emociones y los instintos se incrementaron y es fácil perder el control y atacar a las personas, por eso siempre uso mi collar los poderes que contiene me ayudan a controlar mejor los impulsos.
-entiendo, bueno vámonos al castillo.
-pero creí que querías cazar.-en verdad esperaba que no le hubiera molestado mi comentario de hace un rato sobre las personas inocentes.
-no creo que mejor iré otro día además casi no tengo sed.-dijo en un tono de pena.
- no, no.-dije molesta.-si es por mí no te detengas, además es obvio que tienes sed.-claro que tenía sed sus ojos se estaban tornando negros.
-no quiero que me veas cazando humanos.-dijo bajando la mirada.
-por qué.-no entendía por qué no quería cazar humanos, después de todo lo había hecho durante años.
-porque no quiero que veas el monstruo que soy.
-Vamos yo no creo que seas un monstruo o algo parecido, es nuestra naturaleza no podemos negarla.
-tú lo haces.
-no del todo yo también tomo sangre humana.-aunque claro yo la tomaba de los criminales.
-pero tú la tomas de personas malas, no de las inocentes.-en ese momento fue como si pudiera ver dentro de su alma, sabía que se sentía culpable por eso trataba de no pensar en eso.
- tal vez tú también puedas hacerlo, te hace sentir mal tomar la sangre aunque lo aparentas bien.-Alec tenía la vista baja y sin pensarlo lo abrase, a lo cual él se sorprendió pero me correspondió. El abrazo se sentía tan cálido y yo me sentía tan viva.
-gracias por entender.
POR ALEC.
No podía creer lo bien que se sentía el abrazo de rose tan vivo y real, ella me comprendía muy bien y yo sabía que no era por su don ella podía ver en mi interior y eso me hacía vulnerable con ella, no me gustaba sentirme así, pero con ella sentía que no pasaría nada. Era verdad había veces en las que me hacía sentirme mal alimentarme de humanos pero nunca le di mucha importancia.
-entonces por qué no vamos a cazar.-dijo ella rompiendo el abrazo aunque yo me hubiera quedado con ella en mis brazos toda la eternidad.
-supongo que podemos ir a una prisión.-ella me miro con una sonrisa.
-a donde quieras.-y nos echamos a correr a la prisión de volterra donde pude alimentarme de 3 presos, mientras rose miraba, e increíblemente no era con asco o miedo.
-cómo te sientes.-pregunto rose, la verdad me sentía bien sabía que estos eran criminales y eso me hizo sentir que si no vivían a nadie le dolería.
-bien, creo que es mejor criminales que inocentes.
-es hora de irnos.-dijo mientras me dedicaba una sonrisa y se dirigía a la salida.
Corrimos hasta el castillo y cuando llegamos nos encontramos con jane.
-necesito hablar contigo.
-claro vamos al jardín.-dije tratado de alejar a jane de rose.
-no te dije a ti me refería a rose.-me quede sorprendido no quería que jane le hiciera daño a rose.
-por su puesto.- dijo rose con una sonrisa.
-he pensado en lo que me dijiste y creo que tenías razón sobre… todo.-no podía creer que jane dijera eso que admitiera que otra tuviera la razón.
-sé que es difícil para ti admitirlo, pero lo importante es que te has dado cuenta de lo correcto.-jane le ¿sonrió? a rose.
-de que me perdí.-dije muy sorprendido.
-nada hermanito, solo me di cuenta que aunque tengas otras amistades siempre estarás con migo y que no me dejaras.-no podía creer que jane por fin comprendiera eso.
-yo jamás te dejare hermanita.-luego la abrace y jane abrazo a rose.
-ahora debo de ir con Demetri, me estará buscando.-y se fue corriendo a buscarlo.
-cómo puedo agradecerte.-dije sinceramente, aria cualquier cosa que me pidiera.
-no hay nada que agradecer, pero me gustaría que me llevaras a la ciudad por la mañana.
-Lo que quieras.
-entonces nos veremos en la mañana.-dijo mientras se dirigía a su habitación y desaparecía de mi vista.
Lo bueno era que solo faltaban 3 horas para que amaneciera, por lo que decidí ir a darme un baño para relajarme y procesar todo lo pasado. Y sobre todo pensar en rose, esa chica me había cautivado y enamorado.