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Y porque yo también quería a un sexi lobo Quileute. — capítulo 1
Yo una chica de una edad adecuada, bueno, solo tengo diecisiete años y estoy en preparatoria, ahora es cuando una sale de esas clases y se dice, "Si, al fin un poco de paz" es por eso que cuando salgo de mi preparatoria voy directo a esas maquinitas donde le echas algún billete o moneda y escoges lo que quieres y cae por una rendija que está debajo del cristal, yo escojo uno de esos chocolates extra y terriblemente deliciosos, con relleno a mas chocolate pero esta vez blanco.
Corro hacia mi casa y aviento mi mochila en mi cama, me quito mis converse y me cambio, poniéndome un short de mezclilla y una blusa estilo vestido playero que me queda hasta medio muslo, hasta parece que no traigo anda abajo, agarro mi cabello en una coleta alta y me tiro en mi cama, miro como una niña pequeña mira su caja de regalos, sé que mis ojos brillan, pero ¿Cómo no? Si el chocolate era mi perdición, claro, después de mis queridos lobos Quileutes, ellos sí que están más buenos que el chocolate.
Antes de abrir la envoltura me fije que tenía unas palabras en rojo, ¡Cuidado, dentro de la envoltura está el boleto que concede deseos! Leí cuidadosamente, tal vez no me ganaba nada como siempre, claro, nunca salía nada ya que los trabajadores de esta marca de chocolate se quedaban con estos boletos, abrí desesperada la envoltura ya que quería acabar con la vida del chocolate, pero me lleve una gran sorpresa.
-¡El boleto!- chille desesperada.
Era un boleto de color dorado, pero decía, ¡Felicidades, has ganado que se cumpla tu deseo!
Mi mayor deseo era tener a un sexi lobo Quileute o conocerlos en persona, deje el boleto en la cama y me comí con lujuria ese rico chocolate, si había algo que podía desarmar a una mujer era un chocolate y más si tenía de relleno más chocolate.
Mi padre me diría que eso era algo nocivo para la salud pero mi madre lo regañaría ya que ella me comprendería.
Después de terminarme el chocolate tire la envoltura en el sexto de basura, agarre el boleto y lo mire mejor, el dorado del cartoncillo me encandilo, tanto que no pude parpadear, pero cuando lo hice aparecí sentada arriba de una de las ramas de un árbol.
Solté un gritito ahogado y agarrándome del tronco.
¿Cómo había término aquí?
Sé que estaba a punto de llorar pero unas risas me hicieron distraerme, eran risas de hombres, mire de donde provenían y era de algunos pasos más adelante, estaban jugando a las peleas, claro,todo era en broma y me estaba divirtiendo en cómo se ponían de acuerdo para tirarse los uno de los otros.
Solté una risa estridente cuando Jacob fue derribado porSeth, algo casi imposible, los chicos pararon de jugar y buscaron de donde provenía mi risa.
Me tape la boca, rayos, me habían escuchado.
Cuando vinieron me vinieron y se pusieron debajo del árbol, me miraban todos, mis mejillas estaban completamente rojas de la vergüenza.
-Antes de que digan algo, no sé cómo llegue aquí así que no me pregunten- todos se miraron entre sí, a la vez algo confundidos y lo entendía.
-Salta, te atraparemos- me dijo el sexi Jacob.
Me dio algo de vértigo mirar hacia abajo, pero sé que ellos me atraparían al vuelo y también estaba segura de que no dejarían que mi adorable trasero tocara el suelo.
Me prepare a saltar y solté el tronco, solté un gritito y agarre lo primero que toque, sentía que lo estaba estrangulando.
Cuando abrí los ojos me di cuenta de que tenía el cuello de Jacob enredado con mis manos y lo estrujaba, solo que él ni se inmutaba y solo me miraba divertido, claro, ver a una chica como yo caer de un árbol que no sabe cómo llego ahí es tan divertido, y más cuando estas tocando su trasero.
No lo soltaba y escuchaba a rizas detrás de mí, pero es que era tan sexi y caliente, no me malinterpreten es solo que su piel era calentita y se sentía bien con el fresco de este lugar.
-Quisiera llevarte a mi cuarto- dije sin más, y ahora si estallaron todos de risa.
¡Oh genial! De seguro pensara que soy una cualquiera, que solo quiere meterlo a la cama, por dios que vergüenza la mía y que mala suerte tengo yo, además de que mi ropa no ayudaba demasiado.
¡Trágame tierra!
Pero en vez de que me tragara me quede dormida, en los brazos de ese sexi hombre lobo.
Cuando desperté estaba en mi cama, y con el boleto ganador.
¡Todo había sido un sueño! Sí, pero uno que me daba demasiada vergüenza.
-No es un sueño, me invitaste a tu cuarto y aquí estamos- esa voz me hizo saltar.
Voltee a mirarlo, estaba serrando la puerta de mi cuarto y me miraba con unos ojos que no presagiaba ni nada bueno ni malo, algo intermedio.
¡Sálvame pantera rosa!
Pero es que yo quería a un lobo sexi y ahora lo tenía aquí así que no debía de quejarme.
Muy bien, si quería acción, por allá vamos.