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Más allá de la magia — capítulo 1

Me levanté enseguida, serían las 6:00 de la mañana, pero ya no podía esperar más. Era mi último año en Hogwarts y quería aprovecharlo desde el primer momento. Estaba nerviosa, casi tanto como el primer día que vi el gran tren rojo oscuro que me llevaría hasta mi actual colegio. Pero bueno, comenzaré desde el principio. Me llamo Hermione Granger, y vivo en una pequeña casa en Inglaterra. Vivo con mis padres con los que tengo buena relación. Lo único malo es que son muggles. En realidad no es malo, lo que pasa es que en Hogwarts hay gente despreciable que trata a los muggles como inferiores.. Y a los denominados "sangre sucia" lo mismo. Yo soy una sangre sucia, que significa ser hijo de muggles. A mí para nada me importa que mis padres sean muggles, yo les quiero igual, pero hay gente que disfruta viéndonos sufrir con sus comentarios.. En fin, prefiero no hablar mucho de este tema. No todo en Hogwarts es malo, en él conocí a mis dos mejores amigos. Uno de ellos es Harry Potter. Sí, el famoso Harry Potter del que todo el mundo habla. Sinceramente, no sé que hubiera sido de mí si no hubiera conocido a Harry, ha sido la persona que más me ha ayudado. Y bueno, como olvidarme de Ron Weasley. Aunque Ron y yo tengamos nuestros más y nuestros menos, nos queremos mucho, y es una persona muy importante para mí, aunque muchas veces me saque de quicio. También en Hogwarts conocía a Luna, a Fred, a George, a Neville.. Pero si tengo que hablar de todas las maravillosas personas que he conocido allí, no terminaría. Por desgracia, no todas las personas que conocí en la escuela de magia son buenas, como he comentado antes. Los de Slytherin. Mi colegio se divide en cuatro casas de magos, dependiendo de tus habilidades, tus deseos, tu fuerza, tu mentalidad.. Y después competimos amistosamente entre nosotros en diversar pruebas, bueno.. No todos compiten amistosamente. Las cuatro casas son, Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin.  Los magos que pertenecen a Slytherin se suelen caracterizar por su mala fama, ya que son arrogantes y egocéntricos. Su único propósito es convertirse en magos poderosos para conseguir realizar sus propósitos, y claro, para ser un Slytherin tienes que ser sangre limpia. Si eres sangre sucia, como en mi caso, te amargarán siempre que te vean. Por desgracia, el "líder" de los Slytherin, me lleva amargando desde que llegué a Hogwarts. Su nombre es Draco Malfoy. Un niño consentido, arrogante, creído, mala persona, molesto, antipático.. Y muchos más adjetivos que es mejor ni nombrar. Este "individuo" es hijo del famoso Lucius Malfoy, un sangre limpia (obviamente). Bueno, me niego a hablar más de esa gente, además ya he llegado a la estación. Estaba desando ver a Ron y Harry.. Cuando llegué no vi ninguna cara conocida. Estaba lleno de pequeños magos y brujas nerviosos por empezar su nueva vida en Hogwarts. Se me estremeció el corazón al recordar mi primer día, lo sola que me sentía, los nervios que sentía. Salí de mi trance de recuerdos cuando alguien chocó contra mí bruscamente: -**Aparta de mi camino sangre sucia. Se me erizaron los pelos del brazo al oir esa voz fría y sin sentimiento. - ¿Podías dejar de ser tan desagradable? Vamos Malfoy, es el último año, podías dejarme en paz de una vez - rogué. - Ni lo sueñes Granger, siendo el último año te amargaré todavía más la asistencia - Malfoy sonrió friamente, pero a la vez mostraba asco. Asco que sentía hacia mí.  - Déjame en paz - Me di la vuelta, con la intención de irme. Pero algo me detuvo. - Vaya vaya, ¿no piensas insultarme? ¿ni si quiera vas a defenderte? - Me preguntó Draco con algo de asombro. - Suéltame, ahora -le ordené secamente. Le miré a los ojos, había un destello de asombro en ellos. Siempre que Malfoy se metía conmigo, rápidamente me defendía o simplemente le insultaba. Pero esta vez no. Draco me soltó malhumorado.  - Está bien, tú lo has querido sangre sucia. Este año te vas a enterar de quien soy yo - y tras esto, se dirigió hacia el tren a gran velocidad, sin mirar hacia a tras.  Cogí mi maleta y me dispuse a buscar a Harry y a Ron. Había decidido que nada iba a estropear mi último año en Hogwarts. Ni Voldemort, ni los estudios, ni discusiones tontas con Ron.. Ni mucho menos el imbécil de Malfoy. Aunque ya sabía que lo más difícil iba a ser ignorar a Malfoy. Si había algo de lo que estaba segura de Malfoy, era que le encantaba amargarme el día. Siempre molestándome e insultándome, hasta que conseguía hacerme enfadar. Supongo que sería divertido para él, ya que a la que más amargaba de todos los "sangre sucia" de Hogwarts, era a mí. Vi a lo lejos el característico pelo rojizo de Ron y a su lado a Harry. Corrí rápido hacia ellos. -Hermione, no es propio de ti llegar tarde - dijo Harry levantándose para abrazarme. - Lo siento, es que me entretuve.. Os he echado mucho de menos chicos -Dije mientras les sonreía.- Y nosotros a ti Hermione - Por fin Ron tuvo la decencia de levantarse y abrazarme como hizo Harry.Sí, estaba segura que este año iba a ser el mejor, y que lo iba a disfrutar al máximo junto a Harry y Ron. Y nada, ni nadie, lo iba a estropear.Nos sentamos en la cabina de siempre. Me entristecí bastante al darme cuenta de que sería la última vez que viajaría en esta cabina, en este tren,  la última vez que iría a Hogwarts como estudiante. Estaba tan absorta en mis pensamientos que no me di cuenta de que Ron me estaba hablando.- Hermione, ¿qué te pasa? Estabas poniendo caras raras - dijo Ron algo preocupado.- Nada, no os preocupéis. Voy a ver si encuentro a Luna, luego os veo.**Y sin esperar su contestación, salí. Tenía muchas ganas de ver a Luna y que me contara que tal había sido su verano. Estaba segura que me contaría alguna de sus historias de criaturas fantásticas, y así podría distraerme. Me dispuse a buscar la cabina en la que se encontraba Luna.