Más allá de la magia — capítulo 5
Después de estar una hora en el despacho de Dumbledore con la Profesora Mcgonagall, me dirigí con George al jardín. Estaba muy contenta. George había estado dos años estudiando transformaciones, y finalmente decidió que quería trabajar como profesor. La Profesora Mcgonagall le había ayudado a lo largo de su aprendizaje, y había sido ella quien le había ofrecido trabajar un año en Hogwarts como prueba. Nos sentamos en un banco a lado de la fuente. **- ¿Y bien? ¿Qué te parece que vaya a ser tu profesor de transformaciones? -**me dijo George. - Vaya, es algo genial. Estoy muy contenta - sonreí. **- Bueno Señorita Granger, como su nuevo profesor, espero que me regale muchas cosas y me haga la pelota a menudo, si quiere que le ponga un diez -**bromeó George mientras intentaba ponerse serio. - Oh Profesor Weasley, no sea muy severo conmigo - bromeé yo también. Miré el reloj. Eran las 9:00. En una hora servirían la cena, así que decidí ir a la biblioteca como tenía pensando antes de encontrarme a George - bueno, me voy un rato a la biblioteca. Adiós excelentísimo Profesor Weasley. - Está bien, nos vemos en la cena pequeña bruja - se agachó y me besó la mejilla. Se dio la vuelta y se fue sin decir nada más. Sentí como me ponía muy colorada. ¿Qué acababa de hacer? ¿Me había.. Besado? Bueno, había sido en la mejilla, pero aún así ¿por qué lo hizo? Había notado que George estaba muy agradable conmigo. Siempre suele ser agradable, pero hoy excesivamente. Además, me había llamado "pequeña bruja", y eso suena cariñoso. No entendía nada. Y lo más extraño de todo es que me había gustado. Decidí ir ya a la biblioteca para olvidar lo que había sucedido, no quería comerme la cabeza por una tontería como esa. Cuando entré en la biblioteca sólo vi a dos personas. Luna estaba absorta leyendo un libro en el sofá, decidí no ir a molestarla. Y en la otra esquina de la biblioteca, estaba él. La persona más odiosa de Hogwarts. Malfoy. Sentado en una mesa leyendo.. ¿Estaba leyendo? tenía un libro delante, pero no parecía que le estuviera haciendo mucho caso. Estaba evadido del mundo, seguro que ni se percató de que había entrado en la biblioteca. Decidí acercarme y observar que le pasaba. Me escondí detrás de una estantería. Por suerte, los pasillos de biblioteca están bastante oscuros por la noche, así que estaba bien camuflada.Me quedé observando que hacía. Vi que tenía apretado el puño con rabia y noté que tenía la espalda muy tensa. - ¡Basta Hermione! ¿Qué estás haciendo? - me reñí a mí misma - es el imbécil de Malfoy, ¿qué más te da a ti lo que le pase? Decidí salir y pasar delante de él. Pero ni me miró. ¿Qué le pasa a éste?Me senté en una mesa. Estaba a dos mesas de la de Malfoy. Quería ver si se levantaría a amargarme como hace siempre. No porque me interese saber si está mal. Para nada.Pero Malfoy siguió inmóvil, mirando al vacío. Empecé a preocuparme. - Hermione, ya basta. A ti no te importa si le pasa algo. Es un imbécil -me autoreñí de nuevo. Decidí ignorarlo y ponerme a leer. Tenía razón, si le había pasado algo no era de mi incumbencia. Pasó el tiempo, y ya era casi la hora de cenar. Luna ya se había ido hace un rato. Sólo quedaban Malfoy y su mal humor en la biblioteca. Comencé a recoger. Pero de repente alguien golpeó la mesa con las dos manos. Me sobresalté. - Vaya Granger, no sabía que te gustaran tanto los pobretones - me escupió Malfoy. Tenía los ojos abiertos como platos, y me miraba con agresividad.- ¿De qué demonios estás hablando? - contraataqué. No sé de qué me hablaba, pero no iba a dejar que me hablara así. - Te he visto, Granger. Te he visto con uno de los Weasley tonteando. Me quedé petrificada al oír eso. ¿Habrá visto el beso? No lo creo. Entonces ¿a qué se refería? Y sobre todo, ¿por qué se ponía así?Decidí seguirle el juego. - Bueno, ¿tienes algún problema? - le solté. Vi como Malfoy apretaba más los puños. - ¿Yo? Para nada. Simplemente pensé que tenías mejor gusto - se defendió Malfoy - Aunque bueno, siendo una sangre sucia qué puedo esperar de ti. Además, tampoco eres muy agraciada. Me mató. Esas palabras me habían matado. Nunca me consideré guapa, y si alguien me decía que no lo era tampoco me importaba demasiado. Pero esta vez sí. Sentí como me destruía por dentro. Pero no. No iba a permitir que Draco disfrutara viéndome destrozada. - Vaya, pues que suerte que un chico tan maravilloso como George se fije en una chica tan fea como yo - le sonreí y le guiñé un ojo. Malfoy se sorprendió al ver mi reacción. Pero entonces, se puso aún más agresivo. - ¡¿Ese?! ¡¿Un tío maravilloso?! ¡Pero si es un payaso! - chilló Malfoy. - ¿Pero a ti qué más te da? - pregunté enfadada. Malfoy permaneció callado, como intentando buscar una respuesta. ¿Pero qué le pasaba? ¿Qué más le dará a Malfoy con quién esté? Estaba muy confusa. Como ya era la hora de cenar, cogí mi libro y mi chaqueta y caminé hasta la puerta, sin dirigirle una mirada a Malfoy, que seguía de pie, inmóvil. Abrí la puerta, y cuando estaba a punto de salir algo me agarró por el brazo. **- No lo pienso permitir -**juró Malfoy. Me agarraba sólo un brazo, pero me sentía incapaz de huir. Estaba muy cerca de mí, mirándome fijamente a los ojos. Con esos ojos fríos como el hielo. Me sentía indefensa. Me soltó el brazo bruscamente y salió por la puerta. No entendía nada de lo que acababa de pasar. ¿A qué se referirá?