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Historia 142430 — capítulo 2
Suena la alarma, son las 10 de la mañana. ¡Mierda! He vuelto a quedarme dormida… Había quedado con una amiga para que me devolviera unas cosas que le presté, pero a este paso no creo que las recupere. Suena el teléfono.
-¿Sí?-
-Hija, tu amiga ha dejado un par de cosas tuyas aquí en casa, ven cuando puedas a recogerlas.-
-Ah sí, gracias mamá.-
-De nada, cielo. Cuídate, un beso.-
-Adiós mami, un beso.-
Cuelgo el teléfono y me quito el pijama, me pongo unos vaqueros ajustados, el sujetador, una camiseta de manga larga básica blanca y una chaqueta vaquera también. Me pongo un gorro gris y mis Converse negras. Meto en mi bolso un libro que estaba leyendo. Salgo a dar una vuelta por las calles de Londres… mi ciudad. Me fui de Wolverhampton hace unos… ¿5 meses? Ya había terminado mis estudios obligatorios, y estoy estudiando en una escuela de periodismo, de momento creo que me va bien. Voy hacia un Starbucks que tengo prácticamente al lado de casa, entro y me pido un café y un muffin de chocolate. Me voy a un parque cercano y me siento a tomarme mi desayuno, leyendo tranquilamente. Después de una hora, guardo mi libro, me levanto y camino hacia mi casa. De repente choco contra alguien.
-Lo siento mucho, estaba distraída, fue mi culpa…- Tiene el pelo rizado y los ojos verdes, cara de niño bueno y una sonrisa encantadora de dientes perfectos.
-No te preocupes, yo tampoco estaba muy atento.- Me mira a los ojos y yo le miro. ¿De qué me suena?
-Perdona… ¿te conozco?-
-No lo sé, pero a mí sí me gustaría conocerte…- Sonríe de lado y lo miro alzando una ceja.
-Ya… ¿Cómo te llamas chico misterioso?- Me mira, algo incómodo.
-Me llamo Ha…- Se para, unos segundos. -Edward, me llamo Edward.-
-¿Seguro? He oído un ''ha'' algo raro. No me gustan las mentiras, Ed.- Le guiño un ojo.
-Seguro. ¿Tu cómo te llamas?-
-Soy Adriana, encantada de conocerte.- Le tiendo una mano y el me la estrecha suavemente.
-Me gustaría conocerte mejor, ¿te apetece dar un paseo y comer conmigo?-
-Em… ¿Es algo precipitado no crees? ¿Y si soy una psicópata?- Río burlona.
-Si fueras una ''psicópata'' sabrías que me llamo Edward.-
-Pues no me convence…- Él se encoje de hombros y sonríe.
-Ha quedado claro que no eres una psicópata. ¿Aceptas el paseo y almorzar conmigo, por favor?- Sonríe convincente y cautivador…
-Está bien…- Me pongo a su lado y empezamos a caminar, saliendo del parque. Caminamos por Londres, sin rumbo, pero viendo monumentos y cosas que nunca habría salido a ver sola… Es la hora de almorzar, así que Edward me lleva a un restaurante que según él es muy bueno.
-Bueno, aquí es… Espero que te guste, me gusta la buena comida.-
-Un chico con buen paladar… eso es nuevo.- Ríe y me guiña un ojo. Entramos y un camarero viene a la velocidad de la luz a ofrecernos una mesa. Cuando nos sentamos, uno frente al otro me mira a los ojos.
-Bueno… Adriana cuéntame tu vida.- Sonrío y me encojo de hombros.
-¿Por dónde empiezo?-
-Se suele empezar por el principio.-
-Pues no me gusta demasiado mi infancia, así que te hablaré de mi presente.-
-Estoy de acuerdo, pero primero… ¿Qué vamos a comer?- Un camarero está de pie junto a mí, y ni siquiera me he dado cuenta…
-Pediré lo mismo que tú, a ver si es verdad que tienes buen gusto.- Sonrío de lado y el asiente, aceptando el reto. Susurra algo al camarero y volvemos a quedarnos solos.
-Cuéntame tu presente, Adriana. Me interesa todo de ti.-
-Pues… he terminado la enseñanza obligatoria, y estoy estudiando periodismo, es algo que me gusta, pero no me apasiona del todo. También he trabajado un par de veces como guía turística.-
-Vaya, que bien, trabajos de cara al público. Se ve a kilómetros que eres una chica encantadora y educada, sin duda debes de haber sido una buena guía turística y serás una gran periodista.- Me mira con atención y curiosidad, el camarero trae una botella de vino rosado. -¿Te apetece?- Me mira sonriente.
-Claro, como no.- Me sirve una copa y seguimos charlando tranquilamente.
Pasan cerca de dos horas, ya hemos comido, pero se nos ha pasado el tiempo volando… Me encanta estar con este chico, es tan… no sé qué es, pero me encanta. Salimos del restaurante y unas cinco chicas se acercan a nosotros como locas.
-¡Fírmanos un autógrafo por favor!-
-¡Hazte una foto con nosotras Harry!- Miro una de las fotos que ''Edward'' está firmando. One Direc… ¡ONE DIRECTION! ¡Es el grupo de Liam! Oh no, todo me sale mal… ¿Que he hecho para merecer esto? Después de un par de fotos las chicas se marchan y Harry me mira apenado.
-No podía decírtelo, eres de las pocas personas con las que he sentido una fuerte conexión sin importar lo que soy.-
-¿Un mentiroso?-
-No te he mentido, Me llamo Harry Edward Styles.-
-Has ocultado información, información importante.- Me cruzo de brazos.
-¿Viste a una estrella internacional del pop cuando te cruzaste conmigo? ¿A qué no? Pues eso me gustó, sentí que conectamos. Y que conectamos de verdad. No he visto interés ni conveniencia en tus ojos en todo el tiempo que hemos pasado.- Me mira, abatido. -Lo siento.- Suspiro y me mira, cabizbajo.
-Eh, me da igual que te llames Harry, Edward, o como si eres Bon Jovi.- Me paro un momento. -Bueno, no, si eres Bon Jovi házmelo saber, porque te ato a la cama y te obligo a cantarme ''Bed of roses'' hasta desgarrar tus cuerdas vocales…- Ríe a carcajadas y no puedo evitar reír con él.
-Y a pesar de que ya lo sabes… sigo sin ver conveniencia en tus ojos, Adriana. O eres muy buena actriz, o realmente eres buena persona.- Sonrío dulcemente.
-Bueno… un poco de ambas.- Le guiño un ojo. -Mira, me has caído demasiado bien como para enfadarnos, así que todo arreglado y aquí nadie ha visto nada. ¿Vale?- Sonreímos cómplices y andamos de nuevo sin rumbo, por las calles de Londres.