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Historia 142462 — capítulo 20

Salir de la isla en avión, era todo un tema; por un lado, tenían asegurado que nadie iba a pasar por allí porque era una zona peligrosa gracias a los campos magnéticos de Charles; pero por eso mismo tenían que movilizarse todos, Charles debía desactivar los campos en el momento preciso en que el jet privado se despegaba del suelo y el jet tenía que salir del rango de alcance lo más pronto posible para la seguridad de todos.

Por suerte, todo salió según lo planeado y una hora más tarde, los siete especiales y el piloto del jet privado estaban rumbo a las coordenadas que Alana les había facilitado.

Con un rumbo fijo y algo de tiempo libre, los chicos se acomodaron en sus lugares y se pusieron a charlar de diversos temas. Todos estaban un poco preocupados y algo nerviosos por la inminente misión, pero a la vez se sentían emocionados.

-Chicos  -dijo el piloto por el altoparlante- el viaje es largo, tenemos mucho por recorrer -explicó- pónganse cómodos y sírvanse lo que quieran

¿Cuán largo puede ser este viaje? Pensó Rocket, mirando a sus amigos intentando no pensar en las muchas horas aburridas que iba a pasar allí arriba.

Pronto todos se acomodaron para disfrutar de la primera película de la tarde, habían llevado un amplio repertorio de buen cine para disfrutar en el viaje; la primera la eligió James*"v de venganza"* fue su elección. La proyección comenzó y todos se quedaron callados. La única que no miraba la película era Robin.

Tras nueve largas horas de viaje, el panorama del jet privado estaba algo difuso. Brooke se había despatarrado sobre una fila de asientos, apoyando la cabeza sobre las piernas de James, que como pudo se acomodó en su lugar y logró dormir toda la noche.

En realidad, más o menos como pudieron, todos se acomodaron en algún lugar del avión y se durmieron tarde o temprano. La única que no dormía era Robin; estaba en la misma posición que horas atrás, cuando subieron. Leyendo un gran libro, con los auriculares puestos y la música fuerte.

Estaba dolida y triste, pero en realidad se sentía una estúpida. Ella sabía que, en algún lugar de su corazón, Luke sentía algo por ella, pero él aún no estaba listo para reconocerlo y ella solo lo había empujado lejos; sabía que el chico, lo único que hacía era esconderse debajo de una fachada de galán incorregible.

Dejó escapar toda su rabia en forma de pequeñas lágrimas saladas, sin saber que eso iba a despertar a la persona menos indicada.

Luke se removió en su asiento al escuchar los sollozos de la pelirroja. Suponía que ella estaba enojada por lo que había pasado, pero no se le había ocurrido que tal vez, en realidad, estuviese triste… después de todo, no había sido para tanto.

Pensó que lo mejor iba a ser explicarle las cosas, para asegurarse que no estuviese enojada.

-Robin ¿Podés apagar la luz? Me molesta para dormir… -le pidió el chico acercándose a ella para no despertar a nadie.

La pelirroja se limitó a mirarlo con el semblante serio antes de cambiar de página y seguir con su lectura. Luke resopló molesto y se sentó a su lado.

-¿Qué te pasa? -preguntó. Ella no contestó- Robin… ¿Por qué lloras?

-Por nada - Respondió secándose las lágrimas con brusquedad- No estoy llorando

-¿Estás llorando por lo que pasó? ¿Tanto te molestó él comentario sobre Alyson?

-No -contestó ella secamente

-A mí me parece que si

-¿Entonces para que me preguntás? -ironizó-

-No… Robin, no sé qué locas ideas te hiciste en la cabeza… tus comentarios… no sé creo que tal vez pensás cosas que… no son, pero lo cierto es que yo nunca te di a entender nada… vos, ideaste todo sola -suspiró- no podés enojarte conmigo por eso

-No estoy enojada por eso… -respondió- Estoy enojada porque no aceptas las cosas como son…-suspiró- Yo puedo parecer tonta e ingenua, pero no lo soy… Me doy cuenta de las cosas tanto como el resto.

Luke no dijo nada, otra vez se quedó pasmado ante las afirmaciones de la pelirroja; parecía tan convencida de lo que estaba diciendo que era difícil no creerle, por más que el supiese que aquello no era verdad ¿O no? Cada vez que le daba vueltas al asunto recordaba aquella tarde en Miami, donde ella había estado fascinada por el arte callejero y Luke la había visto por primera vez hermosa, radiante, llena de felicidad; él había comprendido que Robin y el arte eran una sola cosa, ella era arte, puro y sin censura pero ¿Le gustaba? Era un hombre y claro que sabía que su compañera era bonita, pero…

No, no gustaba de Robin, claro que no, Luke Tyler jamás gustaba de nadie. Sacudió la cabeza para espantar sus pensamientos, Robin captó ese sutil movimiento y dijo:

-Anda a dormir Luke -dijo Robin un poco más calmada consciente de que el rubio no tenía toda la culpa-

-¿Por qué no dormís un poco? -agregó el rubio antes de girarse y volver a su lugar-

-Si… tal vez sea lo mejor -susurró para sí misma, marcando el libro por donde lo había dejado.- buenas noches  

                                                                       


Exactamente doce horas después del pequeño ataque de pánico de Luna, los especiales llegaban a su destino. Definitivamente ya no estaban en Estados Unidos.

Aterrizaron sobre un campo casi desértico, cubierto por la gran extensión de hierba que se alzaba hacia todos lados; en el aeródromo solo había un pequeño hangar para guardar uno o dos aviones de pequeño tamaño, la pista de aterrizaje y una caseta desde donde se comunicaban los pilotos y control, para coordinar el aterrizaje y el despegue.

Los chicos bajaron con sus pocas pertenencias y se quedaron allí parados, al lado del Jet, esperando que algo sucediese.

Un hombre de unos sesenta años bajito y rechonchón los estaba esperando. Ocultaba su inminente caída del cabello con una boina a cuadros y vestía un camisa blanca que a estaba muy sucia y arrugada con unos pantalones holgados color gris oscuro, igualmente arrugados y sucios. Hector, como dijo que se llamaba cuando se presentó, era el único que hablaba inglés, por eso Charles se había contactado con él para que ayudara a los chicos en todo lo relacionado al hospedaje.

El hombrecito los guio hasta su destartalada camioneta con acoplado y les pidió que subieran; Luna y Alyson, por ser las más pequeñas de cuerpo, subieron en la parte delantera algo apretadas; el resto tuvo que montarse en el acoplado y viajar al aire libre.

-¿Dónde estamos? -preguntó Robin mirando todo a su alrededor-

El paisaje no era muy alentador, lo único que se veía además de la carretera, era la gran llanura que se extendía hacia los cuatro puntos cardinales.

Luego de una hora de viaje, el paisaje cambió solo un poco cuando se adentraron en un pueblo, de casas pequeñas y muy antiguas.

-Bienvenidos a Argentina -comentó Hector quitándose la boina para secarse el sudor de la frente-

-¡ARGENTINA! -exclamaron todos al mismo tiempo-

-Por favor, ya están todos registrados en la posada… -les explicó- este es un pueblo pequeño y yo no tengo idea a que vinieron, Charles solo me pidió que los trasladara aquí, pero les pido por favor, que no levanten muchas sospechas

-Se puede quedar absolutamente tranquilo -dijo James- solo venimos a conocer la zona

Ninguno supo en realidad porque James había mentido, pero simplemente no dijeron nada pues, les pareció que estaba haciendo lo correcto.

Se acomodaron en las habitaciones y durmieron hasta que el sol estuvo lo bastante alto, habían llegado cerca de las tres de la mañana y ninguno estaba preparado para explorar ningún lugar.

Por la mañana disfrutaron de un típico desayuno del campo argentino acompañados de la posadera, que solo hablaba español, pero manejaba algunas cosas básicas de inglés y gracias a eso sumadas algunas señas, podía entender a los chicos perfectamente.

-Terminemos de desayunar y empecemos la búsqueda -susurró Thomas-

-Si, cuanto antes empecemos antes vamos a terminar… -concordó Robin-

Durante dos largos días se dedicaron exclusivamente a buscar el cristal, no sabían cual estaban buscando exactamente y ninguno de ellos se sentía como Alyson les trataba de explicar. Como ella era la única que, por casualidad, se había unificado con su cristal, era medio absurdo que buscara pero siempre le gustaba sentirse útil.

La tercera mañana, se encaminaron al sur del pueblo, el lado contrario al hangar donde estaba el Jet esperándolos; caminaron varios kilómetros sin encontrar nada, y ya casi estaban dándose por vencidos. Se habían alejado mucho del pueblo y no parecía haber nada hacia el horizonte.

-Allí hay algo -señaló casi exhausta Alyson-

Efectivamente, unos kilómetros más al sur, se levantaba lo que parecía un viejo edificio abandonado. Los siete chicos corrieron hacia allí y, cuando llegaron, se sentaron en el suelo, hasta que alguno captara la señal.

Alyson siempre les recordaba, que ella no había sentido el cristal desde un primer momento, sino que, después de un tiempo estando cerca, ambos se habían reconocido y comenzaron a llamarse.

Media hora estuvieron sentados sin decir absolutamente una palabra, buscando en dentro suyo, intentando conectarse con la parte de la energía dentro suyo que estaba ligada estrechamente al cristal.

Thomas bostezó cansado y se recostó sobre la hierba alta para descansar un poco el cuerpo, se sentía pesado y con tenía los pies entumecidos de tanto caminar; le faltaba un poco la respiración y se sentía muy sediento.

-¿Tom te sentís bien? -preguntó Luna al ver que el chico se frotaba el pecho repetidas veces-

-Estoy cansado -respondió restándole importancia

-¡Pero sos tarado! -exclamó Alyson- ¿Te pesa el emblema no? Thomas, es tu cristal…

-Pero si yo no… -empezó a decir, pero se quedó callado al descubrir la verdad- Hay que encontrarlo…

En ese momento todos se pusieron eufóricos, estaban muy cerca del siguiente cristal. Se separaron enseguida para registrar cada lugar. Hasta ese momento, ninguno se había dado cuenta, pero estaban en una vieja estación de tren abandonada.

Robin subió a un vagón oxidado y viejo, de un tren tan antiguo que incluso tenía mesas, parecía ser el antiguo comedor de los trenes de larga distancia. La pelirroja se encontró con un armario de varios cajones, lleno de cosas que alguien se había olvidado de sacar antes de dejar en desuso el vagón.

Revolvió todos y cada uno de los cajones con mucho esmero, buscando alguna de las piedras que recordaba haber visto en las carpetas que Fiona había preparado para ellos tiempo atrás. Estaba un poco decepcionada, porque le hubiese gustado ser ella la próxima en encontrar su cristal, y aún seguía dolida por lo que había pasado con Luke, tanto en la isla, como la noche anterior en el Jet.

Como si de un conjuro se tratase, el rubio apareció en la puerta del vagón en cuanto ella lo recordó. Le sonrió con amabilidad, consciente de que las cosas no estaban del todo bien entre ellos.

-¿Encontraste algo? -quiso saber, más que nada para cortar el incómodo silencio-

-No… pero puedo yo sola -contestó- seguramente hay mucho más lugares donde buscar

El rubio captó enseguida la indirecta y se volteó para marcharse, pero a último momento, decidió encarar a Robin y cortar con todo ese problema.

Se acercó a ella y le tomó el brazo con fuera, aplastándola contra el armario que minutos antes ella había estado revisando.

-¿Qué te pasa? -preguntó la chica confundida-

-Quiero que pares de tratarme mal por algo que no hice ¿Entendes?

-Yo no te trato mal…

-Vamos Robin, no seas infantil -se burló el chico- Vos y yo no tenemos nada en común… ¿Cómo puedo gustarte?

-Los opuestos se atraen  ¿No?

Robin se soltó sin problema, porque Luke ya no estaba haciendo fuerza contra su brazo, lo miró a los ojos, como si de pronto alguien hubiese revelado alguna verdad que estaba oculta, lo vio, igual que lo había visto el día que se enamoró de él: Rubio, hermoso, dulce y delicado, oculto bajo una fachada de chico libertino y superficial.

Sin darse cuenta, sus labios estaban a menos de un centímetro entre sí, Robin se los relamió instintivamente, bajando la mirada hacia los dulces y carnosos labios del chico. Se inclinó sobre él y le depositó un beso en la mejilla, dudosa y tímida como había sido siempre.

En ese mismo instante dio media vuelta y se hubiese ido, de no ser por el brazo firme de Luke, que volvió a sujetarla con fuerza.

-A mí nadie me deja con las ganas de un beso preciosa -dijo con su habitual tono de galán de telenovela-

Como en muchas películas que ella había visto, Luke tiró de ella para unir sus labios. Fue simple, tierno hasta se podría decir que romántico, un pequeño roce, casi como una caricia.

Perpleja ante aquel beso, Robin se separó de él enseguida y sin más, le dio una fuerte cachetada que resonó en toda la estación. 

Hola! Subí hoy porque... alguien insistió lo suficiente y supo negociar. De nada ;)Bueno.... lo nuevo por fin. De verdad espero ver gente que antes andaba por acá seguido...Les agradezco muchisimo toda la paciencia que tuvieron aquellos que seguían la historia en su momento y de verdad gracias a todos los que comentaron... siempre me sacan una sonrisa :)  No voy a decir nada sobre el capítulo... aunque no es el gran capítulo revelador de verdades, pero es nuevo y pronto comenzaran nuevas aventuras y muchos más problemas seguidos de no tantas soluciones.  Espero que disfruten de lo que está por venir Rouxie_LupinPd: no quiero nada de jarabe, por favor.